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24 horas en... Daimiel

En un húmedo lugar de La Mancha

Las Tablas recuperadas y un pozo fortificado de la edad del bronce jalonan una sorprendente ruta del agua por este municipio de Ciudad Real. Otro gran atractivo de Daimiel es la arquitectura de Fisac, su hijo más ilustre

El yacimiento prehistórico de la Motilla del Azuer. Ampliar foto
El yacimiento prehistórico de la Motilla del Azuer.

Hasta hace solo seis años Daimiel estaba al borde de un precipicio ecológico. Las Tablas se secaban por la sobreexplotación del acuífero 23 y había que recurrir a las transfusiones del trasvase Tajo-Segura para mantener una mísera superficie encharcada. Varios años lluviosos y un plan de choque hidrológico han devuelto la salud al enfermo y la alegría a los visitantes. Otra alegría que Daimiel ha dado al mundo ha sido la apertura del fabuloso yacimiento arqueológico de la Motilla del Azuer, que es un enorme pozo fortificado de la edad del bronce y una pieza imprescindible para comprender el puzle acuático de La Mancha.

9.30 Maravilla hidráulica

El Centro del Agua, antiguo Instituto Laboral, obra de Miguel Fisac. ampliar foto
El Centro del Agua, antiguo Instituto Laboral, obra de Miguel Fisac.

Decía el arquitecto daimieleño Miguel Fisac, citando a Lao-Tse, que la arquitectura no son los techos y las paredes, sino el aire que queda dentro. Poco aire, el justo para moverse en fila india, queda dentro de la Motilla del Azuer (1, pinche sobre el número para ver el mapa ampliado) (www.motilladelazuer.es), un laberinto circular de altos y gruesos muros de piedra caliza que fue construido hace más de 4.000 años en las vecindades de la actual Daimiel para defender un pozo. No era para menos: aquellos manchegos prehistóricos tuvieron que excavar 16 metros para encontrar agua y no iban a regalársela al primero que pasara. Habían descubierto el hoy archifamoso acuífero 23, el mismo del que depende la delicada salud de las Tablas. Abierta al público en 2014, esta maravilla hidráulica de la antigüedad, coetánea de las pirámides egipcias, está custodiada por una torre de 10 metros de altura y rodeada de varias murallas concéntricas, una auténtica ratonera para el eventual atacante.

11.30 El despacho del inventor

Mapa de Daimiel y las Tablas. ampliar foto
Mapa de Daimiel y las Tablas.

La entrada al yacimiento de la Motilla del Azuer (7 euros) da acceso también al Museo Comarcal de Daimiel (2) (www.museocomarcaldaimiel.es), que alberga una amplia selección de cerámicas de la Colección Carranza (una de las más importantes de España) y un espacio dedicado a Miguel Fisac (Daimiel, 1913-Madrid, 2006), el extraordinario arquitecto e inventor de sistemas constructivos que dejó huella en España a mediados del siglo XX con sus templos de ecos nórdicos y sus vigas-hueso de hormigón. La joya es el despacho de Fisac, con la butaca toro y la silla pata de gallina, dos de sus creaciones en el campo del mobiliario que el propio arquitecto donó al museo poco antes de morir. Justo enfrente se levanta el antiguo mercado de abastos (3), muy manchego por fuera y muy racional por dentro, con exposición permanente sobre su autor. También de Fisac son el edificio de viviendas del Parterre (4), con sus característicos encofrados flexibles de hormigón de aspecto líquido (atrevidos experimentos de su última etapa), y el antiguo Instituto Laboral (1951-1953), una de sus mejores obras, hoy Centro de Interpretación del Agua (5), donde se explican los misterios del acuífero 23.

13.00 Un coloso vegetal en la plaza

Fisac, siendo muy importante, no es el hijo más grande de Daimiel. El mayor es el Olivo Milenario, un coloso de la variedad cornicabra que plantaron los árabes hacia el año 900 y que preside la plaza de España (6), la mayor y más manchega del lugar. Sendas calles peatonales llevan desde ella hasta las dos parroquias de la localidad: Santa María (7) y San Pedro (8).

14.30 Un menú de 14 platos

Hora de conocer a otros dos grandes daimieleños: los hermanos Rubén y Ramón Sánchez-Camacho, chef y sumiller, respectivamente, de El Bodegón (9) (www.mesonbodegon.com), uno de los mejores restaurantes de la región, de cocina manchega de autor. El menú gastronómico, de 14 platos, cuesta 96,50 euros, incluidos los vinos del maridaje. Dos alternativas más asequibles son el restaurante Las Tablas (10) (www.restaurantehotellastablas.es), notable en pescados, y Casa Julián (11) (www.casajuliandaimiel.es), sobresaliente en carnes.

16.00 De paseo por el humedal

Un mirador en el parque nacional las Tablas de Daimiel. ampliar foto
Un mirador en el parque nacional las Tablas de Daimiel.

Para bajar 14 platos no hay ningún acelerante mágico. Pero pasear ayuda. En el parque nacional de las Tablas de Daimiel (12) (www.magrama.gob.es) existen tres itinerarios autoguiados (el más apetecible, el de la Isla del Pan, de una hora y media) y una laguna de aclimatación, cubierta con una malla, idónea para dárselas de gran fotógrafo de naturaleza sacando primeros planos de muchas de las 250 especies de aves que pueblan el humedal. Los mismos recorridos se pueden hacer con un guía del parque, de forma gratuita, reservando en www.reservasparquesnacionales.es. Ecodestinos (www.ecodestinos.es) y Caminos del Guadiana (www.caminosdelguadiana.es) organizan rutas mixtas, a pie y en 4×4, con prismáticos y telescopio. Llegando al parque, se puede visitar el restaurado molino de Molemocho, el más importante de los 11 que hubo en este tramo del Guadiana. Junto al molino, una pista de tierra abierta al tráfico conduce por la margen izquierda del río hasta el castillo de Calatrava la Vieja (13) (www.patrimoniohistoricoclm.es), que fue cuna de la primera orden militar española (1158) y antes importante ciudad islámica. La laguna de Navaseca (14) es otra alternativa para dar un garbeo al atardecer, cuando se recogen las aves.

18.00 Los porrazos más dulces

Para merendar, o para llevarse un dulce recuerdo, nada como los porrazos de la pastelería La Duquesita (15) (Juan Romero, 7), mucho más ligeros de lo que su nombre y su aspecto sugieren. En el polígono Sepes elaboran y venden el queso manchego artesano Ojos del Guadiana (16) (www.ojosdelguadiana.com), que arrasa en todos los concursos, y los vinos de la cooperativa Los Pozos (17) (www.bodegalospozos.com). Otro lugar indicado para aprovisionarse manchegamente es La Alacena de Pilindicas (18), junto a la iglesia de San Pedro: berenjenas de Almagro, chorizo patatero, perdiz en escabeche…

21.00 Cena moderna o tradicional

Por 3,20 euros se cena en la taberna Enosentidos (19) (www.enosentidos.com). Es lo que cuesta la minihamburguesa de buey con parmesano y cucurucho de patatas fritas. También se cena bien, pero en plan más tradicional, en el hotel Doña Manuela (20) (www.hoteldemanuela.com), un alojamiento muy cuidado, de estilo rústico, con habitaciones dobles desde 59 euros.

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