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Queda playa en Tarifa

Amplios arenales y recónditas calas, viento y olas para surfear y el placer de los chiringuitos. Cómo estirar el verano en la localidad gaditana

La playa de Valdevaqueros, en Tarifa (Cádiz), repleta de velas de kitesurf y windsurf. Ampliar foto
La playa de Valdevaqueros, en Tarifa (Cádiz), repleta de velas de kitesurf y windsurf. alamy

A la izquierda se divisa el peñón de Gibraltar, a la derecha Ceuta y, al fondo, la costa norte de África. El descenso por carretera desde la localidad de Algeciras hasta Tarifa, enmarcado en el parque natural del Estrecho, es uno de los miradores más bonitos de España. Separado por algo más de 14 kilómetros de agua se puede otear el continente vecino, tan claro que en días despejados parece que se puede tocar Marruecos con la punta de los dedos. El mar Mediterráneo y el océano Atlántico se unen en este punto formando el estrecho de Gibraltar. Según la mitología griega, su origen se atribuye a Hércules, quien con su gran fuerza separó la tierra en dos y colocó las columnas presentes hoy en el escudo de Andalucía.

Esta pequeña localidad de la provincia de Cádiz, de unos 18.200 habitantes, es la más meridional de la península Ibérica. Pero son miles los turistas que se acercan a Tarifa —este año, más españoles que extranjeros— para disfrutar de sus salvajes y kilométricos arenales y de su famoso viento. La combinación de ambos elementos es el escenario ideal para la práctica del kitesurf y el windsurf, tanto que la costa tarifeña se ha colocado entre las mejores del mundo para el ejercicio de ambas disciplinas. Los Lances, Valdevaqueros, Bolonia o la cala naturista de El Cañuelo son algunas de las playas que se pueden visitar en esta parte del litoral gaditano. Pasear por su arena dorada, darse un chapuzón o tomar algo en uno de sus chiringuitos son algunos de los planes que, todavía en otoño, se disfrutan en la localidad andaluza.

El Café del Mar (+34 956 68 11 22), en la playa de Los Lances, es uno de los imprescindibles. Su terraza, con un aire moderno y relajado, es el lugar perfecto para disfrutar de una de las mejores puestas de sol de la zona. En esta misma playa, Carbones 13 (+34 956 79 99 39) es otro de los beach clubs de moda. Experto en comida mediterránea y arroces, se ha convertido desde su apertura hace cuatro años en el preferido por actores y otras celebrities españolas que se acercan a Tarifa.

Siguiendo la línea de la costa, a algo menos de 10 minutos en coche se encuentra la playa de Valdevaqueros. Este venteado arenal acoge, año tras año, varias pruebas del campeonato del mundo de kitesurf. Cuando sopla el viento de levante es un espectáculo ver el cielo tapizado de cometas multicolores y los giros imposibles de los riders en el aire. Si se quiere disfrutar de estos deportes acuáticos, tanto principiantes como iniciados pueden acercarse a la escuela Spin Out. Fundada en 1988, es una de las pioneras de la zona y uno de los lugares donde se puede alquilar material o contratar un curso con alguno de sus expertos instructores.

El Café del Mar, en el arenal de Los Lances, en Tarifa. ampliar foto
El Café del Mar, en el arenal de Los Lances, en Tarifa.

Por la carretera en dirección a Zahara de los Atunes nos encontramos la ensenada de Bolonia, recientemente elegida por los lectores de El Viajero como la playa kilométrica alejada de núcleos urbanos más bonita de España. Con casi cuatro kilómetros de extensión, es una de las más salvajes que hay aquí. Entre sus mayores atractivos está su famosa duna, declarada monumento natural. También las ruinas romanas de Baelo Claudia, en muy buen estado de conservación, merecen la pena (lunes cerrados; visitas guiadas gratuitas los miércoles a las 12.00, mediante reserva previa; baeloclaudia.ccul@juntadeandalucia.es). Y si se busca una terraza agradable donde recargar las pilas, El Albero (+34 956 68 85 17) es la opción perfecta. Las alcachofas, las croquetas de choco, los calamares o la corvina son algunos de sus platos estrella.

Para aquellos que quieran huir del viento y busquen una playa más recogida, existe una cala que todavía sigue siendo un pequeño tesoro escondido. Conocida como El Cañuelo, se sitúa a unos cinco kilómetros de Bolonia y solo se puede acceder a ella caminando por un sendero entre pinos y enebros desde el faro de Camarinal. Se trata de una playa virgen —sin servicio alguno— y de algo menos de un kilómetro de longitud en la que se puede practicar el nudismo.

Un windsurfista en la playa de Punta Paloma, en Tarifa (Cádiz). ampliar foto
Un windsurfista en la playa de Punta Paloma, en Tarifa (Cádiz).

Pero no todo es playa y chiringuito en Tarifa. En la ciudad, al pasar la Puerta de Jerez en la antigua muralla andalusí nos adentramos en su casco antiguo. Sus calles empedradas, flanqueadas por edificios encalados, esconden en su interior típicos patios andaluces, tiendas en las que se vende desenfadada ropa de estilo boho y restaurantes.

Tapas en la ciudad

Un paseo por el centro del pueblo es el momento perfecto para sentarse en alguna de sus terrazas y probar la gastronomía local. Si hay algo de lo que los tarifeños se sienten especialmente orgullosos es del atún de almadraba, aunque si hablamos de tapas, las opciones culinarias son infinitas. De la taberna andaluza Lola no se puede uno ir sin probar la tortilla de patatas con salmorejo y jamón ibérico, o la ensaladilla servida por sus simpáticos camareros ataviados con mandiles flamencos. Otro clásico, situado en la calle principal, es El Francés (Sancho IV el Bravo, 21). Su montadito o las albóndigas de atún son dos imprescindibles de este acogedor bar que siempre suele estar de bote en bote.

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Escondido en una estrecha callejuela, el An Ca Curro (calle de Moreno de Mora, 5) es uno de los bares con más solera del pueblo y también uno de los preferidos por los locales. Sus paredes decoradas con fotos relacionadas con el toreo ya dan pistas de que aquí la carne a la parrilla es la reina. El solomillo, el secreto o la pluma ibérica provienen de la ganadería de cerdos negros de bellota que posee su dueño. Pedir una pieza de carne es casi obligado, pero la ensalada de tomate con roquefort o el revuelto de berenjenas, todo elaborado con producto local, tampoco dejan a nadie indiferente.

Situado en un antiguo hammam junto a la muralla se encuentra La Favela, otra de las joyas de Tarifa. Este restaurante se distribuye en tres pisos y está decorado con muebles y objetos de distintas partes del mundo. Aprovecha la estructura original para crear pequeños y acogedores espacios donde disfrutar de una cocina de alta calidad, a cargo del chef Jesús León. Croquetas de coliflor, los daditos de atún rojo trufado o el pastel de carne con praliné de boniato harán las delicias de los comensales.

Esta localidad gaditana es el lugar ideal para aquellos que todavía no se resignan a guardar la ropa de verano. En esta época del año la temperatura es casi estival. Playa, deporte y gastronomía son los ingredientes que convierten Tarifa en el sitio perfecto para una escapada otoñal.

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