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Excursiones cerca de Madrid
La plaza Mayor de Chinchón (Madrid), iluminada de noche. getty images

18 escapadas a una hora de Madrid

18 fotos

Los tiempos de restricciones nos han permitido descubrir muchos rincones que pasábamos por alto o desconocíamos pese a su notable interés histórico y paisajístico. Propuestas cerca de la capital para sacarle todo el jugo al turismo de proximidad

  • Es la escapada turística por excelencia desde la ciudad de Madrid y será difícil encontrar a alguno de sus habitantes que no haya estado alguna vez en este bellísimo y señorial pueblo recostado sobre las faldas de la sierra de Guadarrama. El burgo se lo debe todo al empeño de un rey, Felipe II (1527-1598), y siempre fue un lugar privilegiado de veraneo para los madrileños más pudientes.  El monasterio, la razón última de cualquier visita , ocupa 33.000 monumentales metros cuadrados y consta de 2.676 ventanas, 1.200 puertas, 88 fuentes, 16 patios y 89 escaleras. Cifras desbordantes que sirven para entender por qué se tardó tres décadas en construirlo.  Esta mole de piedra , junto a sus jardines y su enorme explanada, fue declarada patrimonio mundial en 1984 y ocupa un lugar central en San Lorenzo de El Escorial. El monarca más poderoso de la historia de España lo hizo instalar en lo que llamaron una de las puertas del infierno, que quiso cerrar de manera simbólica con su construcción. Muchos de los que acuden a este pueblo serrano simplemente pasean por los alrededores del monasterio o por las siempre animadas calles de El Escorial, también patrimonio histórico, antes o después de comer en sus afamados restaurantes. Pero si aceptamos el titánico reto de visitar el monasterio, es obligado detenerse en la Real Biblioteca (con más de 40.000 volúmenes), el Patio de Armas, la basílica, los relicarios y el convento. En las inmediaciones, son imprescindibles los jardines del Fraile, la Casita del Infante y el Teatro Real Coliseo de Carlos III. Para obtener las mejores vistas y hacerse una idea de la majestuosidad del lugar se aconseja subir al monte Abantos, que regala la mejor panorámica de esta zona de la sierra de Madrid.
    1El monasterio de El Escorial: historia a lo grande Es la escapada turística por excelencia desde la ciudad de Madrid y será difícil encontrar a alguno de sus habitantes que no haya estado alguna vez en este bellísimo y señorial pueblo recostado sobre las faldas de la sierra de Guadarrama. El burgo se lo debe todo al empeño de un rey, Felipe II (1527-1598), y siempre fue un lugar privilegiado de veraneo para los madrileños más pudientes. El monasterio, la razón última de cualquier visita, ocupa 33.000 monumentales metros cuadrados y consta de 2.676 ventanas, 1.200 puertas, 88 fuentes, 16 patios y 89 escaleras. Cifras desbordantes que sirven para entender por qué se tardó tres décadas en construirlo. Esta mole de piedra, junto a sus jardines y su enorme explanada, fue declarada patrimonio mundial en 1984 y ocupa un lugar central en San Lorenzo de El Escorial. El monarca más poderoso de la historia de España lo hizo instalar en lo que llamaron una de las puertas del infierno, que quiso cerrar de manera simbólica con su construcción. Muchos de los que acuden a este pueblo serrano simplemente pasean por los alrededores del monasterio o por las siempre animadas calles de El Escorial, también patrimonio histórico, antes o después de comer en sus afamados restaurantes. Pero si aceptamos el titánico reto de visitar el monasterio, es obligado detenerse en la Real Biblioteca (con más de 40.000 volúmenes), el Patio de Armas, la basílica, los relicarios y el convento. En las inmediaciones, son imprescindibles los jardines del Fraile, la Casita del Infante y el Teatro Real Coliseo de Carlos III. Para obtener las mejores vistas y hacerse una idea de la majestuosidad del lugar se aconseja subir al monte Abantos, que regala la mejor panorámica de esta zona de la sierra de Madrid. getty images
  • Cuando los madrileños piensan en acercarse a  Chinchón  lo hacen con la idea de darse un festín gastronómico y pasar el día entre los soportales y bodegas de este municipio de 5.447 habitantes, ubicado al sureste de la región, a unos 50 kilómetros de la capital. En su plaza Mayor, que pasa por ser una de las más bellas de España, los restaurantes despliegan los fines de semana sus mesas y sombrillas a la espera de la llegada de los turistas. Las primeras casas y los soportales de esta histórica plaza, con un total de 234 balcones de madera pintados de verde (en la foto), se empezaron a construir en el siglo XV. Desde que se terminó en el siglo XVII, sus corridas de toros han atraído a toda clase de famosos, y también ha hecho las veces de corral de comedias y ha sido escenario de fiestas reales. Merece la pena visitar otras joyas del municipio como la Torre del Reloj, del siglo XIV, único vestigio que se conserva de la desaparecida iglesia de Nuestra Señora de Gracia; el castillo de los Condes, original del siglo XIV, que corrió peor suerte durante la Guerra de la Independencia (fue incendiado); y, completando una trilogía histórica imprescindible, el monasterio de San Agustín, en el que la parte ocupada antiguamente por los monjes acoge hoy el Parador de Turismo. El pueblo también es famoso por sus anises y aguardientes y por su castillo, ahora propiedad privada aunque en otro tiempo fue residencia de los Condes de Chinchón e incluso fábrica de licores.
