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DORMIR CRÍTICA i

Cases de Son Barbassa, placer para los sentidos en una ‘possessió’ mallorquina

Una finca de agroturismo con vistas del parque natural de Llevant y cocina de proximidad

Hotel Cases de Son Barbassa, en Capdepera (Mallorca). Ampliar foto
Hotel Cases de Son Barbassa, en Capdepera (Mallorca).
Puntuación: 7,5
Arquitectura 7
Decoración 8
Estado de conservación 8
Confortabilidad habitaciones 7
Aseos 7
Ambiente 8
Desayuno 8
Atención 7
Tranquilidad 10
Instalaciones 6

Olivos, almendros y algarrobos acentúan la naturaleza abierta de estas casas de piedra nacidas alrededor de un torreón defensivo del siglo XVI, cuando nadie imaginaba que Mallorca pudiera sufrir una invasión de otra clase de foráneos, los turistas. Cencerros de ovejas, ajetreo de grillos, zumbido de aspas molineras y un viento de peluquería que le hacen la permanente a los campos verdes, verdísimos, en descenso hacia los acantilados de Capdepera. Ya no vienen veraneantes como los de prepandemia. Ahora, el riguroso distanciamiento social incentiva el valor esponjoso de las 12 hectáreas de possessió dedicadas al agroturismo junto al poblado talayótico de Son Barbassa, en el extremo nororiental de la isla.

Desde sus terrazas se divisa la mejor panorámica del parque natural de la Península de Llevant, entre aromas de rosas silvestres y lavanda. Arriba, enmarcada por media docena de camas balinesas envueltas en gasas y cojines, la piscina constituye una invitación a la molicie con sus vistas a las calas Mesquida, Agulla, Ratjada y los tejados de Capdepera. En días despejados se divisa incluso el perfil plano de Menorca.

Más arriba, una villa con balconadas amplias, terrazas, invernadero y una piscina con palios alabeados se alquila entera o por cuatro habitaciones separadas, con un sesgo más íntimo que los otros 12 dormitorios situados en el núcleo principal. La sencillez ornamental de estas estancias libera la mente para reflexiones sobre la inocuidad del agro o la decisiva necesidad de cuidarnos a nosotros mismos. Una vez cumplida esa misión, el hedonismo sensorial obliga a rascarse el bolsillo para trasladarse (al menos una noche) a la suite número 21, en la planta superior del histórico torreón, o mejor a su contigua 22, adosada a sus muros exteriores, sin tabiques separadores entre el salón y la alcoba.

Una de las habitaciones del hotel Cases de Son Barbassa. ampliar foto
Una de las habitaciones del hotel Cases de Son Barbassa.

Llegada la hora de cenar, en esta finca dedicada al agroturismo la cocina no exige distanciarse mucho del denominado kilómetro cero. La huerta da para un suculento gazpacho con picatostes o un trempó (ensalada de verduras) típico de la isla, regados con un vino elaborado no muy lejos de aquí y un aceite de oliva extra virgen prensado desde los olivos que oteamos tras la cristalera del comedor.

Si no fuera por los chasquidos de las almendras o los sorbos de licor de hierbas casero, sentiríamos con igual fruición el rumor lejano del mar.

Cases de Son Barbassa

  • Dirección: carretera de Capdepera a cala Mesquida, kilómetro 1. Camí de Son Barbassa. Capdepera (Mallorca)
  • Teléfono: 971 56 57 76
  • Web: sonbarbassa.com
  • Instalaciones: jardín, salón de estar, piscina con camas balinesas para masajes, bar, restaurante interior y exterior
  • Habitaciones: 9 dobles, 1 júnior suite, 2 suites y una villa con 4 dormitorios
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; animales domésticos prohibidos
  • Precios: desde 252 euros la habitación doble, desayuno e IVA incluidos.

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