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Guía ‘El Viajero’ de Berlín

Tiendas de segunda mano, supermercados biológicos y viejas fábricas convertidas en galerías de arte. La capital alemana se vuelca en cualquier forma de creatividad y hedonismo

Potsdamer Platz, en Berlín. / PETER GINTER

LA CIUDAD

Puede que I love New York sea el logo más famoso del mundo, pero el de la capital alemana es especialmente elocuente. Berlin loves You, rezan cada vez más artículos en el circuito de tiendas de Mitte.Y es que la ciudad con la historia más convulsa del último siglo ha terminado por ser, ante todo y casi todos, un lugar friendly. Cuenta con más de 800 kilómetros de carril bici, 2.500 zonas verdes y el barrio con mayor tasa de natalidad de toda Europa, el de Prenzlauer Berg. Los perros, y las cervezas, entran en el metro y algunas pocas casas okupadas siguen resistiendo los embates del capitalismo, ante un electorado más cercano al Partido Pirata y Los Verdes que al liberalismo del FPD.

Entre las franquicias emblemáticas se encuentran las tiendas solidarias de ropa de segunda mano Humana y las cadenas de supermercados biológicos que proliferan como setas (orgánicas). Son un par de ejemplos, entre lo esnob y lo sostenible, que definen a un lugar donde las minorías son las que lideran. Porque ni la multiculturalidad está tan muerta como Angela Merkel diagnostica, al menos no en Neukölln, ni la comunidad de lesbianas, homosexuales y transexuales vive aislada entre los muros de Schöneberg.

El que turismo y gay sean dos palabras clave en la realidad berlinesa es en gran parte mérito del alcalde socialista Klaus Wowereit. Supo vender Berlín a golpe de pegajoso eslogan y es para muchos el verdadero oso de oro de la ciudad, más brillante que el trofeo que otorga cada mes de febrero su relevante festival de cine.

Para otros, es el responsable de un imparable proceso de gentrificación que utiliza a los jóvenes y a los artistas para aburguesar barrios enteros. Aun así, beber o cenar en Friedrichshain o Kreuzberg sigue siendo más estimulante y barato que en muchas otras urbes europeas.

Centro político y cultural del país, Berlín deja los quebraderos económicos a Frankfurt o Düsseldorf para centrarse en cualquier forma de creatividad y hedonismo. En ella el Sigfrido de Wagner, rendido al "carpe noctem“, baila techno en noches de viernes que duran 60 horas. Cualquier cosa puede pasar entre Potsdamer Platz y Alexanderplatz, dos polos no tan lejanos entre los que se puede encontrar a una infinidad de lobos esteparios.

Fábricas abandonadas y hospitales en desuso convertidos en galerías de arte e incluso parques de atracciones inertes, la ciudad ha vivido hasta ahora en un limbo inmobiliario. Pero cada vez son menos los vestigios de ese pequeño milagro social que ha logrado mantener durante décadas lo mejor de los dos lados de un muro hace tiempo derribado. Por eso urge su visita en los próximos años y disfrutar así de esa magia abocada a la extinción.

Berlín es tan ecológica como química, el amigo feo de personalidad arrolladora que siempre liga (en los 70 lo hizo con David Bowie, Iggy Pop y Lou Reed). Es un museo de Historia al aire libre que embriagará a los amantes de la arquitectura de los totalitarismos y un gigantesco cuarto oscuro, a juzgar por la alarmante y ahorrativa ausencia de farolas en muchas de sus calles.

DORMIR

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Cinco hoteles

  • Hotel Eurostars Berlin (www.eurostarsberlin.com, +49 0 30 7017360, Friedrichstr. 99). A pocos metros del Meliá y el NH, la hegemonía hotelera española en la imprescindible Friedrichstrasse se completa con la llegada en 2011del primer establecimiento de la cadena barcelonesa.
  • Berlin Soho House (www.sohohouseberlin.de, +49 0 30 4050440, Torstraße 1). La selecta cadena de hoteles de lujo londinense llegó a Berlín para ocupar un edificio histórico del centro. Habitaciones más espaciosas que muchos de los pisos de la ciudad, spa y sala de cine privada.
  • Nhow (www.nhow-hotels.com/berlin, +49 0 30 2902990, Stralauer Allee 3). Autodenominado el primer hotel musical de Europa, el Nhow de Berlín está situado en una de las zonas de moda, contagiada por el encanto del puente Oberbaumbrücke. Cuenta con estudio de grabación propio.
  • Hotel Adlon Kempinski (www.kempinski.com/de/berlin/hotel-adlon, +49 0 30 22610, Unter den Linden 77). Parada habitual de las estrellas de la Berlinale. Situado a escasos pasos de la Puerta de Brandenburgo. Para los más morbosos-mitómanos, el Adlon fue el lugar donde Michael Jackson zarandeó a su hijo por una ventana ante la atónita mirada de la prensa.
  • Hotel Q! Berlin (www.loock-hotels.com/hotelq, +49 0 30 8100660, Knesebeckstr. 67). Multipremiado por su diseño, dormir en él supone realizar un viaje al futuro. Destaca la asombrosa sala de arena caliente en su área de wellness.

