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Viajar, cuidar, disfrutar: siete planes de ecoturismo en España

Desde un crucero didáctico por la costa de Gipuzkoa hasta una ruta en bici eléctrica por las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, propuestas de turismo sostenible para divertirse al aire libre

Vista del 'flysch' en la playa de Sakoneta, en Deba (Gipuzkoa), que forma parte del Geoparque de la Costa Vasca. Ampliar foto
Vista del 'flysch' en la playa de Sakoneta, en Deba (Gipuzkoa), que forma parte del Geoparque de la Costa Vasca.

El ecoturismo está más de moda que nunca, según José María de Juan, cofundador del Centro Español de Turismo Responsable, como De Juan prefiere llamarlo. “Asistimos a un fuerte incremento en la demanda del sector rural, de los viajes en bici o en grupos pequeños”, asegura este experto en turismo sostenible y director de Koan Consulting, consultora especializada en el sector. Él lo achaca a la coyuntura sanitaria de estos meses. Se buscan planes vacacionales al aire libre, en espacios abiertos, que garanticen aislamiento y distancia social. Diversión, naturaleza y seguridad.

Pero el turismo responsable, que el pasado 2 de junio celebró su día mundial, ya era un sector al alza en España antes de la crisis del coronavirus y el actual proceso de desescalada, según el Observatorio de Ecoturismo en España 2019. Aunque de alcance “insuficiente” para De Juan, pues según el experto el volumen de empresas participantes no refleja el conjunto y la realidad del sector, este estudio elaborado por el Club Ecoturismo en España —en colaboración con la Secretaría de Estado de Turismo— sí refleja cómo la mayoría de agencias de actividades y alojamientos encuestados muestran crecimientos de hasta 50% en su facturación durante los últimos tres años. Incluso de un 70% en aquellas que ofrecen ambos servicios (hospedaje y experiencias), un tercio de las cuales compensan además su huella de carbono, según el estudio.

Nacimiento del río Llobregat, en Castellar de N'Hug, en la comarca barcelonesa del Berguedà. ampliar foto
Nacimiento del río Llobregat, en Castellar de N'Hug, en la comarca barcelonesa del Berguedà.

Destinos verdes

¿Qué distingue a un destino turístico como responsable? “El certificado Green Destinations (destinos verdes) obliga a cumplir con más de un centenar de indicadores”, explica Jose María De Juan, “relacionados con la eficiencia energética y el reaprovechamiento del agua; el reciclaje y la reducción de embalajes, medidas para evitar el despilfarro de alimentos y reducir las emisiones de CO2 en el transporte, así como parámetros sociales como trabajo digno, sueldos justos, equilibrio de género…”. En definitiva, favorecer una economía circular y más justa, y apostar por un diseño ecológico que ayude a reducir al máximo los residuos.

Siete enclaves españoles figuran en la lista de los 100 destinos más sostenibles del planeta que elabora, anualmente, esta fundación: la gallega Baiona, la comarca catalana del Berguedà, el parque nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, Noja, en Cantabria, la zona de Terres de l'Ebre y la localidad de Torroella de Montgrí-L'Estartit, ambas en Cataluña, y Menorca, declarada reserva de la biosfera. Comenzando en la isla balear, proponemos siete planes de turismo responsable en España para disfrutar al aire libre de la ya cercana nueva normalidad.

Senderistas en el Camí de Cavalls, cerca de cala Pilar, en la costa norte de Menorca. ampliar foto
Senderistas en el Camí de Cavalls, cerca de cala Pilar, en la costa norte de Menorca. age

Sendero circular y sostenible (Menorca)

