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Casas de colores con restaurantes con terraza en la plaza Marina de Cudillero (Asturias).
Casas de colores con restaurantes con terraza en la plaza Marina de Cudillero (Asturias). ALAMY

‘Bonitas del norte’ o las mejores escapadas en la costa cantábrica

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El norte de España concentra playas con encanto, villas señoriales, pueblos marineros y ciudades elegantes con una pujante oferta cultural. Además, es un paraíso para excursionistas y montañeros y el hogar milenario de santuarios, cuevas prehistóricas y bosques mágicos

  • Encajonada entre el mar y las montañas,  la villa marinera de Cudillero , que desde hace años se ha acostumbrado a copar los primeros puestos de  los pueblos más bonitos de España , es una de las postales que mejor vende las bondades del Principado de Asturias. Con su anfiteatro de casas de colores que miran al mar, una genuina cocina marinera y unas empinadas callejuelas que peinan el casco histórico y suben hasta los miradores hacen de Cudillero un destino ideal para disfrutar de las maravillosas playas que la rodean y de su singular entorno natural. En la plaza Marina, donde antes se tejían las redes y se descargaba el pescado, los visitantes abarrotan los restaurantes y bares. Y en lo alto del acantilado, el faro sigue orientando a los buques que surcan el Cantábrico. En esta zona de la costa asturiana encontraremos algunas de las playas más bellas del Principado, como la deslumbrante playa del Silencio, abrazada por un alto acantilado, o el arenal de Aguilar, larga y de arena fina y dorada.     Cudillero está a 44 minutos en coche o 1 hora y 32 minutos en autobús desde Oviedo
    1Cudillero, un mosaico de color en la costa occidental asturiana Encajonada entre el mar y las montañas, la villa marinera de Cudillero, que desde hace años se ha acostumbrado a copar los primeros puestos de los pueblos más bonitos de España, es una de las postales que mejor vende las bondades del Principado de Asturias. Con su anfiteatro de casas de colores que miran al mar, una genuina cocina marinera y unas empinadas callejuelas que peinan el casco histórico y suben hasta los miradores hacen de Cudillero un destino ideal para disfrutar de las maravillosas playas que la rodean y de su singular entorno natural. En la plaza Marina, donde antes se tejían las redes y se descargaba el pescado, los visitantes abarrotan los restaurantes y bares. Y en lo alto del acantilado, el faro sigue orientando a los buques que surcan el Cantábrico. En esta zona de la costa asturiana encontraremos algunas de las playas más bellas del Principado, como la deslumbrante playa del Silencio, abrazada por un alto acantilado, o el arenal de Aguilar, larga y de arena fina y dorada.

    Cudillero está a 44 minutos en coche o 1 hora y 32 minutos en autobús desde Oviedo
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  • Casi dos millones de visitantes acuden anualmente a este lugar emblemático de Asturias. Levantado allí donde, según la leyenda, en el año 718 el rey Pelayo y sus hombres dieron comienzo a la Reconquista contra los musulmanes que intentaban invadir la región, este santuario es el lugar de culto más sagrado del Principado. Aunque su corazón espiritual es la Santa Cueva, que guarda el arca funeraria del monarca, el conjunto religioso cuenta también con una bella basílica neogótica y un museo de arte. El santuario es la visita obligada en cualquier escapada a  los Picos de Europa , el reino encantado de rebecos y águilas, osos y lobos y uno de los parajes naturales más apreciados de la Península. La visita puede comenzar en la turística Cangas de Onís, cuyo icónico puente romano es otra de las imágenes más recurrentes de la región, para después subir a los lagos de Covadonga (el Enol y el Ercina, ambos de origen glaciar y  cuya visita está restringida al transporte público en autobús  durante el verano, la Semana Santa y puentes festivos) y coronar la visita en la Santa Cueva.     Covadonga está a 1 hora y cuarto en coche (o más de dos horas en autobús) desde Oviedo.
    2Santuario de Covadonga (Cangas de Onís, Asturias) Casi dos millones de visitantes acuden anualmente a este lugar emblemático de Asturias. Levantado allí donde, según la leyenda, en el año 718 el rey Pelayo y sus hombres dieron comienzo a la Reconquista contra los musulmanes que intentaban invadir la región, este santuario es el lugar de culto más sagrado del Principado. Aunque su corazón espiritual es la Santa Cueva, que guarda el arca funeraria del monarca, el conjunto religioso cuenta también con una bella basílica neogótica y un museo de arte. El santuario es la visita obligada en cualquier escapada a los Picos de Europa, el reino encantado de rebecos y águilas, osos y lobos y uno de los parajes naturales más apreciados de la Península. La visita puede comenzar en la turística Cangas de Onís, cuyo icónico puente romano es otra de las imágenes más recurrentes de la región, para después subir a los lagos de Covadonga (el Enol y el Ercina, ambos de origen glaciar y cuya visita está restringida al transporte público en autobús durante el verano, la Semana Santa y puentes festivos) y coronar la visita en la Santa Cueva.

