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Planes para viajar por España con perro: bodegas, golf o un parque acuático

Cada vez son más los turistas que se mueven acompañados de sus mascotas, y ciudades, espacios naturales y establecimientos se adaptan a ellos

Viajar con perros
Un atardecer en una playa de Hondarribia, en la provincia de Gipuzkoa. getty images

En España hay cerca de 10 millones de personas que tienen un perro en la familia y más de mil hoteles que admiten mascotas. Y cada vez hay más blogs específicos con información que facilitan el viaje. Uno de los más completos es el que protagoniza Pipper, el primer perro influencer que ha dado la vuelta a España para dar a conocer los destinos más amables para quienes viajan con mascota. Su creador, Pablo Muñoz Gabilondo, acaba de publicar la primera guía de viajes, escrita a dos manos y dos patas, que analiza los lugares accesibles con perro de compañía en toda España: medios de transporte, playas, museos, castillos, hostelería… una información que se puede ampliar y actualizar a través de códigos QR que aparecen en cada capítulo. Estas son algunas de sus propuestas dog friendly.

Planes para viajar por España con perro: bodegas, golf o un parque acuático

Más información: en la nueva guía 'España con Perro', de Pablo Muñoz Gabilondo (GeoPlaneta) y en lonelyplanet.es

País Vasco adora a los perros

Las tres capitales vascas —Bilbao, San Sebastián y Vitoria-Gazteiz— figuran entre las ciudades españolas más amigables con los perros. En San Sebastián, por ejemplo, hay hasta tres playas urbanas (La Concha, Ondarreta y Zurriola) abiertas a las mascotas caninas del 1 de octubre al 31 de mayo. Donosti dispone asimismo de numerosas zonas verdes —como el monte Urgull, coronado por su castillo— donde se puede pasear con perros sueltos a horas concretas. Además, por toda la ciudad proliferan bares y restaurantes que admiten perros, al igual que en los autobuses urbanos e interurbanos. En la provincia de Gipuzkoa hay varios arenales donde los perros pueden disfrutar con libertad y propuestas turísticas que los tienen en cuenta, como las excursiones guiadas por el geoparque de la Costa Vasca

Bilbao es asimismo una ciudad amistosa con los canes, que pueden moverse en tranvía (con sus dueños y siempre que lleven correa), y abundan los alojamientos, restaurantes, bares y cafeterías donde se les permite la entrada. El Ayuntamiento bilbaíno ha creado una decena de zonas de esparcimiento canino, donde los perros (excepto aquellos catalogados como peligrosos) pueden ir sueltos a unas horas concretas, y también pueden subir a las barquillas del puente colgante y transbordador Bizkaia, que une Getxo y Portugalete.

En el hotel Palacio Urgoiti, en Mungia, los perros bien educados son bienvenidos. Y como ruta para disfrutar de la naturaleza vizcaína, una propuesta: el parque natural Gorbeia, al que se puede acceder pero siempre con el perro atado, pues abundan los rebaños de ovejas guardados por imponentes mastines.

Otro oasis perruno es la verde Vitoria-Gasteiz, con sus numerosos parques urbanos y rodeada de bosques y humedales. Casi todo el centro es peatonal, y en muchos de sus bares y restaurantes les dejan entrar. En el tranvía de Vitoria pueden viajar atados sin bozal y sin límite de tamaño, pero a los autobuses solo pueden subir los perritos pequeños y en transportín. 

Una joven con su mascota junto a una cascada en la provincia de Palencia. ampliar foto
Una joven con su mascota junto a una cascada en la provincia de Palencia. Getty

Pero si lo que nos lleva a viajar hasta Álava son sus vinos riojanos, Bodegas Lozano, en Leza, muy cerca de Laguardia, admite perros en algunos de sus programas de enoturismo. Pero mucho cuidado: pasear con el perro entre las vides tiene sus riesgos, ya que las uvas pueden sentarles mal si se las comen.

