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Excursiones Pirineos
El Circo de Gavarnie, en el Parc National des Pyrénées (Francia). getty images

20 excursiones imprescindibles para descubrir Pirineos

20 fotos

Desde el cabo de Creus, en el Mediterráneo, hasta la cordillera Cantábrica los Pirineos extienden más de 430 kilómetros de montañas grandiosas, parques nacionales y naturales excepcionales, espectaculares valles, lagos glaciares, estaciones de esquí, pueblos medievales y centenares de rutas para senderistas y montañeros. Pistas pirenaicas muy atractivas a ambos lados de la frontera

  • El agua es la gran protagonista de  este parque nacional catalán , uno de los más grandes y emblemáticos de los Pirineos. Se presenta en forma de ríos, cascadas y unos 200 lagos, presididos por el Estany de Sant Maurici y el Estany Llong, ambos situados en el fondo de sendos valles. Este parque nacional se sitúa entre cuatro comarcas leridanas: la Alta Ribagorça, el Pallars Sobirà, el Pallars Jussà y el Valle de Arán, abarca 105 kilómetros cuadrados de alta montaña y ocupa el centro de una enorme reserva natural protegida tres veces mayor. Accesible por Espot y por la Vall de Boí, la zona está cruzada por ríos y valles glaciares. Su rica fauna y flora y sus extraordinarias formaciones geológicas atraen a miles de visitantes amantes del senderismo, el alpinismo y la bicicleta de montaña. Un lugar de cita obligada es el citado Estany de Sant Maurici, un lago situado a más de 1.900 metros de altitud, al que se llega por una empinada carretera desde Espot (el último tramo de camino hasta la orilla se recorre a pie). Con un entorno abrumador, de él parten numerosos senderos que recorren todo el parque.   Más información:  parcsnaturals.gencat.cat
    1Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El agua, protagonista El agua es la gran protagonista de este parque nacional catalán, uno de los más grandes y emblemáticos de los Pirineos. Se presenta en forma de ríos, cascadas y unos 200 lagos, presididos por el Estany de Sant Maurici y el Estany Llong, ambos situados en el fondo de sendos valles. Este parque nacional se sitúa entre cuatro comarcas leridanas: la Alta Ribagorça, el Pallars Sobirà, el Pallars Jussà y el Valle de Arán, abarca 105 kilómetros cuadrados de alta montaña y ocupa el centro de una enorme reserva natural protegida tres veces mayor. Accesible por Espot y por la Vall de Boí, la zona está cruzada por ríos y valles glaciares. Su rica fauna y flora y sus extraordinarias formaciones geológicas atraen a miles de visitantes amantes del senderismo, el alpinismo y la bicicleta de montaña. Un lugar de cita obligada es el citado Estany de Sant Maurici, un lago situado a más de 1.900 metros de altitud, al que se llega por una empinada carretera desde Espot (el último tramo de camino hasta la orilla se recorre a pie). Con un entorno abrumador, de él parten numerosos senderos que recorren todo el parque.

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  • Es difícil encontrar en toda Europa un lugar comparable a la Vall de Boí, un valle en la provincia de Lleida que a pesar de sus reducidas dimensiones concentra un patrimonio arquitectónico medieval único. Situado a los pies del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, sus iglesias románicas, patrimonio mundial de la Unesco desde el año 2000, se han conservado a lo largo de los siglos y hoy muestran con orgullo sus altos campanarios y las espectaculares pinturas murales que cubren sus paredes interiores (son reproducciones; las pinturas originales se muestran en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en Barcelona). El acceso a la Vall de Boí por una única carretera permite descubrir la principal maravilla de este valle: sus nueve iglesias. La más espectacular de todas es la de Sant Climent de Taüll (en la foto), con unas impresionantes pinturas murales del siglo XII, presididas por el célebre pantocrátor. Las pinturas pueden contemplarse a través de un interesante ‘video mapping’ que recrea los frescos originales dentro del ábside mayor y el presbiterio de la nave central. Igualmente llamativas son las iglesias de Sant Quirc de Durro, Santa María de Taüll, Sant Joan de Boí o la de Santa Eulàlia d’Eril la Vall, un vistoso templo con un altísimo campanario que junto con los de los otros pueblos cercanos servían no solo para llamar a los fieles, sino también para hacer las funciones de comunicación y vigilancia del valle.   Más información:  vallboi.cat
    2El románico de la Vall de Boí. El valle de las nueve iglesias Es difícil encontrar en toda Europa un lugar comparable a la Vall de Boí, un valle en la provincia de Lleida que a pesar de sus reducidas dimensiones concentra un patrimonio arquitectónico medieval único. Situado a los pies del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, sus iglesias románicas, patrimonio mundial de la Unesco desde el año 2000, se han conservado a lo largo de los siglos y hoy muestran con orgullo sus altos campanarios y las espectaculares pinturas murales que cubren sus paredes interiores (son reproducciones; las pinturas originales se muestran en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en Barcelona). El acceso a la Vall de Boí por una única carretera permite descubrir la principal maravilla de este valle: sus nueve iglesias. La más espectacular de todas es la de Sant Climent de Taüll (en la foto), con unas impresionantes pinturas murales del siglo XII, presididas por el célebre pantocrátor. Las pinturas pueden contemplarse a través de un interesante ‘video mapping’ que recrea los frescos originales dentro del ábside mayor y el presbiterio de la nave central. Igualmente llamativas son las iglesias de Sant Quirc de Durro, Santa María de Taüll, Sant Joan de Boí o la de Santa Eulàlia d’Eril la Vall, un vistoso templo con un altísimo campanario que junto con los de los otros pueblos cercanos servían no solo para llamar a los fieles, sino también para hacer las funciones de comunicación y vigilancia del valle.

