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Barcelos, edén del azulejo

El diseñador de joyas Andrés Gallardo nos cuenta sus frecuentes viajes a la localidad portuguesa, donde se fabrican las piezas de porcelana de su marca

El diseñador de joyas Andrés Gallardo. Ampliar foto
El diseñador de joyas Andrés Gallardo.

Es la cabeza visible de Andrés Gallardo, la marca que lleva su nombre, formada por un equipo de artesanos y creativos que han revolucionado la joyería y los complementos por su uso peculiar de la porcelana. Aquí nos cuenta uno de sus frecuentes viajes a Barcelos, en Portugal, donde se fabrican las piezas de porcelana de la firma.

Su vínculo con Barcelos es largo…

Llevamos ya 10 años trabajando con una familia de allí: iban a cerrar su fábrica de cerámica y porcelana por la crisis de 2008 y por suerte reabrieron parte de la empresa para hacer nuestras piezas. Barcelos tiene muchísima tradición de cerámica y de azulejos. Además, forma parte del Camino de Santiago portugués, y por allí se dejan ver muchos peregrinos.

¿Conocen a más artesanos de la región?

Adoramos a una señora maravillosa llamada Júlia Côta. Además del típico gallo de Barcelos, fabrica figuras de artesanía folclórica naíf a las que añade su propio estilo dentro de la tradición. Hace unos animales increíbles con orejas extrañas, y sus piezas se exponen después en Oporto y en París. Ella misma nos enseñó su fábrica.

¿Cómo es el pueblo?

El centro histórico es de callejuelas y casas de piedra. Está en una meseta, pero tiene un valle por donde pasa el río Cávado, que divide la parte nueva y la vieja. Las calles más comerciales están llenas de azulejos, igual que una iglesia barroca llamada Nossa Senhora do Terço: la sorpresa es que son las paredes interiores las que están completamente recubiertas con baldosas pintadas, cosa que no te esperas desde el exterior.

¿Tiene sus lugares favoritos?

Suelo ir con mi chico, que trabaja conmigo, y una vez descubrimos un restaurante decadente que nos encantó. Se llamaba Solar Real; ahora ha cerrado. Se encontraba en el primer piso de una casona. Las paredes estaban pintadas con frescos antiguos de escenas y paisajes, y los camareros iban trajeados y con pajarita. En los pueblos de la zona se mantienen muchos establecimientos y casas de comida tradicionales sin renovar: eso nos gusta mucho.

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