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AIRE LIBRE

Chapuzón salvaje y de interior

Elegir entre playa o montaña no supone renunciar a un baño rodeado de naturaleza. Ruta acuática desde los montes palentinos al Valle de la Vera

Llana y árida en el sur pero voluptuosa y verde en el norte. La cara de Palencia que mira a los Picos de Europa alberga tierras que sirvieron de esparcimiento a nobles y monarcas. Hoy, el senderista que alcanza sus picos y miradores tiene el aliciente de refrescarse en las azules aguas del Pantano de Ruesga. Bicicleta de montaña, vertiginosos precipicios, escalada, descenso de cañones, cascadas que revientan desde lo alto para pacer en los valles y una flora de increíble variedad que no deja quieta la mirada. Naturaleza arisca y desbordante en ruta por cuatro parajes, desde la montaña palentina a las piscinas silvestres de Extremadura.

Muralla verde entre trigales castellanos

DORMIR

» Parador de Cervera de Pisuerga (Ctra. de Resoba, km. 2,5, Cervera de Pisuerga, Palencia). Telf.: 979 87 00 75.

» Parador de Fuente Dé (Fuente Dé, Cantabria). Telf.: 942 73 66 51.

» Parador de Lerma (Plaza Mayor, 1, Lerma, Burgos). Telf.: 947 17 71 10.

» Parador de Jarandilla de la Vera (Avda. García Prieto, 1, Jarandilla de la Vera, Cáceres). Telf.: 927 56 01 17.

La tierra de los campos alfombrados de trigales también ofrece una panorámica salvaje con premio: sol y baño montañero en el pantano de Ruesga, en la reserva palentina de Fuentes Carrionas. A un paso de los Picos de Europa, los excursionistas se topan con este paraje que encierra hasta arena y jardines para broncearse. El entorno es un antiguo escenario de importantes batallas que se recuerdan plácidamente en el Parador de Cervera de Pisuerga. En su restaurante, deleitarse con la consistente mesa castellana es otra forma de compensación. Torreznos, chuleta de ternera de Cervera o trufas de Camporredondo.

Pero para que refrescarse en la montaña y llenar el estómago sea un estímulo merecido, una ruta a pie con dos vías alternativas para disfrutar de las vistas de los picos palentinos y la desconexión andariega. La primera toma como punto de partida el refugio montañero del Golobar. El sendero se sumerge en una naturaleza virgen acompañado en el camino por vacas que pastan en libertad. Una pequeña vaguada con una charca, giro a la izquierda y, después del último repecho, la cuenca del Pisuerga. Parada contemplativa con las vistas de la comarca de la pernía, la sierra de peña labra y los picos de Europa al fondo. Un kilómetro más adelante, el espléndido mirador de Valdecebollas es el destino. Ida y vuelta son tres horas de caminata.

La segunda opción toma el desvío hacia el pico Cueto Mañín en un recorrido más largo pero también más interesante. Aunque para los excursionistas con mono de aire libre, la subida al Coriscao permite experimentar la plenitud montañera, observado por los Picos de Europa y otras estribaciones de los alrededores.

» www.rutas-fuentescarrionas.tk

Fuente casamentera

"La Virgen de Covadonga / tiene una fuente muy clara; / la niña que de ella bebe, / dentro del año se casa", recita una copla sobre la llamada Fuente del Matrimonio en el Santuario de Covadonga, Asturias. Entre los ritos piadosos, las tradiciones también son una excusa para explotar los poderes casamenteros de estos caños y peregrinar por la senda que conduce hasta el monasterio. Si el objetivo no se consigue, los no menos milagrosos Lagos de Covadonga sirven, como mínimo, para desconectar rodeado por la verticalidad de los Picos de Europa.

Hay que emplear un día de ruta para llegar (casi) a rozar el cielo, partiendo del Desfiladero de La Hermida, hasta Panes. Y, de allí a Arenas de Cabrales, donde se cuajan los más singulares quesos. La villa de Cangas de Onís es preciso recorrerla para ver el puente romano que en realidad es medieval. Y el dolmen de la Edad del Bronce en Contraquil.

Paseo más moderado en la zona que alberga el Parador de Fuente Dé. En una comarca abierta al fértil valle de Liébana que se disgrega en atractivos pueblos de montaña. Junto al hotel parte un teleférico desde el que se adquiere un sobrecogedor dominio de montes, ríos y valles, con muy distintos teñidos en cualquier época del año. El recorrido puede ser de ida y vuelta. Los más andarines pueden regresar a pie después de visitar el llamado Chalet del Rey al que solía ir de cacería Alfonso XIII.

La Demanda a vista de pájaro

Una perspectiva diferente de ciudades como Burgos o Soria y cordilleras como la Sierra de la Demanda o los Picos de Europa. A través de un vuelo en globo, viajeros fuera de lo común disfrutan de las vistas aéreas mientras degustan dulces típicos o chocolate. Sobre tierra firme, a unos 45 kilómetros de la Sierra, la escapada con historia se recrea en las localidades burgalesas de Lerma, Covarrubias y Santo Domingo de Silos.

El Palacio Ducal observa la villa de Lerma desde su parte más alta. Construido aprovechando el emplazamiento de un castillo del siglo X y encargado por orden del primer Duque de Lerma. Paredes engalanadas a las que se les escapó con el tiempo su momento de gloria, convirtiéndose incluso en fábrica y granero hasta que se revitalizó como Parador.

» www.globosarcoiris.com

Piscinas naturales en Extremadura

Desde la Edad Media Lerma es paso obligado en la Cañada Real Burgalesa que une la Sierra de la Demanda con Extremadura, escenario de pintorescas gargantas y un extra de piscinas naturales. Recorrer la ruta de la Vera Alta es descubrir la laguna de más agua en la región. Desde Losar, pasando por los mejores ejemplos de la arquitectura verata en Valverde y visitando una de las plazas porticadas más hermosas de la zona en Villanueva. A tan solo un kilómetro de Madrigal, sobre la Garganta de Alardos, un puente de origen romano protege otras piscinas naturales. Y para rematar, en el centro del vergel de la Vera y el Tiétar, entre bosques de castaños y robledales, el castillo que habitó el Emperador Carlos V, hoy Parador de Jarandilla de la Vera.

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