También puedes dormir en:

  • Ostel das DDR (www.ostel.eu, +49 0 30 25768660, Wriezener Karree 5). El de este establecimiento es en cambio un viaje al pasado. Muebles, tapizados y accesorios originales para nostálgicos de la RDA. El precio también es más propio de otras épocas.
  • Circus (www.circus-berlin.de, +49 0 30 20003939, Rosenthalerstraße 1). Hotel, hostal o apartamentos. Cualquier opción es posible, aunque siempre en zonas inmejorablemente céntricas, en torno a Rosenthaler Platz.
  • Michelberger (www.michelbergerhotel.com, +49 0 30 29778590, Warschauer Straße 39/40). Está fábrica de ideas impulsada por un grupo de amigos es la sublimación de lo estético. Diseño y confort fiel al estilo de Friedrichshain. Su original concepto hotelero es el favorito de las estrellas de rock independiente que actúan en la ciudad.
  • Casa Camper (www.casacamper.com/berlin, +49 0 30 20003410, Weinmeisterstraße 1). La versión hotelera de la empresa mallorquina se emplaza en el meollo del Mitte berlinés. Si se echa de menos la gastronomía española se puede visitar su restaurante Dos Palillos.

COMER

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Cinco restaurantes

  • Horváth (www.restaurant-horvath.de, +49 0 30 61289992 , Paul-Lincke-Ufer 44/A). En 2010 el austriaco Sebastian Frank tomó el testigo de toda una estrella local, el chef Wolfgang Müller, en los fogones de este restaurante. Salió airoso del trance. En su nueva carta combina sabores tradicionales de Alemania con una vertiente más innovadora.
  • Hartmann´s (www.hartmanns-restaurant.de, +49 0 30 6120-1003, Fichtestraße 31). Hay vida gastronómica en Kreuzberg más allá del kebab y los deliciosos baklava. La estrella Michelin de Stefan Goldman lo corrobora.
  • Weinbar Rutz (http://www.weinbar-rutz.de, Chausseestrasse 8). Parar en Mitte para tomar una copa de vino significa pasar por este bar. En el piso superior, la moderna cocina de otra estrella Michelin, el chef Marco Müller.
  • Bar Raval (www.barraval.de, +49 0 30 53167954, Lübbener Straße 1). El actor Daniel Brühl y su socio Atilano González se han encargado de encontrar hasta la última baldosa de este local que recrea ,también en su carta, los bares de la Barcelona más querida por el protagonista de "Good Bye, Lennin“. Se atreven hasta con el gazpacho.

Cervecerías

  • Prater (www.pratergarten.de, +49 0 30 4485688, Kastanienallee 7-9). Se dice que es el Biergarten más antiguo de la ciudad, construido en 1837. Frecuentado tanto por locales como por visitantes. En su restaurante, sabores caseros.
  • Golgatha (www.golgatha-berlin.de, +49 0 30 7852453, entrada por Katzbachstrasse). Agradable punto de encuentro para disfrutar con amigos los días de sol (y también los de lluvia). Mesas de picnic, futbolín y DJ. De lo mejor del de por sí interesante Viktoriapark en Kreuzberg.
  • Café am Neuen See (+49 0 30 2544930, Lichtensteinallee 2).Un amplio espacio abierto de oferta gastronómica más bien casual y una idílica atmósfera, en la orilla de uno de los lagos de Tiergarten. Para no perderse: frente a la Embajada española, junto al Zoo de la ciudad.

LA NOCHE

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Para tomar un cóctel

  • Becketts Kopf (www.becketts-kopf.de, +49 0 162 2379418, Pappelallee 64). El rostro del dramaturgo Samuel Beckett da la bienvenida al visitante en el que es uno de los lugares más canallas del residencial barrio de Prenzaluer Berg. Aquí, la calidad del cóctel prima sobre la estética del local.
  • Würgenengel (www.wuergeengel.de/en, +49 0 30 6155560, Dresdener Str. 122). Al igual que los personajes de "El Ángel Exterminador“, no resulta fácil abandonar el local, aunque por motivos bien distintos. Debe su nombre al clásico de Luis Buñuel y es parada imprescindible en la ruta de cócteles de la ciudad.
  • Bar Tausend (www.tausendberlin.com,+49 0 30 27582070, Schiffbauerdamm 11). Música House y clientela algo pija escondidas bajo las vías de la estación Friedrichstrasse. Se exige respetar cierto código de vestimenta.
  • Newton Bar (www.newton-bar.de, +49 0 30 20295421, Charlottenstraße 57). Fotos en blanco y negro de todo un orgullo local como Helmut Newton decoran este lugar que atrae al ambiente artístico de Berlín. Junto a Gendarmenmarkt.