    2Chinchón: anises, toros, comedias y una plaza única Cuando los madrileños piensan en acercarse a Chinchón lo hacen con la idea de darse un festín gastronómico y pasar el día entre los soportales y bodegas de este municipio de 5.447 habitantes, ubicado al sureste de la región, a unos 50 kilómetros de la capital. En su plaza Mayor, que pasa por ser una de las más bellas de España, los restaurantes despliegan los fines de semana sus mesas y sombrillas a la espera de la llegada de los turistas. Las primeras casas y los soportales de esta histórica plaza, con un total de 234 balcones de madera pintados de verde (en la foto), se empezaron a construir en el siglo XV. Desde que se terminó en el siglo XVII, sus corridas de toros han atraído a toda clase de famosos, y también ha hecho las veces de corral de comedias y ha sido escenario de fiestas reales. Merece la pena visitar otras joyas del municipio como la Torre del Reloj, del siglo XIV, único vestigio que se conserva de la desaparecida iglesia de Nuestra Señora de Gracia; el castillo de los Condes, original del siglo XIV, que corrió peor suerte durante la Guerra de la Independencia (fue incendiado); y, completando una trilogía histórica imprescindible, el monasterio de San Agustín, en el que la parte ocupada antiguamente por los monjes acoge hoy el Parador de Turismo. El pueblo también es famoso por sus anises y aguardientes y por su castillo, ahora propiedad privada aunque en otro tiempo fue residencia de los Condes de Chinchón e incluso fábrica de licores. alamy
  • En tiempos pasados, fue uno de los municipios más poblados de Madrid, con hornos donde se fabricaban las tinajas para el vino y el aceite, y otras artesanías como la del esparto. Su importancia comercial hizo que hasta 1940 un tren enlazara Colmenar de Oreja con la capital. Hoy conserva bastante bien su aire rural. La visita a esta localidad merece la pena solo por ver su plaza Mayor, con sus soportales de aires castellanos, y  el Museo Ulpiano Checa , donde se expone la obra de este pintor del siglo XIX, todo un descubrimiento. Pero, por supuesto, hay otras cosas que ver, como la ermita del Santo Cristo del Humilladero y la iglesia Santa María la Mayor. La población se formó alrededor del castillo de Oreja, y de sus canteras salieron las piedras para el Palacio Real de Madrid, el de Aranjuez, el Teatro Real y la fuente de Cibeles. Además, cuenta con interesantes bodegas (en la foto) y con un curioso túnel bajo la plaza Mayor, el de Zacatín, que conecta con el arroyo y con unos bonitos jardines del mismo nombre.
    3Colmenar de Oreja: las canteras de Madrid En tiempos pasados, fue uno de los municipios más poblados de Madrid, con hornos donde se fabricaban las tinajas para el vino y el aceite, y otras artesanías como la del esparto. Su importancia comercial hizo que hasta 1940 un tren enlazara Colmenar de Oreja con la capital. Hoy conserva bastante bien su aire rural. La visita a esta localidad merece la pena solo por ver su plaza Mayor, con sus soportales de aires castellanos, y el Museo Ulpiano Checa, donde se expone la obra de este pintor del siglo XIX, todo un descubrimiento. Pero, por supuesto, hay otras cosas que ver, como la ermita del Santo Cristo del Humilladero y la iglesia Santa María la Mayor. La población se formó alrededor del castillo de Oreja, y de sus canteras salieron las piedras para el Palacio Real de Madrid, el de Aranjuez, el Teatro Real y la fuente de Cibeles. Además, cuenta con interesantes bodegas (en la foto) y con un curioso túnel bajo la plaza Mayor, el de Zacatín, que conecta con el arroyo y con unos bonitos jardines del mismo nombre. alamy
  • En la vega que forman el Tajo y el Jarama se alza este palacio, entre 111 hectáreas de jardines visitables, que ha servido de residencia de verano de las familias reales desde tiempos de la dinastía de los Austrias, en los siglos XVI y XVII. Hoy sigue siendo una escapada de lo más interesante, particularmente por sus jardines, preciosos en primavera y en otoño, pero siempre apetecibles en cualquier época del año.  El Palacio Real de Aranjuez  (en la foto, su fachada principal) fue un encargo de Felipe II en 1561, y su construcción se alargó dos siglos. Su decoración nos descubre los gustos del melómano Fernando VI, que ordenó dibujar una lira en un pavimento, o de Carlos III, con su abigarrado gabinete de porcelana. A destacar la sala de fumadores; el salón de espejos, con su prodigioso suelo ajedrezado, o la bóveda con frescos de Luca Giordano descubierta hace una década tras un falso techo. El jardín de la Isla data de la época de Felipe II; el del Rey es de inspiración renacentista italiana y los diseñados por Felipe V son de trazado francés, por lo que un paseo por todos ellos supone un viaje por la historia y la geografía europea. Una visita interesante es el museo de falúas reales, en la casa de marinos levantada cerca del embarcadero del Jardín del Príncipe, en recuerdo de las embarcaciones que componían la flota del Tajo en el siglo XVIII. El Real Sitio y Villa de Aranjuez fue declarado paisaje cultural patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2001.
