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Siglo y medio iluminando el Estrecho

El faro del Cabo Espartel, rincón emblemático de los alrededores de Tánger, cumple 150 años

Vistas desde el cabo Espartel, en las cercanías de Tánger (Marruecos), cuyo faro celebra el 150 aniversario de su puesta en marcha.  Ampliar foto
Vistas desde el cabo Espartel, en las cercanías de Tánger (Marruecos), cuyo faro celebra el 150 aniversario de su puesta en marcha.

Hasta el 15 de noviembre, Tánger festeja el 150 aniversario de la puesta en marcha de uno de sus rincones emblemáticos: el faro de Cabo Espartel, a 14 kilómetros de la ciudad. Fue un 15 de octubre de 1864 cuando se puso en servicio el que sería el primer faro de la red de señalización marítima de las costas marroquíes –los trabajos de construcción se habían iniciado cuatro años–, que actualmente cuenta con 39.

Su construcción fue ordenada por el sultán Mohammed IV ben Abderrahman, a petición de los representantes consulares de las potencias europeas del momento, alarmados por la cantidad de naufragios que se producían en la zona. Su historia está, por tanto, directamente ligada a la de Tánger, una ciudad constantemente atravesada por los intereses y deseos de Occidente. La historia de España presenta un episodio directamente ligado al faro: la batalla de Cabo Espartel, que el 29 de septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil, involucró a varios navíos nacionales y republicanos, y que aseguró la apertura del Estrecho de Gibraltar a las tropas de Franco.

Ahora que se conmemora el siglo y medio de su puesta en marcha, el edificio será abierto al público de manera excepcional hasta mediados de noviembre. Además, expondrá en su interior las fotografías de Frank Guillaume para la muestra Le paysage d’un phare. Cap Spartel, 1864-2014.

El aniversario de su creación es una buena excusa para acercarse al faro, así como al cabo que le da nombre. Es una forma de sacar más partido a una visita a la ciudad de Tánger, ya que además es muy fácil acceder al lugar con un Grand Taxi compartido que podemos coger al lado de la plaza de Iberia; es un trayecto de no más de veinte minutos en el que se puede disfrutar de una bonita panorámica de la costa. De camino quedan las cuevas de Hércules, cargadas de leyenda. El entorno del faro es perfecto para pasar una tarde en familia o hacer una excursión fotográfica, pues en sus alrededores existen varios cafés y restaurantes y un paisaje de gran belleza.

El cabo es también especial porque ante él se juntan las aguas del mar Mediterráneo y las del océano Atlántico. Junto con el cabo Malabata, al otro extremo, Espartel constituye uno de los puntos geográficos más reconocibles en torno a Tánger. La playa que lo rodea, de nombre Robinson, incluye varias terrazas en las que poder tomarse un aperitivo y todo el entorno es especialmente popular por ser lugar de observación de aves, en particular las especies migratorias en su vuelo hacia Europa. Para terminar, una recomendación: si puedes, quédate hasta el atardecer, la belleza de la puesta de sol desde el cabo Esparte lo merece.

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