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Diez ciudades sobre dos ruedas

De París a Huangzhou, en China, las urbes con los mejores sistemas de bicis de alquiler compartidas

Una chica en una de las estaciones del sistema público de bicicletas Vélib', en París. / Ringo Chiu

Cada vez hay más ciudades en el mundo que descubren las ventajas de los sistemas de bicicletas de compartidas: el mejor medio para moverse de forma ecológica, combatir el tráfico, mantenerse en forma y hacer turismo.

Dos ciclistas con bicis del sistema Vélib’, en la Rue des Francs Bourgeois de París. / John Sones

01 PARÍS

El sistema Vélib’ de la capital francesa proclama la libertad absoluta para moverse por la ciudad, famosa por acoger cada año el final de la mayor carrera ciclista por etapas, el Tour de Francia: su nombre es una contracción de vélo liberté (bicicleta de libertad). 20.600 unidades esperan a potenciales usuarios en 1.450 estaciones separadas por unos 300 metros. Gracias a su ambiciosa extensión y su gran uso, Vélib’ se ha convertido en un modelo a seguir en todo el mundo, aunque al principio se hiciera famoso por el gran número de robos que sufrió. Algunas de las petites reines (pequeñas reinas, como se conocen las bicicletas) sustraídas se han llegado a encontrar en el norte de África.

Un pase de 24 horas cuesta 1,70 euros, con los 30 primeros minutos gratis en cada desplazamiento.

Un ciclista bajo la lluvia en la ciudad china de Huangzhou. / Corbis

02 HUANGZHOU (CHINA)

Huangzhou, un oasis de belleza urbana en la provincia china de Zhejiang, alberga el segundo sistema de bicicletas compartidas más grande del mundo tras el de Wuhan, al este del país. Sus cifras hacen que el Vélib’ parisiense parezca insignificante: 60.000 bicicletas en 2.500 estaciones, muchas de las cuales se han integrado en la red de transporte público. Cerca de 250.000 personas en esta metrópoli de 6,7 millones de habitantes utilizan la bicicleta a diario, aprovechando que la primera hora de uso es gratis para los residentes y visitantes.

Las tarjetas Special Z disponibles en los centros de City Smart Card pueden usarse para acumular hasta 300 yenes (unos 35 euros) de tiempo de uso.

Dos chicas esperan su turno para circular en el centro de Copenhague. Al fondo, el edificio del ayuntamiento de la capital danesa. / Shaun Egan

03 COPENHAGUE

Con Ámsterdam como único rival, la capital danesa tiene un largo historial de trasporte sostenible. Actualmente, el 37% de los desplazamientos diarios en la ciudad para ir a trabajar se realizan en bicicleta y su sistema de bicicletas compartidas, introducido en 1995, fue el primer modelo urbano moderno. Este sistema es único, ya que su uso es gratis: solo hay que introducir una moneda de 20 coronas danesas (reembolsable) en una ranura para liberar la bicicleta. Las unidades, que están siendo renovadas, son famosas por su resistencia. En el 2005, como campaña publicitaria, un periodista danés recorrió 3.500 kilómetros desde Copenhague hasta Estambul con una de ellas.

Depósito de acceso: 20 coronas danesas (2,70 euros) reembolsables; el uso es gratis. Disponibles de marzo a noviembre. Más información en www.bycyklen.dk.

Estación de Jubilee Gardens del sistema público de bicicletas compartidas Cycle Hire de Londres. / Wang Lili

04 LONDRES

Las 6.000 bicicletas de Boris, bautizadas así en honor al ávido ciclista y alcalde de la ciudad Boris Johnson, tomaron por primera vez las calles de la capital inglesa en 2010 con un sistema basado en de la ciudad canadiense de Montreal. En unas calles más acostumbradas a los autobuses rojos de dos pisos y taxis negros, estas bicicletas de 23 kilos tuvieron un sorprendente éxito: durante el primer año hubo una media de 25.000 usos diarios y se rumorea que incluso los miembros de la familia real las han utilizado.

Un pase de 24 horas cuesta 2 libras (2,36 €), con un suplemento extra gratuito de media hora. Más información en www.tfl.gov.uk

Bicis públicas de alquiler en la ciudad de Montreal, en la región de Quebec (Canadá). / Dan Moore

05 MONTREAL

Para los habitantes de Montreal las ráfagas de nieve de octubre no son un problema. Sin embargo, ir en bicicleta por una ciudad donde las temperaturas en enero pueden caer hasta los -20 grados exige una adaptación a las estaciones. Así, el sistema Bixi de Montreal, el primero de Canadá, descansa de noviembre a abril. Con bicicletas de aluminio resistentes a pinchazos y 405 estaciones que funcionan con tecnología solar inteligente, el lanzamiento de Bixi en el 2009 tuvo tanto éxito que la empresa ha instalado sistemas en otras ciudades, como Londres, Washington y Toronto.