    Más información: vallboi.cat
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  • Situada prácticamente en la confluencia del Noguera Pallaresa con el Noguera de Cardos, Llavorsí es la capital del rafting por excelencia: desde aquí parten la mayoría de rutas río abajo. Y es que en el río Noguera Pallaresa se practican un gran número de deportes de aguas bravas, no solo rafting: hydrospeed, bus-bob, canoa, piragua o kayak. Tanto en Llavorsí como en Sort hay numerosas agencias de deportes de aguas bravas que ofrecen diversas actividades deportivas por el río, en grupo e individuales, que no necesitan demasiada experiencia para ser practicadas. Por ejemplo, el kayak de río, un descenso en piragua individual sorteando con ayuda de las palas los obstáculos en el agua. O como el clásico rafting, un descenso por las aguas bravas en un bote neumático, junto con otros tripulantes con ayuda de remos. El hidrospeed es en un trineo acuático de gran estabilidad y fácil maniobra. También para grupos de cuatro o cinco personas hay quien prefiere el bus-bop, una embarcación neumática alargada donde los tripulantes van uno detrás de otro y sin sujeción: el chapuzón está casi garantizado si no se sabe mantener el equilibrio y remar de forma coordinada.   Más información:  turisme.pallarssobira.cat
    3Aguas bravas en el Noguera Pallaresa. El reino del rafting Situada prácticamente en la confluencia del Noguera Pallaresa con el Noguera de Cardos, Llavorsí es la capital del rafting por excelencia: desde aquí parten la mayoría de rutas río abajo. Y es que en el río Noguera Pallaresa se practican un gran número de deportes de aguas bravas, no solo rafting: hydrospeed, bus-bob, canoa, piragua o kayak. Tanto en Llavorsí como en Sort hay numerosas agencias de deportes de aguas bravas que ofrecen diversas actividades deportivas por el río, en grupo e individuales, que no necesitan demasiada experiencia para ser practicadas. Por ejemplo, el kayak de río, un descenso en piragua individual sorteando con ayuda de las palas los obstáculos en el agua. O como el clásico rafting, un descenso por las aguas bravas en un bote neumático, junto con otros tripulantes con ayuda de remos. El hidrospeed es en un trineo acuático de gran estabilidad y fácil maniobra. También para grupos de cuatro o cinco personas hay quien prefiere el bus-bop, una embarcación neumática alargada donde los tripulantes van uno detrás de otro y sin sujeción: el chapuzón está casi garantizado si no se sabe mantener el equilibrio y remar de forma coordinada.

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  • Comer en los Pirineos es como sumergirse en recetas a veces milenarias, inmersas en la cultura montañesa, pensadas siempre para reponer fuerzas en un entorno difícil. Son platos de sabores fuertes y aromas de gran potencia, elaborados con paciencia y a fuego lento. Un buen ejemplo es la olla aranesa, imprescindible en cualquier viaje al  Valle de Arán , donde muchos restaurantes invitan a probar esta sopa-guiso que en invierno hace entrar en calor por más grados bajo cero que haya en el exterior. A la hora de elaborar este hipercalórico plato, cada cocinero tiene su propia receta, pues antiguamente era una comida de diario que cocinaban en las casas aprovechando lo que había en la alacena. Hoy existen mil y una maneras de prepararla, aunque la más habitual incluye ternera, cordero, media gallina, oreja y morro de cerdo, patatas, col y otras verduras, butifarra negra, pilota, alubias y garbanzos. ¡Contundente! En la contigua comarca del Pallars hay una variante conocida como 'olla pallaresa' de características muy similares.   Más información:  visitvaldaran.com
    4'Olla aranesa'. Una excusa contundente para visitar el valle Comer en los Pirineos es como sumergirse en recetas a veces milenarias, inmersas en la cultura montañesa, pensadas siempre para reponer fuerzas en un entorno difícil. Son platos de sabores fuertes y aromas de gran potencia, elaborados con paciencia y a fuego lento. Un buen ejemplo es la olla aranesa, imprescindible en cualquier viaje al Valle de Arán, donde muchos restaurantes invitan a probar esta sopa-guiso que en invierno hace entrar en calor por más grados bajo cero que haya en el exterior. A la hora de elaborar este hipercalórico plato, cada cocinero tiene su propia receta, pues antiguamente era una comida de diario que cocinaban en las casas aprovechando lo que había en la alacena. Hoy existen mil y una maneras de prepararla, aunque la más habitual incluye ternera, cordero, media gallina, oreja y morro de cerdo, patatas, col y otras verduras, butifarra negra, pilota, alubias y garbanzos. ¡Contundente! En la contigua comarca del Pallars hay una variante conocida como 'olla pallaresa' de características muy similares.

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  • El extremo más oriental de los Pirineos, que se extiende hasta el cabo de Creus para hundirse en el Mediterráneo, parece dulcificarse a medida que se acerca al mar. En este Pirineo catalán encontramos uno de los grandes símbolos del románico pirenaico: el monasterio de Santa María de Ripoll (Girona). Erigido a partir del siglo IX, fue en su día uno de los más importantes centros culturales de toda Europa. Modificado y ampliado a lo largo de la historia, todavía sorprende su espectacular portada románica, esculpida a mediados del XIII con tal cantidad de escenas bíblicas que se la conoce como la “Biblia de piedra”. También conserva un bello claustro y en su interior reposan los restos de los condes de Besalú y los primeros condes de Barcelona, desde Guifré el Pelós a Ramon Berenguer IV. Tras la visita, se impone tomar un aperitivo en una de las terrazas de los bares de la Plaça de l’Abat Oliba para descansar, reponer fuerzas y contemplar tranquilamente la fachada principal del templo.    Más información:  monestirderipoll.cat
    5Monasterio de Santa María de Ripoll. Una biblia de piedra El extremo más oriental de los Pirineos, que se extiende hasta el cabo de Creus para hundirse en el Mediterráneo, parece dulcificarse a medida que se acerca al mar. En este Pirineo catalán encontramos uno de los grandes símbolos del románico pirenaico: el monasterio de Santa María de Ripoll (Girona). Erigido a partir del siglo IX, fue en su día uno de los más importantes centros culturales de toda Europa. Modificado y ampliado a lo largo de la historia, todavía sorprende su espectacular portada románica, esculpida a mediados del XIII con tal cantidad de escenas bíblicas que se la conoce como la “Biblia de piedra”. También conserva un bello claustro y en su interior reposan los restos de los condes de Besalú y los primeros condes de Barcelona, desde Guifré el Pelós a Ramon Berenguer IV. Tras la visita, se impone tomar un aperitivo en una de las terrazas de los bares de la Plaça de l’Abat Oliba para descansar, reponer fuerzas y contemplar tranquilamente la fachada principal del templo.

