Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Excursiones por España

10 excursiones inolvidables de un día por España

10 fotos

De la popular y escenográfica garganta del Cares, en el corazón de los Picos de Europa, a los bosques mágicos de Castro Caldelas, en la gallega Ribeira Sacra, naturaleza para caminar y contemplar

  • La excursión al circo de Colomèrs, en el  parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici , se podría ver como una montaña rusa circular trufada de lagos espejantes y cuencas glaciares. El punto de inicio es el  balneario Banhs de Tredos , a uno ocho kilómetros del pueblo de Salardú,  en el valle de Arán  —hay microbuses-taxi que conectan con el comienzo del sendero—, desde donde esta ruta circular llega a alcanzar los 2.593 metros de altitud, pasando por lagos, llanos de hierba tipo tundra en cotas altas y ríos entre escarpes rocosos. Pero por encima de todo está la concentración lacustre más densa de los Pirineos. El lago principal, Clòto de Baish, aparece a los 20 minutos de marcha y es como una burbuja rodeada de prados de flores. Después, con un fondo de abetos y prados, el Estanh Long de Colomèrs se abre serpenteante por el valle, en el que se suceden el de Redon, más pequeño; el de Obago, uno de los más bonitos, o el Estanh de Podo, de un azul frío glaciar ceñido por paredes montañosas, y el último antes de emprender la ascensión al puerto de montaña. Tras sortear este, aparecen muchos más: Gelat, Garguilhs de Sus, Mort, Major de Colomèrs… Se trata de una ruta de dificultad alta, 14 kilómetros y unas cinco horas y media de duración. Se puede hacer una pausa en el  Refugi Colomèrs , donde sirven bebidas y tentempiés.
    1De lago en lago en Pirineos

    Circo de Colomèrs (Lleida) 
    La excursión al circo de Colomèrs, en el parque nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, se podría ver como una montaña rusa circular trufada de lagos espejantes y cuencas glaciares. El punto de inicio es el balneario Banhs de Tredos, a uno ocho kilómetros del pueblo de Salardú, en el valle de Arán —hay microbuses-taxi que conectan con el comienzo del sendero—, desde donde esta ruta circular llega a alcanzar los 2.593 metros de altitud, pasando por lagos, llanos de hierba tipo tundra en cotas altas y ríos entre escarpes rocosos. Pero por encima de todo está la concentración lacustre más densa de los Pirineos. El lago principal, Clòto de Baish, aparece a los 20 minutos de marcha y es como una burbuja rodeada de prados de flores. Después, con un fondo de abetos y prados, el Estanh Long de Colomèrs se abre serpenteante por el valle, en el que se suceden el de Redon, más pequeño; el de Obago, uno de los más bonitos, o el Estanh de Podo, de un azul frío glaciar ceñido por paredes montañosas, y el último antes de emprender la ascensión al puerto de montaña. Tras sortear este, aparecen muchos más: Gelat, Garguilhs de Sus, Mort, Major de Colomèrs… Se trata de una ruta de dificultad alta, 14 kilómetros y unas cinco horas y media de duración. Se puede hacer una pausa en el Refugi Colomèrs, donde sirven bebidas y tentempiés.
