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ESCAPADA

Tarta y té en un estanco de Praga

El lado más misterioso y bohemio de la capital checa gracias a las recomendaciones de los lectores

Praga se presenta a los viajeros como un destino para relajarse, pasear y disfrutar entre palacios e iglesias renacentistas. El espíritu bohemio que invade sus estrechas calles renacentistas y los tintes demoníacos que le atribuían autores como Kafka o Magris en sus obras, envuelven en un halo misterioso a esta vieja diablesa, como la definía el escritor Prochazka.

Sobre el Puente de Carlos, construido en el siglo XIV , dejando ya atrás la ciudad nueva, Iñaki Trillas escoge entre la decena de leyendas sobre "el corazón de la capital de la República Checa", la que cuenta cómo "cada una de las figuras situadas en el puente velan por la salud de todo aquél que ha nacido en Kampa, la isla que se encuentra justo al final de la pasarela, antes de llegar a Malà Stranà, el barrio de la otra orilla". Iñaki recomienda acudir al amanecer para "evitar aglomeraciones y poder observar como el sol se asoma por el río Moldava".

Uno de los lugares imprescindibles para aquellos que visiten Praga es, según Bárbara Mateo, el distrito de Malà Stranà, "escenario de poetas, escritores, músicos y artistas en general". En este bohemio barrio de la capital, explica Bárbara, se encuentran lugares de interés como "la torre de observación de Pet?ín y la famosa imagen del Niño Jesús de Praga, en el interior de la iglesia de Nuestra Señora Victoriosa". También se hallan en esta "romántica zona de calles medievales" el palacio Kauniz. Construido en 1775, este edificio rococó fue sede de la embajada de la antigua Yugoslavia.

Cigarrillos, tarta y té

Bárbara propone hacer un descanso en la plaza de Malà Stranà donde podrás encontrar varios bares y restaurantes en los que reponerte. Pero si lo tuyo no es caminar en exceso, Sara Vargas te sugiere una vía alternativa para conocer la zona "subiendo a la torre de Pet?ín en funicular y luego en Malà Stranà ir hasta la calle Újezd en cuyo estanco hay una parte trasera convertida en salón de té donde tomarte una buena porción de deliciosa tarta".

Pero la conocida como Ciudad Dorada esconde mucho más fuera de este distrito. Por ello, Alberto Armas sugiere ir al Museo Nacional, un edificio neorrenacentista en lo alto de la plaza de Wenceslao que, explica, "se fundó en 1818 como Museo patriótico de Bohemia, obra del Josef Schulz, arquitecto del Teatro Nacional". Alberto señala que en el interior se pueden visitar diferentes salas con exposiciones para todos los gustos "desde la cultura australiana hasta una antropológica pasando por instrumentos musicales y objetos de una farmacia antigua, entre otros".

Por su parte, Andrea Urima apuesta por una visita al Museo Judío que alberga una de las mayores colecciones de arte judío con sus más de "40.000 piezas y 100.000 libros". Asimismo, el museo incluye las sinagogas Maisel, Española, Pinkas, Klaus, el Antiguo Cementerio Judío, la Sala de Ceremonias de la Sociedad Funeraria y el cementerio judío de ´i¸kov.

Para los más curiosos, Andrea recomienda el Museo Alfons Mucha, "con más de 100 obras u objetos relacionados del autor checo, el de Franz Kafka, que aloja en su interior las primeras ediciones de sus libros, así como su correspondencia personal y audiovisuales del escritor, y el Museo del Juguete, que se encuentra en el castillo de Praga".

En este sentido, Ariadna Montero comenta que este castillo esconde en su interior múltiples lugares que no debemos perdernos, como la Catedral, el Palacio Real, la basílica de San Jorge, el palacio Lobkowizk, y algunas otras zonas cargadas de atractivo como el Callejón de Oro, llena de sencillas casitas artesanales.

Juan Manuel Jiménez aconseja a los lectores que disfruten de la gastronomía del país en Peklo (Strahovské nádvo?í 1/132). Situado en el de Hradcany, junto al Monasterio Strahov, este restaurante subterráneo, excavado en la roca de la colina, ofrece una comida tradicional "muy interesante y el lugar merece la pena". En lo referente al alojamiento, Daniel Bocanegra recomienda el hotel Golden Prague (Václavské nám. 36) por "su buena relación calidad-precio".

Más información en la Guía de Praga de EL VIAJERO

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