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  • Este pueblo de la comarca de la  Garrotxa  (Girona) parecido a una estampa del Belén está considerado uno de los más bonitos de Cataluña. Situado al final de una estrecha carretera desde Camprodon, Beget es un conjunto de empinadas calles y viejas casas de piedra que ha sabido mantener su aire de villa medieval. Al llegar, lo que más llama la atención es la iglesia románica de Sant Cristòfol, con un campanario de cuatro pisos, en cuyo interior se conserva una talla románica policromada de dos metros. Paseando por sus calles de piedra se pueden cruzar dos puentes medievales sobre el río. Y desde el pueblo parten varios senderos que llevan a parajes como las pozas de Beget, tres balsas donde en verano es posible darse un chapuzón.   Más información:  elripolles.com
    6Beget. Un pintoresco pueblo de piedra Este pueblo de la comarca de la Garrotxa (Girona) parecido a una estampa del Belén está considerado uno de los más bonitos de Cataluña. Situado al final de una estrecha carretera desde Camprodon, Beget es un conjunto de empinadas calles y viejas casas de piedra que ha sabido mantener su aire de villa medieval. Al llegar, lo que más llama la atención es la iglesia románica de Sant Cristòfol, con un campanario de cuatro pisos, en cuyo interior se conserva una talla románica policromada de dos metros. Paseando por sus calles de piedra se pueden cruzar dos puentes medievales sobre el río. Y desde el pueblo parten varios senderos que llevan a parajes como las pozas de Beget, tres balsas donde en verano es posible darse un chapuzón.

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  • ¿Alguien se imagina un Shangri-La en medio de los Pirineos? Un lugar apartado de todo, sin coches, sin carreteras de acceso, pero al que además se puede llegar fácilmente. Lo encontramos en la Vall de Núria, un valle a 2.000 m de altitud, al que se llega por un tren-cremallera en un vertiginoso recorrido… o a pie. No hay otra forma porque no existe ninguna carretera de acceso. El tren-cremallera parte de Ribes de Freser y en un vertiginoso y espectacular recorrido recorre 12,5 kilómetros, superando un desnivel de más de 1.000 metros. Al llegar arriba esperan un santuario en el que se venera a la virgen de Núria, un enorme lago central, una pequeña pista de esquí... ¡y ni un solo vehículo motorizado! La otra forma de acceso es a pie, por uno de los empinados senderos que parten del pueblo de Queralbs y de otros puntos de la Vall de Ribes. Para disfrutar a fondo del valle prácticamente sin gente, una buena opción es pasar una noche en el Hotel Vall de Núria, contiguo al santuario y completamente renovado. Así podremos disfrutar del ocaso en compañía de un silencio estremecedor y ver la salida del sol tras las montañas antes de la llegada de los primeros visitantes a bordo del tren-cremallera.    Más información:  valldenuria.cat
    7A la Vall de Núria en tren-cremallera. El Shangri-La de los Pirineos ¿Alguien se imagina un Shangri-La en medio de los Pirineos? Un lugar apartado de todo, sin coches, sin carreteras de acceso, pero al que además se puede llegar fácilmente. Lo encontramos en la Vall de Núria, un valle a 2.000 m de altitud, al que se llega por un tren-cremallera en un vertiginoso recorrido… o a pie. No hay otra forma porque no existe ninguna carretera de acceso. El tren-cremallera parte de Ribes de Freser y en un vertiginoso y espectacular recorrido recorre 12,5 kilómetros, superando un desnivel de más de 1.000 metros. Al llegar arriba esperan un santuario en el que se venera a la virgen de Núria, un enorme lago central, una pequeña pista de esquí... ¡y ni un solo vehículo motorizado! La otra forma de acceso es a pie, por uno de los empinados senderos que parten del pueblo de Queralbs y de otros puntos de la Vall de Ribes. Para disfrutar a fondo del valle prácticamente sin gente, una buena opción es pasar una noche en el Hotel Vall de Núria, contiguo al santuario y completamente renovado. Así podremos disfrutar del ocaso en compañía de un silencio estremecedor y ver la salida del sol tras las montañas antes de la llegada de los primeros visitantes a bordo del tren-cremallera.

    Más información: valldenuria.cat
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  • El Aneto, la cumbre más alta de los Pirineos con sus 3.404 metros de altura, corona esta cordillera y también el parque natural de Posets-Maladeta que se extiende por el extremo oriental de Aragón. El parque incluye los dos principales macizos de la cordillera, el de Posets, al oeste, y el de Maladeta, al este, divididos por el valle de Benasque. Cada año, es el destino de miles de viajeros amantes de la naturaleza. Aunque la ascensión al Aneto es el objetivo de muchos excursionistas, la zona está llena de otras rutas menos exigentes que llevan a parajes espectaculares, como el ibón de Coll de Toro o el Forau de Aiguallut. Son recorridos sencillos y fascinantes, con poca pendiente, que incluso se pueden realizar también con niños. Otra excelente excursión, esta vez en la vertiente occidental del parque, es la que desde el valle de Estós alcanza Ibonet de Batisielles (10 kilómetros de recorrido que se hacen en unas tres horas), un conjunto de dos lagos glaciares superpuestos a la sombra de impresionantes cumbres.    Más información:  turismodearagon.com
    8Parque natural de Posets-Maladeta. El techo de los Pirineos El Aneto, la cumbre más alta de los Pirineos con sus 3.404 metros de altura, corona esta cordillera y también el parque natural de Posets-Maladeta que se extiende por el extremo oriental de Aragón. El parque incluye los dos principales macizos de la cordillera, el de Posets, al oeste, y el de Maladeta, al este, divididos por el valle de Benasque. Cada año, es el destino de miles de viajeros amantes de la naturaleza. Aunque la ascensión al Aneto es el objetivo de muchos excursionistas, la zona está llena de otras rutas menos exigentes que llevan a parajes espectaculares, como el ibón de Coll de Toro o el Forau de Aiguallut. Son recorridos sencillos y fascinantes, con poca pendiente, que incluso se pueden realizar también con niños. Otra excelente excursión, esta vez en la vertiente occidental del parque, es la que desde el valle de Estós alcanza Ibonet de Batisielles (10 kilómetros de recorrido que se hacen en unas tres horas), un conjunto de dos lagos glaciares superpuestos a la sombra de impresionantes cumbres.

