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Lavapiés, la cultura del revés

Paseamos por el vecindario más multicultural y alternativo de Madrid

Una mujer pasa frente a los muros de Tabacalera en la calle de Miguel Servet.
Una mujer pasa frente a los muros de Tabacalera en la calle de Miguel Servet.

Lavapiés es una mezcla de nacionalidades. Más de 88 conviven en este barrio madrileño, según el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, procedentes del norte de África, China, diversos países latinoamericanos y del sudeste asiático, entre otras regiones. Una diversidad que configura un vecindario vibrante, inquieto e insólito, donde cultura y contracultura se conjugan para ofrecer una de las propuestas de ocio más variopinta de la capital.

Los jóvenes y los estudiantes han sido los últimos en mudarse al barrio. Y para ellos han surgido nuevos locales. Teatros, librerías y galerías de arte proliferan entre locutorios, fruterías, peluquerías africanas y restaurantes indios y bangladesís. La gastronomía es uno de sus grandes reclamos para los visitantes. Restaurantes y bares con cartas que cubren toda la cocina española y buena parte de la extranjera permiten al paladar saltar de un punto a otro del globo.

La cultura es el otro gran atractivo. El barrio es un escaparate para lo experimental y alternativo. Y un ejemplo de organización vecinal. Un ejemplo de ello es Tabacalera (Calle de Embajadores, 53), el centro social y cultural gestionado por los vecinos del barrio, que ocupa buena parte de la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid desde 2011. Allí imparten talleres de todo tipo: desde radio y cine hasta relajación y educación emocional. "Es un espacio para la cultura alternativa, para todo aquello que quiere escapar de lo establecido", afirma un joven que sale del edificio con el estuche de un instrumento a la espalda.

Plaza de Agustín Lara con el colegio y la iglesia de las Escuelas Pías de San Fernando, centro asociado de la UNED. ampliar foto
Plaza de Agustín Lara con el colegio y la iglesia de las Escuelas Pías de San Fernando, centro asociado de la UNED.

Parte del vasto edificio de Tabacalera alberga una sala de exposiciones gestionada por el Ministerio de Cultura. Ambas formas de entender el mundo, la institucional y la alternativa, compartiendo el mismo espacio. Ese es el espíritu de Lavapiés. “En el barrio se encuentran los grandes centros culturales y los focos de experimentación”, sostiene Waldo Rosales, coordinador de la Red de Teatros de Lavapiés. El Teatro Valle Inclán, sede del Centro Dramático Nacional, se ha convertido en un referente de las artes escénicas. Ocupa desde 2006 un gran edificio en la plaza de Lavapiés, en el lugar donde se alzaba el antiguo teatro Olimpia. En torno al Valle-Inclán se teje un entramado de pequeñas salas que funcionan como un laboratorio de tendencias de la capital.

Obras de Julian Rosefeld en la galería de Helga de Alvear (Doctor Fourquet, 12). ampliar foto
Obras de Julian Rosefeld en la galería de Helga de Alvear (Doctor Fourquet, 12).
Entrada de la sala La Escalera de Jacob (calle de Lavapiés, 9).
Entrada de la sala La Escalera de Jacob (calle de Lavapiés, 9).

"Lo más novedoso se prueba aquí y si gusta se lanza fuera", admite Rosales. La red Lavapiés Barrio de Teatro aúna catorce escenarios con una programación heterogénea. En total suman un millar de butacas y ofrecen una media de 400 espectáculos al mes. Hay salas que apuestan por el teatro vanguardista, como El Umbral de la Primavera (calle de la Primavera, 11), o por la música y la danza experimental, como Sala Mínima (calle de Mallorca, 4).

La Tortuga (calle de la Espada, 6) es un centro de creación e investigación cultural en el que se aborda el Teatro del Oprimido, del dramaturgo brasileño Augusto Boal, fallecido en 2009. Esta corriente explora las presiones sociales que avasallan a los colectivos en exclusión social. El Nuevo Teatro Fronterizo de José Sanchis Sinisterra está centrado en los talleres de dramaturgia, mientras que el Teatro del Barrio, cooperativa sin ánimo de lucro, apuesta por el teatro político. El humor se ejercita en La Escalera de Jacob (calle de Lavapiés, 9), una de los espacios más veteranos del barrio, abierto en 2003.

Una de las calles de Europa con más galerías

Lavapiés tiene tantas galerías de arte como teatros. La mayoría están situadas en la calle de Doctor Fourquet, al calor del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que limita con ella. Los locales de Doctor Fourquet, hasta catorce salas dedicadas a las artes plásticas y audiovisuales, convierten la parte baja de este multicultural y alternativo vecindario en un hervidero de tendencias. Entre ellas destaca la célebre coleccionista Helga de Alvear, que se instaló allí hace dos décadas. Muchos de los artistas por los que ha apostado en su espacio han pasado después por el Reina Sofía. “En esta zona el arte bulle con el Reina, La Casa Encendida, Caixaforum y todas las galerías del entorno”, explica el director general de La Fábrica (Alameda, 9), la institución cultural conocida por organizar Photoespaña, el festival nacional de fotografía más importante.