    4Aranjuez: jardines para el descanso real En la vega que forman el Tajo y el Jarama se alza este palacio, entre 111 hectáreas de jardines visitables, que ha servido de residencia de verano de las familias reales desde tiempos de la dinastía de los Austrias, en los siglos XVI y XVII. Hoy sigue siendo una escapada de lo más interesante, particularmente por sus jardines, preciosos en primavera y en otoño, pero siempre apetecibles en cualquier época del año. El Palacio Real de Aranjuez (en la foto, su fachada principal) fue un encargo de Felipe II en 1561, y su construcción se alargó dos siglos. Su decoración nos descubre los gustos del melómano Fernando VI, que ordenó dibujar una lira en un pavimento, o de Carlos III, con su abigarrado gabinete de porcelana. A destacar la sala de fumadores; el salón de espejos, con su prodigioso suelo ajedrezado, o la bóveda con frescos de Luca Giordano descubierta hace una década tras un falso techo. El jardín de la Isla data de la época de Felipe II; el del Rey es de inspiración renacentista italiana y los diseñados por Felipe V son de trazado francés, por lo que un paseo por todos ellos supone un viaje por la historia y la geografía europea. Una visita interesante es el museo de falúas reales, en la casa de marinos levantada cerca del embarcadero del Jardín del Príncipe, en recuerdo de las embarcaciones que componían la flota del Tajo en el siglo XVIII. El Real Sitio y Villa de Aranjuez fue declarado paisaje cultural patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2001. getty images
  • Unos 46 kilómetros al este de la capital, tras surcar campos de trigo, llanos de tierra rojiza y ligeras ondulaciones con pasillos de olivos, resplandece la piedra caliza color ocre de  Nuevo Baztán . Este pueblo, que parece un espejismo en mitad de la meseta castellana, figura siempre entre los más bonitos de España. También es uno de los más originales, al tratarse de un ejemplo de urbanismo racionalista del siglo XVIII. Juan de Goyeneche (1656-1735), oriundo del valle de Baztán, compró estas tierras para transformarlas en un proyecto industrial: plazas, plazoletas y casas de piedra donde vivían los obreros de un núcleo industrial dedicado al vidrio y el textil. El pueblo se despliega en forma de retícula ortogonal en torno al palacio barroco diseñado por José Benito de Churriguera (1665-1725), cuya bodega acoge la oficina de turismo y un centro de interpretación que ilustra mediante maquetas y paneles explicativos la importancia de esta población en el siglo XVIII. Todo ello rodeado por tierras de labor. Al ser una población de nueva planta, supuso un ejercicio de diseño que incorporaba los conocimientos y teoría del urbanismo barroco.
    5Nuevo Baztán: urbanismo preindustrial dieciochesco Unos 46 kilómetros al este de la capital, tras surcar campos de trigo, llanos de tierra rojiza y ligeras ondulaciones con pasillos de olivos, resplandece la piedra caliza color ocre de Nuevo Baztán. Este pueblo, que parece un espejismo en mitad de la meseta castellana, figura siempre entre los más bonitos de España. También es uno de los más originales, al tratarse de un ejemplo de urbanismo racionalista del siglo XVIII. Juan de Goyeneche (1656-1735), oriundo del valle de Baztán, compró estas tierras para transformarlas en un proyecto industrial: plazas, plazoletas y casas de piedra donde vivían los obreros de un núcleo industrial dedicado al vidrio y el textil. El pueblo se despliega en forma de retícula ortogonal en torno al palacio barroco diseñado por José Benito de Churriguera (1665-1725), cuya bodega acoge la oficina de turismo y un centro de interpretación que ilustra mediante maquetas y paneles explicativos la importancia de esta población en el siglo XVIII. Todo ello rodeado por tierras de labor. Al ser una población de nueva planta, supuso un ejercicio de diseño que incorporaba los conocimientos y teoría del urbanismo barroco. alamy
  •  El Museo Lunar  se creó para conmemorar el 40º aniversario de  la llegada del hombre a la Luna  y el papel crucial que desempeñó la Estación de Seguimiento de Fresnedillas en esta histórica misión. Este municipio madrileño fue seleccionado en 1967 como sede de la Estación Apolo de la NASA y aquí se instaló una de las tres antenas de seguimiento para mantener contacto continuo con el centro de control de Houston (EE UU). La noche del 20 de julio de 1969 los trabajadores de esta estación fueron los primeros en escuchar y retrasmitir al mundo la famosa frase de Neil Armstrong: “Houston, aquí la base de la Tranquilidad, el Águila ha alunizado”. En las tres salas del museo de Fresnedillas se explican las diferentes misiones tripuladas del Programa Apolo, hay elementos originales que llevaron al hombre al espacio, una sala de trajes espaciales y maquetas del cohete 'Saturno V' y del módulo de mando con el que los astronautas de las misiones Apolo realizaban las maniobras de amerizaje al llegar a la Tierra.
