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Esencias finlandesas en Oulu

Rutas en bicicleta, una sauna en medio del río, guisos de alce y arte que se mimetiza con la naturaleza esperan en esta provincia al norte del país

La playa de Nallikarin, en la región de Oulu (Finlandia). Ampliar foto
La playa de Nallikarin, en la región de Oulu (Finlandia). ALAMY

Hay quien se pregunta cómo los finlandeses pueden sobrevivir a esos otoños e inviernos oscuros y gélidos y a pesar de eso haber sido declarado por cuarto año consecutivo el país más feliz del mundo según el World Happi­ness Report publicado el pasado 20 de marzo. La respuesta es simple: saben que la otra mitad del año estará iluminada y llena de vida. A partir del solsticio de invierno el día empieza a ganarle terreno a la noche, por eso desde ese momento es común encontrar a los finlandeses disfrutando de la vida al aire libre, incluso a altas horas de la madrugada. Durante las estivales “noches blancas” el sol se sumerge brevemente en el horizonte generando una sensación de día constante —en las zonas más septentrionales del país se mantiene por encima del horizonte más de 70 días seguidos—. La ciudad de Oulu, la capital de la región norte, y sus alrededores son el escenario ideal para vivir la experiencia finlandesa durante la primavera y el verano.

Toda la región de Oulu supone un punto de conexión entre la zona meridional de los lagos y la región de Laponia. Su aeropuerto es el segundo con más tráfico del país, por lo que las conexiones con las principales capitales europeas están garantizadas. Una vez en la ciudad, su orografía invita a olvidarse del coche. Lo mejor es dejarse llevar por la pasión que sus habitantes profesan a las bicicletas; la mayoría las utiliza para sus desplazamientos urbanos, incluidos los más pequeños de la familia. En los alrededores de la céntrica plaza Kauppatori, donde se encuentran la biblioteca y el teatro municipales, existen varias tiendas de alquiler de bicis por horas a precios asequibles. Una vez equipados, desde este enclave se pueden iniciar varias rutas de pedaleo para descubrir esta localidad de casi 4.000 kilómetros cuadrados (de los cuales el 22% es agua).

Estatua del policía Bobby en la plaza del mercado de Oulu. ampliar foto
Estatua del policía Bobby en la plaza del mercado de Oulu. Alamy

A la amplia red de carriles bici que recorre la urbe se suman los pasos a nivel que conectan las diferentes islas que la forman, como la de Pikisaari, uno de los distritos más antiguos de Oulu y que recibe el nombre de la destilería de brea que antiguamente suponía su motor económico. De aquella actividad solo quedan hoy las coquetas cabañas de madera donde vivían sus empleados, reconvertidas en hostales, tiendas y restaurantes. Atravesando la pequeña isla se llega en apenas tres kilómetros a otra de mayor tamaño, Toppilansaari, bañada por el golfo de Botnia que Finlandia comparte con Suecia. Por eso es común encontrar a finlandeses y suecos —estos últimos cruzan la bahía en barco— disfrutando de la playa de Nallikarin. Sus tranquilas aguas la convierten en el lugar de encuentro perfecto durante la época estival. Cuando la marea está baja, se puede caminar hasta 50 metros mar adentro sin que el agua sobrepase las rodillas.

Otra zona para pedalear es el parque de Ainolan, uno de los más grandes y su corazón verde, aunque en esta ciudad la naturaleza se mimetiza con el hormigón en cada rincón. En sus inmediaciones se encuentran dos importantes instituciones para conocer la escena cultural finlandesa, en el Museo de Arte, y los hitos científicos y tecnológicos labrados en Oulu, en el Centro de Ciencias Tietomaa. La metrópoli, que vivía antiguamente de la silvicultura y la pesca del salmón, se ha convertido en el último medio siglo en uno de los enclaves tecnológicos más importante del país, atrayendo el talento de dentro y fuera.

Experiencia imprescindible

No se puede visitar Finlandia sin vivir una de sus experiencias más autóctonas: la sauna, declarada en diciembre de 2020 patrimonio cultural inmaterial por la Unesco. Existen más de tres millones de saunas para una población de 5,5 millones. Esta práctica, además de saludable, es uno de los pilares de la vida social de los finlandeses, que incluso celebran importantes reuniones de trabajo entre el vapor.

Prácticamente todas las casas cuentan con una (ya sean eléctricas o de estufa de madera), y también es un servicio esencial de hoteles y hostales. Aunque en la segunda mitad del siglo XX las saunas públicas empezaron a desaparecer, en los últimos años el sector privado ha impulsado de nuevo su aparición. Una de las más peculiares de Oulu es la sauna Kësan, en mitad del río Merikoski. Esta sauna flotante, gestionada por voluntarios y a la que se accede mediante un bote, invita a combinar los vapores de su interior con baños en el propio río.

El mercado de Kauppahalli, en la ciudad de Oulu. ampliar foto
El mercado de Kauppahalli, en la ciudad de Oulu. alamy

Para seguir cuidando el cuerpo, de vuelta en la plaza Kauppatori se encuentra el antiguo mercado Kauppahalli. Construido en 1901, aquí aún se respira esa tradición de la venta de abastos para la que fue creado. En su interior, y en las inmediaciones, es común encontrar puestos de todo tipo de productos frescos y cocinados, siendo el plato estrella los exquisitos guisos de carne de reno y alce. Cada otoño se cazan de manera autorizada entre 35.000 y 50.000 alces, un animal que vive salvaje en los bosques de Finlandia. En el caso de los renos, son de producción ganadera. Una opción vegetariana es probar la famosa pastelería finlandesa, con delicatessen como el Tippaleipä o el Runeberg.

Antes de abandonar la ciudad merece la pena recorrer la calle peatonal Rotuaari, repleta de comercios y bares-karaoke —el karaoke es otra de las pasiones de los finlandeses—. Las marcas de moda y bisutería locales son también uno de los emblemas de Oulu, junto a las tiendas de la famosa marca finlandesa Marimekko.

Otro de los atractivos de esta provincia es su vida rural, donde la población vive en constante comunión con la naturaleza. Así que merece la pena hacer una escapada cercana. A unos 30 kilómetros de la ciudad se encuentra Ii, un pequeño pueblo que ofrece diferentes propuestas para descubrir el pasado y el presente de la región. Una agradable ruta de dos kilómetros, que transcurre en su mayoría a lo largo del río homónimo, permite conocer la historia y la vida de los pueblos pesqueros de la zona, así como un museo de arte contemporáneo en medio del bosque, The Environmental Art Park. Las obras que se exhiben entre la naturaleza están firmadas por artistas internacionales que han pasado por la residencia KulttuuriKauppila, también en el municipio y gran motor cultural de este enclave finlandés desde su apertura en 2006. Y para completar la experiencia rural, una buena idea es hospedarse en Villa Kauppila, un bed & breakfast con cabañas frente al río Iijoki.

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