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La primera cena de Acción de Gracias

Visita a la colonia de Plimouth para conocer cómo fue aquella comida entre peregrinos ingleses e indios locales en 1621 que dio lugar a esta tradición

Colonia de Plimouth, en Massachusetts, donde se celebró el primer Acción de Gracias en 1621 Ampliar foto
Turistas visitando la recreación de la colonia de Plymouth, en Massachusetts, donde se celebró la primera cena de Acción de Gracias en 1621.

Cuando faltan pocos días para que todo el país se siente alrededor de una mesa con sus más allegados para festejar el Día de Acción de Gracias (siempre se celebra el cuarto jueves de noviembre), visitamos la población de Plymouth, a una hora al sur de Boston, para indagar en los orígenes de una de las fiestas más importantes de Estados Unidos.

La primera cena de Acción de Gracias se celebró en el otoño de 1621, en la colonia de Plimouth (137 Warren Avenue, Plymouth; +1 508 746 1622) entre los colonos ingleses que llegaron a bordo del Mayflower y los indios Wampanoag. Aquellos peregrinos que llegaron en 1620 vivieron un año muy duro en el asentamiento que construyeron a causa del clima, la hambruna y algunas epidemias. Los indios nativos les ayudaron dándoles semillas para poder cosechar alimentos y enseñándoles a pescar y cazar, así que los colonos decidieron celebrar una comida de agradecimiento después de haber obtenido una buena cosecha.

El molino de Jenney Grist, en Plymouth (Massachusetts), fue el primero construido por colonos en Estados Unidos, en 1636. ampliar foto
El molino de Jenney Grist, en Plymouth (Massachusetts), fue el primero construido por colonos en Estados Unidos, en 1636.

¿Pero qué sirvieron en aquella primera cena de Acción de Gracias? ¿Había pavo y salsa de arándanos como ahora? Según los escritos que se han podido recuperar de aquella época, parece que los comensales de aquella celebración original sí comieron pavo y algún otro tipo de ave salvaje que pudieran haber cazado. Al parecer, los indios Wampanaog llegaron al festín con cinco ciervos y se cree que también se comió marisco (ostras, langosta y almejas), algo que hoy en día no entra en el clásico menú de esta festividad.

Lo que sí se ha mantenido hasta nuestros días es que todos los acompañamientos al pavo, e incluso los postres, se elaboran con productos típicamente otoñales, como las calabazas y los boniatos. En el menú actual tampoco puede faltar una salsa de arándanos y otra llamada gravy, elaborada con el jugo del pavo. Según Sam Sifton, periodista de The New York Times y autor del libro Thankgsving, how to cook it well, este día no es para preparar entrantes ni aperitivos, ni para servir ensalada. Se trata de una celebración anclada en la tradición donde no caben las recetas innovadoras.

Un viaje al pasado

La visita a la colonia de Plimouth permite retroceder en el tiempo cuatro siglos, pues en esta pequeña aldea, una fiel reproducción del asentamiento de los colonos, nos encontraremos con actores que van vestidos como aquellos peregrinos que llegaron al bordo del Mayflower. Es curioso verlos realizar sus tareas cotidianas, desde cocinar hasta alimentar a los animales o cuidar del huerto, como si estuvieran realmente viviendo en aquella época. Hablan como hablaban los primeros colonos, utilizando expresiones y palabras propias del inglés del siglo XVII. La actuación alcanza momentos surrealistas, como cuando entablan conversación con los visitantes y preguntan cosas como si en nuestras ciudades tenemos escuelas. Los niños se quedan perplejos y al terminar la visita mencionan que es muy extraño que aquel señor les dijera que él no había ido nunca a una escuela porque en su pueblo no había ninguna.

Réplica del barco 'Mayflower', en Plymouth, en Massachusetts. ampliar foto
Réplica del barco 'Mayflower', en Plymouth, en Massachusetts.

En la colonia también hay una zona dedicada a la vida y costumbres de los indios nativos y a pocos kilómetros se puede subir a una réplica del Mayflower, barco que trajo a los primeros colonos a la costa este de Estados Unidos.

Aunque en su origen la celebración tenía algo de religiosa –los peregrinos huyeron de Inglaterra porque no podían practicar su religión libremente–, hoy en día es una fiesta totalmente secular y que puede compararse a nuestra Navidad; una fecha en la que todo el mundo trata de regresar a casa para celebrar una copiosa comida en familia. Algo que incluye a personas llegadas desde distintas partes del mundo a Estados Unidos, quienes hacen suya esta tradición y no dudan en asar un pavo gigantesco en el horno para reunir a familia o amigos alrededor de la mesa.

Mucho ha cambiado esta celebración desde aquella cena del año 1621, pero la acción de dar gracias se ha mantenido intacta a lo largo de estos cuatro siglos.

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