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Nueve restaurantes baratos en Lisboa

De una antigua cantina de monjas a una terraza sobre el Tajo, varias propuestas deliciosas y a buen precio en la capital portuguesa

Vistas al puente 25 de Abril desde el restaurante Ponto Final, en Cacilhas, Lisboa Ampliar foto
Vistas al puente 25 de Abril desde la terraza del restaurante Ponto Final, en Cacilhas, en la orilla opuesta a Lisboa.

Solo España y Chipre superan a Portugal en número de restaurantes por habitante. Y en Lisboa abren de forma constante nuevos locales como, entre otros, hamburgueserías gourmet, kebabs o lounge de vinos a tres euros la copa y vistas espectaculares. Afortunadamente, el país luso –y su capital incluida– sigue siendo el último reducto galo de la identidad gastronómica, el último refugio contra la homogeneización cultural (y culinaria) que azota el continente. Y para disfrutarla, proponemos nueve restaurantes muy genuinos sin salir de Lisboa.

01 Chino clandestino

Mouraria

No esperen un cartel a la entrada, su estatus legal es motivo de discusión entre locales y foráneos, pero todos lo llaman el chinês clandestino. Se encuentra en la rua Beco Barbadela, cerca de la plaza Martim Moniz, en lo profundo del barrio de Mouraria, y es el rey de los restaurantes chinos de Lisboa; se llena incluso entre semana. En la parte de arriba se puede fumar, el vino es barato y la comida un tanto de lo mismo, pero muy buena.

02 Cabaça

Bairro Alto

'Picanha na pedra', especialidad del restaurante Cabaça, en el Bairro Alto (Lisboa). ampliar foto
'Picanha na pedra', especialidad del restaurante Cabaça, en el Bairro Alto (Lisboa).

Pequeño, normalmente ruidoso y muy portugués. No admite reservas: el que llega antes se apunta con un boli en un papel arrugado y grasiento, pide una botella de vino de la casa —solo apto para estómagos piratas— o alguna referencia de su bodega y ameniza la espera bebiendo en la calle hasta ser llamado a la mesa.

La carta de Cabaça (Rua das Gáveas, 8) es bastante variada, pero la estrella indiscutible es el naco na pedra o picanha na pedra; básicamente, carne de vaca cruda, en tacos o laminada, que sirven junto a una piedra ardiendo y que cada comensal cocina a su gusto y capricho en la propia mesa. Pocos restaurantes son capaces de superar la cantidad de patatas fritas que sirven por cabeza.

03 Bela Sintra

Baixa

En la Baixa lisboeta es difícil comer bueno y barato. Los restaurantes de sombrillas se extienden por doquier atrayendo a turistas y disparando los precios, mientras los establecimientos tradicionales escasean cada vez más. Hay algunas excepciones, pero teniendo en cuenta las dimensiones (escasas) de los locales, los precios, la calidad de los platos y la simpatía del dueño… el Bela Sintra (Rua Conceição, 44) es un auténtico oasis en este céntrico y popular barrio. No os guiéis por el letrero de la puerta –reza Pastelaria (pastelería) –, porque el interior propone, en realidad, una variada oferta de cocina portuguesa. El famoso Tranvía 28 pasa por la puerta, así que tanto desde Prazeres, al oeste de la ciudad, como desde el barrio de Graça o Alfama, hacia el este, es sencillo llegar hasta el restaurante Bela Sintra en menos de lo que se tarda en decir carne de porco à Alentejana. Abren durante todo el día (hasta las 19.00) y es un lugar perfecto si nos apetece darnos un homenaje de gastronomía lusa a deshora.

04 Cantina das Freiras

Chiado/Cais do Sodré

Terraza de la Cantina das Freiras, un antiguo comedor de monjas, en Lisboa. ampliar foto
Terraza de la Cantina das Freiras, un antiguo comedor de monjas, en Lisboa.

Aunque se conoce popularmente como Cantina das Freiras (la cantina de las monjas), su nombre real es Associação Católica Internacional ao Serviço da Juventude Femenina. Hasta hace cuarenta años, a este recinto solo podían entrar raparigas (chicas) que traían su almuerzo y a las que se les permitía calentarlo en los hornillos de la cocina. Actualmente, es un restaurante con unas vistas fabulosas sobre el río Tajo (aquí Tejo) y la ribera opuesta a Lisboa. Hay más: no encontrarás una cocina mejor a estos precios en toda la ciudad.