    Covadonga está a 1 hora y cuarto en coche (o más de dos horas en autobús) desde Oviedo.
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  •  Gijón, la ciudad más poblada de Asturias  (271.000 habitantes), se ha convertido en una de las urbes más animadas del norte, y una de las más visitadas. Vital y bulliciosa, muchos viajeros aprecian el ambiente popular de sus estrechas calles asomadas al Cantábrico. Gijón, en definitiva, es una ciudad que depara muchas sorpresas: su casco histórico, repleto de restaurantes y sidrerías en los que saborear una tentadora gastronomía marinera, está lleno de bellos palacios modernistas, yacimientos arqueológicos, museos y exposiciones de arte, acompañadas de eventos y festivales. Sus largas playas de arena dorada se convierten en verano en el eje de la vida nocturna. La más codiciada es la de San Lorenzo, una de las playas urbanas más bonitas y limpias de España; y la preferida por los surfistas, la de Piles.     Gijón está a 30 minutos por carretera de Oviedo.
    3Gijón, elegante y animada (Asturias) Gijón, la ciudad más poblada de Asturias (271.000 habitantes), se ha convertido en una de las urbes más animadas del norte, y una de las más visitadas. Vital y bulliciosa, muchos viajeros aprecian el ambiente popular de sus estrechas calles asomadas al Cantábrico. Gijón, en definitiva, es una ciudad que depara muchas sorpresas: su casco histórico, repleto de restaurantes y sidrerías en los que saborear una tentadora gastronomía marinera, está lleno de bellos palacios modernistas, yacimientos arqueológicos, museos y exposiciones de arte, acompañadas de eventos y festivales. Sus largas playas de arena dorada se convierten en verano en el eje de la vida nocturna. La más codiciada es la de San Lorenzo, una de las playas urbanas más bonitas y limpias de España; y la preferida por los surfistas, la de Piles.

    Gijón está a 30 minutos por carretera de Oviedo.
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  • No hace falta ser un rey para sentirse como tal. Basta con regalarse uno o dos días en  este complejo termal  a unos 10 kilómetros de Oviedo, planteado alrededor de un suntuoso balneario diseñado en 1776 por el arquitecto barroco Ventura Rodríguez. Sus aguas, que brotan a 40°C, discurren por dos instalaciones: el balneario real, con una cueva-manantial, tres piscinas, jacuzzis y la llamada sala de las columnas; y el centro termal Aquaxana, más moderno, que ofrece todo tipo de tratamientos, además de una gran piscina de agua caliente al aire libre.    A 15 minutos en coche o 35 en autobús desde la capital del Principado.
    4Las Caldas Villa Termal (Oviedo, Asturias) No hace falta ser un rey para sentirse como tal. Basta con regalarse uno o dos días en este complejo termal a unos 10 kilómetros de Oviedo, planteado alrededor de un suntuoso balneario diseñado en 1776 por el arquitecto barroco Ventura Rodríguez. Sus aguas, que brotan a 40°C, discurren por dos instalaciones: el balneario real, con una cueva-manantial, tres piscinas, jacuzzis y la llamada sala de las columnas; y el centro termal Aquaxana, más moderno, que ofrece todo tipo de tratamientos, además de una gran piscina de agua caliente al aire libre.

    A 15 minutos en coche o 35 en autobús desde la capital del Principado.
  • En los últimos años, esta pequeña población incrustada en un entorno natural de ensueño se ha convertido en una de las capitales del turismo rural asturiano. Además de por su gastronomía, museos y yacimientos arqueológicos,  Taramundi  es conocida por la cuchillería local: observar a los artesanos que fraguan las lamas, moldean las asas y crean estas afiladas joyas es un auténtico espectáculo. Y pocos han conseguido el grado de virtuosismo que Juan Carlos Quintana ha logrado con las navajas.  Su taller se abre al público, demostración incluida , y en la exposición lucen en las vitrinas obras de arte como la navaja en acero de Damasco. Actualmente, permanece cerrado por la pandemia. Situada en el límite con Galicia, que influye tanto en la cultura como en el idioma (aquí se habla el eonaviego, una curiosa mezcla de bable y gallego), Taramundi cuenta con una rica oferta cultural y gastronómica, y es un punto de partida ideal para descubrir el oeste de la región.     La aldea está a 2 horas en coche o 4 horas y 20 minutos en autobús desde Oviedo.
    5Taramundi, oda al turismo rural (Asturias) En los últimos años, esta pequeña población incrustada en un entorno natural de ensueño se ha convertido en una de las capitales del turismo rural asturiano. Además de por su gastronomía, museos y yacimientos arqueológicos, Taramundi es conocida por la cuchillería local: observar a los artesanos que fraguan las lamas, moldean las asas y crean estas afiladas joyas es un auténtico espectáculo. Y pocos han conseguido el grado de virtuosismo que Juan Carlos Quintana ha logrado con las navajas. Su taller se abre al público, demostración incluida, y en la exposición lucen en las vitrinas obras de arte como la navaja en acero de Damasco. Actualmente, permanece cerrado por la pandemia. Situada en el límite con Galicia, que influye tanto en la cultura como en el idioma (aquí se habla el eonaviego, una curiosa mezcla de bable y gallego), Taramundi cuenta con una rica oferta cultural y gastronómica, y es un punto de partida ideal para descubrir el oeste de la región.