De clubes

  • Goldengate (www.goldengate-berlin.de, Dircksenstrasse 77). Si la noche es salvaje se puede terminar debajo de un puente, en concreto en el de Jannowitzbrücke. Allí se encuentra este local desastrado, sórdido y muy divertido, en el sentido más berlinés de la palabra.
  • Berghain-Panorama Bar (www.berghain.de, Am Wriezener Bahnhof 70). La sensualidad del Querelle de Fassbinder escondida entre la oscuridad industrial y futurista de Blade Runner. Considerado el mejor club nocturno del planeta. Muchas leyendas corren sobre su derecho de admisión, que probablemente sea más arbitrario que estricto, aunque hablar alemán sume puntos.
  • Weekend (www.week-end-berlin.de, Alexanderstrasse 7). La ciudad a tus pies a ritmo de house y techno en lo más alto de uno de los antiguos edificios soviéticos de Alexanderplatz (Haus Des Reisens).
  • Kater Holzig (www.katerholzig.de, Michaelkirchstr. 23). El heredero del legendario Bar 25, que aseguraba noches interminables. De hecho, Kater significa resaca.

QUÉ HACER

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  • Teufelsberg. Los berlineses enterraron literalmente su pasado con la creación de "la montaña del diablo“, erigida de forma artificial con escombros de la Segunda Guerra Mundial. Fue una estación de escucha durante la Guerra Fría y ahora, abandonada, ofrece unas espectaculares vistas de la ciudad. David Lynch intentó comprarla.
  • Badeschiff (www.arena-berlin.de/badeschiff.aspx). Apetece bañarse en una piscina flotante sobre el río Spree. Aún más si está junto a un recinto de conciertos, con bar al aire libre, zona de masajes y un centro de yoga. En invierno está climatizada y cubierta.
  • KW (www.kw-berlin.de). El Instituto de Arte Contemporáneo KW es uno de los referentes culturales destacados entre la enorme oferta de la capital alemana. En vez de alojar una colección propia, se considera un centro de desarrollo creativo en sus gigantescas instalaciones, una antigua fábrica de margarina.
  • Tempelhof. Cuando en 2008 el céntrico aeropuerto de Tempelhof dejó de funcionar, los berlineses consideraron que no tenían parques suficientes y, dos años después, consiguieron vía referéndum que las antiguas pistas de aterrizaje no se convirtieran en un centro comercial. No es un parque público más, de hecho es el más grande.
  • Más verde. La cascada artificial de Viktoriapark, el cine al aire libre de Hasenheide o la seductora libertad de Görlitzer Park son también zonas verdes mucho más prácticas que el célebre Tiergarten.
  • Open Air Parties. Las fiestas clandestinas definen la particular agenda de ocio nocturno de la ciudad. El sitio y hora del evento permanecen en secreto hasta el último momento y suele desvelarse en forma de sms. Pero webs como www.restrealitaet.de tienen las claves. Se accede a ellas tras la invitación personal de uno de sus socios.

Barrios animados

  • Rixdorf. Engullido por la efervescencia urbana de Neukölln, este pequeño pueblo que se unió a Berlín en el siglo XIX sigue conservando su esencia, a salvo de turistas y "hipsters". Aunque parezca lejano en el espacio y el tiempo, está a un tiro de piedra de la estación de metro Karl Marx Strasse.
  • Wrangelkiez. Situado en la parte este de Kreuzberg, sus bares, tiendas y salas de conciertos cobijan al único reducto del rock independiente en el templo del techno. Interesante oferta de cafés y restaurantes.
  • Prenzlauer Berg. El joven punk que terminó siendo yuppi. En ningún otro barrio del Este se podrán ver tiendas de ropa para animales. Su calidad de vida es más que notable, con los mejores brunchs y cafés de la ciudad. Sofisticación más cosmopolita y juvenil (aunque no necesariamente más joven) que la de las zonas del Oeste y un interesante punto cultural: Kulturbrauerei.
  • Kreuzkölln. El lugar donde dejarse ver para los adictos a las tendencias. Es la intersección entre los barrios de Kreuzberg y Neukölln y el sueño de todo agente inmobiliario. Artistas, estudiantes y comercios llegan y los precios se disparan. Repleto de bares, galerías y tiendas por visitar.
  • Charlottenburg. Una vez visitados los iconos de la ciudad, muchos de los turistas se acercan al Palacio de Charlottenburg, residencia de verano real construida en el siglo XVIII, y a recorrer las tiendas más selectas en la concurrida avenida Kurfürstendamm, conocida por los berlineses como Ku’damm.

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