Por las rías gallegas

Pazos señoriales, jardines frondosos con camelias, playas como las de O Grove (Pontevedra), coquetos pueblos y ciudades de piedra, pequeñas aldeas llenas de encanto… las Rías Baixas son otro destino donde se puede disfrutar mucho. Pasear por sus pueblos y paisajes naturales con el perro es gratis, pero hay lugares como las islas Cíes donde no está permitido ir con mascotas. Sí se puede en cambio navegar por la ría y disfrutar del paisaje en los barcos entre Vigo y Moaña, siempre que los animales vayan atados y tranquilos. Una curiosidad: en el paseo marítimo de Moaña hay un monumento a los perros maltratados o abandonados, uno de los primeros que se hicieron sobre este sensible tema. También hay dos playas caninas en Vigo: A Foz y A Calzoa, contiguas y separadas por la desembocadura de Lagares. 

También es un gusto pasear con el perro por el centro peatonal de Pontevedra, seguir la ruta de las camelias visitando jardines románticos como los del pazo de Lourizán o el pazo de Oca, o pasar un gran día en las playas de O Grove, O Espiño o en O Portiño.

Si escogemos las Rías Altas, en Lugo, podremos disfrutar de la monumental playa de las Catedrales o la de Punta Corveira, un arenal kilométrico en el que es fácil ver a la gente paseando con sus animales de compañía. Y en la Galicia interior está la Ribeira Sacra, con alojamientos que admiten mascotas.

Málaga, destino ‘dog friendly’

Málaga es uno de los mejores destinos en España para viajar con perros: hay cafés, restaurantes hoteles y atracciones turísticas que aceptan la entrada de mascotas. Y por toda la provincia hay campos de golf y playas donde los dueños pueden entrar con sus cánidos amigos. Málaga también fue la primera ciudad que implantó un censo de ADN canino para ayudar a mantener las calles sin excrementos. Una iniciativa que permite poder sancionar a quienes abandonan los excrementos de las mascotas en la calle y que ha servido de ejemplo para más de 50 poblaciones españolas que también lo han implantado.

Una mujer paseando con su perro por la playa de Gandia (Valencia). ampliar foto
Una mujer paseando con su perro por la playa de Gandia (Valencia). Alamy

En general, se respira tolerancia y bienvenida hacia los visitantes con mascotas, incluso en el Jardín Botánico de la Concepción donde podremos pasear con el perro (atado) entre jardines tropicales y subtropicales. Otros planes incluyen hacer excursiones por la costa malagueña en catamarán, practicar el golf en el primer campo dog friendy de la zona, el del Lauro Golf Resort, o descubrir tres de las mejores playas caninas de España: la de Torre del Mar (que tiene incluso pipican y una zona de juegos enorme), la playa para perros de Fuengirola, con duchas caninas, o la del Pinillo en Marbella, de arena y con duchas para perros. 

El municipio malagueño de Antequera tiene incluso un distintivo especial, “mascotas bienvenidas”, que lucen restaurantes, bares o espacios culturales. Su famoso Torcal, uno de sus principales atractivos de los alrededores, se puede recorrer con perro (sujeto). En 2020 la ciudad inauguró el parque de la Glorieta de Rojas Pérez dedicado a perros famosos, reales o de ficción, como el japonés Hachiko, la cosmonauta Laika o Snoopy.

Caminatas por los Pirineos

En el pueblo medieval de Aínsa, en el corazón del Pirineo de Huesca, la visita turística puede comenzar en un espacio como el Eco Museo Centro de Visitantes del Castillo de Aínsa, dedicado a la flora y la fauna pirenaica. Para visitar una de sus joyas, el aviario en el que viven aves accidentadas que no pueden devolverse a su entorno natural, hay que controlar a las mascotas y asegurarse de que están tranquilas.

Cualquier otro pueblo de los Pirineos merece la pena. Es el caso de Alquézar, punto de entrada al parque natural de la Sierra y Cañones de Guara, donde los perros han de ir atados porque la presencia de ciertos animales, como los buitres, pueden asustarles. La asociación Aragonesa de Actividades Caninas CanyonCan está especializada en rutas de montaña y deportes activos con mascotas.

Otro espacio dog friendly en Pirineos es el pueblo de Cofita, cerca de Barbastro, donde las Bodegas Sers elaboran vino de Somontano. Aunque la legislación prohíbe la entrada de animales en zonas de elaboración de alimentos, la bodega ha habilitado un jardín de juegos cerrado para las mascotas mientras se hace la visita y permite que acompañen a los humanos en la sala de cata.