    La aldea está a 2 horas en coche o 4 horas y 20 minutos en autobús desde Oviedo.
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  • El tramo de costa asturiana que va desde Villaviciosa hasta Ribadesella es un riquísimo yacimiento de hallazgos prehistóricos que no para de desvelar maravillas. Fósiles, huesos y huellas que los dinosaurios dejaron en la arena de playas hace millones de años y que ahora se esconden en las rocas de los altos acantilados que perfilan el litoral asturiano. La mayoría de estos sitios se pueden visitar libremente, como la playa de Merón y el faro y puerto de Tazones, donde se pueden buscar icnitas, huellas fosilizadas de los reptiles jurásicos. Para poner todo ello en contexto es imprescindible pasarse por el  Museo del Jurásico de Asturias (MUJA)  (en la foto), un moderno edificio con unas visitas impresionantes a Lastres, en el medio de la llamada Costa Jurásica. Es una visita perfecta si se viaja con niños, que no saldrán del asombro al toparse con gigantescas réplicas a tamaño real de dinosaurios, además de una rica colección de hallazgos en la zona que atestiguan la vida, la evolución y la extinción de los primeros saurios que habitaron el planeta.    De la misma época, pero del mundo vegetal, procede el azabache, resultado de la fosilización de los troncos de dos especies de árboles prehistóricos. Delicadísimo y muy difícil de tallar, este pseudo mineral al que se le dieron propiedades mágicas, se usa desde hace miles de años en la orfebrería tradicional de Asturias. Para intentar encontrar algunas piezas valiosas, es posible recorrer la ruta del Azabache, una senda de unos 5 kilómetros que sube desde Tazones hasta la parroquia de Oles, frente a la bocana de una antigua mina de azabache. En el centro de Villaviciosa, junto al mercado municipal, se encuentra la sede de la Unión Azabachera, donde se venden joyas realizadas con este material.     A 45 minutos en coche o 1 hora y 20 minutos en autobús desde Oviedo .
    6Por las rutas del Jurásico y del Azabache (Asturias) El tramo de costa asturiana que va desde Villaviciosa hasta Ribadesella es un riquísimo yacimiento de hallazgos prehistóricos que no para de desvelar maravillas. Fósiles, huesos y huellas que los dinosaurios dejaron en la arena de playas hace millones de años y que ahora se esconden en las rocas de los altos acantilados que perfilan el litoral asturiano. La mayoría de estos sitios se pueden visitar libremente, como la playa de Merón y el faro y puerto de Tazones, donde se pueden buscar icnitas, huellas fosilizadas de los reptiles jurásicos. Para poner todo ello en contexto es imprescindible pasarse por el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) (en la foto), un moderno edificio con unas visitas impresionantes a Lastres, en el medio de la llamada Costa Jurásica. Es una visita perfecta si se viaja con niños, que no saldrán del asombro al toparse con gigantescas réplicas a tamaño real de dinosaurios, además de una rica colección de hallazgos en la zona que atestiguan la vida, la evolución y la extinción de los primeros saurios que habitaron el planeta.

    De la misma época, pero del mundo vegetal, procede el azabache, resultado de la fosilización de los troncos de dos especies de árboles prehistóricos. Delicadísimo y muy difícil de tallar, este pseudo mineral al que se le dieron propiedades mágicas, se usa desde hace miles de años en la orfebrería tradicional de Asturias. Para intentar encontrar algunas piezas valiosas, es posible recorrer la ruta del Azabache, una senda de unos 5 kilómetros que sube desde Tazones hasta la parroquia de Oles, frente a la bocana de una antigua mina de azabache. En el centro de Villaviciosa, junto al mercado municipal, se encuentra la sede de la Unión Azabachera, donde se venden joyas realizadas con este material.

    A 45 minutos en coche o 1 hora y 20 minutos en autobús desde Oviedo.
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  • Hábitat de osos pardos, lobos, urogallos, gatos monteses, lobos y urogallos, además de jabalíes, corzos y rebecos,  Muniellos es el mayor robledal de España y el mejor conservado de Europa . Este bosque virgen de 59 kilómetros cuadrados, en el extremo suroeste de Asturias, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, está atravesado por decenas de senderos que se adentran hasta sus rincones más idílicos. Este singular espacio, situado entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias, lleva protegido desde 1982, cuando después de tres siglos de explotación para abastecer los astilleros de la Armada, fue adquirido por el Principado. Debido a la fragilidad del ecosistema, solo pueden acceder un máximo de 20 personas al día, por lo que hay que reservar incluso con varios meses de antelación.     El bosque está a 1 hora y 45 minutos en coche de Oviedo.
    7En los bosques del oso: Muniellos (Cangas del Narcea, Asturias) Hábitat de osos pardos, lobos, urogallos, gatos monteses, lobos y urogallos, además de jabalíes, corzos y rebecos, Muniellos es el mayor robledal de España y el mejor conservado de Europa. Este bosque virgen de 59 kilómetros cuadrados, en el extremo suroeste de Asturias, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, está atravesado por decenas de senderos que se adentran hasta sus rincones más idílicos. Este singular espacio, situado entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias, lleva protegido desde 1982, cuando después de tres siglos de explotación para abastecer los astilleros de la Armada, fue adquirido por el Principado. Debido a la fragilidad del ecosistema, solo pueden acceder un máximo de 20 personas al día, por lo que hay que reservar incluso con varios meses de antelación.

