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Extra Viajar en Tren

Castillo y ‘arròs al forn’

El arroz al horno es una espléndida propuesta culinaria y otoñal en Xàtiva (Valencia); mezcla el cereal con los ingredientes del cocido

Vista del castillo de Xàtiva, cerca de Valencia. Ampliar foto
Vista del castillo de Xàtiva, cerca de Valencia.

 

Unos 50 minutos para leer o mirar el paisaje. Disfrutar de un rato de sosiego. La línea de cercanías C-2 traslada al viajero del corazón de Valencia a Xàtiva, una población imprescindible de la Comunidad Valenciana, de unos 29.000 habitantes. El recorrido en tren tiene su punto final en el pueblo de Moixent, famoso por restos arqueológicos tan valiosos como la estatuilla del Guerrer de Moixent, expuesta en el Museu de Prehistòria de València. En el trayecto, contrastes: pequeñas industrias entrelazadas en la tierra fértil de naranjos y huerta con un recién llegado, el caqui.

Castillo y ‘arròs al forn’

Vale la pena llegar con antelación a la Estació del Nord de Valencia y examinar sus fachadas adornadas de naranjas y falleras en azulejos modernistas. Nos dejaremos envolver por la estructura interior de hierro y la experiencia efímera del viaje. ¿Norte o Sur? Caprichos de la historia, la estación ha conservado el nombre de la compañía que la construyó a comienzos del siglo XX, Norte, pero se ubica, justamente, en el polo opuesto de la ciudad, el Sur.

Pero vayamos a Xàtiva, una de las pocas ciudades que conservan su topónimo íbero, Seiti, que pervivió en el latín y el árabe hasta la actual Xàtiva de los setabenses, tristes protagonistas de un hito histórico para el Reino de Valencia: la Guerra de Sucesión de 1707. Ocho días con sus noches ardió la ciudad, una represalia del vencedor Felipe V al apoyo a su contrincante en la sucesión a la corona de España. De aquella desgracia les quedó a los setabenses el apelativo de socarrats o chamuscados, y un expresivo retrato del Borbón cabeza abajo, expuesto en el edifico gótico Almodí, sede del Museu de la Ciutat.

En Xàtiva hay al menos otras dos visitas imprescindibles: la colegiata basílica de Santa María, conocida como la Seu, y el castillo. En la Alameda Jaume I tomaremos un simpático tren turístico que, entre traqueteos, nos conducirá por empinadas calles hasta el punto más alto de la urbe. La panorámica desde la privilegiada situación de la fortaleza nos muestra las capas del crecimiento urbanístico: a nuestros pies, el casco histórico; en segunda línea, los edificios del desarrollismo de los años sesenta; a continuación, los polígonos industriales; y finalmente, los vergeles y las huertas.

Guía

Información

» Terrassa Sant Josep. Subida al castillo, s/n. 962 28 79 56 y 636 56 86 50.

» Hotel Mont Sant. 962 27 50 81 y 658 96 26 59.

» Turismo de Xàtiva. www.xativaturismo.com

Aunque no se ofrecen tarifas de un solo trayecto, conviene hacer el camino de bajada del castillo andando. Nos esperan algunas sorpresas: una reserva natural donde todavía sobreviven endemismos botánicos; un nevero, gigantesca construcción de 10 metros de diámetro y de profundidad donde se acumulaba la nieve para convertirla en hielo; la cueva de las gotas, uno de los aljibes del castillo; y un rato de callejeo por Xàtiva entre piedras y casas memorables. El descenso a pie tiene además un premio culinario: la encantadora Terrassa Sant Josep, donde disfrutar del arròs al forn o arroz al horno (por encargo), mágico plato de la comarca que consiste en cocinar el arroz con los restos del cocido en un horno. Y desde la posada, una última mirada hacia los ocres y los naranjas de los tejados de la ciudad.