“El Camí de Cavalls es un camino histórico que recorre todo el perímetro litoral de la Reserva de Biosfera de Menorca”, explica Alfonso Polvorinos, director de El Ecoturista, publicación online especializada en turismo sostenible en la naturaleza, quien propone una aproximación a este oxigenante sendero de gran recorrido (GR–223), de 185 kilómetros, desde una perspectiva de sostenibilidad. Concretamente, “a través de diversos proyectos desarrollados en torno al trazado primitivo [instaurado entre los siglos XVII y XIXI para comunicar los baluartes defensivos de la isla] gracias al Impuesto del Turismo Sostenible del gobierno balear”. Tres ejemplos para ello, explica Polvorinos, “son la rehabilitación de la torre de defensa de Sanitja, la cartografía de la posidonia oceánica para el Atlas Submarino de las Islas Baleares y las actuaciones de recuperación en el Camí de Cavalls, como la rehabilitación del trazado mediante la técnica tradicional de piedra en seco”.

Además, Polvorinos propone una segunda propuesta de turismo responsable ya en territorio peninsular: la observación del águila pescadora en la desembocadura del río Miera, colaborando así con el proyecto de recuperación de esta especie en la Bahía de Santander —donde vive la única pareja de pescadoras del norte de España—, que incluye la visita al centro de interpretación Osprey Centre (precio 6,50 euros).

Vista del 'flysch' del Geoparque de la Costa Vasca en Zumaia (Gipuzkoa). ampliar foto
Vista del 'flysch' del Geoparque de la Costa Vasca en Zumaia (Gipuzkoa). getty

Historia geológica en Zumaia (Gipuzkoa)

A pie sobre espectaculares acantilados o a bordo de cruceros didácticos que zarpan desde el puerto de Zumaia, el geoparque de la Costa Vasca ofrece rutas temáticas dedicadas al flysch, una singular formación litoral que parece trazada con tiralíneas, y cuya trama rocosa a ras del agua asemeja los renglones de una enciclopedia en roca. Y es que cada una de estas tiras sedimentarias proporciona información que permite a los científicos descifrar más de 50 millones de años de historia geológica, cómo se formó nuestro planeta. Incluida una veta que parece confirmar una de las teorías sobre la extinción de los dinosaurios.

Los cruceros —suspendidos temporalmente debido a la crisis sanitaria— tienen una duración de una hora, cuestan 25 euros (15 para menores de 12 años) y requieren de reserva previa a través de la web del geoparque o en cualquiera de sus oficinas en Zumaia, Deba y Mutriku.

Monumento al río Tajo en las proximidades de la localidad de Frías de Albarracín, en Teruel. ampliar foto
Monumento al río Tajo en las proximidades de la localidad de Frías de Albarracín, en Teruel.

Cerca de las estrellas en Teruel

La provincia aragonesa, único territorio sostenible español —junto a Gipuzkoa— adherido al Pacto Mundial de la ONU, cuenta con tres comarcas con Certificado Starlight gracias a la calidad de sus cielos nocturnos para la observación de estrellas. Son Gúdar-Javalambre, que obtuvo la distinción en 2016, donde se encuentra un observatorio astrofísico en el pico del Buitre y acogerá el futuro Centro de Difusión y Práctica de la Astronomía, Galáctica; Cuencas Mineras, declarada reserva Starlight en 2018, y, más recientemente, la Sierra de Albarracín, incluido entre los destinos de esta fundación el pasado mes de marzo.

Vista nocturna del monolito La Porra, en el parque geológico de Aliaga (Teruel). ampliar foto
Vista nocturna del monolito La Porra, en el parque geológico de Aliaga (Teruel).

La altitud y, sobre todo, la baja contaminación lumínica de gran parte del territorio turolense explican la calidad nocturna de sus cielos, según Maribel Aguilar, guía Starlight, “Es un recurso natural que hay que poner en valor, ya que esta oscuridad es beneficiosa también para los ecosistemas locales, pues protege su activa vida noctámbula”.