    El bosque está a 1 hora y 45 minutos en coche de Oviedo.
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  • En la Edad Media, este pequeño puerto pesquero formaba parte, junto con Santander, Laredo y Castro-Urdiales, de la Hermandad de las Cuatro Villas, una poderosa agrupación militar y comercial al servicio de la Corona de Castilla. Testigos de su antiguo esplendor son el castillo y la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Hoy sus largas playas de arena y el cercano  parque natural de Oyambre  atraen a los viajeros, que disfrutan también de la excelente gastronomía local. Las marismas de Oyambre son todo un espectáculo, ya que están representados los distintos ecosistemas de la costa cántabra, y en ellos habita una diversa y abundante fauna. Dentro del parque hay también conjuntos de playas y dunas, como la del Merón y la de Oyambre, que son muy visitadas en verano y que permiten no solo bañarse o pasear por su arena blanca y fina, sino practicar el surf.     San Vicente está a 47 minutos en coche o 1 hora y 35 minutos en autobús desde Santander.
    8San Vicente de la Barquera, entre el mar y la montaña (Cantabria) En la Edad Media, este pequeño puerto pesquero formaba parte, junto con Santander, Laredo y Castro-Urdiales, de la Hermandad de las Cuatro Villas, una poderosa agrupación militar y comercial al servicio de la Corona de Castilla. Testigos de su antiguo esplendor son el castillo y la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Hoy sus largas playas de arena y el cercano parque natural de Oyambre atraen a los viajeros, que disfrutan también de la excelente gastronomía local. Las marismas de Oyambre son todo un espectáculo, ya que están representados los distintos ecosistemas de la costa cántabra, y en ellos habita una diversa y abundante fauna. Dentro del parque hay también conjuntos de playas y dunas, como la del Merón y la de Oyambre, que son muy visitadas en verano y que permiten no solo bañarse o pasear por su arena blanca y fina, sino practicar el surf.

    San Vicente está a 47 minutos en coche o 1 hora y 35 minutos en autobús desde Santander.
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  • En el corazón de los Picos de Europa, en la comarca cántabra de Liébana,  este monasterio del siglo VI  es uno de los lugares más sagrados para el cristianismo, ya que guarda el mayor trozo de lo que pudo ser la cruz de Cristo, un fragmento de 63 centímetros que, según la tradición católica, trajo desde Tierra Santa santo Toribio. El  Lignum Crucis  es el destino final del llamado Camino Lebaniego, un peregrinaje enlazado al de Santiago de Compostela y que empieza en San Vicente de la Barquera. Liébana tiene además un privilegio: celebra también su Año Jubilar, una particularidad que solo comparte con Jerusalén, Roma, Santiago y Caravaca de la Cruz. Santo Toribio es un lugar curioso, y no solo por su iglesia gótica, sino también por su ubicación en el corazón de los Picos de Europa, muy cerca de Potes, la pintoresca e interesante capital de los montañeros, elegida capital del turismo rural 2020 por los viajeros del  portal turístico EscapadaRural.com . También es un sitio magnífico para comer un contundente menú montañés (sin que falte por supuesto, el famoso cocido lebaniego).     A 1 hora y 40 minutos en coche o 3 horas y 25 minutos en tren desde Santander
    9Año Santo en el monasterio de Santo Toribio (Cantabria) En el corazón de los Picos de Europa, en la comarca cántabra de Liébana, este monasterio del siglo VI es uno de los lugares más sagrados para el cristianismo, ya que guarda el mayor trozo de lo que pudo ser la cruz de Cristo, un fragmento de 63 centímetros que, según la tradición católica, trajo desde Tierra Santa santo Toribio. El Lignum Crucis es el destino final del llamado Camino Lebaniego, un peregrinaje enlazado al de Santiago de Compostela y que empieza en San Vicente de la Barquera. Liébana tiene además un privilegio: celebra también su Año Jubilar, una particularidad que solo comparte con Jerusalén, Roma, Santiago y Caravaca de la Cruz. Santo Toribio es un lugar curioso, y no solo por su iglesia gótica, sino también por su ubicación en el corazón de los Picos de Europa, muy cerca de Potes, la pintoresca e interesante capital de los montañeros, elegida capital del turismo rural 2020 por los viajeros del portal turístico EscapadaRural.com. También es un sitio magnífico para comer un contundente menú montañés (sin que falte por supuesto, el famoso cocido lebaniego).

    A 1 hora y 40 minutos en coche o 3 horas y 25 minutos en tren desde Santander
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  • A pesar de su nombre,  Santillana del Mar  está en medio de una verde llanura coronada por suaves montañas, a unos 10 kilómetros de la costa. Es una de las localidades más pintorescas de Cantabria y también una de las más visitadas. Su casco antiguo, de corte medieval y con calles empedradas y balcones floridos, cobija maravillas como la colegiata de Santa Juliana o el Museo Diocesano, que alberga fabulosas pinturas y esculturas. Pero Santillana es sobre todo conocida por que aquí se localiza uno de los lugares más singulares de Europa,  la Cueva de Altamira , considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre. Descubierta de forma casual en 1879, atesora pinturas y grabados rupestres de hace más de 15.000 años: caballos, ciervos, jabalíes y decenas de bisontes de color rojo. Para proteger este increíble patrimonio, solo cinco personas pueden entrar en la gruta cada semana. Los demás pueden visitar su réplica exacta, la Neocueva, en un moderno museo junto a la entrada del yacimiento.    Santillana está a 35 minutos en coche o autobús desde Santander.
    10Un larguísimo viaje en el tiempo: Santillana del Mar y las Cuevas de Altamira (Cantabria) A pesar de su nombre, Santillana del Mar está en medio de una verde llanura coronada por suaves montañas, a unos 10 kilómetros de la costa. Es una de las localidades más pintorescas de Cantabria y también una de las más visitadas. Su casco antiguo, de corte medieval y con calles empedradas y balcones floridos, cobija maravillas como la colegiata de Santa Juliana o el Museo Diocesano, que alberga fabulosas pinturas y esculturas. Pero Santillana es sobre todo conocida por que aquí se localiza uno de los lugares más singulares de Europa, la Cueva de Altamira, considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre. Descubierta de forma casual en 1879, atesora pinturas y grabados rupestres de hace más de 15.000 años: caballos, ciervos, jabalíes y decenas de bisontes de color rojo. Para proteger este increíble patrimonio, solo cinco personas pueden entrar en la gruta cada semana. Los demás pueden visitar su réplica exacta, la Neocueva, en un moderno museo junto a la entrada del yacimiento.