    Más información: turismodearagon.com
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  • Situado en el corazón de los Pirineos,  Ordesa y Monte Perdido  es el segundo parque nacional más antiguo de Europa y uno de los principales destinos de excursionismo de toda la cordillera. Está rodeado por cuatro impresionantes valles glaciares y las rutas que lo atraviesan llevan hasta rincones de una belleza natural indiscutible, como la cascada de la Cola de Caballo (en la foto), los Llanos de la Larri, el cañón de Añisclo o la garganta de Escuaín. Todos los años, Ordesa embruja a miles de viajeros que se adentran en su territorio para recorrer las decenas de caminos que lo surcan. Esta zona de incomparable belleza abarca vertiginosas cumbres (como el icónico Monte Perdido que, con sus 3.355 metros de altura, es la montaña de roca caliza más alta del continente), valles y cuencas glaciares y tupidos bosques de abetos, pinos y hayas. Además, cuenta con una cantidad innumerable de cuevas, cañones y simas formadas por la erosión de las aguas desde hace más de dos millones y medio de años. La mayoría de los visitantes entran en la zona protegida a través del valle de Ordesa, desde Torla, donde hay un centro de visitantes. Por razones de equilibrio ambiental, su capacidad es de 1.800 personas al día, por lo que en los meses de verano y en los puentes el acceso está restringido. En estas temporadas solo se puede llegar al valle utilizando el servicio de lanzadera ( ordesabus.com ).    Más información:  miteco.gob.es
    9Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Paraíso de excursionistas Situado en el corazón de los Pirineos, Ordesa y Monte Perdido es el segundo parque nacional más antiguo de Europa y uno de los principales destinos de excursionismo de toda la cordillera. Está rodeado por cuatro impresionantes valles glaciares y las rutas que lo atraviesan llevan hasta rincones de una belleza natural indiscutible, como la cascada de la Cola de Caballo (en la foto), los Llanos de la Larri, el cañón de Añisclo o la garganta de Escuaín. Todos los años, Ordesa embruja a miles de viajeros que se adentran en su territorio para recorrer las decenas de caminos que lo surcan. Esta zona de incomparable belleza abarca vertiginosas cumbres (como el icónico Monte Perdido que, con sus 3.355 metros de altura, es la montaña de roca caliza más alta del continente), valles y cuencas glaciares y tupidos bosques de abetos, pinos y hayas. Además, cuenta con una cantidad innumerable de cuevas, cañones y simas formadas por la erosión de las aguas desde hace más de dos millones y medio de años. La mayoría de los visitantes entran en la zona protegida a través del valle de Ordesa, desde Torla, donde hay un centro de visitantes. Por razones de equilibrio ambiental, su capacidad es de 1.800 personas al día, por lo que en los meses de verano y en los puentes el acceso está restringido. En estas temporadas solo se puede llegar al valle utilizando el servicio de lanzadera (ordesabus.com).

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  • Una de las grandes capitales pirenaicas es  Jaca , la antigua capital del reino de Aragón. Esta animada ciudad medieval, estirada en la desembocadura del valle del Aragón, tiene una larga historia y dos grandes y reconocibles iconos: su enorme ciudadela renacentista, con una fantasmagórica forma de estrella y un enorme patio de armas, y una preciosa y valiosísima catedral románica entre otros edificios del núcleo histórico. Sus atrios son especialmente fantásticos, con unas esculturas que merecen pasar un buen rato descifrándolas. A su alrededor, las animadas calles jaquenses, con sus tascas, restaurantes, bodegas (como la popular  Langa , junto a la catedral) o pastelerías irresistibles, como  Echeto , que desde el siglo XIX vende bombones, caramelos, confituras… Pero Jaca es también el arranque de una ruta por los momentos más antiguos del románico pirenaico. A unos 20 kilómetros, situado justo debajo de la enorme roca que le da nombre, el monasterio de San Juan de la Peña (en la foto) es un lugar increíble: está formado por una iglesia románica perfectamente mimetizada con su excepcional entorno natural y un majestuoso edificio basilical barroco en cuyo panteón real descansan los primeros reyes de Aragón. También se conserva parte del claustro del monasterio original, destruido en un incendio en 1675. Otra escapada más que recomendable desde Jaca: una visita a la Estación Internacional de Canfranc, una magnífica estación ferroviaria modernista que tras muchos años de abandono parece entrar en una nueva fase de vida. Incluso visitar solo su gigantesco vestíbulo impresiona. Y si además lo hacemos mientras nos cuentan las muchas historias de espías, contrabando, pasos clandestinos y nazis en torno a la estación, habrá más que merecido la escapada.    Más información:  jaca.com
    10Jaca y San Juan de la Peña, el gran románico Una de las grandes capitales pirenaicas es Jaca, la antigua capital del reino de Aragón. Esta animada ciudad medieval, estirada en la desembocadura del valle del Aragón, tiene una larga historia y dos grandes y reconocibles iconos: su enorme ciudadela renacentista, con una fantasmagórica forma de estrella y un enorme patio de armas, y una preciosa y valiosísima catedral románica entre otros edificios del núcleo histórico. Sus atrios son especialmente fantásticos, con unas esculturas que merecen pasar un buen rato descifrándolas. A su alrededor, las animadas calles jaquenses, con sus tascas, restaurantes, bodegas (como la popular Langa, junto a la catedral) o pastelerías irresistibles, como Echeto, que desde el siglo XIX vende bombones, caramelos, confituras… Pero Jaca es también el arranque de una ruta por los momentos más antiguos del románico pirenaico. A unos 20 kilómetros, situado justo debajo de la enorme roca que le da nombre, el monasterio de San Juan de la Peña (en la foto) es un lugar increíble: está formado por una iglesia románica perfectamente mimetizada con su excepcional entorno natural y un majestuoso edificio basilical barroco en cuyo panteón real descansan los primeros reyes de Aragón. También se conserva parte del claustro del monasterio original, destruido en un incendio en 1675. Otra escapada más que recomendable desde Jaca: una visita a la Estación Internacional de Canfranc, una magnífica estación ferroviaria modernista que tras muchos años de abandono parece entrar en una nueva fase de vida. Incluso visitar solo su gigantesco vestíbulo impresiona. Y si además lo hacemos mientras nos cuentan las muchas historias de espías, contrabando, pasos clandestinos y nazis en torno a la estación, habrá más que merecido la escapada.

