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Reportaje:FIN DE SEMANA

Leyendo piedra

El ciervo, animal totémico. Una visita al principal foco del arte rupestre gallego, con los petroglifos de Campo Lameiro, en Pontevedra

A veinte kilómetros de la ciudad de Pontevedra, en la comarca de Campo Lameiro, se encuentra la que está considerada como la mayor concentración europea de petroglifos de la edad del bronce, un alfabeto simbólico inscrito sobre las piedras graníticas con percutores de cuarzo por gentes que vivieron hace cuatro mil años, un código enigmático que se sigue descifrando día a día en el Centro de Interpretación de los Petroglifos Gallegos sobre 22 hectáreas de monte abrupto con grandes afloramientos de granito y bosquetes de carballos y castaños.

El granito es el material con el que se construyó el moderno edificio del centro, una gran roca que se funde con el paisaje como un afloramiento más, 3.500 metros cuadrados horadados con lucernarios por el que transcurre un itinerario por la memoria histórica, prehistórica, de Galicia, las primeras páginas de una crónica escrita sobre piedra que en la guía de visitantes se define como "fragmentos mudos de antiguas narraciones".

Por su ubicación en lugares poco poblados y de difícil acceso, entre breñas, bosques y matorrales, muchos petroglifos solo eran conocidos hasta hace poco por los habitantes de las zonas cercanas y los estudiosos. El hecho de que la obra magna sobre el tema, el Corpus petroglyphorum Gallaecie, de Ramón Sobrino Buhigas, publicada a comienzos del siglo XX, esté escrita en latín no contribuyó precisamente a su fácil difusión, que paradójicamente era lo que pretendía el autor al elegir una lengua franca. Parte de ese corpus se explicita en el itinerario del centro con proyecciones, maquetas y reproducciones, una introducción imprescindible antes de salir al aire libre para enfrentarse a los enigmáticos grabados de la piedra, diseminados a lo largo del parque y a los que se llega a través de senderos de zahorra.

El itinerario básico de Norte a Sur es de tres kilómetros y facilita el acceso a los petroglifos más significativos del centenar que acumula "la capital simbólica del arte rupestre gallego", entre los que destaca el de A Laxe dos Carballos, presidido por un ciervo de dos metros de largo y gran cornamenta con un falo de exageradas dimensiones, seis lanzas clavadas en el lomo y un collar al cuello. El ciervo es el animal más representado en los petroglifos de Campo Lameiro, animal totémico, mediador y mensajero entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Ciervos y caballos siempre en movimiento, de los pastos de invierno a los de verano. El aprovechamiento de abombamientos, grietas y fisuras de las rocas para grabar solo los cuartos traseros de algunos cérvidos indicaría que los animales están entrando en ese otro mundo.

Polen alucinógeno

La hipótesis chamánica se impone a otras interpretaciones, y entre los pólenes encontrados en la zona figuran los de ciertas plantas alucinógenas y algunos de los motivos geométricos más frecuentes; círculos ondulantes o concéntricos y reticulados se repiten también en las visiones psicodélicas. El collar y las flechas del gran ciervo de A Laxe dos Carballos indican que el señor de los bosques ha sido sometido por el hombre, y las armas metálicas representadas en los petroglifos expresan la preeminencia de los guerreros en la nueva cultura del bronce, en contraposición a las del paleolítico y neolítico, que giraban alrededor de lo femenino, la madre tierra y la fertilidad.

Concebido también como espacio de ocio y turismo cultural, el parque incluye la minuciosa reconstrucción de un poblado de la edad del bronce y ofrece actividades como tiro con arco sobre blancos con figuras de ciervos o jabalíes, taller de registro de petroglifos con técnicas y herramientas prehistóricas, alfarería, orfebrería, cestería o elaboración de quesos. Incluido en los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa, el complejo de Campo Lameiro ha despertado en Galicia el interés por leer en el remoto pasado de las piedras el relato mudo de sus orígenes perdidos entre las brumas de sus paisajes y sus leyendas de "mouros, serpes e tesouros". Entre las visitas programadas figura una recomendable excursión nocturna.

En los alrededores de Campo Lameiro, y fuera del circuito acotado, pueden visitarse otros yacimientos de petroglifos de gran interés, como los de Castro Penalba y Rotea de Mendo, Pedra das Ferraduras y Braña de Fentáns, Chan de Lagoa, Matabois, Outeiro de Pantrigo o Lombo da Costa.

Guía

Cómo llegar

» El parque arqueológico de Campo Lameiro se encuentra a unos 20 kilómetros desde Pontevedra, por la carretera comarcal PO-223.

La visita

» Parque Arqueológico de Arte Rupestre de Campo Lameiro (www.paar.es; 986 69 60 66). Horario: de 10.00 a 18.00, y hasta las 20.00 los fines de semana de abril y mayo. Entre el 1 de junio y el 15 de octubre, de 10.00 a 20.00. El recinto cierra los lunes. En temporada alta, los viernes y sábados, visitas nocturnas de 20.00 a 24.00. Precio normal, 6 euros; reducida, 3,50, para mayores de 65 años, niños de 7 a 14, desempleados y universitarios.

Información

» Comarca de Campo Lameiro (www.campolameiro.com). En su web se encuentra información sobre las posibles rutas de petroglifos y castros que se pueden realizar en la zona.

» Turismo de Rías Baixas (www.riasbaixas.depo.es).

» Turgalicia (www.turgalicia.es).

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