    Santillana está a 35 minutos en coche o autobús desde Santander.
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  • Diseñado en 1883 por el famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí (1852-1926),  este palacete modernista , cubierto de azulejos con girasoles e iluminado por ventanas musicales, es uno de los reclamos de esta localidad costera, que entre los siglos XIX y XX floreció gracias al comercio con las Américas y se cubrió de monumentales edificios como el palacio de Sobrellano o la Universidad Pontificia. Junto al Capricho, el palacio fue construido por otro arquitecto catalán, Joan Martorell, por encargo del primer marqués de Comillas, el ahora controvertido Antonio López (fue negrero y tratante de esclavos). En estilo neogótico, en su interior hay valiosos muebles de Gaudí. Fue el primer edificio de España que utilizó la luz eléctrica, ya que el marqués la mandó instalar para una de las visitas del rey, aunque finalmente éste se alojó en otra mansión del pueblo, ya que la instalación no se terminó a tiempo. El palacio y el capricho son el reclamo principal, pero el pueblo de Comillas merece la pena por muchos otros motivos. Bastión del veraneo aristocrático en Cantabria, aquí pasaba la familiar real los meses de canícula y esto dejó una huella en sus edificios.    Comillas está a 50 minutos en coche (20 minutos más en autobús) desde Santander.
    11Modernismo en el Capricho de Gaudí (Comillas, Cantabria) Diseñado en 1883 por el famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí (1852-1926), este palacete modernista, cubierto de azulejos con girasoles e iluminado por ventanas musicales, es uno de los reclamos de esta localidad costera, que entre los siglos XIX y XX floreció gracias al comercio con las Américas y se cubrió de monumentales edificios como el palacio de Sobrellano o la Universidad Pontificia. Junto al Capricho, el palacio fue construido por otro arquitecto catalán, Joan Martorell, por encargo del primer marqués de Comillas, el ahora controvertido Antonio López (fue negrero y tratante de esclavos). En estilo neogótico, en su interior hay valiosos muebles de Gaudí. Fue el primer edificio de España que utilizó la luz eléctrica, ya que el marqués la mandó instalar para una de las visitas del rey, aunque finalmente éste se alojó en otra mansión del pueblo, ya que la instalación no se terminó a tiempo. El palacio y el capricho son el reclamo principal, pero el pueblo de Comillas merece la pena por muchos otros motivos. Bastión del veraneo aristocrático en Cantabria, aquí pasaba la familiar real los meses de canícula y esto dejó una huella en sus edificios.

    Comillas está a 50 minutos en coche (20 minutos más en autobús) desde Santander.
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  • Los senderistas y montañeros conocen muy bien el  parque natural de Gorbeia , el más extenso del País Vasco, a caballo entre las provincias de Álava y Bizkaia. Quizá por ello es una de las escapadas más buscadas por los vascos para practicar la bicicleta de montaña, la equitación, el senderismo o la espeleología, sobre todo en primavera y verano. Cruzado por decenas de senderos que atraviesan tupidos bosques de hayas a la sombra del monte Gorbea, el parque esconde maravillas como la cascada de Goiuri (en la foto), un salto de agua de 105 metros de altura; las espectaculares cuevas de Balzola y Mairuelegorreta; embalses y humedales; y el santuario románico de Nuestra Señora de Oro, cuya edificación actual es del siglo XVI sobre las ruinas de su antecesor románico del siglo XII. Este 'santuario de las bellas cumbres', como suelen denominarlo los vecinos de la zona, se alza en la cumbre rocosa de Peñas de Oro, entre arboledas, hayas y robles.    El parque está a 30 minutos en coche de Vitoria.
    12El paraíso del excursionismo vasco: parque natural de Gorbea Los senderistas y montañeros conocen muy bien el parque natural de Gorbeia, el más extenso del País Vasco, a caballo entre las provincias de Álava y Bizkaia. Quizá por ello es una de las escapadas más buscadas por los vascos para practicar la bicicleta de montaña, la equitación, el senderismo o la espeleología, sobre todo en primavera y verano. Cruzado por decenas de senderos que atraviesan tupidos bosques de hayas a la sombra del monte Gorbea, el parque esconde maravillas como la cascada de Goiuri (en la foto), un salto de agua de 105 metros de altura; las espectaculares cuevas de Balzola y Mairuelegorreta; embalses y humedales; y el santuario románico de Nuestra Señora de Oro, cuya edificación actual es del siglo XVI sobre las ruinas de su antecesor románico del siglo XII. Este 'santuario de las bellas cumbres', como suelen denominarlo los vecinos de la zona, se alza en la cumbre rocosa de Peñas de Oro, entre arboledas, hayas y robles.