En el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo oscense, todavía se tolera el acceso con mascotas caninas, aunque hay fuertes presiones para que se prohíba (como ya ocurre en la parte francesa de la cordillera, el llamado Parque Nacional de los Pirineos). Aun así, deben ir bien atados.

Un senderista acompañado por dos perros en un bosque asturiano. ampliar foto
Un senderista acompañado por dos perros en un bosque asturiano. Alamy

Gijón, pionera en turismo perruno

Gijón (Asturias) fue una de las primeras ciudades españolas en recibir a los turistas con perro con los brazos abiertos. Muchos bares, sidrerías, cafeterías y comercios permiten la entrada a las mascotas bien educadas, al igual que espacios culturales como Laboral. La ciudad tiene más de 40 zonas dentro de los parques donde los perros pueden moverse libremente, y una playa canina abierta todo el año: la de Cervigón (El Rinconín). Los transportes públicos todavía tienen bastantes restricciones, aunque los trenes de Cercanías sí que admiten perros de todos los tamaños.

En Oviedo, en cambio, las posibilidades son más limitadas, tanto en playas como en establecimientos. Una curiosidad es el monumento a Rufo, en la céntrica calle del Doctor Casal. Este perro vagabundo, muy querido por los ovetenses, murió en 1997 y unos años más tarde se levantó esta escultura sufragada por los ciudadanos.

Sin salir de Principado hay algunas aventuras en la naturaleza que se pueden hacer con las mascotas, como el senderismo por la ruta del Cares o el descenso en canoa del Sella, en compañías que admiten perros y les facilitan chaleco flotador, o la subida a los lagos de Covadonga o a los Picos de Europa, siempre con el perro atado ya que hay mucho ganado suelto. Y en cuanto a playas caninas, en los últimos años se han habilitado bastantes, incluso en verano. En general son poco atractivas, a excepción del Playón de Bayas, en Castrillón.

Contemplando la puesta de sol frente a las murallas de Ávila, en Castilla y León. ampliar foto
Contemplando la puesta de sol frente a las murallas de Ávila, en Castilla y León. Alamy

Campos para correr como un galgo

Entre las regiones del interior peninsular, la provincia de Burgos destaca por su buena acogida a los visitantes con perro. Su capital, por ejemplo tiene una buena oferta de establecimientos que acogen a huéspedes con mascotas. Podremos dar un agradable paseo por las calles del centro, los alrededores de la maravillosa catedral gótica o el monasterio de las Huelgas. Y hay zonas verdes muy atractivas por las que pasear con el perro, como el cauce del río Arlanzón, el parque del Castillo o el paseo del Espolón.

Más allá de la ciudad, Burgos tiene parajes como Clunia, una ciudad romana en la que los perros pueden pasear, atados con correa, entre los restos del foro, su basílica, templos y termas. O por pueblos como Covarrubias, Silos o Lerma. Una parada imprescindible para los amantes de la naturaleza es Poza de la Sal, donde nació el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Hoy se puede uno acercar a su obra y su legado en el Espacio Medioambiental de Poza, donde se le recuerda y los perros son bienvenidos.

Uno de los lugares donde más disfrutaremos del paseo con nuestra mascota es La Metrópoli Verde, un espacio dentro del parque natural de los Montes Obarenes, al norte de la provincia. Se trata de una ciudad natural, donde no hay nada de hormigón ni ladrillos, sino un inmenso bosque con muchas rutas señalizadas como si fueran calles o barrios. Es un lugar lleno de bonitos recovecos, como el barrio de las Hayas, que cambia de colores según la época del año, y muchos caminos que se abren paso entre acebos, robles, encinas, secuoyas, pinos y castaños centenarios. No lejos de allí queda  Frías, uno de los pueblos más bonitos de la comarca de Las Merindades.