La cantina, que abre de lunes a viernes, ofrece un servicio de bufé que no tiene nada que envidiar a cualquier otro restaurante de carta. Tampoco hay cartel en la calle que lo localice: hay que buscar el número 1 de la Travessa do Ferragial y subir al segundo piso. Seréis bienvenidos por monjas serias y discretas que os invitarán a disfrutar de su terraza, para muchos, unas de las siete maravillas de la cultura lusa.

05 Cervejaria O Ramiro

Intendente

Considerada una de las mejores marisquerías de Lisboa, sus precios no han dejado de ser muy asequibles. Fundada por gallegos en 1956 y dirigida ahora por los hijos de sus primeros propietarios, algunos platos de la Cervejaria O Ramiro (Avenida Almirante Reis, 1) están bastante elaborados, pero lo más solicitado por sus comensales es marisco fresco y sal a secas: percebes, bueyes de mar, langostinos, almejas, mejillones… Las mejores glorias del mar cocinadas con mucho amor gallego. Tampoco admite reservas y la mayor parte de los días requiere hacer algo de cola, pero la espera vale la pena.

06 Recreativa Dos Anjos

Anjos

De martes a viernes, entre la una y las tres de la tarde y, posteriormente, desde las 20.00 (hasta agotar existencias), en la Recreativa Dos Anjos (Rua dos Anjos, 17), conocida como RDA 69, ofrecen, la cocina vegana más grata al paladar, y a mejor precio, de la ciudad. En realidad es una cantina cooperativa perteneciente a un club recreativo gestionado, también, de forma comunitaria y altruista. Siempre hay voluntarios sirviendo el primero y el segundo plato, pero, una vez terminada la comida, cada comensal lava su plato y cubiertos en el fregadero comunitario.

El único inconveniente es que cierra los lunes y sábados, pero los domingos abre su horno de leña al público (el forno comunitario) y cualquiera puede ir a cocinar su propio pan, pasteles o a compartir las recetas de la abuela con el resto de entusiastas de la cocina al horno tradicional.

Comedor del restaurante Farol, en Cacilhas, al otro lado del Tejo, frente a Lisboa. ampliar foto
Comedor del restaurante Farol, en Cacilhas, al otro lado del Tejo, frente a Lisboa.

07 Farol

Cacilhas (Setúbal)

Cuando llegamos a la Praça do Comerço o a Cais do Sodré, y miramos más allá del Tajo, lo que vemos ya no es Lisboa, sino la península de Setúbal. Aquí se encuentra el conselho de Almada y, dentro de él, la freguesia de Cacilhas. En el ferri (apodado cacilheiro) llegaremos a este curioso barrio en unos 15 minutos. Y en la otra orilla se encuentra uno de los mejores restaurantes de la zona para comer pescado y marisco, procedente de los viveros locales. En el Farol (Largo Alfredo Dinis, 1, Almada), la cervecería más antigua de Setúbal, hoy un restaurante familiar, destaca el salmón al carbón, y el lenguado y el buey de mar, que aquí se llama sapateira, son los reyes de la carta.

08 y 09 Ponto Final y Atira-te ao Rio!

Cacilhas (Setúbal)

Mesas del restaurante Atira-te ao Rio, con vistas a Lisboa, al fondo. ampliar foto
Mesas del restaurante Atira-te ao Rio, con vistas a Lisboa, al fondo.

Y ya que estamos en la outra banda del Tajo, podremos descubrir al final del paseo Cais do Ginjal —un viejo espolón sembrado de antiguas grúas oxidadas, viejos almacenes cubiertos de grafitis y armazones de edificios—, dos buenas opciones para comer o incluso tomar el primer gintonic de la tarde. Ambos ofrecen buen pescado y una cocina muy portuguesa, pero más moderna que la del Farol. Lo mejor de Ponto Final y Atira-te ao Rio son las vistas hacia Lisboa, el puente 25 de Abril y, sobre todo, los atardeceres, cuya luz no encontrarás en ningún otro mirador lisboeta.

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