    6Fresnedillas de la Oliva: un viaje a la Luna El Museo Lunar se creó para conmemorar el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna y el papel crucial que desempeñó la Estación de Seguimiento de Fresnedillas en esta histórica misión. Este municipio madrileño fue seleccionado en 1967 como sede de la Estación Apolo de la NASA y aquí se instaló una de las tres antenas de seguimiento para mantener contacto continuo con el centro de control de Houston (EE UU). La noche del 20 de julio de 1969 los trabajadores de esta estación fueron los primeros en escuchar y retrasmitir al mundo la famosa frase de Neil Armstrong: “Houston, aquí la base de la Tranquilidad, el Águila ha alunizado”. En las tres salas del museo de Fresnedillas se explican las diferentes misiones tripuladas del Programa Apolo, hay elementos originales que llevaron al hombre al espacio, una sala de trajes espaciales y maquetas del cohete 'Saturno V' y del módulo de mando con el que los astronautas de las misiones Apolo realizaban las maniobras de amerizaje al llegar a la Tierra. alamy
  • Madrid también tiene su playa con bandera azul. Eso sí: no está en el mar sino en un pantano, conocido como La Playa de Madrid. Situado en el extremo suroccidental de la Comunidad de Madrid, entre los pueblos de San Martín de Valdeiglesias, El Tiemblo, Cebreros y Pelayos de la Presa, el pantano de San Juan fue construido en 1955 para abastecer de agua y electricidad al suroeste de la comunidad. Hoy mantiene un complejo natural de playas de hasta 14 kilómetros. Hay dos más populares y abiertas al público: la playa de la Virgen de la Nueva, la primera con bandera azul del interior, y la playa de El Muro. Ambas disponen de todos los elementos propios de cualquier arenal: salvamento, actividades acuáticas, chiringuitos... e incluso calas nudistas. Es una zona bastante arbolada, con pinares que en algunos puntos llegan casi hasta el agua, por lo que no es necesario llevar sombrilla. En definitiva: ambiente playero a una hora de Madrid. Y muy cerca podemos acercarnos al castillo de la Coracera, en San Martín de Valdeiglesias, o hacer alguna de las rutas de senderismo por los alrededores.
    7Pelayos de la Presa: bandera azul en la playa de Madrid Madrid también tiene su playa con bandera azul. Eso sí: no está en el mar sino en un pantano, conocido como La Playa de Madrid. Situado en el extremo suroccidental de la Comunidad de Madrid, entre los pueblos de San Martín de Valdeiglesias, El Tiemblo, Cebreros y Pelayos de la Presa, el pantano de San Juan fue construido en 1955 para abastecer de agua y electricidad al suroeste de la comunidad. Hoy mantiene un complejo natural de playas de hasta 14 kilómetros. Hay dos más populares y abiertas al público: la playa de la Virgen de la Nueva, la primera con bandera azul del interior, y la playa de El Muro. Ambas disponen de todos los elementos propios de cualquier arenal: salvamento, actividades acuáticas, chiringuitos... e incluso calas nudistas. Es una zona bastante arbolada, con pinares que en algunos puntos llegan casi hasta el agua, por lo que no es necesario llevar sombrilla. En definitiva: ambiente playero a una hora de Madrid. Y muy cerca podemos acercarnos al castillo de la Coracera, en San Martín de Valdeiglesias, o hacer alguna de las rutas de senderismo por los alrededores. alamy
  • El puerto de la Cruz Verde, a 1.256 metros de altitud, entre los municipios de San Lorenzo de El Escorial y Robledo de Chavela, es uno de los favoritos de los moteros históricamente. De hecho, hay un mirador que lleva el nombre de Ángel Nieto, campeón del mundo de velocidad en 12+1 ocasiones. Este festín de curvas y de coloridos paisajes (en la foto) se despliega en cuatro rutas: a El Escorial, a Zarzalejo, a Robledo de Chavela y a Las Navas del Marqués, ya en Ávila. La que lleva a El Escorial presenta el mejor firme para disfrutar de las curvas. La de Robledo de Chavela, aunque no tiene una carretera tan lisa, brinda espectáculos como la visión de  las antenas espaciales de la ESA (Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Madrid) . Llegando a Ávila, en la zona de Peguerinos se encuentra uno de los mejores enclaves para ir a buscar setas en otoño. Hay que tener cuidado si conducimos en un vehículo convencional: la carretera suele estar llena de moteros que han hecho de este puerto de la sierra de Guadarrama su lugar de reunión.
    8El puerto de la Cruz Verde: el gran encuentro motero El puerto de la Cruz Verde, a 1.256 metros de altitud, entre los municipios de San Lorenzo de El Escorial y Robledo de Chavela, es uno de los favoritos de los moteros históricamente. De hecho, hay un mirador que lleva el nombre de Ángel Nieto, campeón del mundo de velocidad en 12+1 ocasiones. Este festín de curvas y de coloridos paisajes (en la foto) se despliega en cuatro rutas: a El Escorial, a Zarzalejo, a Robledo de Chavela y a Las Navas del Marqués, ya en Ávila. La que lleva a El Escorial presenta el mejor firme para disfrutar de las curvas. La de Robledo de Chavela, aunque no tiene una carretera tan lisa, brinda espectáculos como la visión de las antenas espaciales de la ESA (Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Madrid). Llegando a Ávila, en la zona de Peguerinos se encuentra uno de los mejores enclaves para ir a buscar setas en otoño. Hay que tener cuidado si conducimos en un vehículo convencional: la carretera suele estar llena de moteros que han hecho de este puerto de la sierra de Guadarrama su lugar de reunión. alamy
  • Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado, mandó construir un castillo nuevo para su familia a finales del siglo XV, sobre un cerro que dominaba la sierra de Guadarrama.  Fue un castillo espléndido , sobre todo en tiempos de los Reyes Católicos, cuando esta familia era la más poderosa de la Península. Hoy, el también conocido como castillo de los Mendoza, sigue siendo de la familia (los Duques del Infantado) pero la Comunidad gestiona su uso y supone una de las visitas más interesantes de la sierra de Madrid —tiene previsto reabrir sus puertas este 30 de abril—. Su conservación es fabulosa y regala vistas impresionantes. Se aconseja unirse a una de las visitas teatralizadas en las que dos personajes, don Pedro de Zúñiga y doña Isabel Asensio, narran con mucho sentido del humor la historia del castillo. El pueblo se encuentra a orillas del embalse de Santillana, que represa las aguas del río Manzanares. Además, en la cercana localidad de Manzanares se alza La Pedriza, uno de los lugares más frecuentados por los madrileños para practicar la escalada y el senderismo.
