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Planes con niños en la Comarca de la Sidra

Tierra de pumaradas y tradicionales 'llagares', esta zona de Asturias cuenta también con divertidas propuestas en familia como didácticos agroturismos o una carrera sobre huellas de dinosaurios

Huellas de dinosaurio en la playa de la Griega, en Colunga (Asturias).  Ampliar foto
Huellas de dinosaurio en la playa de la Griega, en Colunga (Asturias).  alamy

Por ese incansable afán infantil de buscar y buscar constantemente, la Comarca de la Sidra, emplazada en el centro-oeste de Asturias, es mucho más que un trozo de costa de verdes densos y la mayor concentración de pumaradas y llagares (bodegas sidreras) del Principado. De hecho, es un territorio que regala a los más pequeños grandes y redondas experiencias.

Del árbol a la cesta

Finca El Malaín, San Justo, Villaviciosa

Este planteamiento agroturista, que acaba de cumplir 25 años de trayectoria, no puede ser más original. Un matrimonio de agricultores, Pablo y Marta, abre su finca de frutos rojos del bosque a quien desee cosecharlos, catarlos en ese mismo instante y pagarlos después al peso. A lo largo de tres hectáreas al aire libre, familias y curiosos recolectan con recipientes de cartón tanto arándanos —los reyes de la plantación— como frambuesas, grosellas —rojas y negras—, moras y uvas espino, todos con grandes propiedades antioxidantes (y sedantes al recogerlos con las manos).

Los helados de arándanos y frambuesas son otros grandes reclamos, así como las mermeladas de este supermercado natural en el que se agradece la ausencia de mercadotecnia colateral —como sidrería, tienda de recuerdos, etcétera— y el poder conocer al dedillo las cualidades terapéuticas de cada fruto. Abre del 15 de junio al 15 de septiembre y la entrada es gratuita.

Visitantes acariciando a la burrita 'Estrella' en la ecogranja Los Caserinos, cerca de Villaviciosa (Asturias). ampliar foto
Visitantes acariciando a la burrita 'Estrella' en la ecogranja Los Caserinos, cerca de Villaviciosa (Asturias).

Una quesería muy familiar

Los Caserinos, Maoxu, Villaviciosa

Esta granja de producción ecológica propone un ameno recorrido para toda la familia centrado en la elaboración artesanal de quesos. No en balde, Los Caserinos es el resultado de cuatro generaciones de apellido Amandi. A través del cristal se observa el ordeño y producción quesera, a lo que se suma un museo de herramientas antiguas y la cabaña de razas autóctonas. Vacas, terneras, cabras, gochu (cerdo) asturcelta, la burrita Estrella... En el llagar, con más de 250 años de antigüedad, explican también cómo se elabora la sidra.

En el momento de la degustación cobra relevancia el arroz con leche (muy adictivo) y el yogur, además de la novedad para este 2021: el nuevo queso azul, más suave que el original de Cabrales. Las seis visitas guiadas que se ofrecen cada día son gratuitas (previa reserva), igual que la degustación de cuatro tipos de queso y de arroz con leche.

En barco de Trampalones por la ría de Villaviciosa.
En barco de Trampalones por la ría de Villaviciosa.

Durmiendo a flote

Trampalones, El Puntal, Villaviciosa

Pocas experiencias hacen las delicias de la chavalería que pernoctar en un barco de 7,90 metros de eslora, totalmente equipado (televisión incluida) y atracado permanentemente en el puerto de El Puntal (el precio es de 60 euros la noche para un máximo de cinco personas). El amable hotelero Carlos Rojo lo mismo alquila piraguas familiares que se ajusta la gorra de capitán para pilotar a diario paseos por la ría de Villaviciosa (mínimo dos personas).

Citar El Puntal sin degustar los pescados del restaurante El Moreno (+34 984 10 04 01) es saltarse un capítulo clave. Aquí seducen a los jóvenes paladares presentando los suculentos fritos de pixin (rape) como si de nuggets se tratara. Cerca está la pintoresca playa de Bonhome y, más allá, el eucaliptal y la cala de El Puntal: 100 metros de arena sutil que cuando sube la pleamar hace las veces de una piscina.

Exterior del Museo Jurásico de Asturias (MUJA), en Colunga. ampliar foto
Exterior del Museo Jurásico de Asturias (MUJA), en Colunga.

Costa de los dinosaurios

Museo Jurásico de Asturias (MUJA), Colunga

La lección que supone la evolución de la vida de los dinosaurios no quita para que los niños disfruten de su momento ¡eureka! en este museo de ciencias naturales. Todo empieza con las visitas guiadas en torno a las 16 réplicas expuestas en el exterior, entre las que sobresalen las nidadas de tricerátops y tiranosaurio rex. Aparte de las escenas centrales del interior del museo —la del cuellilargo camarasaurio, por ejemplo—, despiertan el asombro los talleres didácticos —de aforo limitado y unos tres euros por persona— en los que se disputan carreras pisando icnitas (huellas) para así comprender la manera en que caminaban los dinos. En Jugando con Dinosaurios nos adentramos en el Mesozoico a través de juegos tradicionales asturianos, y en Piensa y Corre se desentierran fósiles equipados con mapa y brújula. Además, el jueves es el día de la yincana.

No hay niño que luego no se quede boquiabierto en la cercana playa de la Griega ante las huellas de dinosaurios saurópodos, entre las mayores del mundo. Una vez en la taquilla del museo, puede bajarse la aplicación de autovisita Muja Audioguía, guiada por la paleontóloga Laura Icnica y el estegosaurio Debi. Precio de la versión infantil: 2 euros.

¡A caballo!

Ecomuséu Ca l’Asturcón, Argüero, Villaviciosa

Será esta una de las escasas oportunidades de acariciar al representante astur de los ponis celtas, el caballo asturcón, renegrido, de corta alzada, gran fortaleza y conseguida adaptación al medio natural. Desde hace dos décadas, Severino García los enseña en su casa de aldea y se desplaza con los clientes dos kilómetros para acariciar una manada de asturcones criados en libertad. Severino mantiene diversas razas autóctonas en peligro de extinción, como ovejas xaldas, cabras bermeyas, gochu asturcelta y gallinas pita pinta.

Particular mención merecen los talleres, bien el de alfarería, para modelar los animales recién vistos —como Fleki, la burrita de la casa—, bien el de lana de oveja. Visitas a la granja con paseo en caballo asturcón y taller, 20 euros por persona; dos horas de duración.

La bebida icónica

Museo de la Sidra de Asturias, Nava

El ciclo de la sidra natural es para los más pequeños un hecho misterioso. A fin de desentrañar la bebida fetiche del Principado abre sus puertas el Museo de la Sidra de Asturias, en el que una colmena de abejas polinizadoras de manzanos recibe a los visitantes. Estos se acercan después al simulador, donde se reproduce el proceso de lavado, mayado (troceado), prensado y embotellado. Les faltan ojos a los pequeños frente a la ciclópea prensa en madera de castaño.

En el área de simulación de ambientes figura un chigre con mostrador adosado a la pared, al estilo tradicional asturiano. Allí figura el elemento que da nombre al propio chigre, que no es sino una tienda de venta de sidra: el descorchador de pared. Pero aún resta acercarse a esa especie de trampolín en el que se enseñan los rudimentos del escanciado, eso sí, con agua; los monitores recomiendan completar el cursillo en la ducha de casa. Las visitas son guiadas, hasta un grupo máximo de 20 personas.

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