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DORMIR CRÍTICA i

La Posada del Casar, sesión de ‘spa’ en el corazón de Las Hurdes

Cocina tradicional y mucha tranquilidad en este hotelito rural de la comarca extremeña

Fachada de La Posada del Casar, en Las Hurdes (Cáceres). Ampliar foto
Fachada de La Posada del Casar, en Las Hurdes (Cáceres).
Puntuación: 6
Arquitectura 5
Decoración 5
Estado de conservación 8
Confortabilidad habitaciones 6
Aseos 5
Ambiente 6
Desayuno 6
Atención 9
Tranquilidad 7
Instalaciones 5

Dicen de Las Hurdes —tierra sin pan, la bautizó Buñuel— que todos los planes de desarrollo impulsados en su día por Alfonso XIII, o por Manuel Fraga, acabaron en fracaso porque primaban al agro sobre otros sectores económicos de mayor valor añadido. No fue hasta la europeización de España con los fondos estructurales Feder cuando esta comarca al norte de Cáceres empezó a salir de su olvido gracias al turismo rural. Uno de los hotelitos surgidos de este programa, en Casar de Palomero, se apoya sobre los restos de una posada de toda la vida que llegó a hospedar a Unamuno en su viaje hurdano de 1914. Sara Gómez Silva y Rubén González, sus propietarios, leen y releen la novelística unamuniana con la misma porfía desempeñada en la conservación de los restos del viejo hostal. Aquí una vida, allá una puerta y, que nadie se atribule, una ventana encastrada en la barra de la cafetería. Conservar es guardar para la posteridad.

A la posada se llega por una calle adoquinada que se cruza con la Casa de la Cultura, en un ensanchamiento de la calle principal conocido como la plaza de la Fuente de Abajo. Los toldos que nublan la entrada informan que aquí lo preferente es el restaurante, querido entre los parroquianos que degustan a precios moderados los sabores de siempre: el jarrete de cordero asado, el jamón ibérico de bellota y la torta del Casar, aunque la denominación de origen de este queso extremeño se localice al sur de la provincia, en la sierra de San Pedro.

Una habitación de La Posada del Casar, en Las Hurdes (Cáceres).
Una habitación de La Posada del Casar, en Las Hurdes (Cáceres).

De uso exclusivo para huéspedes e incluido en el precio de la reserva, un pequeño spa ofrece sesiones dulces que, sorpresas achampanadas aparte, pueden exfoliarse en chocolate, cerezas o aceite de oliva a la luz de las velas. Para baños emocionantes, mejor esperar a que llegue el verano y darse un chapuzón en las pozas del río de los Ángeles, próximo a la localidad.

Los siete dormitorios han sido cuidadosamente decorados por Sara y Rubén con toques diferenciados en el mobiliario, la ropa de cama y el tintado de las paredes. El número 3 hospeda una bañera de hierro fundido donde darse un baño de rosas. El número 1 exhibe como cabecero una puerta de forja rescatada de la antigua posada, mientras que el número 4 gusta por su romántico abuhardillamiento, con un balcón volado a la plaza de la Fuente.

Así lo describió Unamuno: “Buen pueblo el Casar, atractivo para quien ama la paz del retiro y el retiro de la paz”.

La Posada del Casar

  • Dirección: Mayor, 36. Casar de Palomero (Cáceres).
  • Teléfono: +34 927 43 64 10.
  • Web: laposadadelcasar.es
  • Instalaciones: terraza, spa, salón de estar, cafetería, restaurante.
  • Habitaciones: 7 dobles.
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; animales domésticos prohibidos. 
  • Precios: desde 65 euros la habitación doble, desayuno e IVA incluidos; masaje relajante, 35 euros; decoración con flores, 30 euros.

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