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  • Cada año, miles de peregrinos con sus mochilas cruzan el umbral de la iglesia que se alza en el corazón del conjunto monumental de  Roncesvalles  para rezar antes de emprender su camino hacia Santiago de Compostela, unos 700 kilómetros más al oeste. Con su espectacular Real Colegiata de Santa María, la villa navarra es uno de esos lugares que impresionan y está cargada de simbolismo. Fundado como hospital de peregrinos y repleto de historia (fue aquí donde, en el año 778, los vascones derrotaron al ejército de Carlomagno dirigido por Roldán, cuyas gestas están recogidas en el poema épico medieval ‘Cantar de Roldán’), esta una de esas citas imprescindibles en cualquier visita al Pirineo navarro. Además del Camino de Santiago, de la zona parten infinitas rutas de senderismo o de bicicleta de montaña —para diferentes niveles de preparación— que se pueden recorrer en pocas horas. Un ejemplo es el Camino de los Canónigos, un placentero paseo circular alrededor del conjunto religioso de Roncesvalles, que era el único permitido a los canónigos de la colegiata: empieza a las espaldas del albergue de peregrinos, se adentra en un bosque de hayas y castaños, cruza amplias praderas y luego vuelve al punto de partida. Son solo dos kilómetros y es perfecto para familias o viajeros menos acostumbrados a caminar.    Más información:  turismo.navarra.es
    11Roncesvalles, parada de peregrinos Cada año, miles de peregrinos con sus mochilas cruzan el umbral de la iglesia que se alza en el corazón del conjunto monumental de Roncesvalles para rezar antes de emprender su camino hacia Santiago de Compostela, unos 700 kilómetros más al oeste. Con su espectacular Real Colegiata de Santa María, la villa navarra es uno de esos lugares que impresionan y está cargada de simbolismo. Fundado como hospital de peregrinos y repleto de historia (fue aquí donde, en el año 778, los vascones derrotaron al ejército de Carlomagno dirigido por Roldán, cuyas gestas están recogidas en el poema épico medieval ‘Cantar de Roldán’), esta una de esas citas imprescindibles en cualquier visita al Pirineo navarro. Además del Camino de Santiago, de la zona parten infinitas rutas de senderismo o de bicicleta de montaña —para diferentes niveles de preparación— que se pueden recorrer en pocas horas. Un ejemplo es el Camino de los Canónigos, un placentero paseo circular alrededor del conjunto religioso de Roncesvalles, que era el único permitido a los canónigos de la colegiata: empieza a las espaldas del albergue de peregrinos, se adentra en un bosque de hayas y castaños, cruza amplias praderas y luego vuelve al punto de partida. Son solo dos kilómetros y es perfecto para familias o viajeros menos acostumbrados a caminar.

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  • Entre los valles Aezkoa y Salazar, en el Pirineo navarro, y con una extensión que alcanza parte de Iparralde, en el País Vasco Francés, este inmenso hayedo está considerado el segundo más extenso de Europa. Un destino imprescindible para excursionistas y amantes de los lugares insólitos. Se trata de un enorme bosque de más de 17.000 hectáreas, regado por el río Irati, que cuenta con rincones de una belleza sobrecogedora, en especial en otoño, cuando las hojas de las hayas adquieren mil y un tonos que van cambiando un día tras otro. Un consejo: llevar unos prismáticos para observar la rica fauna, tanto la migratoria como la sedentaria. Para acceder a  la Selva de Irati  solo hay dos accesos permitidos, en OtsagabiaOchagavía y en Orbaitzeta. Una vez dentro esperan hasta 400 kilómetros de senderos, como los que llevan al embalse de Irabia, un plácido espejo de agua formado por el río Irati; el que lleva a la cascada del Cubo; o el sendero de Errekaidorra, un relajante paseo temático que permite conocer los diferentes usos de recursos forestales.    Más información:  turismo.navarra.es
    12Selva de Irati. El gran hayedo pirenaico Entre los valles Aezkoa y Salazar, en el Pirineo navarro, y con una extensión que alcanza parte de Iparralde, en el País Vasco Francés, este inmenso hayedo está considerado el segundo más extenso de Europa. Un destino imprescindible para excursionistas y amantes de los lugares insólitos. Se trata de un enorme bosque de más de 17.000 hectáreas, regado por el río Irati, que cuenta con rincones de una belleza sobrecogedora, en especial en otoño, cuando las hojas de las hayas adquieren mil y un tonos que van cambiando un día tras otro. Un consejo: llevar unos prismáticos para observar la rica fauna, tanto la migratoria como la sedentaria. Para acceder a la Selva de Irati solo hay dos accesos permitidos, en Otsagabia/Ochagavía y en Orbaitzeta. Una vez dentro esperan hasta 400 kilómetros de senderos, como los que llevan al embalse de Irabia, un plácido espejo de agua formado por el río Irati; el que lleva a la cascada del Cubo; o el sendero de Errekaidorra, un relajante paseo temático que permite conocer los diferentes usos de recursos forestales.

