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Así es la vertiginosa vendimia de la Ribeira Sacra

Esta región entre Lugo y Ourense celebra la recogida de la uva entre viñedos dispuestos en bancales sobre las escarpadas pendientes de los cañones del Sil

Recogida de la uva en uno de los viñedos en pendiente de la Ribeira Sacra, en Lugo. Ampliar foto
Recogida de la uva en uno de los viñedos en pendiente de la Ribeira Sacra, en Lugo. Getty

Las provincias de Ourense y Lugo están separadas por la brecha natural del río Sil, que se une al Miño, principal caudal gallego, en el pueblo de Os Peares. Estas dos cuencas enmarcan la Ribeira Sacra, un entorno natural caracterizado por unos cañones prominentes, miradores por doquier y vino, mucho vino.

Nos encontramos en los accidentados terrenos de la denominación de origen Ribeira Sacra, donde estos días se realiza una de las vendimias más espectaculares de España por lo empinado de sus bancales, con pendientes que rozan los 40 grados de inclinación. Debido a esta peculiaridad orográfica, los recolectores locales recibieron la denominación de viticultura heroica, por parte del Centro de Investigación, Estudios, Salvaguardia, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña.

Interior del monasterio de Santo Estevo, convertido actualmente en Parador, en la provincia de Ourense. ampliar foto
Interior del monasterio de Santo Estevo, convertido actualmente en Parador, en la provincia de Ourense. Getty

Regreso a la Rivoira Sacrata

La Edad Media trajo hasta este enclave a un buen número de monjes que venían buscando un paisaje que reflejara el recogimiento interior que pretendían. El alto número de cenobios que se levantaron en torno a los ríos de la zona también le concedió su nombre, Rivoira Sacrata (Ribeira Sacra). Su presencia ha provocado una alta concentración de edificios románicos espectaculares, como el monasterio de Santo Estevo de Ribas del Sil, hoy convertido en parador. Se cree que sus orígenes datan del siglo VI, pero la edificación actual pertenece a diferentes épocas, combinando los estilos gótico y barroco, y declarado monumento histórico artístico en 1923.

También hay que resaltar los monasterios de Santa María de Xunqueira de Espadañedo, Santa María de Montederramo y el de San Pedro de Rocas. Este último, de poco valor estético, tiene gran importancia antropológica: se cree que sus primeros moradores llegaron en el siglo VI, y, aunque la construcción es torpe, está escarbado directamente sobre roca.

Legado romano

Los monjes fueron grandes promulgadores del cultivo de la vid, que se cree había llegado a esta zona gracias a los romanos. Los bancales se sitúan en los propios cañones de los ríos. La verticalidad y altura de los mismos —en algunos tramos los cañones del Sil alcanzan los 500 metros de altura— los convertiría en el lugar menos indicado para cualquier tipo de agricultura, pero los vinicultores locales han salvado la dificultad mediante pequeñas terrazas que peinan el paisaje. La época de la vendimia, entre septiembre y octubre, dependiendo de la climatología, es uno de los mejores momentos del año para conocer este paraje, cuando se puede ver cómo los trabajadores trepan por los cañones recogiendo los racimos de uva que son izados en cestas por la ladera, mediante un rudimentario sistema de raíles y poleas. Algunas zonas son tan escarpadas que se accede a ellas desde la orilla del río.

Un crucero por los cañones del río Sil, en el límite entre Lugo y Ourense. ampliar foto
Un crucero por los cañones del río Sil, en el límite entre Lugo y Ourense. Getty

Aunque algunas bodegas la iniciaron hace un par de semanas, la vendimia 2018 comenzó oficialmente ayer, martes 25 de septiembre. Una de las mejores maneras de contemplar el proceso, y la belleza del lugar, es tomando uno de los cruceros que recorren ambos ríos, el Miño y el Sil. Los catamaranes más solicitados que atraviesan los cañones del Sil parten desde Santo Estevo (Nogueira de Ramuín) y desde Doade (Sober), donde también se puede alquilar un kayak para moverse por el río, cuyo caudal está regulado por un embalse, resultando muy cómodo remar por él. Para los que además quieran zambullirse en el agua, existen dos áreas habilitadas para el baño: Praia da Cova y Praia de San Clodio.

Bodegas con vistas

El vino que aquí se produce tiene como principales variedades de uva la godello, albariño y treixadura, para los blancos, y mencía, brancellao y merenzao, para los tintos. Algunas bodegas están ubicadas sobre los cañones de los ríos y ofrecen vistas espectaculares, como la Abadía da Cova y Regina Viarum. Además, en los últimos años se han comenzado a explotar las posibilidades enoturísticas de la zona, no solo mediante catas de vinos y visitas a sus bodegas. Algunas de ellas también ofrecen la posibilidad de conocer de cerca la vendimia, acudiendo al viñedo. Existe la posibilidad de coger el Viñobus, un autobús que circula solo durante los fines de semana de la vendimia —prevista este año hasta 7 de octubre, aunque se podría alargar hasta el 14—, y en cuyo recorrido los viajeros pueden aprender en primera persona las técnicas vitivinícolas, desde cortar las uvas de la propia vid hasta pisar la uva en la bodega y catar tanto el mosto como el vino.

Vista de la bodega Regina Viarum, sobre el cañón del río Sil, en Sober (Lugo). ampliar foto
Vista de la bodega Regina Viarum, sobre el cañón del río Sil, en Sober (Lugo).

Desde los múltiples miradores que salpican la Ribeira Sacra los viajeros también pueden asomarse al abismo. Uno de los más populares recibe el nombre de Balcones de Madrid, porque desde aquí veían los paisanos partir a sus familiares hacia la capital en busca de oportunidades. Pero no es el único, hay una veintena de oteaderos, como el mirador de la Cividade, Santiorxo o el de Pena do Castelo. La empresa Viento Zero ofrece la posibilidad de elevarse sobre el paisaje circundante mediante un paseo en globo que puede llegar a ascender hasta los 1.000 metros de altura.

Para adentrarse en los bosques y disfrutar de su frondosidad, entre árboles autóctonos como robles y castaños, existen diversas rutas senderistas señalizadas. Por ejemplo, la de las pasarelas del río Mao, afluente cercano del Sil, cuyo tramo final resulta sumamente espectacular, y sin apenas dificultad técnica. Desde San Miguel de Rosende parte un recorrido de 13 kilómetros, el llamado Sendeiro Viñedos da Ribeira Sacra PR-G 86 (dificultad baja-media), mientras que el Camiño Real de San Pedro de Rocas PR-G 4, que arranca en Esgos y llega hasta el conocido monasterio, permite contemplar en sus nueve kilómetros de recorrido huellas de los carros que antiguamente empleaban esta senda, apta también para cicloturistas.

Más información en el Consorcio de Turismo Ribeira Sacra.

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