  • La  ruta del Cares  es emblemática por la asombrosa caminata que propone: un cañón de hasta mil metros de profundidad en pleno corazón de  los Picos de Europa , con puntiagudas cimas que perforan el cielo y un sonoro río que fluye por el fondo de este desfiladero que separa los macizos Occidental y Central de la cordillera. La asturiana Poncebos —a seis kilómetros de Arenas de Cabrales— es un punto de partida (o de llegada) más accesible que Caín, en el extremo sur de la caminata, ya en la provincia de León. Los días tranquilos hay aparcamiento fácil en el pueblo, pero en temporada alta (sobre todo verano) se pueden coger los autobuses diarios que conectan Arenas y Poncebos. La ruta es una sucesión de arroyos, salientes rocosos, túneles, puentes y vertiginosos tramos aéreos, que resulta igual de espectacular si caminamos desde Caín. A lo largo del recorrido se ve, aquí y allá, un canal torrentoso por encima o por debajo del sendero. Esta caminata debe su existencia al canal que encauza parte del caudal del Cares entre la presa de Caín y Camarmeña, desde donde el agua baja 200 metros por unas tuberías para alimentar la central eléctrica de Poncebos. El canal, con 71 túneles excavados a mano, se construyó entre 1915 y 1925, mientras que el sendero se trazó a finales de los años cuarenta para facilitar su mantenimiento. El itinerario, de dificultad moderada, lleva unas seis horas y media (ida y vuelta) para cubrir sus 23 kilómetros de senderos de tierra, grava, piedras y pendientes fáciles.
    2El sendero más popular de los Picos de Europa

    Ruta del Cares (Asturias y León) 
    La ruta del Cares es emblemática por la asombrosa caminata que propone: un cañón de hasta mil metros de profundidad en pleno corazón de los Picos de Europa, con puntiagudas cimas que perforan el cielo y un sonoro río que fluye por el fondo de este desfiladero que separa los macizos Occidental y Central de la cordillera. La asturiana Poncebos —a seis kilómetros de Arenas de Cabrales— es un punto de partida (o de llegada) más accesible que Caín, en el extremo sur de la caminata, ya en la provincia de León. Los días tranquilos hay aparcamiento fácil en el pueblo, pero en temporada alta (sobre todo verano) se pueden coger los autobuses diarios que conectan Arenas y Poncebos. La ruta es una sucesión de arroyos, salientes rocosos, túneles, puentes y vertiginosos tramos aéreos, que resulta igual de espectacular si caminamos desde Caín. A lo largo del recorrido se ve, aquí y allá, un canal torrentoso por encima o por debajo del sendero. Esta caminata debe su existencia al canal que encauza parte del caudal del Cares entre la presa de Caín y Camarmeña, desde donde el agua baja 200 metros por unas tuberías para alimentar la central eléctrica de Poncebos. El canal, con 71 túneles excavados a mano, se construyó entre 1915 y 1925, mientras que el sendero se trazó a finales de los años cuarenta para facilitar su mantenimiento. El itinerario, de dificultad moderada, lleva unas seis horas y media (ida y vuelta) para cubrir sus 23 kilómetros de senderos de tierra, grava, piedras y pendientes fáciles. getty images
  • La propuesta es perfecta para pasar un día lleno de luz y magníficas vistas: recorrer a pie uno de los mejores tramos de la  Costa Brava , precioso y recortado litoral de calas de arena, pinares sobre acantilados, pueblos de pescadores y aguas color turquesa. El punto de partida es  Cadaqués, con sus casas encaladas y su radiante puerto natural , al que sigue una pintoresca ruta hasta el panorámico cabo de Creus. Se puede empezar a caminar en el Carrer Miranda, al este de la bahía de Cadaqués, pasar por  Portlligat y la Casa-Museo de Dalí ; desde allí se sigue la carretera hacia la pequeña playa de s’Alqueria para continuar, posteriormente, por el sendero Cap de Creus. El pedregoso trazado zigzaguea durante casi tres kilómetros, arriba y abajo, por laderas cubiertas de matorral hasta el faro del cabo de Creus, con pequeñas y sugerentes calas justo a sus pies. Tras disfrutar del panorama y reponer fuerzas en alguno de sus restaurantes, se puede alargar la excursión hasta el propio cabo, el punto más oriental de la península Ibérica, antes de volver a Cadaqués. La excursión, de dificultad moderada, se estira unos 15 kilómetros por senderos y caminos que pueden llevarnos entre cinco o seis horas, ida y vuelta.
