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Guía ‘El Viajero’ de Oslo

Rodeada de bosques y a orillas de un fiordo que se congela en invierno, la capital noruega es una ciudad de contrastes

Edificio de la Ópera de Oslo, proyecto del estudio noruego Snøhetta. / Anders Blomqvist

LA CIUDAD

En Oslo hay dos estaciones, la blanca y la verde. En invierno, con las aguas congeladas del fiordo brillando bajo el sol y la nieve cubriendo sus calles y las colinas que la rodean, se hace difícilmente reconocible la ciudad que después eclosiona en primavera en cada uno de sus numerosos parques y, especialmente, en los bosques circundantes para disfrutar de una naturaleza apenas alterada a pocos kilómetros de una capital europea.

El contraste se traslada igualmente a su arquitectura. Oslo es la capital escandinava que más crece cada año y más del 30% de sus 600.000 habitantes es de origen extranjero. Un crecimiento que aporta un cosmopolitismo inesperado en una ciudad de su tamaño, traducido en espectaculares desarrollos urbanísticos.

La antigua zona portuaria del oeste, Tjvuholmen, es ahora un referente del arte contemporáneo gracias al magnífico edificio diseñado por el arquitecto Renzo Piano, que alberga la nueva sede del museo de arte contemporáneo. También es  una de las zonas más activas de la vida nocturna de la ciudad.

Pero especialmente hacia el este, Oslo se rediseña para convertir el lado tradicionalmente obrero en el nuevo centro cultural de la capital. Y en 2017, el barrio de Bjørvika habrá sumado a la imponente sede de la Ópera -proyecto del estudio noruego Snøhetta inaugurado en 2008 que obtuvo el galardón de la Unión Europea de Arquitectura contemporánea-, las nuevas sedes de otras dos instituciones culturales: el nuevo edificio del Museo Munch, del arquitecto español Juan Herreros, y el de la Biblioteca Pública de Oslo, proyectada por el estudio noruego Lund Hagem Arkitekter.

Museo de arte contemporáneo de Oslo, proyectado por Renzo Piano, en la la antigua zona portuaria de Tjvuholmen. / getty

Frente a estos nuevos desarrollos, el barrio burgués de Frogner, que cuenta con el parque más conocido de Oslo, Vigeland Park, nos ofrece además una arquitectura que conserva la atmósfera de finales del siglo XIX, cuando fueron construidas la mayoría de sus señoriales residencias. Pequeñas boutiques, restaurantes y cafés con agradables terrazas se alternan con embajadas en un barrio que se extienda hasta la península de Bygdøy, en la que se concentran algunos de los museos más interesantes de la ciudad. Poe ejemplo, The Fram Museum, dedicado a las expediciones polares, un imprescindible para los que viajan con niños, el Norsk Folkemuseum, muestra al aire libre dedicada a la cultura noruega, o la Granja Real.

Oslo también tiene su lado hipster en el barrio de Grünerløkka, paraíso de tiendas de segunda mano y mercadillos de productos locales, restaurantes ecológicos y algunos de los cafés y clubs más interesantes de la ciudad. Entre las fábricas de ladrillo del siglo XIX que aún se conservan en la zona se alza ahora el mercado gourmet de Mathallen, en el área recuperada de Vulkan.

Siguiendo el curso del río Akerselva hacia su desembocadura al fiordo, las calles del barrio más multicultural de la ciudad, Grønland, acogen una sucesión de bazares, restaurantes étnicos y mezquitas. Aquí se encuentra el mejor restaurante de la capital noruega -y el más caro-, Maaemo. Una vez más, el contraste made in Oslo.

DORMIR

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Hoteles

  • The Thief (Landgangen, 1; +47 24 00 40 00). Espectacular ubicación a orillas del fiordo y un no menos sorprendente interior, en el que el arte contemporáneo decora las paredes de habitaciones y zonas comunes. Incluye una azotea con vistas, bar, restaurante y zona lounge, entre otros servicios. Pertenece a la cadena Design Hotels.
  • Grand Hotel (Karl Johans Gate 31; +47 23 21 22 00). Todo un clásico frente al Parlamento. En él se alojan los premiados con el Nobel de la Paz que se entrega en diciembre en Oslo. Con varios tipos de habitación, cuenta el restaurante Grand Café en el que almorzaba cada día el dramaturgo noruego Henrik Ibsen.
  • Radisson Blue Plaza Hotel (Sonja Henies plass 3; +47 22 05 80 00). El más céntrico de los establecimientos que la conocida cadena norteamericana tiene en Oslo cuenta con varios restaurantes, además de un bar con vistas (34 SkyBar), piscina interior y gimnasio. Perfecto para los que viajan por negocios.
  • Anker Hotel (Storgata 55; +47 22 99 75 00). Para presupuestos más ajustados, por su buena relación calidad-precio. Buena localización, habitaciones amplias y limpias, y un buen servicio.
  • Comfort Hotel Express Oslo (Møllergata 26; +47 22 03 11 00). Divertido, diferente y con precios razonables para los estándares noruegos, pero sin perder calidad. Las habitaciones son cómodas y limpias, y como reza su nombre, el registro y la salida, son rápidos. Estupenda localización muy cerca de la Estación Central.

