Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Arizona y la luz mágica

El emprendedor Javier Arroyo recuerda su viaje de costa a costa de EE UU, de Nueva York y Washington a San Francisco y Arizona

Gracias a Smartick , el proyecto para enseñar matemáticas a niños y jóvenes del que es cofundador, a Javier Arroyo le invitaron a participar en el programa Eisenhower para empresarios innovadores. Por eso recorrió Estados Unidos de costa a costa el pasado abril.

¿En qué consistía el programa?

Vas recorriendo el país visitando a expertos y líderes de opinión. Uno de ellos fue Colin Powell. Tuve 65 reuniones en 13 ciudades. Cada dos o tres días cambiaba de lugar.

¿Dónde comenzó su periplo?

En Filadelfia, que es la sede del programa Eisenhower. Después viajé a Washington DC, Cincinnati, Carolina del Norte, Chicago, San Francisco

Siga, siga…

Los Ángeles, Arizona, Boston, Nueva York y, de nuevo, Filadelfia.

¿Viajaba usted solo?

Sí, pero tenía a mi disposición a una asistente y a un programador que me organizaban la logística. Me ayudaban a alquilar coches, a comprar los billetes de avión y a cerrar las reuniones.

Iría cambiando de huso horario.

Claro, varias veces. Combatía el jet lag a base de cafés y durmiendo a deshora. También viví todo tipo de climas: desde días de nieve en Chicago hasta un verano absoluto en Miami, pasando por diluvios en Filadelfia.

¿Le tocó malcomer entre reunión y reunión?

No, porque me organicé bien. Mis desayunos eran contundentes: tortillas de tres huevos con espinacas y aguacate…, cosas así. La comida la hacía muy ligera y después cenaba siempre pescado. Evitaba en lo posible las hamburguesas.

¿Tuvo tiempo para hacer turismo?

Sí, sobre todo en Arizona. Visité el Gran Cañón, el desierto de Sonora y un lugar llamado el Cañón del Antílope, que me pareció espectacular. Son unas formaciones geológicas, como unas cuevas al aire libre de arena cristalizada. El paisaje es rojizo y naranja. En las cuevas hay grietas por donde entra la luz y cuando el sol está en lo más alto se ven como unos chorros luminosos increíbles. Se parece al lugar donde rodaron la película 127 horas.

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.

Más información