    3Mágica Costa Brava

    De Cadaqués al cabo de Creus (Girona) 
    La propuesta es perfecta para pasar un día lleno de luz y magníficas vistas: recorrer a pie uno de los mejores tramos de la Costa Brava, precioso y recortado litoral de calas de arena, pinares sobre acantilados, pueblos de pescadores y aguas color turquesa. El punto de partida es Cadaqués, con sus casas encaladas y su radiante puerto natural, al que sigue una pintoresca ruta hasta el panorámico cabo de Creus. Se puede empezar a caminar en el Carrer Miranda, al este de la bahía de Cadaqués, pasar por Portlligat y la Casa-Museo de Dalí; desde allí se sigue la carretera hacia la pequeña playa de s’Alqueria para continuar, posteriormente, por el sendero Cap de Creus. El pedregoso trazado zigzaguea durante casi tres kilómetros, arriba y abajo, por laderas cubiertas de matorral hasta el faro del cabo de Creus, con pequeñas y sugerentes calas justo a sus pies. Tras disfrutar del panorama y reponer fuerzas en alguno de sus restaurantes, se puede alargar la excursión hasta el propio cabo, el punto más oriental de la península Ibérica, antes de volver a Cadaqués. La excursión, de dificultad moderada, se estira unos 15 kilómetros por senderos y caminos que pueden llevarnos entre cinco o seis horas, ida y vuelta. getty images
  • Basta con tomar un barco para visitar este pequeño archipiélago de belleza agreste que se yergue a la entrada de la ría de Vigo y está integrado en el  parque nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia . Allí se puede pasar un día recorriendo sus senderos bien señalizados que llevan hasta miradores, faros y playas inmaculadas. Libres de tráfico motorizado y con un paisaje prácticamente intacto, las islas Cíes tienen acceso limitado (3.000 visitantes al mismo tiempo); de junio a septiembre, para poder reservar el ferri de acceso (45 minutos de travesía desde Vigo o Cangas) es preciso  cursar una autorización de entrada al parque nacional . El barco atraca en el extremo norte de la playa de Rodas, precioso arco de arena blanca que, si no fuera por la temperatura del agua, nos trasladaría directamente al Caribe. Desde la playa, que une dos de las Cíes —Monteagudo (o Illa Norte) y Faro—, una ruta sube al monte Faro, con fantásticas vistas marinas y escondrijos para ver cormoranes moñudos y gaviotas patiamarillas, que anidan en los acantilados. El faro de Cíes (en la foto) ofrece una panorámica soberbia de la rocosa isla sur y las vapuleadas —por el Atlántico— costas occidentales de las islas central y norte (en la que aguardan dos oteaderos sobre acantilados más:  Alto del Príncipe  y faro do Peito). En una ladera entre los faros de Cíes y da Porta se descubrieron vestigios del castro das Hortas, de la Edad de Bronce. Los restos del monasterio benedictino de Santo Estevo están bajo el centro de visitantes, un almacén de artillería levantado en 1810 sobre dichas ruinas. Un largo historial de incursiones (vikingas, norteafricanas e inglesas) llevó al abandono de las islas en el siglo XVIII, aunque funcionaron dos plantas de salazón de pescado en el XIX, una de ellas en la ubicación actual del  restaurante Rodas . Completar la ruta, de dificultad baja y 14 kilómetros, puede llevarnos unas cuatro o cinco horas por senderos de tierra y pavimentados.
