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VIAJEROS URBANOS

Los afluentes secretos del Támesis

Los canales de Londres son un oasis desconocido en la gran ciudad

Hay cuatro canales principales de aguas artificiales en Londres. Ampliar foto
Hay cuatro canales principales de aguas artificiales en Londres.

Jamás comprenderé por qué los canales de Londres son tan desconocidos fuera de esta ciudad. Claro que el Big Ben o el Palacio de Buckingham, símbolos irrevocables de la tradición política británica, son dos must para cualquier visitante. Pero se me escapa por qué motivo los canales quedaron tan fuera en el espectro turístico londinense. Quizá la ciudad del Támesis tiene tantísimos y tan buenos cebos para los forasteros que los creadores de ese imaginario, quienes quiera que fuesen, fueron generosos y dejaron la gloria de los canales para ciudades vecinas de Londres como Cambridge, haciendo un gran favor a los cientos de londinenses que se refugian diariamente de los rigores de la ciudad en sus estrechos márgenes. Son un oasis para ciclistas y paseantes en medio de escenarios industriales del siglo XVIII. Muchos de los edificios que están en su ribera son de antiguas fábricas.

Los canales son vías de agua artificiales que se extienden por todo Reino Unido. Fueron diseñados para transportar mercancías durante la Revolución Industrial. El primer canal del país fue concluido en Bridgewater, cerca de Mánchester, en 1681. A aquella primera vía artificial le siguió un siglo de construcción de canales por todo Reino Unido. Los canales hicieron posible la Revolución Industrial porque permitían mover materiales por la ciudad que de otra manera no hubieran cabido por las estrecheces del Londres de antaño.

Con la aparición del tren, y después de haberle sacado mucho partido, los canales se fueron abandonando. Los caminos de hierro acapararon las funciones de estas rutas acuáticas y durante muchos años fueron dejando de lado. “Durante los 70 y 80 del siglo XX algunos vecinos hicieron campaña incluso para taparlos y hacerlos desaparecer porque estaban tan descuidados que se habían convertido en un foco de infecciones”, comenta un portavoz de British Waterways, la entidad que hasta ahora se encargaba de preservar los canales.

Las numerosas ratas y roedores que aún hoy habitan Londres se acercaban a los canales en busca de humedad. Por suerte, todo aquel movimiento contra los canales como focos de insalubridad en Londres terminó en la decisión de restaurarlos y revivirlos como zonas para los ciudadanos.

Hoy hay cuatro canales principales en la ciudad. Mi favorito es Regent’s Canal. Es el más largo y el que, en un paseo de varias horas te lleva desde el Este más trendy en Broadway Market hasta el pijo Oeste en Little Venice. El Lee Navigation Canal ha estado de moda este verano por llevar hasta la villa olímpica. Desde el agua se ve perfectamente el grande y blanco estadio principal creado por los arquitectos de Populous. También existe el Grand Junction Canal, el Croydon Canal y otros cuatro más pequeños.

Seguir la senda de cualquiera de ellos transporta a uno de los pocos lugares pacíficos de Londres. Lejos del ruido y los codazos, estos afluentes secretos del Támesis guardan intacta la esencia de la Inglaterra Victoriana y regalan a sus habitantes momentos mágicos de agua y relax.

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