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Ourense, ciudad de pulpo y aguas termales

El mercado de abastos, las casas modernistas y la catedral de San Martiño se suman a un baño en las termas romanas y la degustación de la mejor gastronomía gallega

Terrazas en la zona de Os Viños de Ourense. Ampliar foto
Terrazas en la zona de Os Viños de Ourense.

Situada a orillas del río Miño, Ourense (turismodeourense.gal), ciudad que apenas supera los 100.000 habitantes, es el destino perfecto para una jornada en la que se pueden recorrer diferentes periodos artísticos a través de sus monumentos, darse un homenaje gastronómico —los domingos es el día más activo de las pulpeiras, y los días 7 y 17 de cada mes hay mercado, con puestos para degustar pulpo á feira— y también disfrutar de un baño en aguas termales en pleno casco histórico.

10.00 Agua a 37˚C

El baño de estímulos que supone ir a un mercado gallego a primera hora de la mañana es una buena manera de empezar el día. Basta un vistazo a los puestos del mercado de abastos (1) —trasladado a un espacio provisional en la Alameda, al lado del lugar original, en la actualidad en reformas— para ponerle cara a los imprescindibles de la gastronomía de la zona: panes de Cea, queso de Arzúa, ternera, grelos y, cómo no, un amplio abanico de pescados y marisco de las rías y el Atlántico.

La neoclásica Burga de Abaixo es una de las fuentes de As Burgas, en la parte vieja de Ourense, donde brotan aguas silicatadas, fluoradas y litínicas. ampliar foto
La neoclásica Burga de Abaixo es una de las fuentes de As Burgas, en la parte vieja de Ourense, donde brotan aguas silicatadas, fluoradas y litínicas.

Y después, visita a un spa en pleno centro de la ciudad. A escasos metros del mercado, las fuentes de As Burgas (2) (rúa das Burgas, s/n) surten de agua termal a los habitantes de Ourense desde tiempos romanos. Sus aguas emanan a 67 ˚C, pero la temperatura en estos manantiales es de 37 ˚C. Por tres euros se puede disfrutar de 90 minutos de baño y acceso a una sauna húmeda, además de ver los restos de las antiguas termas.

12.00 El cabello del Santo Cristo

La plaza Mayor (3) de Ourense es una de las pocas plazas inclinadas de Europa, con un desnivel que se puede apreciar a simple vista. El espacio, uno de los puntos más animados de noche en la ciudad, está delimitado por algunos de los edificios más relevantes, como la Casa Consistorial (de 1888 y estilo clasicista), y varios de los siglos ­XVIII y XIX. En el número 4 destaca la Casa de Fermín García, proyectada en 1909 por Daniel Vázquez-Gulías y hoy uno de los ejemplos modernistas de la localidad. Vale la pena fijarse en la ornamentación de la fachada y en los azulejos, un elemento poco común para la época.

La iglesia de Santa María la Mayor de Ourense. ampliar foto
La iglesia de Santa María la Mayor de Ourense.

La ruta continúa hacia otro punto imprescindible: la catedral de San Martiño (4) (plaza del Trigo). Su pasado como fortaleza aún es visible en las torres y almenaras de la fachada sur, y a través de su exterior podemos recorrer diferentes siglos y periodos artísticos. Eso sí, lo más llamativo está en el interior. La capilla del Santo Cristo alberga una de las tallas más famosas de Ourense: un Cristo crucificado barroco, cuyo realismo ha alimentado las leyendas populares —cuentan que le crece el pelo, que es de cabello natural—. La joya del templo es el Pórtico del Paraíso, cuya dimensión y disposición es muy similar a la del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela.

13.00 Claustro de 63 arcos

Además de la catedral, hay otros edificios religiosos que visitar, como la iglesia de Santa María Madre (5) (rúa de Santa María, 3), a la que se accede por una gran escalinata desde la plaza Mayor. A unos 10 minutos a pie está el claustro de San Francisco (6), todo un superviviente. Antigua residencia de los franciscanos, resistió en el siglo XIX a la conversión en cuartel de infantería, algo que no ocurrió con su iglesia, cuya fachada y cabecera fueron trasladadas al parque de San Lázaro (7). Los restos de la nave del antiguo templo aún se pueden ver pegados a este claustro con 63 arcos.

14.00 Comida con estrella

La hora de la comida es una oportunidad perfecta para acercarse a la alta cocina a un precio razonable. El restaurante Nova (8) (rúa de Valle Inclán, 5; novarestaurante.com), que cuenta con una estrella Michelin, ofrece uno de los menús más económicos entre los establecimientos europeos con esta distinción. O, como defienden sus cocineros, Daniel Guzmán y Julio Sotomayor, con el precio “más justo”. La propuesta más corta incluye cinco pasos (cambian cada 15 días) y cuesta 45 euros por persona. Mejor reservar.

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16.00 Escapada a la Ribeira Sacra

Casi todas las ciudades a las que atraviesa un río tienen su puente icónico. El puente romano de Ourense (9) presume de tener su origen en la época del emperador Trajano y de que su arco fue el mayor del imperio. De aquel solo quedan algunas piedras en la base, ya que el actual que une el centro con el barrio del Puente data del siglo XIII, cuando el obispo Lorenzo mandó reconstruirlo. Para los que se hayan quedado con ganas de spa por la mañana, las orillas del Miño ofrecen una ruta termal con diferentes fuentes a lo largo de cinco kilómetros. La más cercana es A Chavasqueira (10).

Una opción alternativa para pasar la tarde es hacer una escapada a la Ribeira Sacra, famosa por concentrar un gran número de construcciones religiosas románicas y por las viñas que escalan las inclinadísimas laderas de los márgenes del río Sil. Aquí se practica la que llaman la “vendimia heroica”, un método que data de la época romana y que merece la pena ver. A unos 35 kilómetros de Ourense, el mirador de los Balcones de Madrid (11) ofrece unas espectaculares vistas del cañón del río, por el que también se puede navegar.

19.00 Un coche hecho estatua

En Ourense hay que mirar hacia arriba para no perderse detalle. El siglo XIX y el comienzo del XX dejaron un buen puñado de construcciones modernistas que son la excusa perfecta para un agradable paseo al final de la tarde. La Casa Junquera (12) (en los jardines del Obispo Cesáreo), el edificio del antiguo hotel Miño (13) (rúa do Paseo con rúa del Cardenal Quiroga) y la Banca Romero (rúa de Bailén) son de los más bellos. Durante el recorrido, nos toparemos con algunas de las figuras esparcidas por la ciudad y que homenajean su cultura y su pasado. Dos de las más célebres son la estatua de la castañera (rúa del Parque de San Lázaro) y la de Estanislao Reverter y Antonio Coleman sobre un Renault Alpine en honor al Rally de Ourense, competición que se celebra desde 1967.

22.00 Tapeo en Os Viños

Al caer la noche, el gentío se agolpa en la zona conocida como Os Viños (14), alrededor de la plaza do Ferro. De tapeo es fácil comer bien y a buen precio. Una parada ineludible es el Fuentefría (15) (rúa de Viriato, 6), una pequeña taberna atestada de locales que ofrece unas tostas sublimes de ahumados y una empanada de masa fina y suculento relleno. Y merece la pena dejar un hueco para probar la tortilla poco cuajada de Arco da Vella (16) (rúa dos Fornos, 9).

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