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Triángulo cultural asturiano

Las ciudades de Gijón, Avilés y Oviedo protagonizan nuevos impulsos creativos en el Principado con la arquitectura y el diseño como motor

La Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo.
La Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo.

El triángulo magnético de Asturias se encuentra entre Gijón, Avilés y Oviedo. Son las tres ciudades más importantes del Principado y conforman un eje imaginario que se recorre entero en una hora; entre ellas hay de 20 a 25 minutos en coche. Tres puntos equidistantes en los que se sitúa cada urbe, con sus propias raíces e historia, bajo el paraguas de una identidad común, la de la verde Asturias. Ahora, más que nunca, muestran nuevos impulsos culturales, tecnológicos y creativos con el diseño y la arquitectura como elemento unificador.

Un foco de intercambio y un revulsivo cultural híbrido, entre la industria y la cultura, que se está posicionando en el norte de España como un importante núcleo de artistas, arquitectos, diseñadores, investigadores y expertos en nuevas tecnologías e innovación, que trabajan en proyectos internacionales y locales. La unión hace la fuerza. Una unión que trasciende las operaciones institucionales y evoluciona de forma natural entre las tres ciudades.

El Centro Niemeyer de Avilés. ampliar foto
El Centro Niemeyer de Avilés. GETTY IMAGES

Cultura de acero

En Avilés la operación de emulación del efecto Gug­genheim llevó al gran arquitecto Oscar Niemeyer hasta sus verdes colinas. Pero independientemente del efecto arquitectónico, es el metal, una vez más, el que está revolucionando la ciudad. “La denominada Manzana del Acero es un centro neurálgico para científicos e investigadores y un eje de impulso para pequeñas y medianas empresas tecnológicas”, indica Sergio Baragaño, quien ha diseñado varios edificios de arquitectura industrializada en la zona y forma parte de La Curtidora, situada en una fábrica de curtidos de 1820 y un ejemplo de edificación industrial asturiana. Este es un vivero de empresas y start-ups, donde también se promueve la cultura.

“Los centros de tecnologías rupturistas más punteros del mundo están aquí, con personas procedentes de diferentes países que vienen a experimentar y a hacer descubrimientos para mejorar su producción y ampliar sus usos”, comenta por su parte Nicolás de Abajo, coordinador global de los centros de I+D de ArcelorMittal, multinacional del acero.

El Centro Niemeyer, eso sí, sigue recogiendo todas las citas y activismos culturales. “La actividad cultural y educativa no ha parado, pretendemos abarcar todos los públicos posibles y aportar un servicio de entretenimiento de calidad”, comenta Carlos Cuadros, su director.

Una de las últimas iniciativas ha sido Room 2030, un módulo de habitación de hotel independiente, ligado en Avilés al hotel NH Collection. Estuvo expuesto frente al Centro Niemeyer, y su objetivo es probar innovaciones de diversas empresas que mejoren la experiencia de los alojamientos. Un proyecto que va a situarse frente a otros espacios culturales de España, siempre ligado a un hotel.

Con el diseño como motor, hay propuestas gastronómicas en Avilés que están dando una nota de calidad, fusión y originalidad, como Ronda 14, un restaurante de cocina japonesa-peruana.

La Laboral Ciudad de la Cultura, en Gijón. ampliar foto
La Laboral Ciudad de la Cultura, en Gijón. ALAMY

Artística Cimadevilla

La Laboral es un motor importantísimo de la ciudad. Quizá en un principio era demasiado avanzado para su tiempo, pero hoy, en el presente y para el futuro, es determinante, así como el propio centro de la ciudad”. De esta manera se expresaba en una visita a Gijón Charles Landry, el experto internacional en el uso de la imaginación y la creatividad para el cambio urbano. La Laboral fue en sus inicios, y sigue siendo, un foco alternativo y experimental que ha impulsado la formación de muchos profesionales. “Ha forjado una sensibilidad y una visión más amplia, internacional y contemporánea”, comenta Raquel Gallego, arquitecta y desarrolladora de proyectos de innovación en la localidad. “Podemos destacar el Centro Maker de Gijón —un centro de fabricación digital— y el nuevo distrito creativo de Cimadevilla, centro histórico de pescadores adonde se han trasladado artistas, diseñadores y pequeñas empresas tecnológicas que se conectan muy directamente con los vecinos e intercambian ideas”, dice Gallego.

En el cerro de Santa Catalina se encuentra uno de los símbolos de este movimiento innovador que hace años caracteriza la ciudad, la escultura Elogio del horizonte, de Eduardo Chillida. Y dos de los espacios con más encanto en este momento para vivir ese ambiente alternativo son El Patio de la Favorita, un café teatro situado frente al mar (calle de Ezcurdia, 4), y la librería café Toma 3 (Marqués de Casa Valdés, 27).

Oviedo renovado

Parece una contradicción con la esencia tradicional y clásica de Oviedo, pero es real. “En estos últimos años se ha desarrollado un Oviedo alternativo y muy creativo”, explica Chus Neira, periodista e impulsor de proyectos culturales en la capital asturiana. “Lata de Zinc, el Manglar, el Mufa, 451, Decero, Humo, El Cohete, Cafca, Saco o Link son espacios, programaciones y empresas en los que se hace cultura o se desarrolla la innovación”, subraya. La iniciativa de mayor envergadura es la renovación de la antigua Fábrica de Armas de La Vega y de su “hermana pequeña”, la Fábrica de Gas, aún por desarrollar en su plenitud, ya que idas y vueltas políticas aceleran y desaceleran ambos proyectos de rehabilitación para dotaciones culturales, semillero de empresas y polo biosanitario. Parece que 2021 puede ser el año definitivo.

Interior de la central hidroeléctrica de Proaza, diseñada por Joaquín Vaquero Palacios, a media hora en coche de Oviedo. ampliar foto
Interior de la central hidroeléctrica de Proaza, diseñada por Joaquín Vaquero Palacios, a media hora en coche de Oviedo.

“Más que de un triángulo de tres ciudades, hablaría de un círculo que une las cualidades únicas y el factor humano indudable de la cultura contemporánea de Asturias”, señala Joaquín Vaquero, arquitecto e hijo y nieto de la saga asturiana de ingenieros y arquitectos que unieron los espacios industriales al arte, por ejemplo, en sus centrales hidroeléctricas abiertas a visitas (como la de Proaza, a media hora de Oviedo, y la de Grandas de Salime; saltosdelnavia.es).

Aquí, algunos restaurantes y hoteles con encanto guardan el sabor tradicional sin renunciar a una visión contemporánea refrescante. Dos ejemplos: Casa Fermín y el hotel Villa Termal Las Caldas.

Marisa Santamaría es investigadora y docente de tendencias globales del diseño.

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