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  • En invierno, todo el Principado de  Andorra  queda cubierto de nieve y los esquiadores ocupan sus más de 300 kilómetros de pistas de esquí repartidas entre las estaciones de Grandvalira (en la foto), Vallnord-Pal Arinsal y Ordino Arcalís, todas ellas equipadas con servicio de alquiler de material y escuelas de esquí. Pero en Andorra hay mucho más que pistas y nieve. Este pequeño Estado montañoso, con 65 picos de más de 2.500 metros y valles muy cerrados atravesados por caudalosos ríos, es un buen destino para todo el año. En tiempos de la autarquía española, los españoles venían sobre todo para comprar, luego llegaron los esquiadores, pero ahora hay también muchos que la visitan solo para practicar el excursionismo o el senderismo de alta montaña. Y todo ello con una amplia oferta hotelera y el enorme balneario de  Caldea , el 'spa' termal más grande del sur de Europa, supermoderno que se ha convertido en un destino por sí mismo. Una recomendación para senderistas: descubrir el paraíso natural (sin coches) de  la Vall del Madriu-Perafita-Claror , un enorme valle que ocupa la décima parte del territorio andorrano, declarado patrimonio mundial por la Unesco. Están prohibidos los vehículos motorizados, por lo que se convierte en un lugar perfecto para la práctica del senderismo siguiendo una de las muchas rutas trazadas dentro de su perímetro. Tiene su punto más alto en el Pic de la Portelleta (2.905 metros) y es accesible en autobús desde Andorra la Vella y Sant Julià de Lòria.   Más información:  visitandorra.com
    13Esquiar (y caminar) en Andorra En invierno, todo el Principado de Andorra queda cubierto de nieve y los esquiadores ocupan sus más de 300 kilómetros de pistas de esquí repartidas entre las estaciones de Grandvalira (en la foto), Vallnord-Pal Arinsal y Ordino Arcalís, todas ellas equipadas con servicio de alquiler de material y escuelas de esquí. Pero en Andorra hay mucho más que pistas y nieve. Este pequeño Estado montañoso, con 65 picos de más de 2.500 metros y valles muy cerrados atravesados por caudalosos ríos, es un buen destino para todo el año. En tiempos de la autarquía española, los españoles venían sobre todo para comprar, luego llegaron los esquiadores, pero ahora hay también muchos que la visitan solo para practicar el excursionismo o el senderismo de alta montaña. Y todo ello con una amplia oferta hotelera y el enorme balneario de Caldea, el 'spa' termal más grande del sur de Europa, supermoderno que se ha convertido en un destino por sí mismo. Una recomendación para senderistas: descubrir el paraíso natural (sin coches) de la Vall del Madriu-Perafita-Claror, un enorme valle que ocupa la décima parte del territorio andorrano, declarado patrimonio mundial por la Unesco. Están prohibidos los vehículos motorizados, por lo que se convierte en un lugar perfecto para la práctica del senderismo siguiendo una de las muchas rutas trazadas dentro de su perímetro. Tiene su punto más alto en el Pic de la Portelleta (2.905 metros) y es accesible en autobús desde Andorra la Vella y Sant Julià de Lòria.

    Más información: visitandorra.com
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  • Cuando se habla del País Vasco Francés se suele elogiar sobre todo la costa, pero la región es mucho más pirenaica que atlántica. Las montañas y los valles presiden esta zona al otro lado de la frontera española. En Labort abundan los pueblos con encanto y por todas partes hay paseos de gran belleza. Y en la provincia histórica de la Baja Navarra se llega al corazón de las tradiciones. No muy lejos, en la pequeña ciudad de Oloron-Sainte-Marie (en el departamento de Pirineos Atlánticos) encontramos paisajes magníficos y un patrimonio histórico impresionante, como la catedral de Santa María d’Oloron, una ciudad medieval episcopal muy interesante. Construida por el vizconde de Bearne Gastón IV el Cruzado, este templo, patrimonio mundial, es un edificio del siglo XII con un excepcional pórtico románico (en la imagen) que en su primer dovelaje describe los preparativos para un festín bearnés con jabalí, salmón, pan y queso. En el interior esperan un rico mobiliario, un órgano del siglo XVII, un coro con deambulatorio y la pila de agua bendita llamada “de los leprosos”, a la izquierda de la entrada, reservada a los agotes un pueblo “maldito”.   Más información:  la catedral de Santa María d’Oloron
    14Cathédrale Sainte-Marie d’Oloron. Un templo en las montañas Cuando se habla del País Vasco Francés se suele elogiar sobre todo la costa, pero la región es mucho más pirenaica que atlántica. Las montañas y los valles presiden esta zona al otro lado de la frontera española. En Labort abundan los pueblos con encanto y por todas partes hay paseos de gran belleza. Y en la provincia histórica de la Baja Navarra se llega al corazón de las tradiciones. No muy lejos, en la pequeña ciudad de Oloron-Sainte-Marie (en el departamento de Pirineos Atlánticos) encontramos paisajes magníficos y un patrimonio histórico impresionante, como la catedral de Santa María d’Oloron, una ciudad medieval episcopal muy interesante. Construida por el vizconde de Bearne Gastón IV el Cruzado, este templo, patrimonio mundial, es un edificio del siglo XII con un excepcional pórtico románico (en la imagen) que en su primer dovelaje describe los preparativos para un festín bearnés con jabalí, salmón, pan y queso. En el interior esperan un rico mobiliario, un órgano del siglo XVII, un coro con deambulatorio y la pila de agua bendita llamada “de los leprosos”, a la izquierda de la entrada, reservada a los agotes un pueblo “maldito”.

