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Flamenco en India

El pianista Chano Domínguez acudió al festival de flamenco y de la etnia gitana de Jodhpur, en el país asiático, y visitó la impresionante fortaleza de Mehrangarh

El pianista Chano Domínguez Ampliar foto
El pianista Chano Domínguez

Chano Domínguez realizó este año uno de los viajes más originales de su vida. El pianista, que acaba de lanzar el disco Chano & Joseley que actuará en el Festival de Jazz de Cartagena (del 2 al 29 de noviembre), acudió al festival de flamenco y de la etnia gitana de Jodhpur, en India.

¿Cuál es el vínculo de India con la etnia gitana?
Según varias teorías, los gitanos provienen de Rajastán. Por eso, este año decidieron realizar un encuentro con el fin de promover la fusión entre el flamenco y el folclore local.

¿Cuál fue el resultado?
Fue un viaje muy enriquecedor. Nada más llegar allí y ver su manera de vivir, me resultó todo familiar. Era como si estuviera con una familia de gitanos de Jerez; parecía que tenía a mi lado al Piraña, al Tomasito… a cualquiera de estos flamencos de toda la vida.

¿Tocaron juntos?
Estuvimos dos semanas allí y organizamos varios conciertos muy especiales. Me fascinó la actitud que tienen ante la música: viven por y para ella y mantienen una tradición oral muy interesante. Los europeos no tenemos esa cultura musical tan acentuada. Nos pasábamos los días ensayando, casi ocho horas sin parar, y las noches actuando.

¿Dónde realizaron los conciertos?
En la impresionante fortaleza de Mehrangarh, cuyas primeras piedras son del siglo XV. Preside la ciudad desde lo alto y pertenecía a los sultanes. Una especie de Alhambra preciosa. Nunca habíamos tenido la oportunidad de mezclar músicos de flamenco de España con músicos de India. Se convirtió en un viaje a los orígenes.

¿Qué más le sorprendió?
Suena tópico, pero el picante. Cuando comíamos, ya fuera en una casa, en un puesto o en un restaurante, mi única obsesión era pedir algo que no picase. Era imposible. Estaba todo bastante rico, pero al final siempre llegaba ese momento en el que sentías fuego en la boca.

¿Hizo algún otro plan?
Nuestro viaje coincidió con la fiesta de los colores que celebran en primavera, Holi. A mí me dieron un traje blanco impoluto para salir. Por las calles te iban lanzando o bien globos llenos de agua con colores o bien disparos de la misma emulsión con las pichkaris, o pistolas de agua que utilizan. Es una fiesta preciosa. Acabas totalmente manchado; para meterte directamente a la ducha.

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