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Un valle secreto en el corazón de Tokio

Todoroki es un oasis verde en medio de la ciudad desconocido incluso para muchos tokiotas

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Este valle por el que fluye el río Yazawa representa un paseo de 1,2 km.

Cuando se piensa en Tokio, lo que viene a la cabeza son rascacielos, luces de neón, pantallas de plasma... Si bien es cierto que en la capital nipona abunda todo esto, quedarnos solo con esta imagen tampoco hace justicia a la realidad, pues esta es una ciudad plagada de espacios verdes, aunque muchas veces estén ausentes de las guías y resulten difícilmente localizables para el viajero más primerizo.

Este es el caso del valle de Todoroki (Todoroki Keikoku), uno de estos vergeles cuya existencia incluso desconocen los tokiotas que viven en la zona norte. Ubicado en el corazón del distrito meridional de Setagaya, a unos tres minutos de la estación de Todoroki (línea Tokyu Oimachi), nunca se diría que este típico barrio residencial japonés alberga la única vaguada que existe en toda la región metropolitana de Tokio; todo un valle secreto.

La hondonada es básicamente un paseo de 1,2 kilómetros por el cual transcurre apretujado el río Yazawa, que fluye desde el cercano barrio de Yoga y hasta el Tama, una de las corrientes más famosas de Tokio, en cuya orilla se lanzan todos los años los famosos hanabi, los fuegos artificiales de los festivales veraniegos.

Pasear por Todoroki constituye un lujo en esta metrópoli. Uno puede escapar del ruido de la gran ciudad para sentarse junto a un riachuelo a disfrutar de la paz y el silencio. Uno de los puntos más interesantes del valle lo conforman dos pequeñas cascadas gemelas (Fudo no Taki), usadas antiguamente en rituales de purificación budista.

El templo budista Todoroki Fudoson, que data de la era Heian (794-1185) y fue lugar de estudio de los monjes que habitaban el lugar, es otros de los puntos con más atractivo del valle. Se encuentra en uno de los extremos del mismo, alrededor de un bosque de cerezos. No hay nada como escuchar el tañido de la campana en la época de floración de estos emblemáticos árboles de Japón mientras se degusta un taza de té verde en el templo, al lado de un pequeño estanque lleno de carpas koi.

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