B&B y Apartamentos

  • Ellingsens Pensjonat (Holtegata 25; +47 22 60 03 59). Para los que prefieren la tranquilidad de un bed & breakfast, ofrece una atmósfera agradable y familiar. Recientemente reformado y con varios tipos de habitación, también apto para los que viajan con familia. Tiene gimnasio.
  • Frogner House (+47 93 01 00 09). Apartamentos sencillos que incluyen una pequeña cocina en excelentes ubicaciones del céntrico barrio de Frogner. Una buen opción para los que viajan en grupo.
  • Cochs Pensjonat (Parkveien 25; +47 23 33 24 00). Excelente situación junto al parque del Palacio Real, Slottparken, y muy próximo a una de las calles más comerciales de Oslo, Bogstadveien. Espartano pero con precios ajustados, ofrece varias opciones de habitación (también sin baño) a precios más económicos.

COMER

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Comer

  • Maaemo (Schweigaards Gate, 15; +47 91 99 48 05). Uno de los mejores restaurantes del mundo y también el primer nórdico que consiguió dos estrellas Michelin en 2012 en su primera mención en la guía. Bajo la batuta del chef danés Esben Holmboe Bang, ofrece un extenso menú con productos locales de temporada al que acompañar con un menú de bebida (también con opciones no alcohólicas). Hay que reservar con antelación, la lista de espera es larga.
  • Solsiden (Akershusstranda, 13; +47 22 33 36 30). Al abrigo de la fortaleza de Akershus, esta nave de la zona portuaria abre sus cristaleras al fiordo para ofrecer las especialidades locales de marisco, como cangrejo real, mejillones, gambas, cangrejo de río o langosta. Abierto de mayo a septiembre.
  • Smalhans (Waldemar Thranesgate 10; +47 22 69 60 00). Recetas sencillas y saludables con productos de temporada para una carta que varía semanalmente. A la hora de la cena ofrecen un menú -de cinco o de ocho platos- pensado para compartir, al que acompañan sus vinos orgánicos. Ambiente cálido y sencillo con aire años setenta y un precioso mural, muy Edward Hopper, presidiendo su sala principal, a la que se abre la cocina.
  • Alex Sushi (Cort Adelers gate, 2; +47 22 43 99 99). La gastronomía japonesa es una de las más extendidas en Oslo y de la que Alex Sushi fue un pionero. Ofrece cuatro menús (blanco, rojo, negro e ichiban) para los no iniciados y la posibilidad de pedir a la carta.
  • Friskeriet (Youngstorget 2b; +47 22 42 45 40). Tomando el testigo de una antigua pescadería, han renovado su imagen ofreciendo la posibilidad de degustar sus productos -preparados en el momento- en la barra o en la terraza que se instala con el buen tiempo.
  • Villa Paradiso (Olaf Ryes plass 8; +47 22 35 40 60). Estupendas pizzas en horno de leña a la vista, servicio atento y simpático, y una agradable terraza en una de las plazas más animadas de Grünerløkka. Perfecto para los que viajan con niños, ya que cuenta con una zona de juegos en la parte inferior.