    4Un camino entre olas, faros y aves

    Islas Cíes (Pontevedra) 
    Basta con tomar un barco para visitar este pequeño archipiélago de belleza agreste que se yergue a la entrada de la ría de Vigo y está integrado en el parque nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Allí se puede pasar un día recorriendo sus senderos bien señalizados que llevan hasta miradores, faros y playas inmaculadas. Libres de tráfico motorizado y con un paisaje prácticamente intacto, las islas Cíes tienen acceso limitado (3.000 visitantes al mismo tiempo); de junio a septiembre, para poder reservar el ferri de acceso (45 minutos de travesía desde Vigo o Cangas) es preciso cursar una autorización de entrada al parque nacional. El barco atraca en el extremo norte de la playa de Rodas, precioso arco de arena blanca que, si no fuera por la temperatura del agua, nos trasladaría directamente al Caribe. Desde la playa, que une dos de las Cíes —Monteagudo (o Illa Norte) y Faro—, una ruta sube al monte Faro, con fantásticas vistas marinas y escondrijos para ver cormoranes moñudos y gaviotas patiamarillas, que anidan en los acantilados. El faro de Cíes (en la foto) ofrece una panorámica soberbia de la rocosa isla sur y las vapuleadas —por el Atlántico— costas occidentales de las islas central y norte (en la que aguardan dos oteaderos sobre acantilados más: Alto del Príncipe y faro do Peito). En una ladera entre los faros de Cíes y da Porta se descubrieron vestigios del castro das Hortas, de la Edad de Bronce. Los restos del monasterio benedictino de Santo Estevo están bajo el centro de visitantes, un almacén de artillería levantado en 1810 sobre dichas ruinas. Un largo historial de incursiones (vikingas, norteafricanas e inglesas) llevó al abandono de las islas en el siglo XVIII, aunque funcionaron dos plantas de salazón de pescado en el XIX, una de ellas en la ubicación actual del restaurante Rodas. Completar la ruta, de dificultad baja y 14 kilómetros, puede llevarnos unas cuatro o cinco horas por senderos de tierra y pavimentados. alamy
  • La excursión a la laguna grande de Gredos es un clásico senderista del centro peninsular. Pocas vistas superan la que ofrece este cristalino espejo de agua rodeado por las escarpadas aristas del circo de Gredos. Hasta hace unos 17.000 años, esta laguna de 630 metros de longitud era el fondo de un glaciar de 300 metros de grosor que llenaba buena parte del circo. Para llegar, el sendero PR-AV 17 no tiene pérdida, aunque su empedrado irregular no lo hace demasiado cómodo. La ruta empieza en la Plataforma de Gredos, que dispone de aparcamiento al final de la carretera AV-931, a 12 kilómetros al sur de  Hoyos del Espino (Ávila) . Tras un primer tramo de bastante desnivel cruza una zona de pastos abiertos y, desde el puente de hormigón sobre el río de las Pozas, va ganando de nuevo altura hasta el punto más alto de la caminata (Los Barrerones, 2.170 metros), donde ya se otean los picos del circo de Gredos. La ruta avanza entre piornos para empezar a descender y, de repente, aparece la laguna Grande (en la imagen), con su majestuoso anillo de montañas; el pico Almanzor (2.592 metros), al suroeste, es el más alto de la sierra. El camino restante hasta la laguna es casi de bajada, para rodear finalmente su pletina de agua hasta el  Refugio Laguna Grande  (también conocido como Elola; 1.950 metros), donde comer y reponer fuerzas antes de regresar. En total, 14 kilómetros y dificultad baja (apta para niños) que se completan en unas cinco horas y media (ida y vuelta), o en dos días si se decide pernoctar en el refugio (mejor con previa reserva), bajo un cielo estrellado y rodeados de montañas.
