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COMER CRÍTICA i

El Campanario, delicias del Estrecho en el plato

Un restaurante de arroces, pescados y mariscos cerca de Guadalmina, cuya carta está definida por la pesca del día

Sala del restaurante El Campanario, cerca de Guadalmina, en la provincia de Málaga. Ampliar foto
Sala del restaurante El Campanario, cerca de Guadalmina, en la provincia de Málaga.
Puntuación: 6,5
Pan 4
Bodega 6,5
Café 7
Ambiente 7,5
Aseos 7
Servicio 6,5
Cocina 7
Postres 4

A Manuel Marín, que desde hace poco más de un año ejerce de cocinero en el club El Campanario Golf, próximo a Guadalmina (Málaga), se le puede localizar cada mañana en el mercado de Marbella. Recorre los puestos, selecciona calidades y discute precios con los proveedores tras el rastro de productos que nunca reseña en su escueta y poco estimulante carta. Repertorio cambiante que obliga a los comensales a preguntar por la pesca del día.

Ni se puede llegar a este restaurante con ideas preconcebidas, ni cabe organizar el menú sin antes escuchar las sugerencias que el patrón suele realizar a pie de mesa. La suya es una cocina de temporada, sencilla, de sesgo tradicional, en la que salen a relucir la categoría de los productos y su dominio de los puntos de cocción de pescados y mariscos. En todos los casos con la frescura propia de un aficionado inicialmente ajeno a la hostelería más que de un regatista de vela ligera en categoría olímpica que pasó a adquirir parte de sus conocimientos en restaurantes como El Ancla (San Pedro de Alcántara) y Alameda, en Fuenmayor (La Rioja).

Plato de gallineta frita de El Campanario, cerca de Guadalmina (Málaga). ampliar foto
Plato de gallineta frita de El Campanario, cerca de Guadalmina (Málaga).

Más allá de los arroces secos en paella —de mariscos, de carabineros o negro con rape—, de capa fina, que elabora a partir de fondos de pescado que prepara a diario, sorprende la precisión con la que asa los grandes pescados del Estrecho. Besugos, urtas, doradas y pargos, que presenta con patatas panadera o la clásica bilbaína. Marín observa, reflexiona y crece deprisa. La técnica de la fritura, que domina en casi todos los frentes, le permite resolver con el mismo acierto grandes piezas enteras como gallinetas o bogavantes, especialidades suculentas, así como las aletas de raya, los pequeños salmonetes y los chopitos fritos, de rebozos crujientes.

En el recorrido de lo crudo a lo cocinado ofrece bocados de mérito sujetos a los caprichos del mercado. De las quisquillas de Motril crudas, o las ostras Gilardeau y las conchas finas abiertas al natural, a las gambas blancas y rojas o las cigalas a la plancha. Para empezar quizá una buena ensaladilla o las croquetas de gambas rojas. Lamentablemente, los postres desmerecen respecto a lo salado. A excepción de la tarta de queso, que cumple, su crème brûlée y el brownie no dan la talla. Falla el pan, pero la lista de vinos contiene marcas interesantes. Aspecto no menos encomiable que la sala, que da muestras de su interés, aunque a menudo se encuentre desbordada. Apunta al alza.

El Campanario

  • Dirección: calle del Priorato, 1. Estepona (Málaga).
  • Teléfono: +34 952 90 42 33.
  • Web: elcampanarioresort.com
  • Cierra: domingos noche y lunes.
  • Precio: entre 45 y 70 euros por persona. Ensaladilla, 8 euros. Arroz negro con rape, 22. Gallineta frita entera (medio kilo), entre 25 y 38 euros, según mercado. Bogavante con patatas y huevos fritos (para dos personas), 45. Tarta de queso, 6.

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