    9Castillo de Manzanares El Real: donde reinaron los Mendoza Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado, mandó construir un castillo nuevo para su familia a finales del siglo XV, sobre un cerro que dominaba la sierra de Guadarrama. Fue un castillo espléndido, sobre todo en tiempos de los Reyes Católicos, cuando esta familia era la más poderosa de la Península. Hoy, el también conocido como castillo de los Mendoza, sigue siendo de la familia (los Duques del Infantado) pero la Comunidad gestiona su uso y supone una de las visitas más interesantes de la sierra de Madrid —tiene previsto reabrir sus puertas este 30 de abril—. Su conservación es fabulosa y regala vistas impresionantes. Se aconseja unirse a una de las visitas teatralizadas en las que dos personajes, don Pedro de Zúñiga y doña Isabel Asensio, narran con mucho sentido del humor la historia del castillo. El pueblo se encuentra a orillas del embalse de Santillana, que represa las aguas del río Manzanares. Además, en la cercana localidad de Manzanares se alza La Pedriza, uno de los lugares más frecuentados por los madrileños para practicar la escalada y el senderismo. getty images
  • Un sendero precioso lleva desde  la villa de origen medieval de Rascafría  hasta la cascada del Purgatorio (en la imagen), en la cabecera del valle del Lozoya, en la vertiente norte de la alineación montañosa de Cuerda Larga. La ruta, ideal para caminar con niños, se puede recorrer por cualquiera de los lados del arroyo Aguilón y pasa por robledales, puentes de madera y remansos del arroyo donde descansar antes de llegar a la cascada. Esta consta de dos partes, la baja con un salto de 10 metros; y la alta, con un salto de 15. Durante los 12 kilómetros de camino se pueden ir contando las aventuras de El Tuerto de Pirón, un bandolero con fama de bondadoso llamado así por tener una nube en el ojo que le impedía ver por él​ y que actuó principalmente en la sierra de Guadarrama y en la cuenca del río Pirón.​ De vuelta en Rascafría, es visita obligadísima el monasterio del Paular —una abadía benedictina del siglo XIV, muy bien conservada—, el arboreto Giner de los Ríos y, para los más montañeros, una subida a Peñalara, la montaña más alta de la sierra de Guadarrama (2.428 metros).
    10Cascada del Purgatorio: la senda más bella del valle del Lozoya Un sendero precioso lleva desde la villa de origen medieval de Rascafría hasta la cascada del Purgatorio (en la imagen), en la cabecera del valle del Lozoya, en la vertiente norte de la alineación montañosa de Cuerda Larga. La ruta, ideal para caminar con niños, se puede recorrer por cualquiera de los lados del arroyo Aguilón y pasa por robledales, puentes de madera y remansos del arroyo donde descansar antes de llegar a la cascada. Esta consta de dos partes, la baja con un salto de 10 metros; y la alta, con un salto de 15. Durante los 12 kilómetros de camino se pueden ir contando las aventuras de El Tuerto de Pirón, un bandolero con fama de bondadoso llamado así por tener una nube en el ojo que le impedía ver por él​ y que actuó principalmente en la sierra de Guadarrama y en la cuenca del río Pirón.​ De vuelta en Rascafría, es visita obligadísima el monasterio del Paular —una abadía benedictina del siglo XIV, muy bien conservada—, el arboreto Giner de los Ríos y, para los más montañeros, una subida a Peñalara, la montaña más alta de la sierra de Guadarrama (2.428 metros). alamy
  •  El Atazar, en el curso del río Loyoza, es el mayor embalse de la Comunidad de Madrid : representa el 46% del volumen embalsado de la región y, a través de la red del Canal de Isabel II, abastece de agua a toda la capital. Fue construido en 1972, siendo una de las obras más importantes acometida durante la dictadura franquista. Todo el ecosistema que rodea el embalse de El Atazar constituye, además, un lugar perfecto para realizar actividades al aire libre. Los pueblos que forman parte de su mancomunidad son un sinfín de escondites repletos de lugares estupendos para practicar el senderismo: El Atazar, El Berrueco, Cervera de Buitrago, Robledillo de la Jara, Puentes Viejas… Destaca la senda del Genaro que, con 70 kilómetros de recorrido, es la más larga de  la Red de Senderos Verdes de la Comunidad de Madrid . Las tranquilas aguas del pantano son ideales para la vela, el piragüismo, el windsurf y la pesca. Algunas empresas de la zona ofrecen escalada, espeleología, parapente y paseos a caballo. Y, para los más tranquilos, también hay muy buenos miradores desde los que contemplar unas vistas espléndidas.