    5Entre circos glaciares

    Laguna Grande de Gredos (Ávila) 
    La excursión a la laguna grande de Gredos es un clásico senderista del centro peninsular. Pocas vistas superan la que ofrece este cristalino espejo de agua rodeado por las escarpadas aristas del circo de Gredos. Hasta hace unos 17.000 años, esta laguna de 630 metros de longitud era el fondo de un glaciar de 300 metros de grosor que llenaba buena parte del circo. Para llegar, el sendero PR-AV 17 no tiene pérdida, aunque su empedrado irregular no lo hace demasiado cómodo. La ruta empieza en la Plataforma de Gredos, que dispone de aparcamiento al final de la carretera AV-931, a 12 kilómetros al sur de Hoyos del Espino (Ávila). Tras un primer tramo de bastante desnivel cruza una zona de pastos abiertos y, desde el puente de hormigón sobre el río de las Pozas, va ganando de nuevo altura hasta el punto más alto de la caminata (Los Barrerones, 2.170 metros), donde ya se otean los picos del circo de Gredos. La ruta avanza entre piornos para empezar a descender y, de repente, aparece la laguna Grande (en la imagen), con su majestuoso anillo de montañas; el pico Almanzor (2.592 metros), al suroeste, es el más alto de la sierra. El camino restante hasta la laguna es casi de bajada, para rodear finalmente su pletina de agua hasta el Refugio Laguna Grande (también conocido como Elola; 1.950 metros), donde comer y reponer fuerzas antes de regresar. En total, 14 kilómetros y dificultad baja (apta para niños) que se completan en unas cinco horas y media (ida y vuelta), o en dos días si se decide pernoctar en el refugio (mejor con previa reserva), bajo un cielo estrellado y rodeados de montañas.
  • Uno de los reclamos más poderosos de Jaén para los amantes de la naturaleza es el  parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas , el espacio protegido más extenso de España, con 2.099 kilómetros cuadrados de sierras abruptas, valles verdes y profundos, quebradas, gargantas, cascadas, castillos sobre cerros y una fauna abundante. Recorrido por senderos y pistas forestales bien señalizados, y con el embalse del Tranco, de 20 kilómetros de largo, justo en medio, es un territorio de espectaculares cambios en el paisaje, con altitudes que fluctúan entre 460 y 2.107 metros. La ruta pedestre más transitada es la que remonta el cristalino río Borosa hasta su nacimiento, en un recorrido de unos 11 kilómetros (solo ida) y 600 metros de desnivel. Eso sí, debido a su popularidad, es mejor hacerla entre semana. La caminata arranca junto al centro de visitantes Torre del Vinagre (953 71 30 17), con un kilómetro y medio inicial que nos sitúa en el aparcamiento del río. Ya a pie, el camino discurre junto al cauce del Borosa y, tres kilómetros después, se bifurca junto al cartel que anuncia la Cerrada de Elías, y nos conduce hacia esta angosta garganta. Al salir de la misma, continúa hasta una pequeña central eléctrica y el nacimiento Aguas Negras, en la laguna Valdeazores, donde el Borosa brota de una roca. En total se invierten unas seis horas (ida y vuelta) para 22 kilómetros de dificultad moderada.
    6Donde nace el Borosa

    Sierra de Cazorla (Jaén) 
    Uno de los reclamos más poderosos de Jaén para los amantes de la naturaleza es el parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el espacio protegido más extenso de España, con 2.099 kilómetros cuadrados de sierras abruptas, valles verdes y profundos, quebradas, gargantas, cascadas, castillos sobre cerros y una fauna abundante. Recorrido por senderos y pistas forestales bien señalizados, y con el embalse del Tranco, de 20 kilómetros de largo, justo en medio, es un territorio de espectaculares cambios en el paisaje, con altitudes que fluctúan entre 460 y 2.107 metros. La ruta pedestre más transitada es la que remonta el cristalino río Borosa hasta su nacimiento, en un recorrido de unos 11 kilómetros (solo ida) y 600 metros de desnivel. Eso sí, debido a su popularidad, es mejor hacerla entre semana. La caminata arranca junto al centro de visitantes Torre del Vinagre (953 71 30 17), con un kilómetro y medio inicial que nos sitúa en el aparcamiento del río. Ya a pie, el camino discurre junto al cauce del Borosa y, tres kilómetros después, se bifurca junto al cartel que anuncia la Cerrada de Elías, y nos conduce hacia esta angosta garganta. Al salir de la misma, continúa hasta una pequeña central eléctrica y el nacimiento Aguas Negras, en la laguna Valdeazores, donde el Borosa brota de una roca. En total se invierten unas seis horas (ida y vuelta) para 22 kilómetros de dificultad moderada. alamy