    El parque está a 30 minutos en coche de Vitoria.
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  • Es uno de los lugares más emblemáticos de la costa vasca, a medio camino entre las localidades vizcaínas de Bakio y Bermeo. Esta pequeña ermita del siglo X despunta sobre  el islote de Gaztelugatxe (castillo de roca, en euskera) , un escollo rocoso unido al continente por un escenográfico puente de piedra de dos arcos. Aquí se grabaron escenas de la aclamada serie de fantasía Juego de Tronos, al transmutarse en Rocadragón, el hogar de la madre de los dragones Khaleesi. Junto con otra pequeña isla vecina, la de Aqueche, forma un biotopo protegido, que se extiende desde la localidad de Bakio hasta el cabo Machichaco en Bermeo, en el golfo de Vizcaya. Su singular silueta probablemente sea una de las imágenes más fotografiadas de toda la península Ibérica y un emblema del Cantábrico. Para alcanzar el santuario, lugar de peregrinación de los marineros de la zona, hay que subir un total de 241 escalones. Según la tradición, si se dan tres campanazos y se formula un deseo, este se cumplirá con total seguridad. Supersticiones aparte, las magníficas vistas sobre el mar ya son una excelente recompensa al esfuerzo.    El islote de Gaztelugatxe está a 44 minutos en coche desde Bilbao.
    13Una vista de película: Ermita de San Juan, Gaztelugatxe (País Vasco) Es uno de los lugares más emblemáticos de la costa vasca, a medio camino entre las localidades vizcaínas de Bakio y Bermeo. Esta pequeña ermita del siglo X despunta sobre el islote de Gaztelugatxe (castillo de roca, en euskera), un escollo rocoso unido al continente por un escenográfico puente de piedra de dos arcos. Aquí se grabaron escenas de la aclamada serie de fantasía Juego de Tronos, al transmutarse en Rocadragón, el hogar de la madre de los dragones Khaleesi. Junto con otra pequeña isla vecina, la de Aqueche, forma un biotopo protegido, que se extiende desde la localidad de Bakio hasta el cabo Machichaco en Bermeo, en el golfo de Vizcaya. Su singular silueta probablemente sea una de las imágenes más fotografiadas de toda la península Ibérica y un emblema del Cantábrico. Para alcanzar el santuario, lugar de peregrinación de los marineros de la zona, hay que subir un total de 241 escalones. Según la tradición, si se dan tres campanazos y se formula un deseo, este se cumplirá con total seguridad. Supersticiones aparte, las magníficas vistas sobre el mar ya son una excelente recompensa al esfuerzo.

    El islote de Gaztelugatxe está a 44 minutos en coche desde Bilbao.
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  • Al pintoresco casco antiguo, laberíntico y amurallado, de  Hondarribia  se accede a través del Pórtico de Santa María, muy rústico, a cuya izquierda se encuentra el Rincón de los Pintores, un escondrijo empedrado que ofrece la perspectiva perfecta de la calle Mayor y de la iglesia, en el que no es extraño ver pintores, atriles y pinceles. Se recomienda caminar sin rumbo por sus calles flanqueadas por casas bajas con las fachadas de colores, y sus bellas plazas, como la de Armas, donde se alza el castillo de Carlos V, del siglo X, actual parador nacional (en la foto), con vistas al estuario del Bidasoa y a la vecina Hendaya, ya en Francia. Tras un paseo por el litoral, se impone sentarse en una de sus genuinas tabernas y saborear su gustosa cocina marinera. Una de las joyas de Hondarribia es la  Villa Magalean . Una excepcional villa de estilo neovasco construida en los años cincuenta al pie del casco histórico de Hondarribia acoge este pequeño hotel-boutique que es ideal para una escapada romántica. No solo dispone de ocho exquisitas habitaciones dobles, sino que cuenta también con un afamado restaurante, una vinoteca y un relajante spa abierto al público, donde disfrutar de un hammam y abandonarse a masajes y otros tratamientos de belleza a orillas del Cantábrico.     A 25 minutos en coche o 48 en tren desde San Sebastián,
    14Hondarribia, la frontera elegante (País Vasco) Al pintoresco casco antiguo, laberíntico y amurallado, de Hondarribia se accede a través del Pórtico de Santa María, muy rústico, a cuya izquierda se encuentra el Rincón de los Pintores, un escondrijo empedrado que ofrece la perspectiva perfecta de la calle Mayor y de la iglesia, en el que no es extraño ver pintores, atriles y pinceles. Se recomienda caminar sin rumbo por sus calles flanqueadas por casas bajas con las fachadas de colores, y sus bellas plazas, como la de Armas, donde se alza el castillo de Carlos V, del siglo X, actual parador nacional (en la foto), con vistas al estuario del Bidasoa y a la vecina Hendaya, ya en Francia. Tras un paseo por el litoral, se impone sentarse en una de sus genuinas tabernas y saborear su gustosa cocina marinera. Una de las joyas de Hondarribia es la Villa Magalean. Una excepcional villa de estilo neovasco construida en los años cincuenta al pie del casco histórico de Hondarribia acoge este pequeño hotel-boutique que es ideal para una escapada romántica. No solo dispone de ocho exquisitas habitaciones dobles, sino que cuenta también con un afamado restaurante, una vinoteca y un relajante spa abierto al público, donde disfrutar de un hammam y abandonarse a masajes y otros tratamientos de belleza a orillas del Cantábrico.

