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De Calle

Barras de Sevilla

Tapeo junto al director de cine Alberto Rodríguez por la Alameda de Hércules

La zona que le inspiró ‘Grupo 7’ tiene un punto chic, con bares como La Habanilla y La Estraza

Las cafeteras antiguas destacan por encima de la barra del bar La Habanilla, en Sevilla. Ampliar foto
Las cafeteras antiguas destacan por encima de la barra del bar La Habanilla, en Sevilla.

La tarde es gris, pero el director de cine Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971), autor de Grupo 7, la anima rememorando los años en que se forjó como profesional. Fue a mediados de los noventa. De entonces le viene la afición por la Alameda de Hércules, zona underground de Sevilla: las callejuelas aledañas donde uno puede ir de cañas, tapas y cultura. Por cada sitio que pisa parece recoger las miguitas que un día dejó.

Barras de Sevilla

01 Noches de Cinexin

La Habanilla (Alameda de Hércules, 63) es uno de sus bares fetiche. Sorprende la decoración: un muro con cafeteras antiguas, de todos los tipos y épocas, y una enorme lámpara hecha con botellas de cristal que cuelga del techo. Lo que suena es menos abigarrado: rock. “Gonzalo, el dueño de este bar, es director artístico, aunque nunca he coincidido con él en un proyecto”, dice Alberto Rodríguez mientras le da sorbos a un café. “En los noventa estábamos aquí la gente del teatro y del cine, sobre todo de noche. Era habitual encontrarte con actores como Antonio Dechent”. Añade que esos años fueron los de la efervescencia cultural en Sevilla: “Nos conocíamos todos: Paco León, José Luis García Pérez, Álex O’Dogherty… No teníamos un duro, pero sí muchas ganas de hacer cosas, y en 1997 grabamos 17 cortos con una bobina”. Un proyecto al que llamaron Cinexin. En él participaron Chus Ponce, Santi Amodeo o Paco Baños.

02 Dólares en los barriles

El director de cine Alberto Rodríguez, en el bar La Estraza. ampliar foto
El director de cine Alberto Rodríguez, en el bar La Estraza.

Los cafés o las cañas siguen en La Estraza (calle de la Feria, 96). Interiorismo simple y efectivo: dos máquinas registradoras antiguas y billetes de dólares en los barriles. “El bar es de un colega que toca en el grupo Los Sentíos, uno de esos rockeros que andaban siempre en el Fun Club [mítica discoteca alternativa de la ciudad]”, dice. “En La Estraza encuentras buena música y chicharrones de Cádiz”. Además, hay quesos, costillitas y ensaladas. Ya fuera, Alberto hace un apunte sobre Grupo 7: “Muchas escenas de la película, que rodamos en otra parte, recrean esta zona, que en aquella época estaba abandonada a la prostitución y al menudeo de droga”.

03 Poemas bajo puntales

El bar (apuntalado) Gonzalo Molina, en Sevilla. ampliar foto
El bar (apuntalado) Gonzalo Molina, en Sevilla.

El paseo sigue en el bar Gonzalo Molina (calle del Relator, 59). No apto para aprensivos: los techos están sujetos con puntales. El camarero se llama en realidad Manolo, estudió arte dramático y tocó la guitarra eléctrica en grupos de los setenta. Hoy escribe poemas y vende sus libros en el bar. “Es un bar con solera, que conserva la barra antigua y el suelo clásico. Siempre pido las impresionantes alitas de pollo”, dice Rodríguez. Luisa, la cocinera, también prepara codornices y montaditos de morcilla o chorizo picante. Alberto no se acuerda, pero Manolo sí: “Cuando comercialicé mi primer libro de poesía, él me compró un ejemplar”. Tras la revelación, a la bodega Mateo Ruiz (calle de Palacios Malaver, 33; 954 38 77 54), fundada en 1918 como despacho de vinos, pero que en 1985 se convirtió en lo que es hoy. ¿Y qué es? Pues hay que venir. “Me encanta su pavía de bacalao, su tortilla de jamón y su ensaladilla de gambas”. Buen saque.

04 Novelas de bolsillo

Un acto cultural en la librería sevillana La Fuga. ampliar foto
Un acto cultural en la librería sevillana La Fuga.

Entramos en la librería de viejo Baena (calle de la Feria, 26; 954 38 26 14). Alberto Rodríguez cuenta que la mitad de sus libros son de segunda mano. “Antes venía porque era barata, y ahora, porque lo que encuentro aquí no existe en otro sitio”, explica. “Tienen muchos tebeos buenos, como Víbora, Zona 84 y de ciencia ficción. Me gusta casi todo menos los superhéroes”. Quien regenta este templo inaugurado en 1969 y con de más de 8.000 volúmenes es Carmen Baena, que da fe del tirón que aún tiene el intercambio de novelas de bolsillo. “Es tan popular que aún vienen emigrantes españoles que conocieron de chiquillos la librería”, dice Baena. El director de Grupo 7 también acude con frecuencia a otra librería, La Fuga (calle del Conde de Torrejón, 4; 954 38 23 40). “Tiene un toque libertario. Muchos libros de pensamiento y ediciones limitadas”, explica.

05 Cine y columpios

Los cines de la Alameda, en la sevillana Alameda de Hércules. ampliar foto
Los cines de la Alameda, en la sevillana Alameda de Hércules.

Y el final de la ruta no podía ser otro: los cines Alameda (Alameda de Hércules, 9-10; 954 37 59 00). Alberto Rodríguez se sitúa frente a la entrada y dice: “Me sigue gustando mucho su estética”. La última vez que estuvo aquí fue para ver Lo imposible, de la que le gustó sobre todo la factura técnica, “al nivel de cualquier gran producción”. Cuenta que los gerentes de los cines Alameda estuvieron invitados al pase especial de Madrid de Grupo 7 y le comentaron lo bien que había retratado la zona en los años previos a la Expo. Alberto Rodríguez se pone nostálgico. “Una pena que estos cines ya no tenga aquel fantástico bar-bingo al que venías a las tres de la mañana a pedirte un mantecaíto y volvías a la vida”. La Alameda es ahora algo más chic. Y el cineasta, en lugar de pasar la noche en la calle, viene más de día a que sus hijos jueguen en los columpios. Así es la vida.

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