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Pistas gastronómicas

Una joyería de ‘donuts’

En Chök, una tienda especializada en este bollo chocolateado, usan el agujero para colgarlos de un palo y que hagan bonito

En Chök, Barcelona, el agujero de los donuts sirve para colgarlos. Ampliar foto
En Chök, Barcelona, el agujero de los donuts sirve para colgarlos.

Para algo tenía que servir el agujero del donut. En Chök, una tienda especializada en este bollo chocolateado, usan el agujero para colgarlos de un palo y que hagan bonito. Tanto que, según su propietario, Fernando Madrid, “los clientes dicen que el local parece una joyería de donuts”. En puridad, en esta pastelería barcelonesa del Raval lo que se venden son chöks: unas rosquillas gourmet elaboradas con menos azúcar, poco tiempo de fritura, cobertura de chocolate (blanco o negro, el con leche no funcionó) y toppings naturales como frutas liofilizadas y frutos secos. La idea era huir de la versión más fast food de este producto. También en lo relacionado al local. Nada de plástico ni colores chicle: en esta antigua fábrica de chocolates de 1900 (que conserva chocolatosas vidrieras modernistas) prima el minimalismo blanco y el estilo nórdico (de ahí viene la diéresis de chök). “La idea es que es como la cocina de tu casa, con tu horno, tu encimera de mármol, tus botes…”, explica el dueño. En el menú, el chök (1,70 euros) es la estrella, con hasta 36 sabores, algunos con tintes experimentales como el chocolate con sal o con patatas fritas. También hay berlinas (con la misma masa, sin agujero, por 1,90) y krons (los cronuts de la casa, con masa de cruasán, por 2,50). La tienda ofrece además talleres de cocina para quien se anime a hacer arroces o tapas con chocolate.

» Chök. Calle del Carme, 3, Barcelona.

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