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Fin de semana

Misticismo en Arévalo

La ciudad abulense presenta hasta el 3 de noviembre una delicada muestra de ‘Las edades del hombre’

Retablo del juicio final del siglo XVI expuesto en la iglesia del Salvador, en Arévalo (Ávila). Ampliar foto
Retablo del juicio final del siglo XVI expuesto en la iglesia del Salvador, en Arévalo (Ávila).

Cuando cumple sus bodas de plata, la Fundación Las Edades del Hombre brinda a sus muchos seguidores una nueva exposición (la XVIII del ciclo), que permanecerá abierta hasta el 3 de noviembre. Esta vez en Arévalo (Ávila) y con un sesgo muy distinto al de ediciones anteriores. Porque esta vez, y a pesar de ocupar el espacio de tres iglesias, la muestra posee un carácter más íntimo y recogido, como compases de una pieza de cámara. El tema y título de la muestra es Credo,y su carácter en cierto modo minimalista (obligado además por la pequeñez de los tres espacios) no daña la calidad de esta edición de Las edades. Al contrario, la muestra parece concebida para un disfrute cercano y sosegado, una suerte de bocado exquisito para gourmet. De hecho, entre el centenar escaso de obras presentadas destacan nombres como El Greco, Goya, De Juni o Gregorio Fernández (magníficas sus tres tallas). Pero al margen de esos créditos figuran en el elenco obras anónimas o de autores menos conocidos que son una verdadera delicia, como el conmovedor Juan Bautista de Luis Salvador Carmona, o los anónimos flamencos del Juicio Final y el tríptico de la nave de la iglesia. Algunas de las mejores piezas, dicho sea de paso, proceden de lugares tan lejanos como Lisboa, Granada, Gipuzkoa o de colecciones privadas.

Castillo de Arévalo (Ávila). ampliar foto
Castillo de Arévalo (Ávila).

La tesis o mensaje es esta vez muy rotundo: la fe, como asunto personal y existencial (ambivalencia de la palabra credo, que en latín significa creo, y en castellano, doctrina compartida). Un mensaje cuya urdimbre sigue un orden muy preciso: la muestra se inicia en la iglesia románico-mudéjar de Santa María, donde se proyecta un audiovisual envolvente, en diálogo con las pinturas del ábside. Es un documental algo grandilocuente que recuerda demasiado a la reciente película de Terrence Malick El árbol de la vida.

Tras esta introducción en Santa María, hay que atravesar la plaza de la Villa para ir a la iglesia de San Martín, que se encuentra en el extremo opuesto. Hay que decir que en esta ocasión se ha aprovechado bien la envoltura escenográfica de las calles de Arévalo, un valor añadido a los méritos de la muestra. En San Martín (templo desacralizado, convertido normalmente en centro cultural) se aborda uno de los capítulos de la exposición, cuyo discurso sigue en la iglesia del Salvador, la sede más alejada (es en esta sección donde se reúnen algunas de las piezas más notables, un colofón ciertamente espectacular). Esta iglesia es la única que ha tenido que ser restaurada para esta edición (permanecía cerrada). Se encuentra en el actual centro urbano, extramuros del antiguo recinto amurallado, que iba de la Puerta de Alcocer al castillo. Elegir Arévalo para esta exposición tiene mucho sentido: es una ciudad (tiene el título) de fuerte tradición histórica. Aquí vivió su infancia y pubertad la reina Isabel la Católica —aunque no en el castillo, como podría pensarse, sino en unas casas reales que había junto a la Puerta de Alcocer; convertidas luego en convento, el edificio se mantuvo en pie hasta unos meses después de morir Franco, cuando fue derribado sin más contemplaciones—. En Arévalo vivieron o estuvieron de paso Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola y un fraile mercedario, fray Juan Gil, quien partió hacia Argel con el rescate de un cautivo llamado Miguel de Cervantes. Por no hablar de paisanos creyentes de otras religiones, como Mancebo de Arévalo, autor de la Tafçira (tratado de mística islámica), o como Abraham Gómez Silveira, emigrado a Holanda en el siglo XVII, rabino y escritor, ambos más conocidos y apreciados fuera que dentro de España.

Mestizaje y mudéjar

Escultura de san Pedro de Gregorio Fernández. ampliar foto
Escultura de san Pedro de Gregorio Fernández.

Arévalo es una ciudad mudéjar donde ese estilo se cuela tanto en construcciones civiles como religiosas. Es además capital de La Moraña, comarca cuyo nombre alude precisamente al mestizaje cultural que tan bien resume su arquitectura. Hay excelentes edificios mudéjares dispersos por toda esta comarca de wadis sarracenos, secos, y tierra breve, donde pesan demasiado los cielos y se dan bien las legumbres y los místicos. En un principio se pensó en incluir junto a Arévalo, en esta edición de Las edades, otros dos pueblos notables, Madrigal de las Altas Torres, donde nació Isabel la Católica, y Fontiveros, cuna de san Juan de la Cruz.

Desgraciadamente no ha sido así. Madrigal no ha podido, por tanto, beneficiarse de los arreglos (un poco de última hora, todo hay que decirlo) que han maquillado la piel urbana de Arévalo. Y el pueblo con nombre más bonito de España (según sentencia de Dámaso Alonso y literatos de su generación) envuelve con murallas rotas y mucho descuido sus joyas históricas: el palacio-convento donde nació Isabel; el Hospital Real que fundó justo enfrente la primera esposa de su padre; la iglesia de San Nicolás, donde fue bautizada; la iglesia mudéjar de Santa María, medio en ruinas, o el convento de Agustinos, donde murió fray Luis de León, una ruina total.

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A un par de leguas queda Fontiveros, donde la casa natal de Juan de la Cruz quedó embutida en un complejo carmelita. Recientemente, la diputación provincial ha abierto un Espacio San Juan de la Cruz, que es centro cultural, biblioteca y posada. Otra iniciativa loable es la que se lleva a cabo en la aldea de El Oso; se está construyendo un centro de interpretación para las lagunas cercanas y su observatorio de aves. Lagunas esteparias, humedales y navas se alternan en La Moraña con manchas de pinar para romper con el agobio de un paisaje donde la tierra no tiene más accidentes que las nubes.

Guía

La exposición

» Credo es el título de la XVIII edición de 'Las Edades del Hombre (920 50 06 46; www.edadesdelhombrearevalo.es; www.lasedades.es), que reúne en Arévalo (Ávila) 92 piezas de arte sacro. La muestra estará abierta hasta el 3 de noviembre. Las sedes son la iglesia de Santa María y la contigua Casa del Sexmo (en la plaza de la Villa, donde están las taquillas), la iglesia de San Martín y la del Salvador. Precio: 3 euros. Visita guiada para grupos de hasta 20 personas, 60 euros.

Información

» Oficina de turismo de Arévalo (920 30 13 80 y www.ayuntamientoarevalo.es). Puerta de Alcocer.

» Oficina de turismo de Madrigal (920 32 00 01). Hospital Real, plaza del Cristo.

»Turismo de la provincia de Álava (www.turismoavila.com).

» www.turismocastillayleon.com.

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