Dentro del programa Teruel Siente, que apoya el desarrollo del turismo sostenible en la provincia, existen diversas actividades y empresas para poder disfrutar de la experiencia astroturística en la provincia desde diferentes aproximaciones. De la Ruta de las Costelaciones en Gúdar-Javalambre,  a la observación del cielo nocturno en el parque geológico de Aliaga, en las Cuencas Mineras. Y en la Sierra de Albarracín, además de contemplar el cielo de las brujas desde el Parque Starlight Jabaloyas en la noche del solsticio de verano (20 de junio), se puede realizar en otoño la ruta Berrea bajo las estrellas: acompañados de biólogos y guías especializados, aisitiremos al cortejo del ciervo al atardecer para observar después el firmamento nocturno.

Vistas de la ciudad de Málaga desde el castillo de Gibralfaro. ampliar foto
Vistas de la ciudad de Málaga desde el castillo de Gibralfaro. getty images

Ruta del clima (Málaga)

¿Cómo afrontan las ciudades el actual proceso de cambio climático? Para dar respuesta a esta pregunta nació en la ciudad de Málaga esta ruta guiada que no solo “ahonda en los efectos que provoca la emergencia climática en grandes urbes, como por ejemplo la última tormenta Dana en ciudades ubicadas en la línea de costa”, explica Chus Blázquez, socio de la agencia Rutas Pangea, una de las organizaciones que puso en marcha esta iniciativa en 2019.

Participantes en la Ruta del Clima en el monte Gibralfaro, en Málaga. ampliar foto
Participantes en la Ruta del Clima en el monte Gibralfaro, en Málaga.

“Se aprovecha el recorrido por la ciudad para conocer iniciativas que aportan alternativas a esta situación”, añade Blázquez, mediante visitas a tiendas de productos eco y comercio de proximidad, espacios verdes como el bosque del monte Gribalfaro, huertos urbanos o “asociaciones socioculturales que proponen soluciones de habitabilidad y de cultivo ecológico en el ámbito urbano”.

Interrumpida por la pandemia de la covid-19, la Ruta del Clima (gratuita, aunque se suele contribuir con algo de dinero al finalizar para garantizar el sostenimiento) es uno de los proyectos que han contribuido a la designación de la ciudad andaluza como capital europea de turismo inteligente 2020 (junto con la sueca Gotemburgo), y ya tiene fecha de regreso: el próximo 27 de septiembre, en una acción conjunta en Málaga, Barcelona y Madrid, donde se realizará “un recorrido en bici articulado por el curso del río Manzanares”, dice Blazquez.

Vistas en las cercanías del Puntal del Rasón, en el término municipal de Peralejos de las Truchas (Guadalajara), en el parque natural del Alto Tajo. ampliar foto
Vistas en las cercanías del Puntal del Rasón, en el término municipal de Peralejos de las Truchas (Guadalajara), en el parque natural del Alto Tajo.

Baños de bosque en el Alto Tajo

“En la España vacía de gente, pero llena de naturaleza, se hace posible desconectar del ruido y conectar con el bosque”. Así introduce Nuria Mohedano, de la Asociación de Ecoturismo de Castilla-La Mancha, una de las actividades ecoturísticas que propone en la región. Se trata de los baños de bosque que Sentir el Ato Tajo ofrece en el entorno de este parque natural, desde su ubicación en Peralejos de las Truchas, en la provincia de Guadalajara. Esta experiencia de origen japonés, donde se receta incluso por prescripción médica, favorece el bienestar y la felicidad personal a través del contacto directo con la naturaleza, “sin prisas, en silencio”, matiza Mohedano. En este caso, buceando en frondosos bosques de ribera durante la primavera, y entre hayedos y majuelos en otoño.

Una flota de bicicletas con pedaleo asistido y mínimo impacto medioambiental son la clave de la ruta ecoturística para grupos reducidos (máximo cinco personas) que la empresa Caminos del Guadiana, especializada en visitas guiadas a diversos parajes protegidos de Ciudad Real, ofrece en el parque nacional de las Tablas de Daimiel. La ruta (35 euros), que comienza con un cómodo pedaleo desde la laguna de Navaseca, oasis para las aves acuáticas, se adentra después en rincones poco frecuentados y repletos de vida del gran humedal manchego.

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