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Un whisky con hielo patagónico

El escritor Héctor Abad Faciolince nos lleva de viaje a la Patagonia chilena para descubrir sus glaciares

El escritor Héctor Abad Faciolince.
El escritor Héctor Abad Faciolince.

Héctor Abad Faciolince vive un momento alegre: la versión cinematográfica de su novela autobiográfica El olvido que seremos, dirigida por Fernando Trueba, ha ganado el Goya a la mejor película iberoamericana y se estrena el próximo 7 de mayo. El escritor colombiano nos lleva de viaje a su continente: a la Patagonia chilena, junto al parque nacional Torres del Paine.

¿Iba en busca de glaciares?

Así es, siempre quise verlos en directo y pude hacerlo cuando me invitaron a este viaje como pago por mi participación en el jurado de un premio literario. También me topé con animales como guanacos y cóndores, e incluso con un puma.

Háblenos de ese encuentro.

Fue un día en que dimos un paseo a pie con un guía por un campo lleno de guanacos. Mi pareja, que tiene muy buena vista, atisbó un puma a lo lejos. Nosotros sabíamos que los animales se ponen nerviosos ante la presencia de un puma, y ese día los guanacos estaban inquietos. El guía decía que era casi imposible ver uno, pero acabó dándonos la razón.

¿Sintió miedo?

La verdad es que, como soy miope, al principio no lo veía, por eso quise acercarme un poco hasta él. Era de color café con leche, estaba muy bien camuflado en el paisaje. Me arriesgué para filmarlo, y ahí vi cómo se paró y me miró, como pensando: “¿Lo ataco o no?”. Finalmente se retiró.

El parque nacional Torres del Paine (Chile). ampliar foto
El parque nacional Torres del Paine (Chile). getty images

¿Durmió bien tras la aventura?

Sería difícil dormir mal en un lugar tan lindo como el hotel donde estábamos. Se llama Tierra Patagonia y es de la arquitecta Cazú Zegers. Se encuentra a orillas del lago Sarmiento. Es todo de madera y está camuflado entre la naturaleza, un poco como el puma.

¿Y su excursión a los glaciares?

Fue conmovedora porque probablemente seamos la última generación que vea estas montañas de hielo: se están derritiendo a pasos agigantados. Para ir a su encuentro se toma un barquito que va navegando por los lagos. Lo más sorprendente es el color azul profundo del hielo. Es una tradición que te ofrezcan un whisky con el hielo azul que van recortando del témpano.

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