Desde 2019, la localidad salmantina de Alba de Tormes, a unos 20 kilómetros de Salamanca, tiene el título de villa dog friendly, una iniciativa que ha habilitado monumentos, restaurantes y alojamientos para facilitar la visita a los turistas con mascota. Merece la pena acercarse a esta villa donde murió y fue enterrada santa Teresa de Jesús. Los restos del gran palacio Ducal, donde está la oficina de turismo, dominan la parte alta de la población. A su torre del homenaje se puede entrar con perro, y la sorpresa son los magníficos frescos renacentistas que representan la batalla de Mühlberg. 

Un ciclista corre junto a su perro por las montañas de Barcelona. ampliar foto
Un ciclista corre junto a su perro por las montañas de Barcelona. Getty

'Perreando' en Cataluña

Barcelona es una de ciudades españolas que reciben más turistas, y muchos llegan con sus mascotas. Sin embargo, muchos de sus parques no permiten el acceso (ni atados) a los animales, y otros prohíben que anden sueltos. En compensación, hay lugares turísticos que sí los permiten, como el Poble Espanyol, la Casa Batlló o la fundación Fran Daurel. Los perros pueden viajar en metro o tranvía con correa corta y bozal, e incluso en Rodalies (Cercanías de Cataluña) pero respetando ciertas normas. 

En verano podremos refrescarnos con nuestra mascota en un estupendo parque acuático para perros en la localidad de La Roca del Vallés (Perros al agua), a unos 40 minutos de Barcelona. Allí los humanos no se pueden meter dentro del agua, pero sí acompañar a sus mascotas mientras estas chapotean en los lagos artificiales o corretean por sus zonas verdes. En la provincia hay en verano ocho playas para perros, entre ellas la del Llevant, en la misma capital; la de Les Salines, en Cubelles; la de Pineda de Mar; la de la Conca, en Malgrat de Mar, o la playa de Vallcarca, en Sitges.

En Girona están algunas de las mejores playas caninas de España, con buenos hoteles y restaurantes donde los animales de compañía son bien recibidos. Para los que prefieran el interior, Girona tiene espacios bellísimos, como el paisaje volcánico de La Garrotxa, con excursiones entre bosques frondosos para acceder a la cumbre de sus volcanes apagados. Allí espera el restaurante Ca L’Enric, con una estrella Michelin, que admite perros siempre que se indique en el momento de hacer la reserva.

Los 200 kilómetros de Costa Brava que van desde Portbou hasta Blanes son de los destinos más amables para los viajeros con mascotas, con más facilidades que en otras zonas de la Península para disfrutar de todos los espacios y encontrar alojamientos. Además, destacan sus playas caninas, siete en total, entre las que está la de la Rubina, en Empuriabrava (la zona canina está en un extremo, junto al espigón, y es apta para baño de perros y humanos). Muy cerca hay otras, como la del camping Castell Mar, que incluso tiene un menú para perros; la del Rec del Molí, en L’Escana o la de Sant Jordi en Llançà

Playas y parques nacionales

En España hay 110 playas caninas, un porcentaje bastante pequeño. Y no todas son buenas ni reúnen las condiciones para disfrutar del baño. En ocasiones es necesario, además, llevar atado el perro en todo momento o sacar un carné específico. Cada ayuntamiento tiene sus propias normativas sobre animales y playas, así que conviene informarse antes de elegir dónde pasar las vacaciones. 

Otra opción que no abunda son los parques acuáticos específicos para perros, como los que existen en Alicante (Trust Resort), en Barcelona (Perros al agua) o Castellón (Gos Aventura). En otras comunidades, como Madrid, hay piscinas más pequeñas para perros donde pasar el día y con unas normas de cumplimiento obligado.

De los 16 parques nacionales españoles, solo nueve se pueden visitar con perros (sujetos por correa): Picos de Europa (en Asturias, León y Cantabria), Teide (Tenerife), Aigüestortes i Estany de Sant Maurici (Lleida), Garajonay (La Gomera), Sierra Nevada (Granada y Almería), Cabañeros (Ciudad Real y Toledo), Monfragüe (Cáceres), Sierra de Guadarrama (Segovia y Comunidad de Madrid) y el ya mencionado de Ordesa y Monte Perdido (Huesca). Está prohibido soltar al perro porque son entornos naturales frágiles y su presencia, si se alejan de los senderos, puede asustar a los animales salvajes o alterar su ecosistema.

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