    Más información: la catedral de Santa María d’Oloron
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  • Desde Foix, el Sendero o Ruta de los Cátaros ( lesentiercathare.com ) recorre casi 250 kilómetros hasta Port-la-Nouvelle, en la vertiente francesa de los Pirineos. Es un sendero de gran recorrido (GR367), que se puede completar en 12 etapas, pasando junto a antiguas fortalezas como las de Roquefixade, Montségur, Puilaurens, Peyrepertuse, Quéribus (en la foto) o Aguilar, encaramadas en promontorios rocosos. Estos casillos fueron los refugios de la secta herética de los cátaros, que la iglesia persiguió hasta su violenta desaparición a manos de los cruzados en el siglo XIII. Si al recorrido se añade el Camino de los Buenos Hombres o Camí dels Bons Homes (GR107), que une Foix con Berga (en Cataluña), descubriremos castillos como los de Montaillou y Lordat. Todo un viaje a través del tiempo hasta ocho siglos atrás.
    15La Ruta de los Cátaros. De castillo en castillo Desde Foix, el Sendero o Ruta de los Cátaros (lesentiercathare.com) recorre casi 250 kilómetros hasta Port-la-Nouvelle, en la vertiente francesa de los Pirineos. Es un sendero de gran recorrido (GR367), que se puede completar en 12 etapas, pasando junto a antiguas fortalezas como las de Roquefixade, Montségur, Puilaurens, Peyrepertuse, Quéribus (en la foto) o Aguilar, encaramadas en promontorios rocosos. Estos casillos fueron los refugios de la secta herética de los cátaros, que la iglesia persiguió hasta su violenta desaparición a manos de los cruzados en el siglo XIII. Si al recorrido se añade el Camino de los Buenos Hombres o Camí dels Bons Homes (GR107), que une Foix con Berga (en Cataluña), descubriremos castillos como los de Montaillou y Lordat. Todo un viaje a través del tiempo hasta ocho siglos atrás. alamy
  • Hay más historias de trenes en los Pirineos, como el Tren Amarillo, en este caso en Francia. Construido a principios del siglo XX para reducir el aislamiento del Capcir y la Cerdaña, une Villefranche-de-Conflent y Latour-de-Carol, con un recorrido de 62 kilómetros. Es toda una proeza técnica gracias a sus 650 estructuras de ingeniería y 19 túneles. El llamado Canari (por su color) es todo un símbolo de la región, y el ferrocarril de vía métrica más alto del continente. Hoy, con una red de comunicaciones mucho más eficiente que la existente hace un siglo, el trazado constituye un bello recorrido turístico que salva un desnivel de 1.200 metros, atravesando viaductos como el de Séjourné o el puente Gisclard, y aferrándose en algún tramo a estrechos salientes. El tren tiene 22 paradas, pero si se desea regresar en el mismo día y evitar un viaje agotador, es recomendable hacer el tramo de Villefranche-Mont-Louis para descubrir las gargantas del Tèt, o el tramo de Mont-Louis-Latour-de-Carol en la Cerdaña.    Más información:  ter.sncf.com
    16El Tren Amarillo. Trepando sobre raíles por el Pirineo francés Hay más historias de trenes en los Pirineos, como el Tren Amarillo, en este caso en Francia. Construido a principios del siglo XX para reducir el aislamiento del Capcir y la Cerdaña, une Villefranche-de-Conflent y Latour-de-Carol, con un recorrido de 62 kilómetros. Es toda una proeza técnica gracias a sus 650 estructuras de ingeniería y 19 túneles. El llamado Canari (por su color) es todo un símbolo de la región, y el ferrocarril de vía métrica más alto del continente. Hoy, con una red de comunicaciones mucho más eficiente que la existente hace un siglo, el trazado constituye un bello recorrido turístico que salva un desnivel de 1.200 metros, atravesando viaductos como el de Séjourné o el puente Gisclard, y aferrándose en algún tramo a estrechos salientes. El tren tiene 22 paradas, pero si se desea regresar en el mismo día y evitar un viaje agotador, es recomendable hacer el tramo de Villefranche-Mont-Louis para descubrir las gargantas del Tèt, o el tramo de Mont-Louis-Latour-de-Carol en la Cerdaña.

    Más información: ter.sncf.com
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  • Este enorme circo glaciar, patrimonio mundial de la Unesco desde 1997 e integrado en el Parc National des Pyrénées, es, según palabras de Victor Hugo, “una montaña y una muralla al mismo tiempo. [...] Es el Coliseo de la naturaleza”. Es, sin duda, uno de los sitios pirenaicos más visitados. Solo es posible acceder a pie a este gran anfiteatro de rocas sedimentarias oscuras, surcado de neveros y en medio del cual brillan las aguas de la cascada de Gavarnie, situado a más de 1.500 metros de altitud. Los vehículos deben aparcar a la entrada del pueblo de Gavarnie, donde comienza la ruta principal. La alternativa si hay mucha gente es visitar otro circo más grande y más virgen, el de Troumouse, con menos afluencia, que se sitúa al oeste. Eso sí, Gavarnie presenta una cara completamente diferente según la estación del año. En verano domina el verde; en otoño es una explosión de colores dorados, y en invierno se tiñe de blanco y negro.    Más información:  valleesdegavarnie.com
    17Circo de Gavarnie. Un coliseo de hielo Este enorme circo glaciar, patrimonio mundial de la Unesco desde 1997 e integrado en el Parc National des Pyrénées, es, según palabras de Victor Hugo, “una montaña y una muralla al mismo tiempo. [...] Es el Coliseo de la naturaleza”. Es, sin duda, uno de los sitios pirenaicos más visitados. Solo es posible acceder a pie a este gran anfiteatro de rocas sedimentarias oscuras, surcado de neveros y en medio del cual brillan las aguas de la cascada de Gavarnie, situado a más de 1.500 metros de altitud. Los vehículos deben aparcar a la entrada del pueblo de Gavarnie, donde comienza la ruta principal. La alternativa si hay mucha gente es visitar otro circo más grande y más virgen, el de Troumouse, con menos afluencia, que se sitúa al oeste. Eso sí, Gavarnie presenta una cara completamente diferente según la estación del año. En verano domina el verde; en otoño es una explosión de colores dorados, y en invierno se tiñe de blanco y negro.

