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Los mil colores de Río de Janeiro

La arquitectura del Museo de Arte Moderno, la comunidad de Vidigal y la laguna Rodrigo de Freitas son algunos de los lugares de la ciudad que reflejó el dibujante Juan Linares en su cuaderno de viaje

El dibujante Juan Linares.
El dibujante Juan Linares.

El ilustrador Juan Linares es un apasionado del dibujo urbano y en sus cursos web y presenciales transmite sus secretos para lograr unos cuadernos de viaje inolvidables. En 2018 fue a Río de Janeiro con la intención de dibujarla, y aquí nos lo cuenta.

¿Río es una ciudad dibujable?

Lo es, pero al mismo tiempo es compleja. En ella hay lagos, morros —son los montes de allí, como el Pan de Azúcar— y también muchos túneles y tráfico. No es muy caminable.

Seguro que el Pan de Azúcar está en sus cuadernos.

Por supuesto: aparece en una vista general desde la que también se ve la laguna Rodrigo de Freitas, otros morros, las playas…, la típica vista de postal de Río.

¿Qué colores usó más?

Creo que acabé gastando sobre todo los de la bandera de Brasil: el verde de la vegetación selvática, el amarillo para reflejar la luz y el azul del cielo en días soleados.

¿Qué otras vistas le impresionaron?

La de la comunidad de Vidigal, en lo alto de Río. Es una favela, pero puedes subir mientras no vayas a hacer ningún reportaje o algo así. Te montas en una furgoneta con un montón de gente y llegas. Tienes que ir a tu rollo, sin preguntar nada. Pero cuando sacas las acuarelas, todo cambia. La gente se te acerca y te pregunta: “Você é artista?”.

La laguna Rodrigo de Freitas, en Río de Janeiro (Brasil). ampliar foto
La laguna Rodrigo de Freitas, en Río de Janeiro (Brasil). getty images

¿Se centró en los paisajes?

También dediqué varias páginas a la arquitectura, que allí es espectacular. Por ejemplo, fui al Museo de Arte Moderno (MAM). Su edificio es del arquitecto Affonso Reidy y su increíble jardín es del paisajista Burle Marx. Otro lugar que figura en mis cuadernos es el centro cultural Fundição Progresso, en el barrio de Lapa. Y hasta dibujé comida callejera…

¿Sin comérsela?

También la probé. Como lo que llaman cuscuz, que es más bien una papilla caliente de harina para desayunar. O las palomitas, llamadas pipoca. Y frutas como el coco verde, que le pegan dos tajos para abrirlo y de ahí te bebes su agua. O la graviola, que a mí me supo a una mezcla entre higo y chirimoya.

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