  •  Cabo de Gata , en el vértice suroriental de España, es uno de los territorios más áridos de Europa. Un inhóspito paisaje volcánico bordeado por acantilados costeros y rocosos promontorios de formas surrealistas que esconden calas de aguas azul intenso. Aunque se puede caminar gran parte de los 60 kilómetros de su litoral, uno de los mejores tramos enlaza las poblaciones de Las Negras y Agua Amarga. La ruta puede iniciarse, hacia el noreste, desde la playa de Las Negras, contemplando la bahía de este discreto pueblo de pescadores, imán para visitantes y residentes de lo más variopinto ('hippies', autocaravanistas, buceadores, aficionados al playeo nudista), antes de girar hacia el interior (casi inaccesible por carretera). El camino sube y serpentea desde lo alto con vistas a las torres que vigilaban estos valles y costas. El aislado castillo de San Pedro, abandonado en los años sesenta del pasado siglo,  anuncia la llegada a la cala homónima  (en la foto), enclave repoblado desde hace decenios por una comunidad alternativa instalada en rehabilitadas moradas de piedra, tiendas de campaña e incluso cuevas. Una mezcla de rastafaris, perros y paneles solares, más un par de chiringuitos muy rústicos que venden bebidas, bocadillos y pizzas (cuando deciden abrir). El camino de Las Negras a Agua Amarga (13 kilómetros) se cubre en unas cuatro horas, y es de dificultad moderada. Eso sí, la sombra escasea.
    7Por la costa de Cabo de Gata

    De Las Negras a Agua Amarga (Almería) 
    Cabo de Gata, en el vértice suroriental de España, es uno de los territorios más áridos de Europa. Un inhóspito paisaje volcánico bordeado por acantilados costeros y rocosos promontorios de formas surrealistas que esconden calas de aguas azul intenso. Aunque se puede caminar gran parte de los 60 kilómetros de su litoral, uno de los mejores tramos enlaza las poblaciones de Las Negras y Agua Amarga. La ruta puede iniciarse, hacia el noreste, desde la playa de Las Negras, contemplando la bahía de este discreto pueblo de pescadores, imán para visitantes y residentes de lo más variopinto ('hippies', autocaravanistas, buceadores, aficionados al playeo nudista), antes de girar hacia el interior (casi inaccesible por carretera). El camino sube y serpentea desde lo alto con vistas a las torres que vigilaban estos valles y costas. El aislado castillo de San Pedro, abandonado en los años sesenta del pasado siglo, anuncia la llegada a la cala homónima (en la foto), enclave repoblado desde hace decenios por una comunidad alternativa instalada en rehabilitadas moradas de piedra, tiendas de campaña e incluso cuevas. Una mezcla de rastafaris, perros y paneles solares, más un par de chiringuitos muy rústicos que venden bebidas, bocadillos y pizzas (cuando deciden abrir). El camino de Las Negras a Agua Amarga (13 kilómetros) se cubre en unas cuatro horas, y es de dificultad moderada. Eso sí, la sombra escasea. alamy
  • En 1921, Alfonso XIII inauguró este caminito instalado, a gran altura, en las paredes verticales de un desfiladero excavado por el río Guadalhorce a 60 kilómetros al noroeste de Málaga, y rehabilitado para el turismo entre 2014 y 2015. El llamado  Caminito del Rey  consiste en una pasarela de madera de 2,9 kilómetros de largo que cuelga a 105 metros de altura sobre el río y serpentea entre vistas sobrecogedoras del estrecho de Gaitanejos —sus paredes apenas llegan al metro de separación en la sección más angosta— y el cañón de Gaitanes (en la imagen), cuyas paredes alcanzan los 300 metros de altura sobre el Guadalhorce. El voladizo se encontraba tan deteriorado a finales de la década de 1990 (llegó a ser considerado el sendero más peligroso del mundo) que, debido al riesgo que comportaba, se clausuró oficialmente en el año 2000. Tras una restauración que costó 5,5 millones de euros, fue reabierto en 2015 y desde entonces brinda una senda vertiginosa, pero segura y bien acondicionada, para cualquiera que, eso sí, tolere las alturas. La nueva pasarela de madera está instalada justo por encima de la antigua estructura, dejando a la vista el pésimo estado en que se encontraba. La caminata tiene control de acceso constante, solo puede realizarse en dirección norte-sur y sus 7,7 kilómetros (solo ida) se completan en unas dos horas y media. Debido a su popularidad y al número limitado de visitantes diarios, conviene  reservar la entrada  (10 euros) dos semanas antes, como mínimo.