    11El Atazar: una escapada deportiva junto al embalse El Atazar, en el curso del río Loyoza, es el mayor embalse de la Comunidad de Madrid: representa el 46% del volumen embalsado de la región y, a través de la red del Canal de Isabel II, abastece de agua a toda la capital. Fue construido en 1972, siendo una de las obras más importantes acometida durante la dictadura franquista. Todo el ecosistema que rodea el embalse de El Atazar constituye, además, un lugar perfecto para realizar actividades al aire libre. Los pueblos que forman parte de su mancomunidad son un sinfín de escondites repletos de lugares estupendos para practicar el senderismo: El Atazar, El Berrueco, Cervera de Buitrago, Robledillo de la Jara, Puentes Viejas… Destaca la senda del Genaro que, con 70 kilómetros de recorrido, es la más larga de la Red de Senderos Verdes de la Comunidad de Madrid. Las tranquilas aguas del pantano son ideales para la vela, el piragüismo, el windsurf y la pesca. Algunas empresas de la zona ofrecen escalada, espeleología, parapente y paseos a caballo. Y, para los más tranquilos, también hay muy buenos miradores desde los que contemplar unas vistas espléndidas. getty images
  • Buitrago de Lozoya cuenta con  el único museo "dedicado al arte y a la amistad" , fruto de la donación de las obras que a lo largo de 25 años Picasso fue regalando a Eugenio Arias, amigo y peluquero del genio malagueño durante el exilio de ambos en Francia. Cuando Eugenio Arias regresó a su pueblo natal donó al municipio la colección de obras del pintor. El museo brinda una excusa perfecta para visitar este precioso pueblo amurallado de la sierra Norte de Madrid. Buitrago está sobre un promontorio rodeado por el río Lozoya, en un punto estratégico que dominaba el paso de Somosierra. De ahí su castillo y su muralla, tanto musulmana como cristiana. Un lugar encantador para una escapada desde Madrid, que presume además de sus puentes medievales, una iglesia antigua y una intensa agenda cultural. En los alrededores hay muchas posibilidades para el senderismo, el piragüismo y realizar rutas a caballo o en bicicleta.
    12Buitrago de Lozoya: un castillo y mucho Picasso Buitrago de Lozoya cuenta con el único museo "dedicado al arte y a la amistad", fruto de la donación de las obras que a lo largo de 25 años Picasso fue regalando a Eugenio Arias, amigo y peluquero del genio malagueño durante el exilio de ambos en Francia. Cuando Eugenio Arias regresó a su pueblo natal donó al municipio la colección de obras del pintor. El museo brinda una excusa perfecta para visitar este precioso pueblo amurallado de la sierra Norte de Madrid. Buitrago está sobre un promontorio rodeado por el río Lozoya, en un punto estratégico que dominaba el paso de Somosierra. De ahí su castillo y su muralla, tanto musulmana como cristiana. Un lugar encantador para una escapada desde Madrid, que presume además de sus puentes medievales, una iglesia antigua y una intensa agenda cultural. En los alrededores hay muchas posibilidades para el senderismo, el piragüismo y realizar rutas a caballo o en bicicleta. alamy
  •  La sierra Norte  es una de las zonas más remotas de Madrid. Durante mucho tiempo se la llamó "la sierra pobre": sus pueblos forman la última frontera de la comunidad, por lo que durante años se fueron despoblando y atravesaron una época de penuria y pobreza. Hoy todos esos núcleos de población se están recuperando gracias al turismo. Es precisamente su asilamiento lo que les hace conservar el encanto del pasado, a menos de 100 kilómetros de la capital.   En Horcajo , dedicado fundamentalmente a la ganadería, todavía se puede pasear entre antiguos pajares, corrales y establos. En Montejo de la Sierra encontraremos uno de los hayedos más famosos de la Península (en la foto), de 250 hectáreas de extensión; Puebla de la Sierra es una villa deliciosa y casi oculta, inalterada; y en La Hiruela, uno de los mejor conservados y apenas habitado, entre bosques de robles centenarios, abedules, acebos y tejos, podremos visitar  un museo etnológico  que nos recuerda cómo era la vida tradicional en este entorno rural tan aislado.
