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Un hotel que arregla pinchazos

Mallorca se vuelca con el cicloturista. Alojamientos con taller, una agencia de viajes fundada por un ganador del Tour y un carril bici por el paseo marítimo de Palma

Un joven circula con su bicicleta junto a la catedral de Palma. Ampliar foto
Un joven circula con su bicicleta junto a la catedral de Palma.

En Mallorca, Frèderic Chopin y Robert Graves caben en 10 kilómetros. Los que llevan de Valldemossa a Deià, del pueblo donde se alojó el compositor al pueblo donde tenía casa el poeta inglés. Son kilómetros de montaña, acantilados y vistas al mar. Dos ciclistas, uno de Mallorca y otro inglés, pedalean juntos por esa carretera. El camino entre los dos pueblos empuja casi siempre hacia abajo. Por la carretera pasan pocos coches. El sol ataca y el cielo aparece pintado de ese azul celeste que caracteriza el verano de Baleares. El mar se pierde más allá de donde alcanza la vista. Impresiona.

–No tenéis esto en Londres, ¿eh? –bromea el isleño.

El ciclista inglés maldice y apuesta a que en Londres seguro que está lloviendo.

Mallorca va camino de convertirse en uno de los destinos preferidos de los cicloturistas europeos, según los hoteleros de la isla y el Gobierno balear. Se percibe de febrero a mayo, cuando más ciclistas llegan. En las carreteras secundarias uno acaba por encontrarse con un inmenso pelotón, difícil de adelantar con el coche. Equipos profesionales, como el Sky de Froome y Wiggins, se preparan en la isla.

Cada vez más hoteles adaptan su oferta. “Nos sirve para sobrevivir durante la temporada baja, abrir todo el año y mantener puestos de trabajo”, explica Juan Miralles, director del hotel de cuatro estrellas de Playa de Palma Barceló Pueblo Park. El establecimiento cuenta con un taller, bicicletas de alquiler, almacén para guardar las que traigan los turistas y tienda de ropa. El restaurante sirve menús especiales para deportistas. Miralles calcula que el 75% de los clientes del hotel en marzo y abril son cicloturistas, casi siempre alemanes, suizos, austríacos, holandeses o belgas.

El ganador del Tour, Giro y Mundial Stephen Roche abrió en 1994 una empresa en Mallorca que ofrece paquetes con hotel, bicicletas de alquiler, diseño de rutas y asistencia en la carretera. La firma tiene 12 empleados y recibe al año a mil ciclistas. Su directora de operaciones, Tracey Williams, escribe en un correo electrónico que Roche ubicó el negocio en la isla por considerarla “un destino perfecto para los ciclistas en Europa”. “Tiene un clima cómodo todo el año, buenas carreteras, impresionantes paisajes (...) y rutas variadas para todos los niveles”.

Un paseo desde Palma

El principiante puede pedalear por el carril bici del paseo marítimo de Palma. El trayecto propuesto bordea el mar hasta el Coll d’en Rabassa. Ida y vuelta son cerca de 20 kilómetros, llanos y en los que si uno se cansa, puede dar la vuelta o parar a tomar algo en las decenas de terrazas que aparecen en el camino.

El ciclista parte a la altura de los amarres del Club Náutico de Palma, donde los aficionados a la náutica pueden echar un vistazo a los barcos, muchos de ellos exagerados. La excursión continúa frente a la catedral de Palma, pasa por delante de la playa de la ciudad, atraviesa el barrio de El Molinar, con sus casitas junto al mar, y acaba en el Coll d’en Rabassa.

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