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Diez playas para pasear en mayo

De Asturias a Lanzarote, arenas que invitan a quitarse los zapatos y echar a andar

Pasear con el rumor del oleaje y el viento como únicos acompañantes es el antídoto perfecto contra el estrés. Mayo nos sorprende con estos diez arenales que dan la impresión de tener un componente terapéutico o hasta mágico.

01 ARENAL DE TRABA

(Laxe, A Coruña)

Una suerte de Sáhara gallego en plena Costa de la Muerte. Ya que la línea de costa reviste peligrosidad (para zambullirse, mejor el arenal urbano de Laxe), nada mejor que pasearla congratulándose de que aún figuren en la costa española blancos paraísos del tenor de Traba. La laguna costera dispone de pasarelas y observatorios ornitológicos.

02 PLAYÓN DE BAYAS

(Castrillón, Asturias)

El Cantábrico azota fuerte la orilla del arenal más extenso del Principado. Una playa infinita que da para perderse junto a formaciones dunares, sin perder de vista de reojo la preciosa isla de la Deva, así como el tráfico de entrada y salida del aeropuerto astur. Caminando sus 3,5 kilómetros se puede llegar hasta San Juan de la Arena (Soto del Barco) y su playa de Los Quebrantos.

La playa de Laida, en la reserva de la biosfera de Urdaibai, en Bizkaia.
La playa de Laida, en la reserva de la biosfera de Urdaibai, en Bizkaia. SANTOS CIRILO

03 LAIDA

(Ibarrangelu, Bizkaia)

Es una de las playas que mayor variedad de juegos visuales aporta al vascovisitante. No es sino una flecha de arena que cierra la desembocadura de la ría del Oka en plena reserva de la Biosfera de Urdaibai. Junto a sus dunas rehabilitadas recalan surfistas de Mundaka. Atención al bar Atxarre con sus pintxos y 900 referencias de ron. Para hospedarse, el Gametxo (www.hotelgametxo.com).

04 BARRA DEL TRABUCADOR

(Sant Carles de la Ràpita, Tarragona)

Playa de Barra del Trabucador, en Tarragona. ampliar foto
Playa de Barra del Trabucador, en Tarragona.

La punta de la Banya es el punto medioambientalmente más valioso del Parque Natural del Delta de l'Ebre. Tras 1,5 kilómetros de caminata por las barra del Trabucador (el acceso rodado está prohibido) el caminante se topa con el mirador de la Banya y una verja que le cierra el paso. Y ello para preservar el 70% de la población nidificante mundial de gaviota de Audouin. A un lado, los flamencos de la salinera, todavía en activo; al otro, los kitesurfistas (www.radicalsurfex.com y www.muchokite.com) dejándose remolcar por sus cometas.

05 PLAYA DE L'AHUIR

(Gandía, Valencia)

La hégira de bañistas a la playa de Gandía aminora en cuanto desaparecen los bloques de apartamentos, justo donde arranca la playa de l'Ahuir, relax naturista de dos kilómetros de dunas y cañaverales -y con pasarela de madera- que nos retrotrae a las épocas preturísticas del litoral valenciano. Una gran desconocida.

La playa de Es Trenc, en Mallorca.
La playa de Es Trenc, en Mallorca. RAMÓN TOLO

06 ES TRENC

(Campos, Mallorca)

Que la crisis ha ocasionado una bajada en las defensas medioambientales se explicita en la próxima erección de un enorme complejo hotelero en las inmediaciones de Es Trenc, símbolo hasta hoy de litoral salvado de la especulación, ese que tanto atrae al turista alemán. Pasearlo (sin adentrarse en las formaciones dunares) es la mejor forma de ponderar la terrible agresión que se avecina a este arenal virginal ya de por sí masificado.

07 LAS CALAS DEL CAMÍ DE CAVALLS

(Menorca)

Las temperaturas bonancibles -por no hablar de la facilidad a la hora de alquilar vehículos y reservar hoteles a mitad de precio- se agradece cuando de transitar por el Camí de Cavalls se trata. Es el camino de herradura que dibuja todo el perímetro menorquín, calas de ensueño incluidas. Dos ejemplos: de la playa multicolor de Es Grau hasta Sa Torreta, y desde cala Pilar hasta las playas de Algaiarens.

08 CALA DE LOS DÉNTOLES

(Cartagena, Murcia)

Para que el sol tampoco achicharre al senderista-playero es obligado elegir estas fechas para acercarse a Murcia. Para, por ejemplo, descubrir la cala de los Déntoles, o Cala Dorada, una de las joyas del Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila. Por abreviar: Calblanque. Dejar el coche en cala Magre y ascender en 15 minutos por la rambla hasta el mirador. La cala reúne un colorido deslumbrante, y en ella duerme una patera semienterrada.

La playa de Doñana, en Huelva.
La playa de Doñana, en Huelva. GARCÍA CORDERO

09 PLAYA DE DOÑANA

(Huelva)

Desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) tiene una gracia especial salvar en barcaza un Guadalquivir agónico (concertar la hora de regreso con el barquero) y así recorrer la orilla del río y su confluencia cromática con el Atlántico, en la banda costera de Doñana, término municipal de Almonte. Luego se puede continuar un trecho en dirección a Matalascañas, quien sabe si topándose los días laborables con laboriosos coquineros. Rige la prohibición de internarse en los trenes dunares.

La playa de Famara, en Teguise, Lanzarote.
La playa de Famara, en Teguise, Lanzarote. LUIS ROCA ARENCIBIA

10 PLAYA DE FAMARA

(Teguise, Lanzarote)

Mejor olvidarse del baño por la naturaleza fría y peligrosa de sus aguas, y dedicarse a patear este playazo con risco que forma parte esencial de lo conejero. Pedro Almodóvar la popularizó en el filme Los abrazos rotos, pero ya antes la había dado a conocer el artista César Manrique, cuando narraba su infancia en este escenario frente al archipiélago Chinijo en el que a uno le parece estar elevándose a las regiones esplendorosas del arte.

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