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Epifanía ‘eco’ en el Amazonas

La artista floral y florista Carolina Estévez nos cuenta los recuerdos de un viaje al pueblo colombiano de Puerto Nariño que le cambió la vida

La artista floral y florista Carolina Estévez. Ampliar foto
La artista floral y florista Carolina Estévez.

Como artista floral ha ganado el concurso Patio Talento del Festival Flora 2021 de Córdoba, donde podremos ver su proyecto entre el 15 y el 21 de octubre. Desde su floristería madrileña, Terabitia, Carolina Estévez nos cuenta los recuerdos de un viaje a la Amazonía colombiana que le cambió la vida.

¿Cuál fue el motivo del viaje?

Acompañé a mi hermano, que es antropólogo y trabaja en la Universidad de Pasto, al sur del país, a un pueblo llamado Puerto Nariño. Allí iba a trabajar con la comunidad de los Ticuna, una etnia indígena de la zona.

¿Qué le llamó más la atención del pueblo?

Para empezar, está prohibido el transporte motorizado, así que o caminas o vas en bici. No hay cableado eléctrico, sino un generador municipal que se apaga a medianoche. Tampoco agua corriente: la traen de cisternas y la reutilizan para regar o lavar. En cada esquina hay contenedores para reciclar y la gente se organiza de forma voluntaria para limpiar las calles.

¿Conoció a alguien peculiar?

A mucha gente, pero quien gana es Héctor, alias Fray Rebelde. Es un franciscano retirado que regenta un alojamiento llamado Las Cabañas del Fraile. Lo ayuda su sobrino y también un mono con el que va a todas partes. Héctor colabora con toda la comunidad en proyectos, organiza excursiones para ver delfines rosas en un lago… Y tiene dos guacamayas en las cabañas: él dice que son un poco misóginas, porque pican más a las mujeres.

¿A usted le picaron?

La verdad es que me dieron un poco la lata, pero nada más.

Vista de Puerto Nariño, junto al río Amazonas (Colombia). ampliar foto
Vista de Puerto Nariño, junto al río Amazonas (Colombia). getty images

Intuyo que aprendió mucho de ese viaje.

Ante todo, volví impresionada por el respeto y el cuidado de la gente de allí hacia el medio ambiente y los recursos naturales. Fue una epifanía.

Y seguramente vio bastantes flores.

Fue gracias a ese viaje que decidí dedicarme a ellas. Tras la impresión que me produjo la flora tropical en su magnitud (las esterlicias, las heliconias...), pensé que había llegado el momento de cambiar de trabajo.

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