Un pase de 24 horas (trayectos ilimitados) cuesta cinco dólares canadienses (3,7 euros), e incluye 30 minutos gratis en cada viaje.

Un grupo de ciclistas descansando en el paseo marítimo de Tel Aviv (Israel). / Elan Fleisher

06 TEL AVIV

Las bicicletas compartidas llegaron a Oriente Medio en 2011 con la inauguración del sistema Tel-o-fun de Tel Aviv: 1.500 unidades verdes, muchas de ellas equipadas con sillas para niño sobre la rueda trasera. En un país famoso por su espíritu colectivo de kibutz, este sistema fue bien recibido por unas comunidades urbanas que viven en apartamentos con poco espacio parar guardar una bicicleta. Más de 70 kilómetros de carriles-bici, muchos por el atractivo litoral de la ciudad, le añaden un toque elegante a la infraestructura ciclista.

El pase de un día cuesta17 shequels (3.6 euros), con un suplemento extra gratuito de media hora.

Un ciclista pasa antes una de las estaciones de Capital Bikeshare, sistema público de bicis compartidas de Washington (Estados Unidos). / Daniel Lippman

07 WASHINGTON

Otro sistema inspirado en Bixi, y el segundo más importante de Estados Unidos. Instalado en 2010 y conocido como CaBi (Capital Bikeshare), está financiado con dinero público e imita la red implementada en Montreal un año antes. Aunque pequeño en comparación con los estándares europeos o chinos, la media de 4.000 usos al día es un comienzo esperanzador en un país que durante mucho tiempo ha sentido pasión por los automóviles. Además, ya está disponible una aplicación gratuita para smartphones llamada Spotcycle que informa sobre la disponibilidad de bicicletas en la estación más cercana.

Pase de 24 horas (7 dólares; 5,15 euros) incluye 30 minutos gratitos por trayecto.

Una parada de bicis de alquiler compartidas en Melbourne (Australia). / Michael Kai

08 MELBOURNE

En una ciudad amante de los deportes, el Melbourne Bike Share (inaugurado en 2010) tuvo un lento arranque debido a que fue el primer sistema del mundo que obligaba a llevar casco; las primeras cifras (250 usuarios al día) sugerían cierta aversión a la norma. Sin embargo, las autoridades han empezado a ofrecer cascos baratos en máquinas estratégicamente situadas y el número de usuarios ha mejorado. Otra peculiaridad son los circuitos en bicicletas compartidas, diseñados para orientar a los visitantes en las complejidades de este sistema y así como en los puntos de interés turístico de la ciudad.

El pase de un día cuesta 2,60 dólares australianos (2 euros), con un suplemento extra gratuito de media hora.

Una bicicleta de la red pública Ecobici, en México D.F., ante una tienda de alimentación. / Rachel Lewis

09 CIUDAD DE MÉXICO

El sistema de bicicletas compartidas más necesario del mundo, dada la contaminación que de México D.F., se puso en marcha en 2010 cuando las autoridades derogaron una ley que obligaba a llevar casco para aumentar el número de abonados. Ecobici tuvo un éxito inmediato: consiguió 30.000 abonados en su primer año y amplió su cobertura más allá del D.F. hasta el centro histórico. Consta de 1.000 bicicletas y cada una se usa una media de ocho veces al día. Ecobici cuenta con un abono anual para residentes (como era de esperar en una ciudad con 21 millones de habitantes hay una larga lista de espera) y también con tarifas temporales por horas.

La suscripción anual cuesta 300 pesos (18 euros); la tarifa de 24 horas es de 90 pesos (unos 6 euros).

Una ciclista pasa por la Plaza de San Francisco de Sevilla, con una bici ´de la red pública de alquiler Sevici. / Ludovic Maisant

10 SEVILLA

En los últimos años pocas ciudades se han vuelto tan respetuosas con el medio ambiente como Sevilla, que desde el 2007 ha puesto en marcha un sistema de metro, un tranvía y el pionero sistema bicicletas compartidas Sevici. Pedalear por la llana y cálida capital cultural de Andalucía es una de las experiencias al aire libre más placenteras de España, facilitada por unas calles principales con poco tráfico, muchas de las cuales han sido peatonalizadas para dar cabida a tranvías y bicicletas. Sevici ofrece además un acceso mínimo de siete días para los visitantes, un buen incentivo para que el viajero alargue su estancia.

El abono de 7 días cuesta 10 euros, con los primeros 30 minutos de uso gratuitos.

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