    13Sierra Norte: la otra sierra madrileña La sierra Norte es una de las zonas más remotas de Madrid. Durante mucho tiempo se la llamó "la sierra pobre": sus pueblos forman la última frontera de la comunidad, por lo que durante años se fueron despoblando y atravesaron una época de penuria y pobreza. Hoy todos esos núcleos de población se están recuperando gracias al turismo. Es precisamente su asilamiento lo que les hace conservar el encanto del pasado, a menos de 100 kilómetros de la capital. En Horcajo, dedicado fundamentalmente a la ganadería, todavía se puede pasear entre antiguos pajares, corrales y establos. En Montejo de la Sierra encontraremos uno de los hayedos más famosos de la Península (en la foto), de 250 hectáreas de extensión; Puebla de la Sierra es una villa deliciosa y casi oculta, inalterada; y en La Hiruela, uno de los mejor conservados y apenas habitado, entre bosques de robles centenarios, abedules, acebos y tejos, podremos visitar un museo etnológico que nos recuerda cómo era la vida tradicional en este entorno rural tan aislado. alamy
  • Las casas de pizarra son la seña de identidad de este pueblo deliciosamente cuidado y recuperado. A mediados del siglo XX los habitantes de  Patones de Arriba  se mudaron a Patones de Abajo por lo inaccesible del primero. Después de unos años de abandono, el pueblo se recuperó gracias a una iniciativa privada que lo convirtió en una meca del turismo madrileño y restauró las casas, el lavadero, los antiguos hornos…  Patones de Arriba  es un pueblo pintoresco, con buenos restaurantes y mucha miel, que además guarda una singular historia, con rey propio incluido. Cuentan las crónicas que el rey de Patones, jefe de una pintoresca monarquía hereditaria, pervivió independiente del rey de España en este pueblo de difícil acceso hasta 1750. Incluso se cruzaba cartas con los reyes, hasta que Carlos III decidió acabar con esta pseudo dinastía rural al negarse a pagar unos impuestos. Hoy es un bonito enclave para pasar el día, comer en alguno de sus buenos restaurantes y descubrir el encanto de la arquitectura rural popular.
    14Patones de Arriba: el pueblo que tuvo rey Las casas de pizarra son la seña de identidad de este pueblo deliciosamente cuidado y recuperado. A mediados del siglo XX los habitantes de Patones de Arriba se mudaron a Patones de Abajo por lo inaccesible del primero. Después de unos años de abandono, el pueblo se recuperó gracias a una iniciativa privada que lo convirtió en una meca del turismo madrileño y restauró las casas, el lavadero, los antiguos hornos… Patones de Arriba es un pueblo pintoresco, con buenos restaurantes y mucha miel, que además guarda una singular historia, con rey propio incluido. Cuentan las crónicas que el rey de Patones, jefe de una pintoresca monarquía hereditaria, pervivió independiente del rey de España en este pueblo de difícil acceso hasta 1750. Incluso se cruzaba cartas con los reyes, hasta que Carlos III decidió acabar con esta pseudo dinastía rural al negarse a pagar unos impuestos. Hoy es un bonito enclave para pasar el día, comer en alguno de sus buenos restaurantes y descubrir el encanto de la arquitectura rural popular. alamy
  • Las vías verdes siguen los antiguos trazados de ferrocarriles en estado de abandono. Es el caso de  la que discurre junto al río Tajuña , que sigue el trazado del antiguo ferrocarril remolachero de Arganda del Rey, al sureste de la región. Esta discurre por un paisaje de vegas suave y fértil, entre viñedos, olivos, almendros y maizales. El camino, que se identifica fácilmente gracias a su firme de color rojo, tiene una longitud de 49 kilómetros y va de Arganda del Rey a Ambite. El descenso hasta Morata de Tajuña regala una de las mejores vistas del valle. En el camino se encuentran  el Museo del Ferrocarril de Arganda , los restos del castillo de Perales (en la foto), cuevas trogloditas y el palacio de Ambite, curiosas e imponentes paredes de yeso que surgen entre Perales y Tielmes y  el fabuloso parque regional del Suroeste . Dos tramos del antiguo ferrocarril minero atraviesan el casco urbano de Arganda, accesible en metro desde Madrid.
    15Vía verde del Tajuña: en metro para hacer senderismo junto al río Las vías verdes siguen los antiguos trazados de ferrocarriles en estado de abandono. Es el caso de la que discurre junto al río Tajuña, que sigue el trazado del antiguo ferrocarril remolachero de Arganda del Rey, al sureste de la región. Esta discurre por un paisaje de vegas suave y fértil, entre viñedos, olivos, almendros y maizales. El camino, que se identifica fácilmente gracias a su firme de color rojo, tiene una longitud de 49 kilómetros y va de Arganda del Rey a Ambite. El descenso hasta Morata de Tajuña regala una de las mejores vistas del valle. En el camino se encuentran el Museo del Ferrocarril de Arganda, los restos del castillo de Perales (en la foto), cuevas trogloditas y el palacio de Ambite, curiosas e imponentes paredes de yeso que surgen entre Perales y Tielmes y el fabuloso parque regional del Suroeste. Dos tramos del antiguo ferrocarril minero atraviesan el casco urbano de Arganda, accesible en metro desde Madrid. getty images
  • Hoy es una gran ciudad, en realidad siempre lo fue, y  Alcalá de Henares  es también una magnífica escapada cultural para un día. Solo hay que subir en los muchos autobuses que conectan con Madrid o en el tren, y plantarnos en el centro de una de las ciudades con más historia del centro de España. La ciudad natal de Cervantes es perfecta para pasear, recorrer sus calles y plazas o visitar museos y monumentos, algunos extraordinarios, como la iglesia catedral Magistral, el Corral de Comedias, el monasterio de San Bernardo y, por supuesto, la Universidad, fundada por el cardenal Cisneros en 1499. Pero es que, además, Alcalá fue antes ciudad romana (se pueden visitar las ruinas de la antigua Complutum), sede arzobispal (con su correspondiente palacio arzobispal) y ciudad universitaria con ambiente de fondas y mesones, como se puede ver en la famosa Hostería del Estudiante, instalada en un caserón impresionante del siglo XVI. Alcalá es también una escapada perfecta para comer bien o irse de tapas.