LA NOCHE

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Cervezas y cócteles

  • Schouskjelleren Mikrobryggeri (Trondheimsveien, 2; +47 21 38 39 30). Una microcervecería que, además de la propia, ofrece otras muchas variedades, tanto en botella como de grifo. Ocupa una antigua cervecería de 1821 de la que conserva un vistoso sótano abovedado de ladrillo visto. En verano monta una terraza.
  • No. 19 Cocktail Bar (Mollergata, 23). Un pequeño callejón situado junto a la antigua cárcel de Oslo esconde uno de los mejores bares de cócteles de la ciudad. Su carta, que se renueva con frecuencia, incluye los sabores locales -como el aquavit- en mezclas como Violet Hands (Aquavit Trondhjems, Martini rosa, Grand Marnier y Campari). Lo mejor es dejarse aconsejar y quedarse en la barra para ver a su barman en acción.
  • Blå (Brenneriveien 9; +47 22 20 91 81). Club imprescindible para conciertos de jazz contemporáneo en el que también tienen cabida el hip-hop o el r&b. Inmejorables su ubicación, en uno de los edificios industriales a orillas del río Akerselva (ahora estupendos escaparates de graffiti), y su atmósfera interior, llena de recovecos oscuros.
  • Palace Grill (Solligata, 2; +47 23 13 11 40). Uno de los más divertidos de Oslo. Tiene varios ambientes, entre los que destaca su patio abierto que se convierte cada noche en una pista de baile de lo más concurrida. Ofrece una buena agenda de conciertos durante todo el año.
  • Lorry (Parkveien 12; +47 22 69 69 04). Un clásico de la noche oslense con mucha personalidad. Ambiente distendido para todas las edades y una decoración sorprendente a base de objetos que invaden literalmente sus dos plantas. Tiene una buena selección de cervezas y una terraza abierta durante casi todo el año.
  • Sosialen (Møllergata 13; +47 22 42 97 00). En una de las zonas que concentra más locales para salir en la ciudad, este bar-restaurante es uno de los más animados para tomar una copa.

QUÉ HACER

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Entre fiordos y premios Nobel

  • Subir a Holmenkolen. Podremos contemplar el entorno natural de Oslo y las vistas del fiordo desde el restaurante Frognerseteren y acercarnos a Holmenkollen National Ski Arena para visitar el Museo del esquí, el más antiguo del mundo dedicado a ésta práctica deportiva. Se exhiben objetos utilizados en las expediciones polares y la entrada al museo incluye la visita a la azotea situada en la torre del trampolín, con excelentes vistas de la zona. Esta región montañosa está comunicada en metro con el centro de Oslo (línea 1 en dirección a Frognerseteren) en apenas 30 minutos.
  • La península de Bygdøy. Visita al Museo Kon-Tiki, que recrea las expediciones de Thor Heyerdahl, y al de los barcos vikingos, con los restos de tres embarcaciones encontradas en otras tantas tumbas reales en los alrededores del fiordo de Oslo.También para disfrutar de las playas de Huk y Paradisbukta. Se puede hacer una barbacoa -los supermercados de Oslo venden todo lo necesario, incluidas las parrillas de usar y tirar-, jugar al voleyplaya  o simplemente tomar el sol. La línea 30 de autobús conecta con el centro de Oslo en quince minutos.
  • Colina de Ekeberg. Ofrece las vistas del fiordo de Oslo que inspiraron al artista noruego Edvard Munch su obra más famosa, El Grito. También hay que recorrer Ekeberparken, el parque de esculturas inaugurado en 2013 con treinta y nueve piezas de artistas cómo Pierre-Auguste Renoir o Auguste Rodin, además de James Turrell o Louise Bourgeois. En la zona se encuentra uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad, Ekebergrestauranten. El tranvía número 19 tiene parada a la entrada del parque.
  • Las islas del fiordo. Las pequeñas islas dispersas en el fiordo de Oslo, están conectadas con tierra firme a través del sistema público de ferry. Son una buena escapada para disfrutar de la tranquilidad de sus aguas y hacer un picnic. Las cercanas Hovedøya, Lindøya, Heggholmen, Gressholmen y Rambergøya, están conectadas con las líneas 92 y 93 de ferry.
  • Alquilar una bicicleta. Oslo es una ciudad cómoda para montar en bici, con poco tráfico, mucho carril bici y una orografía relativamente fácil. El Ayuntamiento de Oslo cuenta con un servicio de alquiler de bicicletas, Oslo Bysykkel, que permite también a los visitantes utilizar sus bicicletas durante 24 horas, a un precio de 100 coronas noruegas (12 euros).
    Para un recorrido tranquilo puedes recorrer la marina, desde la zona de Aker Bryge a Bygdøy, y si prefieres un descenso rápido puedes subir hasta Holmenkollen y descender en dirección al centro de Oslo.
  • Oslo, la ciudad de la Paz. Hay que visitar el Ayuntamiento de Oslo, donde se entrega cada 10 de diciembre el premio Nobel de la Paz, el único que se concede fuera de Estocolmo. El acceso es libre y está abierto de lunes a domingo, de 9:00 a 16:00 horas. Se puede completar con la visita al Centro Nobel de la Paz, un museo dedicado a los ganadores del galardón que acoge interesantes exposiciones temporales.
    Consulta de horarios de transporte público (metro, bus, ferry) en ruter https://ruter.no/en

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