    A 25 minutos en coche o 48 en tren desde San Sebastián,
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  • La desembocadura del río Oka Urdabai, en la comarca vizcaína de Busturialdea, es uno de los humedales más ricos e importantes del norte de España. Además de ser un lugar idílico para  observar centenares de especies  de aves acuáticas,  Urdaibai  alberga interesantes yacimientos arqueológicos que se remontan al Paleolítico. La reserva está cruzada por decenas de rutas de senderismo y pistas para bicicleta, y en primavera y otoño sus aguas se convierten en lugar de descanso para las aves migratorias. Urdabai tiene además algunas de las mejores playas de Euskadi: la de Laida, que varía constantemente en forma y tamaño, o la espectacular playa de Laga, bajo el imponente Peñón de Ogoño, que como tantos otros miradores naturales de la zona ofrece unas panorámicas impresionantes. Parada obligada son los preciosos pueblos pesqueros de Bermeo, Elantxobe y Mundaka, este último famoso por sus olas bravas tan solicitadas por los surfistas.     El estuario de Urdabai está 40 minutos en coche o 2 horas en autobús desde Bilbao.
    15Aves que vienen y van: Reserva de la Biosfera de Urdaibai (País Vasco) La desembocadura del río Oka Urdabai, en la comarca vizcaína de Busturialdea, es uno de los humedales más ricos e importantes del norte de España. Además de ser un lugar idílico para observar centenares de especies de aves acuáticas, Urdaibai alberga interesantes yacimientos arqueológicos que se remontan al Paleolítico. La reserva está cruzada por decenas de rutas de senderismo y pistas para bicicleta, y en primavera y otoño sus aguas se convierten en lugar de descanso para las aves migratorias. Urdabai tiene además algunas de las mejores playas de Euskadi: la de Laida, que varía constantemente en forma y tamaño, o la espectacular playa de Laga, bajo el imponente Peñón de Ogoño, que como tantos otros miradores naturales de la zona ofrece unas panorámicas impresionantes. Parada obligada son los preciosos pueblos pesqueros de Bermeo, Elantxobe y Mundaka, este último famoso por sus olas bravas tan solicitadas por los surfistas.

    El estuario de Urdabai está 40 minutos en coche o 2 horas en autobús desde Bilbao.
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  • El arte, la moda y el espectáculo indómito de la naturaleza se dan la mano en dos localidades muy cercanas entre sí en la costa guipuzcoana: Getaria y Zumaia. En el primero de estos dos pueblos, muy popular por su pescado a la parrilla, se inauguró en 2011  un museo dedicado a uno de los grandes de la moda, oriundo de Getaria: Cristóbal Balenciaga (1895-1972) , considerado el modisto de alta costura español más influyente. Su legado artístico y sus icónicos diseños se exponen en el interior de un elegante edificio con bellas vistas y más de 1.200 piezas. A 32 minutos en coche o 47 en autobús.    En la vecina Zumaia, a unos 7 kilómetros, irrumpe uno de los paisajes más espectaculares creados por la naturaleza, el flysch, considerada una de las formaciones geológicas más importantes de Europa. El flysch de Zumaia es una espectacular secuencia de estratos de roca de origen sedimentario, de diferente dureza, que componen los acantilados de un tramo de 8 kilómetros de costa guipuzcoana. El antiguo fondo marino emergió del océano durante la orogénesis y dejó al descubierto sus diferentes capas, donde, gracias a los fósiles y a los materiales incrustados, es posible leer más de 100 millones de años de historia de la Tierra. La mejor manera de observar el flysch, además de bajar a las playas de la zona, es con una ruta en barco que organiza  el Geoparque de la Costa Vasca .     Zumaia está a 37 minutos en coche o 47 en tren desde San Sebastián, y a 55 minutos en coche desde Bilbao
    16Arte, moda y acantilados: Zumaia y Getaria (País Vasco) El arte, la moda y el espectáculo indómito de la naturaleza se dan la mano en dos localidades muy cercanas entre sí en la costa guipuzcoana: Getaria y Zumaia. En el primero de estos dos pueblos, muy popular por su pescado a la parrilla, se inauguró en 2011 un museo dedicado a uno de los grandes de la moda, oriundo de Getaria: Cristóbal Balenciaga (1895-1972), considerado el modisto de alta costura español más influyente. Su legado artístico y sus icónicos diseños se exponen en el interior de un elegante edificio con bellas vistas y más de 1.200 piezas. A 32 minutos en coche o 47 en autobús.

    En la vecina Zumaia, a unos 7 kilómetros, irrumpe uno de los paisajes más espectaculares creados por la naturaleza, el flysch, considerada una de las formaciones geológicas más importantes de Europa. El flysch de Zumaia es una espectacular secuencia de estratos de roca de origen sedimentario, de diferente dureza, que componen los acantilados de un tramo de 8 kilómetros de costa guipuzcoana. El antiguo fondo marino emergió del océano durante la orogénesis y dejó al descubierto sus diferentes capas, donde, gracias a los fósiles y a los materiales incrustados, es posible leer más de 100 millones de años de historia de la Tierra. La mejor manera de observar el flysch, además de bajar a las playas de la zona, es con una ruta en barco que organiza el Geoparque de la Costa Vasca.

