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Isa Calderón: “Sin duda, la mejor vista del mundo se obtiene desde el monte Igueldo”

Las pistas viajeras predilectas de la cómica y periodista madrileña están en San Sebastián y en Asturias, como la playa de Guadamía

La cómica Isa Calderón (38 años, Madrid) es una enamorada de Malmö y Gotemburgo por sus paisajes y diseño. Eso sí, su sitio especial, y al que le gusta volver, es Ribadesella

Cuéntenos qué hizo el último verano.

Volví a Ribadesella. Toda la vida he veraneado allí con la familia, pero llevaba tiempo sin ir. Esta vez aproveché para conocer algunas playas asturianas salvajes increíbles.

Vista al atardecer desde la plaza de Brunnsparken, en el centro de Gotemburgo.
Vista al atardecer desde la plaza de Brunnsparken, en el centro de Gotemburgo. getty images

¿En qué lugar del mundo se ha sentido más feliz?

En los últimos años he veraneado en la región francesa de la Dordoña y tengo buenísimos recuerdos. Todo acompañaba: el paisaje, la comida, la calma…

Mencione el lugar que más merece la fama que posee.

Las ciudades suecas de Malmö y Gotemburgo. Ir allí en verano no tiene precio: hay luz durante muchas horas, no hace calor, el paisaje es alucinante y el diseño es funcional y armonioso.

¿Y el que menos la merece…?

Las playas paradisiacas con cabañas a la orilla del mar. Una vez que ves la belleza de las aguas turquesas, el ambiente puede llegar a ser algo claustrofóbico.

¿Cuál es su destino favorito y por qué?

Como tengo familia gallega, voy mucho a Ourense. Se come estupendamente y tiene un casco histórico precioso.

Panorámica desde el monte Igueldo, con la isla de Santa Clara, en primer término, y la bahía de la Concha, en San Sebastián.
Panorámica desde el monte Igueldo, con la isla de Santa Clara, en primer término, y la bahía de la Concha, en San Sebastián. getty images

Describa su vista favorita.

Sin duda, las que se ven desde el monte Igueldo en San Sebastián.

¿Algún rinconcito estupendo que conozca?

Vuelvo a Asturias, esta vez a la playa de Guadamía, que sirve de límite a Llanes y Ribadesella. Solo te puedes bañar con marea baja, que enseguida sube mucho. Al lado hay un chiringuito donde sirven unos bocartes a la plancha alucinantes.

Un desastre vacacional.

Cuando fui a Copenhague al final de una relación de pareja. Todo me resultaba metafórico: vi una silla tirada en medio del río y sentí que esa era mi situación en aquel momento. Volví años después y me encantó.

En corto

¿Su primer vuelo?

A Málaga, a casa de mis tíos. Tenía ocho años y pasé mucho miedo porque volaba sola.

Confiese qué se llevó de un hotel.

Cuando era fumadora, más de un cenicero.

¿Qué le gustaría encontrar dentro de su minibar?

Un Spritz ya preparado, con su hielo y todo.

Mencione algo que nunca falta en su maleta.

Un impermeable azul marino

¿Cuál ha sido el souvenir más lamentable que ha comprado en un viaje?

En realidad lo robé cuando era niña: un bolígrafo de los que ponen I Love NY en una tienda neoyorquina.

¿Y un recuerdo de las vacaciones de su niñez?

En Ribadesella recorría el puente en bici una y otra vez con mis amigos de la pandilla. Y fue allí donde di mi primer beso.

¿Su ciudad favorita de Europa?

Viena me parece espectacular. Me encanta que los museos estén todos juntos en una zona. Y el schnitzel está riquísimo, un poco tipo cachopo pero más ligero.

Describa un plato memorable que probó durante un viaje.

El mejor rodaballo al horno que he tomado en mi vida lo comí en un asador de Getaria.

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