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Mucho arte y ‘tramezzini’ en Venecia

La escenógrafa Mónica Boromello recomienda sus lugares culturales y gastronómicos favoritos en la ciudad italiana

Su último trabajo como escenógrafa se verá del 11 al 15 de agosto en el Festival de Teatro Clásico de Mérida: será un Edipo dirigido por Luis Luque y con la versión del texto de Paco Bezerra. Su faceta de diseñadora de exposiciones podemos seguirla en la muestra de la Biblioteca Nacional dedicada a Emilia Pardo Bazán, abierta hasta el 26 de septiembre. Como el arte es su profesión y su pasión, Mónica Boromello nos habla aquí de sus viajes anuales a la Bienal de Venecia.

Es una bienal, pero usted va a la ciudad italiana cada año…

Sí, porque la Biennale es de distintas especialidades: un año celebran la de arte, otro la de arquitectura, y también se alternan con la de danza o teatro. Llevo yendo más de 20 años a Venecia, porque allí estudié Arquitectura. Mi lugar favorito es la zona de las exposiciones: los jardines y el Arsenale.

¿La Biennale ha ido cambiando con el tiempo?

En los últimos años ha crecido mucho. Comenzó hace más de un siglo y antes solamente se celebraba en los jardines. Ahí están los pabellones clásicos, por ejemplo, el de España, que es el primero de la derecha al entrar. Todos son ya referentes de la arquitectura del siglo XX, como el que construyó Alvar Aalto en 1956 para Finlandia. Luego se añadieron espacios para otros países en las naves del Arsenale, que originalmente era un astillero.

El Palazzo Fortuny, uno de los museos de Venecia. ampliar foto
El Palazzo Fortuny, uno de los museos de Venecia. getty images

¿Frecuenta otras salas de arte?

Suelo ir al Museo Fortuny, dedicado a la obra del pintor, escenógrafo y diseñador textil Mariano Fortuny y Madrazo. Se exponen tapices, lámparas y pinturas. El edificio es un palacio gótico del siglo XV.

Le habrá tocado vivir el acqua alta.

Sí, claro. La vida no se interrumpe en Venecia cuando sube la marea, así que en mis tiempos de estudiante me calzaba mis botas de pescador hasta las rodillas y seguía caminando.

Sugiéranos algún sitio para comer.

Por nostalgia siempre vuelvo a un sitio de toda la vida que se llama Bar alla Toletta, junto a la Academia de Bellas Artes. Su especialidad son los tramezzini, unos sándwiches de pan de miga muy ricos.

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