    Zumaia está a 37 minutos en coche o 47 en tren desde San Sebastián, y a 55 minutos en coche desde Bilbao
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  • Las pinturas del artista  Agustín Ibarrola  surgen en medio de un pinar costero cerca de Gernika (Bizkaia) trasformando el bosque en un verdadero lienzo vertical lleno de color. Creada entre 1982 y 1985, esta obra de 'land-art' se extiende a lo largo de un recorrido de 7 kilómetros. Los árboles pintados, observados desde determinadas posiciones y perspectivas, forman diferentes figuras geométricas. El bosque de Oma se ha convertido en una de las imágenes de Bizkaia: una fusión perfecta de cultura y naturaleza.  Es un conjunto de 47 obras, de entrada libre y gratuita (cerrado temporalmente por la pandemia)  en pleno Urdaibai, concretamente en la localidad de Kortezubi.     El bosque está a 38 minutos en coche o 1 hora y 50 minutos en autobús desde Bilbao.
    17El bosque pintado de Oma, un lienzo vertical (País Vasco) Las pinturas del artista Agustín Ibarrola surgen en medio de un pinar costero cerca de Gernika (Bizkaia) trasformando el bosque en un verdadero lienzo vertical lleno de color. Creada entre 1982 y 1985, esta obra de 'land-art' se extiende a lo largo de un recorrido de 7 kilómetros. Los árboles pintados, observados desde determinadas posiciones y perspectivas, forman diferentes figuras geométricas. El bosque de Oma se ha convertido en una de las imágenes de Bizkaia: una fusión perfecta de cultura y naturaleza. Es un conjunto de 47 obras, de entrada libre y gratuita (cerrado temporalmente por la pandemia) en pleno Urdaibai, concretamente en la localidad de Kortezubi.

    El bosque está a 38 minutos en coche o 1 hora y 50 minutos en autobús desde Bilbao.
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  • La ría de Ribadeo separa Galicia de Asturias.  El pueblo gallego del mismo nombre  es una villa llena de encanto que en verano se llena de visitantes fieles a sus encantos. Su casco antiguo está compuesto por casas de artesanos y marineros que se mezclan con edificaciones indianas, recuerdo del apogeo que vivió esta localidad en el siglo XIX, coincidiendo con el retorno de los inmigrantes que habían hecho fortuna en América. Fuera del núcleo urbano se encuentra  O Cargadoiro , una estructura metálica convertida en mirador desde la que antiguamente se cargaban los barcos del mineral extraído de un pueblo vecino. No hay que irse de Ribadeo sin ver Illa Pancha, una isla unida por un puentecito a tierra, de orografía escarpada y recortada y en la que hay dos faros. El más antiguo, de 1857, tiene planta cuadrada y  se emplea como alojamiento turístico ; y la torre cilíndrica, de 12 metros de altura, se construyó en 1980 para mejorar el alcance de la señal lumínica.    Pero la joya de Ribadeo es la cercana playa de las Catedrales. Su verdadero nombre es playa de Augas Santas, pero es más conocida por su apodo popular. En este arenal, que hay que visitar con marea baja y previa autorización de la Xunta de Galicia ( se puede gestionar la reserva en este enlace ), el mar ha esculpido en el acantilado cavidades de hasta 30 metros de altura que recuerdan a las bóvedas de un templo. Hay que tener cuidado con los desprendimientos (poco habituales, pero posibles) y también con las olas si se opta por el baño.     Ribadeo está a a 1 hora y 10 minutos en coche desde Lugo; 1 hora y 25 minutos desde Oviedo.
    18Ribadeo, una catedral dentro del mar (Galicia) La ría de Ribadeo separa Galicia de Asturias. El pueblo gallego del mismo nombre es una villa llena de encanto que en verano se llena de visitantes fieles a sus encantos. Su casco antiguo está compuesto por casas de artesanos y marineros que se mezclan con edificaciones indianas, recuerdo del apogeo que vivió esta localidad en el siglo XIX, coincidiendo con el retorno de los inmigrantes que habían hecho fortuna en América. Fuera del núcleo urbano se encuentra O Cargadoiro, una estructura metálica convertida en mirador desde la que antiguamente se cargaban los barcos del mineral extraído de un pueblo vecino. No hay que irse de Ribadeo sin ver Illa Pancha, una isla unida por un puentecito a tierra, de orografía escarpada y recortada y en la que hay dos faros. El más antiguo, de 1857, tiene planta cuadrada y se emplea como alojamiento turístico; y la torre cilíndrica, de 12 metros de altura, se construyó en 1980 para mejorar el alcance de la señal lumínica.

    Pero la joya de Ribadeo es la cercana playa de las Catedrales. Su verdadero nombre es playa de Augas Santas, pero es más conocida por su apodo popular. En este arenal, que hay que visitar con marea baja y previa autorización de la Xunta de Galicia (se puede gestionar la reserva en este enlace), el mar ha esculpido en el acantilado cavidades de hasta 30 metros de altura que recuerdan a las bóvedas de un templo. Hay que tener cuidado con los desprendimientos (poco habituales, pero posibles) y también con las olas si se opta por el baño.

    Ribadeo está a a 1 hora y 10 minutos en coche desde Lugo; 1 hora y 25 minutos desde Oviedo.
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