    Más información: valleesdegavarnie.com
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  • Desde el observatorio situado en la cima del  Pic du Midi , a 2.877 metros de altitud, casi se tiene la sensación de haber dejado la Tierra y haber llegado ya a las estrellas. “Un día en la cima es inolvidable”, dice el folleto. Es difícil no estar de acuerdo. Al Pic du Midi de Bigorre se accede desde La Mongie en 15 minutos gracias a dos teleféricos consecutivos: el Taoulet y el Pic du Midi, con sendos trazados de 1.781 metros y 2.629 metros, respectivamente. Desde arriba, quienes no sufran de vértigo se lo pasarán en grande en el mirador suspendido, una pasarela metálica de 12 metros de longitud, transparente en su extremo, que, literalmente, permite asomarse al vacío.   Más información:  picdumidi.com
    18Pic du Midi de Bigorre. Un viaje a las estrellas en 15 minutos Desde el observatorio situado en la cima del Pic du Midi, a 2.877 metros de altitud, casi se tiene la sensación de haber dejado la Tierra y haber llegado ya a las estrellas. “Un día en la cima es inolvidable”, dice el folleto. Es difícil no estar de acuerdo. Al Pic du Midi de Bigorre se accede desde La Mongie en 15 minutos gracias a dos teleféricos consecutivos: el Taoulet y el Pic du Midi, con sendos trazados de 1.781 metros y 2.629 metros, respectivamente. Desde arriba, quienes no sufran de vértigo se lo pasarán en grande en el mirador suspendido, una pasarela metálica de 12 metros de longitud, transparente en su extremo, que, literalmente, permite asomarse al vacío.

    Más información: picdumidi.com
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  • El pueblo de Hôpital-Saint-Blaise, de apenas 80 habitantes y aislado en plena naturaleza en los confines de Bearne, en el departamento francés de Pirineos Atlánticos, es el último vestigio de un hospital construido en el siglo XII y que durante siglos sirvió de albergue de peregrinos del Camino de Santiago. Declarado patrimonio mundial en 1998, su iglesia constituye toda una joya hispanomusulmana. En el siglo XVI el hospital fue abandonado y terminó desapareciendo, pero las personas que vivían allí siguieron creando el pueblo. Hôpital-Saint-Blaise está rodeado por numerosos senderos que cruzan el bosque Josbaig, entre ellos el GR78. Para los que solo busquen una introducción amable al lugar, el Ayuntamiento ha ideado un sendero interpretativo de 15 minutos para recorrer los puntos de interés de la población y la naturaleza que lo rodea.   Más información:  france-voyage.com
    19Hôpital-Saint-Blaise. Una joya hispanomusulmana El pueblo de Hôpital-Saint-Blaise, de apenas 80 habitantes y aislado en plena naturaleza en los confines de Bearne, en el departamento francés de Pirineos Atlánticos, es el último vestigio de un hospital construido en el siglo XII y que durante siglos sirvió de albergue de peregrinos del Camino de Santiago. Declarado patrimonio mundial en 1998, su iglesia constituye toda una joya hispanomusulmana. En el siglo XVI el hospital fue abandonado y terminó desapareciendo, pero las personas que vivían allí siguieron creando el pueblo. Hôpital-Saint-Blaise está rodeado por numerosos senderos que cruzan el bosque Josbaig, entre ellos el GR78. Para los que solo busquen una introducción amable al lugar, el Ayuntamiento ha ideado un sendero interpretativo de 15 minutos para recorrer los puntos de interés de la población y la naturaleza que lo rodea.

    Más información: france-voyage.com
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  • La de Niaux es, junto con la de  Lascaux , una de las cuevas decoradas más bellas del mundo. Data del Paleolítico Superior y conserva pinturas rupestres en las que pueden verse representadas la mayoría de las especies que conformaban la fauna prehistórica de los Pirineos, como caballos, cabras montesas, uros, ciervos y bisontes. A Niaux se entra por un enorme porche que domina el valle de Vicdessos. La entrada a la cueva fue diseñada por Massimiliano Fuksas, arquitecto italiano que concibió un espacio rupturista para animar al visitante a adentrarse en los orígenes del arte. Tras 800 metros de marcha por impresionantes galerías abovedadas, adornadas con misteriosos signos pintados de rojo, se llega al punto culminante del espectáculo: el famoso Salón Negro. Esta rotonda natural está decorada con innumerables dibujos realizados, en su mayor parte, con trazo negro hace 12.000 años (también tiene grabados en el suelo).   Más información:  pyrenees-ariegeoises.com
    20Cueva de Niaux. Un templo del Paleolítico en los Pirineos franceses La de Niaux es, junto con la de Lascaux, una de las cuevas decoradas más bellas del mundo. Data del Paleolítico Superior y conserva pinturas rupestres en las que pueden verse representadas la mayoría de las especies que conformaban la fauna prehistórica de los Pirineos, como caballos, cabras montesas, uros, ciervos y bisontes. A Niaux se entra por un enorme porche que domina el valle de Vicdessos. La entrada a la cueva fue diseñada por Massimiliano Fuksas, arquitecto italiano que concibió un espacio rupturista para animar al visitante a adentrarse en los orígenes del arte. Tras 800 metros de marcha por impresionantes galerías abovedadas, adornadas con misteriosos signos pintados de rojo, se llega al punto culminante del espectáculo: el famoso Salón Negro. Esta rotonda natural está decorada con innumerables dibujos realizados, en su mayor parte, con trazo negro hace 12.000 años (también tiene grabados en el suelo).

    Más información: pyrenees-ariegeoises.com
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