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Las marionetas cobran vida en Segovia

Titirimundi celebra su 35º aniversario con un edición más austera y limitada por la pandemia, pero con la misma vitalidad que hace soñar a niños y adultos cada año en la ciudad castellana

La compañía de títeres Oligor y Microscopía de Jomi Oligor (Hermanos Oligor) y Shaday Larios (Microscopía).
La compañía de títeres Oligor y Microscopía de Jomi Oligor (Hermanos Oligor) y Shaday Larios (Microscopía).

El Festival Internacional de Títeres de Segovia, Titirimundi, celebra su edición más corta coincidiendo con su 35º aniversario. Eso no ha impedido que mantenga intacto su espíritu de celebración de la vida, tras superar toda clase de impedimentos, como una reducción importante de la ayuda de la Junta de Castilla y León —cifrada en 35.000 euros, de un total de 155.000 euros de presupuesto total— y las medidas contra la pandemia que le impiden, por segundo año consecutivo, celebrar espectáculos de calle. No obstante, entre el 2 y el 5 de septiembre, un total de 27 compañías, la mayoría españolas y europeas, protagonizarán 109 sesiones en 16 espacios de la ciudad, como en patios de edificios singulares, jardines emblemáticos y salas estables. Además, los clientes de las terrazas de algunos establecimientos de hostelería podrán disfrutar de improvisaciones de los titiriteros, tras un acuerdo entre la organización y el sector.

La compañía con residencia en Segovia, Nao d’mores, que aspira a cuatro premios Max este año con su teatro prebarroco, del medievo y el renacimiento, celebra su vigésimo aniversario protagonizando el estreno del Retablillo de don Cristóbal, de Federico García Lorca, a quien atribuyen haber sometido a un proceso de estilización a todo lo que vio en barracas de feria, en jardines y plazas, en línea con lo que hacían en Europa los grandes dramaturgos, que buscaban conexiones con la vanguardia a partir del regreso a los orígenes de lo popular.

Marionetas en una calle de Segovia durante una pasada edición de Titirimundi. ampliar foto
Marionetas en una calle de Segovia durante una pasada edición de Titirimundi.

El poeta y dramaturgo granadino, según la directora de la compañía Ana Zamora, lo hace a través de la idea tradicional escribiendo en torno al personaje de don Cristóbal, héroe titiristeco nacional en el mundo entero. Zamora sostiene que para entender el teatro de títeres hay que volver al siglo XVI y a sus orígenes en la comedia del arte, un teatro de improvisación para hacerse en las calles mientras la gente pasea. Tras investigar en Italia, la directora de Nao d'amores afirma que hay una vía de comunicación que se puede seguir desde el nacimiento del primer pulcinella napolitano a su paso por Francia y la llegada a España, asentamiento que consigue en Andalucía don Cristóbal, a quien en el siglo XVII se le conoce como don Cristóbal pulcinella, que va avanzando en el tiempo mezclándose con las tradiciones españolas pero sin perder su origen mediterráneo.

Teatro de objetos

En el quinto centenario de la revuelta comunera, La Chana también estrenará su obra para adultos Balada para una revolución, en coproducción con la Fundación Villalar, a través de su ingenioso teatro de objetos. Jaime Santos, uno de los fundadores de la compañía, dará vida (o lana) a esa España en expansión y contracción del siglo XVI, con la revolución de los comuneros y la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano. Todo ello contado por una oveja churra y una oveja merina, únicas cabezas pensantes de sus respectivos rebaños.

Titirimundi, que se afianza en la tradición y en la vanguardia, programa también a las compañías francesas AïeaïeAïe, con un cruce entre el teatro y las artes visuales, y L’insolite mécanique, con máquinas que salen a la luz y cobran vida. M.A.R, de la española Andrea Díaz Reboredo, con la ayuda de Xavier Bobés y la música en directo del chelo de Dani León, plantea una gran instalación de objetos y O Chaika (Chile-Francia) presenta el espectáculo de Natacha Belova con el que se abrirá esta edición, interpretado por una actriz y una marioneta para abordar la violencia en la vejez. La sana locura de los franco-argentinos de Mundo Costrini y la cachiporra de Matito se mezclarán también con la algarabía de los Titiriteros de Binéfar o la dulzura de Teloncillo.

Esta referencia mundial en la difusión y exhibición del teatro de títeres, donde han mostrado su arte 980 compañías de todo el mundo, contará con la música y los frágiles títeres de Matita Teatro, de Eslovenia; los españoles de Festuc y Eudald Ferré, así como con dos montajes de Zero en conducta, y El Espejo Negro. No faltarán la sencillez en las manos y en los hilos del húngaro Bence Sarkadi, los ruso-alemanes The Fifth Wheel o los mecanismos de Txo Titelles. Se garantiza la ilusión con El Circo de las Pulgas y los muppets hilarantes de los franceses Anonima.

Del programa, la directora del festival Marian de Palma, señala que se abordan experiencias artísticas donde uno se encuentra consigo mismo y con aquello que le trasciende: "Más que nunca necesitamos de la cultura como instrumento para llegar a nosotros mismos, como observatorio de lo inalcanzable”, matiza. Como nueva actividad se incorpora una visita, que se prolonga durante una hora y 45 minutos, que discurrirá por calles, plazas y palacios donde se realizan las representaciones, sumergiendo al visitante en los escenarios utilizados y en la historia de Segovia. Se abordará cómo surgió Titirimundi, los orígenes del títere, las diferentes técnicas, lo tradicional y vanguardista de este arte, cómo han sido estos 35 años de historia del festival y cómo se mira a un títere tanto si eres un niño como un adulto.

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