    8Pasarelas de vértigo en El Chorro

    Caminito del Rey (Málaga) 
    En 1921, Alfonso XIII inauguró este caminito instalado, a gran altura, en las paredes verticales de un desfiladero excavado por el río Guadalhorce a 60 kilómetros al noroeste de Málaga, y rehabilitado para el turismo entre 2014 y 2015. El llamado Caminito del Rey consiste en una pasarela de madera de 2,9 kilómetros de largo que cuelga a 105 metros de altura sobre el río y serpentea entre vistas sobrecogedoras del estrecho de Gaitanejos —sus paredes apenas llegan al metro de separación en la sección más angosta— y el cañón de Gaitanes (en la imagen), cuyas paredes alcanzan los 300 metros de altura sobre el Guadalhorce. El voladizo se encontraba tan deteriorado a finales de la década de 1990 (llegó a ser considerado el sendero más peligroso del mundo) que, debido al riesgo que comportaba, se clausuró oficialmente en el año 2000. Tras una restauración que costó 5,5 millones de euros, fue reabierto en 2015 y desde entonces brinda una senda vertiginosa, pero segura y bien acondicionada, para cualquiera que, eso sí, tolere las alturas. La nueva pasarela de madera está instalada justo por encima de la antigua estructura, dejando a la vista el pésimo estado en que se encontraba. La caminata tiene control de acceso constante, solo puede realizarse en dirección norte-sur y sus 7,7 kilómetros (solo ida) se completan en unas dos horas y media. Debido a su popularidad y al número limitado de visitantes diarios, conviene reservar la entrada (10 euros) dos semanas antes, como mínimo. getty images
  • Una de las excursiones más bonitas de las Baleares es la que conduce a la cala de Sa Calobra. Desde el mirador de Ses Barques (cerca de  Fornalutx ), que domina el Port de Sóller, y a través de bancales de olivares, acantilados boscosos y las preciosas playas de  la costa oeste de Mallorca , el camino culmina en Sa Calobra, que debe su nombre a este zigzagueante trazado que culebrea hacia la costa atravesando el paisaje de la  sierra de Tramuntana . Los acantilados que custodian Sa Calobra, algunos de más 200 metros de altura, convierten este precioso enclave en un anfiteatro natural al aire libre; de hecho, cada verano acoge el Concierto en el Torrent de Pareis. Y es que, una vez llegados a Sa Calobra, basta con subir una escalera, seguir el paseo marítimo durante 10 minutos y, atravesando un túnel en la roca, acceder a la desembocadura del Torrent de Pareis (en la foto), garganta excavada por el agua que discurre en su interior durante miles de años hasta salir al Mediterráneo. Aparte de su belleza, el principal reclamo es su playita de guijarros y, probablemente, las aguas más cristalinas, frescas y plácidas de Mallorca. Eso sí, mejor ir en temporada media o baja. Desde Sa Calobra conviene calcular bien el tiempo de regreso al Port de Sóller para subirse al  histórico tranvía  que bordea el litoral y asciende por la montaña entre frutales hasta  el pueblo de Sóller .