El arte también llega a las calles y plazas de Lavapiés. Los muros de Tabacalera se repintan cada año y en el mes de mayo varios artistas urbanos convierten en lienzos las paredes, los escaparates y el empedrado del barrio. Ocurre durante la Convocatoria Artístico Libre de Lavapiés Emergente (C.A.L.L.E.) en la que una selección de creadores interviene el espacio con instalaciones, pintura y fotografía.

Librerías que piensan

Las librerías de Lavapiés huyen de lo convencional y tienen vida más allá de las estanterías. En ellas se realizan seminarios, se editan libros y la gente se reúne para realizar lecturas tan diversas como el Ulises de Joyce o El Capital de Marx. "Al principio, pensábamos que no se apuntarían a las lecturas más de 15 personas y al final acude medio centenar", relata Giuseppe Maio, uno de los responsables de Enclave de Libros (Calle de Relatores, 16). Esta librería y editorial ofrece más de 2.000 títulos. Sus dueños asesoran a los clientes como un farmacéutico a un paciente. "Conocemos a buena parte de nuestra clientela y sabemos qué recomendarle según su estado de ánimo", argumenta Maio, al que todos conocen como Pino. En Bajo el Volcán, Fernando Velasco, su propietario, recomienda narrativa actual y música. En su local de calle del Ave María, 42, vende soul, funk, psicodelia, progresivo, indie y jazz en formato vinilo. "Hay varios locales alrededor que solo pinchan este formato, ha vuelto a ponerse de moda", asegura.

Interior de Enclave de Libros (calle de Relatores, 16) ampliar foto
Interior de Enclave de Libros (calle de Relatores, 16)

En Lavapiés las librerías proponen espacios para el pensamiento crítico. En La Malatesta (Calle de Jesús y María, 24) abogan por mantener un lugar a pie de calle en el que proporcionar acceso a la cultura anarquista y ácrata a través de sus publicaciones. Con esa filosofía nació también Cruce, una asociación cultural que edita libros y organiza exposiciones de arte en su sede de la calle del Doctor Fourquet.

El pensamiento académico también cabe en este barrio madrileño. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) cuenta con una sede en las Escuelas Pías de San Fernando, un edificio destruido durante la Guerra Civil que fue recuperado a principios de la pasada década y declarado Bien de Interés Cultural desde 2006. En el crucero de la antigua iglesia, bajo el espacio que antes ocupaba una vasta cúpula, los estudiantes se afanan en sus lecciones con devoción casi religiosa, al margen del trasiego que impera en el aledaño Mercado de San Fernando.

Puesto decano en el Mercado de San Fernando (calle de Embajadores, 41). ampliar foto
Puesto decano en el Mercado de San Fernando (calle de Embajadores, 41).

Libros entre casquería

Tan solo una carnicería, una pollería "y Marisa, la sastra", asegura un vecino, quedan en este antiguo mercado de Lavapiés. Nuevos negocios de productos artesanales y ecológicos se han instalado en los avejentados puestos. "En este mercado los precios son asequibles", argumenta una vecina jubilada que suele reunirse con sus amigas en uno de los bares del mercado.

El bajo precio de los alquileres ha sido, precisamente, lo que ha hecho que la asociación cultural El Cairo Lance se instalase en los antiguos puestos de la casquería María Luisa y la pollería Manoli para vender libros al peso; se trata de uno de los pocos locales del mercado que no están dedicados a la hostelería. En La Casquería los ejemplares se exponen sobre las antiguas básculas y los mostradores. El kilo de libros sale a 10 euros. "Nuestra intención es ofrecer cultura a precios bajos", explica una portavoz de la asociación.

Interior de La Casquería, la tienda de libros al peso del Mercado de San Fernando. ampliar foto
Interior de La Casquería, la tienda de libros al peso del Mercado de San Fernando.

Cultura diversa y asequible para todos los bolsillos. Esa es una de las máximas que se repite entre los comerciantes y vecinos del barrio. Su seña de identidad y su principal arma de resistencia frente al empuje de la gentrificación, el fenómeno, a veces polémico, que lleva décadas transformando el centro de Madrid. Lavapiés, por ahora, continúa apostando por la diversidad cultura para mantener su esencia, y que se enriquece con cada nuevo vecino que se instala en el barrio.

... Y para hacer un alto en el camino:

Mahoudrid recomienda

• La Libre (Argumosa, 39)

• La Falda de Lavapiés (Miguel Servet, 4)

• El Automático (Calle de Argumosa, 17)

• Aguardiente (Fe, 1)

• Taberna Badila (San Pedro Mártir, 6)

• El Mochuelo (Embajadores, 41)

• Bodegas Lo Máximo (San Carlos, 6)

• Café El Despertar (Torrecilla del Leal, 18)

• Taberna Alabanda (Miguel Servet, 15)

• La Buga del Lobo (Argumosa, 11)

• Donde da la vuelta el viento (Mesón de Paredes, 81)

Esta noticia, patrocinada por Mahou, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.