    16Alcalá de Henares: la primera universidad de Madrid Hoy es una gran ciudad, en realidad siempre lo fue, y Alcalá de Henares es también una magnífica escapada cultural para un día. Solo hay que subir en los muchos autobuses que conectan con Madrid o en el tren, y plantarnos en el centro de una de las ciudades con más historia del centro de España. La ciudad natal de Cervantes es perfecta para pasear, recorrer sus calles y plazas o visitar museos y monumentos, algunos extraordinarios, como la iglesia catedral Magistral, el Corral de Comedias, el monasterio de San Bernardo y, por supuesto, la Universidad, fundada por el cardenal Cisneros en 1499. Pero es que, además, Alcalá fue antes ciudad romana (se pueden visitar las ruinas de la antigua Complutum), sede arzobispal (con su correspondiente palacio arzobispal) y ciudad universitaria con ambiente de fondas y mesones, como se puede ver en la famosa Hostería del Estudiante, instalada en un caserón impresionante del siglo XVI. Alcalá es también una escapada perfecta para comer bien o irse de tapas. alamy
  • Villaconejos, al sur de la región, produce quizá la mejor cosecha de melones de España. El melón de  Villaconejos  es de la variedad de piel de sapo y se cultiva en las fértiles tierras de la comarca de Las Vegas: huertas y campos bañados por las aguas del Tajo y del Jarama. Cuenta la leyenda que un soldado llevó los melones a Villaconejos desde tierras africanas. Lo que sí se sabe con certeza es que en el siglo XVII ya eran conocidos. Las altas temperaturas diurnas y el frío nocturno hacen que en las horas de Sol el fruto absorba mucho azúcar y en la oscuridad de la noche respire, lo cual le aporta un sabor muy especial. Su producción es de 65.000 toneladas anuales, y cada 12 de octubre celebra la Fiesta del Melón. Y por supuesto, no falta su Museo del Melón, único en su género en el mundo. Expone información, fotografías y útiles de labranza que reflejan la historia agrícola de la población.
    17Villaconejos: el reino de los melones Villaconejos, al sur de la región, produce quizá la mejor cosecha de melones de España. El melón de Villaconejos es de la variedad de piel de sapo y se cultiva en las fértiles tierras de la comarca de Las Vegas: huertas y campos bañados por las aguas del Tajo y del Jarama. Cuenta la leyenda que un soldado llevó los melones a Villaconejos desde tierras africanas. Lo que sí se sabe con certeza es que en el siglo XVII ya eran conocidos. Las altas temperaturas diurnas y el frío nocturno hacen que en las horas de Sol el fruto absorba mucho azúcar y en la oscuridad de la noche respire, lo cual le aporta un sabor muy especial. Su producción es de 65.000 toneladas anuales, y cada 12 de octubre celebra la Fiesta del Melón. Y por supuesto, no falta su Museo del Melón, único en su género en el mundo. Expone información, fotografías y útiles de labranza que reflejan la historia agrícola de la población.
  •  Monti London Gin  no se destila en las campiñas inglesas, sino en el centro urbano de Los Molinos, uno de los pueblos más conocidos de la sierra de Guadarrama. Esta pequeña destilería artesanal (es visitable) elabora una ginebra de gran calidad que se destila en alambiques de cobre, se macera en frío con 15 botánicos naturales y el agua de la sierra de Guadarrama le imprime carácter, gracias a su baja mineralización. En 2018 y 2019 fue nombrada la mejor ginebra de España en la categoría London Dry. En la boca se siente seca y compleja; llena de matices aromáticos entre los que destacan el enebro, los cítricos y un fino aroma a campo. Gin Monti, además de madrileña, presume de un espíritu mediterráneo que le proporcionan alguno de sus botánicos, como las hojas de olivo, el cantueso, el limón, la naranja o el regaliz. Los Molinos es uno de los pueblos que mejor ha conservado el agradable ambiente de veraneo serrano, con grandes chalets de granito para familias que buscan un rincón fresco para instalarse durante el tórrido verano de la capital.
    18La mejor ginebra, con agua del Guadarrama, se hace en Los Molinos Monti London Gin no se destila en las campiñas inglesas, sino en el centro urbano de Los Molinos, uno de los pueblos más conocidos de la sierra de Guadarrama. Esta pequeña destilería artesanal (es visitable) elabora una ginebra de gran calidad que se destila en alambiques de cobre, se macera en frío con 15 botánicos naturales y el agua de la sierra de Guadarrama le imprime carácter, gracias a su baja mineralización. En 2018 y 2019 fue nombrada la mejor ginebra de España en la categoría London Dry. En la boca se siente seca y compleja; llena de matices aromáticos entre los que destacan el enebro, los cítricos y un fino aroma a campo. Gin Monti, además de madrileña, presume de un espíritu mediterráneo que le proporcionan alguno de sus botánicos, como las hojas de olivo, el cantueso, el limón, la naranja o el regaliz. Los Molinos es uno de los pueblos que mejor ha conservado el agradable ambiente de veraneo serrano, con grandes chalets de granito para familias que buscan un rincón fresco para instalarse durante el tórrido verano de la capital.