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Chispeante ruta por el Penedès

Viaje muy apetecible entre bodegas, restaurantes y un museo en el territorio del cava y del vino de la provincia de Barcelona

Penedès Barcelona Ampliar foto
Detalle del edificio de Mastinell Cava & Hotel, diseño del estudio GCA Arquitectes, cerca de Vilafranca del Penedès (Barcelona).

Si alguien propone visitar el Penedès a quien conoce un poco el mundo vitivinícola, lo identificará rápidamente por sus excelentes vinos y también por el cava, ya que el territorio tiene esta doble denominación de origen. Este bonito rincón de Cataluña se encuentra a 30 kilómetros al sur de Barcelona y es un lugar de contrastes muy atractivo para una escapada de un día o de fin de semana. Está cerca del mar, permite caminar entre viñedos, conocer bodegas y subir hasta la cima de una montaña para ver una bonita puesta de sol.

Su carretera del vino es la primera wine road del Mediterráneo y permite a los amantes del enoturismo descubrir el antiguo trazado que unía los viñedos del Penedès con las playas del Garraf. El proyecto nació en 2015, inspirado en el del californiano valle de Napa, como una llamada al enoturismo desde la capital catalana y a recorrer la zona en coche o en transporte público, utilizando el tren Rodalies R4 que parte desde la plaza de Cataluña, y una vez aquí adentrarse por sus bonitos caminos a pie o en bicicleta. Una ruta lineal de 33 kilómetros que pasa por siete municipios. El otoño es una época magnífica para visitar la zona, ya que los viñedos presentan tonalidades verdes, amarillas y rojizas, puesto que las uvas tintas hacen que las hojas sean de un color caoba intenso. En invierno la planta queda desnuda hasta la primavera, pero sigue siendo un plan atractivo por las actividades que proponen las bodegas. En esta visita por una zona que reivindica los 2.700 años de historia en el cultivo de la viña y la elaboración del vino proponemos una ruta en coche por tres de las 13 bodegas que integran la Carretera del Vi.

Exterior de la bodega Parés Baltà, en Pacs del Penedès (Barcelona). ampliar foto
Exterior de la bodega Parés Baltà, en Pacs del Penedès (Barcelona).

Viñedos biodinámicos

La primera parada es en Parés Baltà, una de las primeras bodegas que encontramos bajando desde la ciudad de Barcelona. Una firma familiar con una larga tradición, cuyos orígenes se remontan a los años setenta del siglo pasado, cuando el abuelo de los actuales propietarios comenzó a trabajar la tierra con el objetivo claro de que el proceso de elaboración fuera lo más natural posible. Hoy la filosofía sigue siendo la misma: elaborar vinos y cavas ecológicos y de buena calidad, tanto por parte de los dos nietos como de sus esposas, quienes también forman parte de la bodega como enólogas principales.

La visita permite conocer sus viñedos biodinámicos, hacer catas, maridajes con queso y chocolates. La experiencia más completa es en 4×4, un viaje que atraviesa el parque natural del Foix, desde el valle hasta las montañas más altas, atravesando sus viñas más emblemáticas. Algunos de los viñedos de la familia están más cerca de los pueblos y casi 80 hectáreas de su plantación se encuentran en bosque o terraza, en algunos lugares donde operan prácticamente solos porque no muchos vecinos tienen estas plantaciones en el Penedès.

Una de las vivencias más especiales de la visita son sus desayunos entre vides, que se pueden organizar bajo petición. La propuesta incluye el tradicional pa amb tomàquet con delicioso aceite de oliva virgen extra, jamón serrano, quesos, frutas y una degustación de cavas ecológicos. En la propiedad también se realizan degustaciones en el patio de la bodega, muy frecuentada por el público de la zona y abierta al público todo el año para quienes desean conocer los vinos de la familia.

Un tren durante una visita a las instalaciones de Familia Torres, en el Penedès (Barcelona). ampliar foto
Un tren durante una visita a las instalaciones de Familia Torres, en el Penedès (Barcelona).

Destino enoturístico reconocido

Bodegas Torres se encuentra a solo 10 minutos de distancia en coche siguiendo el camino del vino. Familia arraigada en la tradición vitícola del Penedès desde el siglo XVI, la bodega nació hace 150 años y es de las más admiradas de Europa (figura en el puesto 26 de los 50 mejores destinos enoturísticos del mundo, según la lista World’s Best Vineyards). Sus vinos son de los más recomendados por los expertos y su fuerte compromiso por el cambio climático les ha convertido en un referente. La visita permite conocer el lugar donde nacen algunas de sus propuestas más emblemáticas y el museo donde uno puede adentrarse en la historia de la familia.

También cuenta con el restaurante El Celleret; su terraza es un espacio mágico rodeado por un jardín que se mezcla con el viñedo de Mas La Plana y con Montserrat en el horizonte. La construcción se enclava en una antigua bodega, de ahí la forma abovedada del interior y su nombre, celleret (en catalán, antigua bodega). El director del restaurante, Sergi Millet, chef de la familia Torres, prepara un menú siempre de temporada y con productos de proximidad. Tanto es así que algunos de los ingredientes salen de su propio huerto. La filosofía son los platos para compartir, y se puede elegir entre propuestas tan deliciosas como la coca de setas y queso, berenjena ahumada con stracciatella, arroz meloso, canelones caseros de rustido o steak tartar.

Homenaje a Gaudí

Una vez terminada la comida, nos dirigiremos a Mastinell Cava & Hotel. El edificio fue diseñado por el estudio GCA Arquitectes con una forma arquitectónica única: emula un sinuoso conjunto de botellas de cava en rima y un espectacular tejado, construido con la técnica del trencadís en homenaje a Gaudí. En su interior se encuentra un elegante restaurante, En Rima, donde disfrutar de los productos de la tierra, y una zona de relax donde ofrecen tratamientos de vinoterapia. Una buena opción para los viajeros que buscan alojarse cerca de Vilafranca del Penedès, pues está a tan solo 15 minutos a pie.

Esta es una ciudad con carácter y una parada perfecta para completar el viaje. Aquí esperan el Museu de les Cultures del Vi de Catalunya (VINSEUM) y la basílica de Santa María, el primer ejemplo de introducción del gótico en Cataluña. Y encontraremos además una amplia y variada oferta gastronómica, como Cal Ton (Carrer del Casal, 8), de comida mediterránea, o Romaní, para disfrutar de unas tapas, siempre con un buen vino del Penedès.

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