    9Anfiteatro natural frente al Mediterráneo

    De Ses Barques a Sa Calobra (Mallorca) 
    Una de las excursiones más bonitas de las Baleares es la que conduce a la cala de Sa Calobra. Desde el mirador de Ses Barques (cerca de Fornalutx), que domina el Port de Sóller, y a través de bancales de olivares, acantilados boscosos y las preciosas playas de la costa oeste de Mallorca, el camino culmina en Sa Calobra, que debe su nombre a este zigzagueante trazado que culebrea hacia la costa atravesando el paisaje de la sierra de Tramuntana. Los acantilados que custodian Sa Calobra, algunos de más 200 metros de altura, convierten este precioso enclave en un anfiteatro natural al aire libre; de hecho, cada verano acoge el Concierto en el Torrent de Pareis. Y es que, una vez llegados a Sa Calobra, basta con subir una escalera, seguir el paseo marítimo durante 10 minutos y, atravesando un túnel en la roca, acceder a la desembocadura del Torrent de Pareis (en la foto), garganta excavada por el agua que discurre en su interior durante miles de años hasta salir al Mediterráneo. Aparte de su belleza, el principal reclamo es su playita de guijarros y, probablemente, las aguas más cristalinas, frescas y plácidas de Mallorca. Eso sí, mejor ir en temporada media o baja. Desde Sa Calobra conviene calcular bien el tiempo de regreso al Port de Sóller para subirse al histórico tranvía que bordea el litoral y asciende por la montaña entre frutales hasta el pueblo de Sóller.
  • El  Sendeiro Os Bosques Máxicos  es, en realidad, un camino bien señalizado (PR-G 213) que discurre por la preciosa  Ribeira Sacra  entre esplendorosos castañares y robledales, pueblos, arroyos de bosque, viñedos vertiginosos y molinos de agua. Desde la localidad de Castro Caldelas (en la imagen), con su castillo en lo alto, se pueden combinar dos circuitos circulares (bucles): el bucle Longo (16 kilómetros) y el bucle Curto (5,5 kilómetros), que suman 700 metros de desnivel, entre ascensos y descensos. A lo largo del camino encontraremos monasterios abandonados como el de San Paio de Abeleda, puentes de piedra medievales, iglesias rurales y aldeas diminutas. La comarca de Castro Caldelas, a 49 kilómetros de  Ourense , está marcada por los viñedos que dibujan su paisaje principal. El cultivo de la vid en los cañones del Sil y del Miño, de una verticalidad imposible, empezó en la época romana y se ha ganado la etiqueta de viticultura heroica. Se pueden visitar interesantes y pequeñas bodegas locales, como  Adega Algueira , en Doade;  Ponte da Boga , y la más cercana  Adega Vella , ubicada en la OU-903.
    10Los bosques mágicos de Castro Caldelas

    Ribeira Sacra (Ourense) 
    El Sendeiro Os Bosques Máxicos es, en realidad, un camino bien señalizado (PR-G 213) que discurre por la preciosa Ribeira Sacra entre esplendorosos castañares y robledales, pueblos, arroyos de bosque, viñedos vertiginosos y molinos de agua. Desde la localidad de Castro Caldelas (en la imagen), con su castillo en lo alto, se pueden combinar dos circuitos circulares (bucles): el bucle Longo (16 kilómetros) y el bucle Curto (5,5 kilómetros), que suman 700 metros de desnivel, entre ascensos y descensos. A lo largo del camino encontraremos monasterios abandonados como el de San Paio de Abeleda, puentes de piedra medievales, iglesias rurales y aldeas diminutas. La comarca de Castro Caldelas, a 49 kilómetros de Ourense, está marcada por los viñedos que dibujan su paisaje principal. El cultivo de la vid en los cañones del Sil y del Miño, de una verticalidad imposible, empezó en la época romana y se ha ganado la etiqueta de viticultura heroica. Se pueden visitar interesantes y pequeñas bodegas locales, como Adega Algueira, en Doade; Ponte da Boga, y la más cercana Adega Vella, ubicada en la OU-903. alamy