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El Cañón del Antílope, en Arizona (Estados Unidos).
El Cañón del Antílope, en Arizona (Estados Unidos). ALAMY

Diez maravillas irresistibles de Estados Unidos y Canadá

10 fotos

Cataratas atronadoras, desfiladeros de colores y formas imposibles, profundos valles y picudas montañas coronadas por glaciares. La desbordante naturaleza de los dos países norteamericanos, y su rico patrimonio cultural, conforman un mosaico único

  • El impresionante valle de Yosemite, atravesado por el río Merced, en California, es uno de los paisajes más bellos de Norteamérica, tapizado por prados sembrados de flores silvestres y cascadas y rodeado por preciosas montañas de granito. El valle ocupa el centro del  parque nacional de Yosemite , de 3.108 kilómetros cuadrados y uno de los más populares de Norteamérica. Una vez en su interior, resulta fácil que nos sintamos como en medio de una postal, entre sus pinos majestuosos, sus caudalosos ríos de aguas frías y vigilados por unos impresionantes monolitos de granito, el más famoso de todos El Capitán, que se alza gigante, como un reclamo permanente para los escaladores. En el lado opuesto, la majestuosa cresta del Half Dome, que se eleva 2.500 metros sobre el valle, y es la imagen más famosa del parque nacional. Y en medio de todo, la cascada de Yosemite, la más alta de América del Norte, un salto de agua que cae desde 739 metros, en tres tramos. Otras cascadas cercanas no son tan altas, pero son igual de impresionantes, como la de Bridalveil o Vernal Fall. La foto más típica de Yosemite es la que se toma en el Tunnel View o desde Inspiration Point Trail, un camino de ida y vuelta de unos tres kilómetros que nos llevará hasta Mirror Lake para capturar el cambiante reflejo del Dome en las aguas tranquilas del lago, lleno de agua solo en primavera y principios de verano.
    1Valle de Yosemite (California, EE UU)

    Un territorio vigilado por gigantes 
    El impresionante valle de Yosemite, atravesado por el río Merced, en California, es uno de los paisajes más bellos de Norteamérica, tapizado por prados sembrados de flores silvestres y cascadas y rodeado por preciosas montañas de granito. El valle ocupa el centro del parque nacional de Yosemite, de 3.108 kilómetros cuadrados y uno de los más populares de Norteamérica. Una vez en su interior, resulta fácil que nos sintamos como en medio de una postal, entre sus pinos majestuosos, sus caudalosos ríos de aguas frías y vigilados por unos impresionantes monolitos de granito, el más famoso de todos El Capitán, que se alza gigante, como un reclamo permanente para los escaladores. En el lado opuesto, la majestuosa cresta del Half Dome, que se eleva 2.500 metros sobre el valle, y es la imagen más famosa del parque nacional. Y en medio de todo, la cascada de Yosemite, la más alta de América del Norte, un salto de agua que cae desde 739 metros, en tres tramos. Otras cascadas cercanas no son tan altas, pero son igual de impresionantes, como la de Bridalveil o Vernal Fall. La foto más típica de Yosemite es la que se toma en el Tunnel View o desde Inspiration Point Trail, un camino de ida y vuelta de unos tres kilómetros que nos llevará hasta Mirror Lake para capturar el cambiante reflejo del Dome en las aguas tranquilas del lago, lleno de agua solo en primavera y principios de verano. alamy
  •  California es famosa por muchos motivos , y uno de ellos son las secuoyas, que se cuentan entre los seres vivos más grandes de la Tierra y sin duda son los árboles más altos del mundo. Ocupan varias zonas boscosas del norte del Estado. Son particularmente llamativas las secuoyas costeras, cuyos ejemplares más altos y más ancianos se encuentran en  el parque nacional de Redwood . Es el hogar de la 'Sequoia sempervirens', llamada secuoya roja o de la costa, que llega a medir nada menos que 115 metros gracias a su raíz entrelazada que le sirve de apoyo y le ayuda a mantenerse firme ante las inclemencias del tiempo. En este parque nacional hay una gran cantidad de estas bellas coníferas cubiertas de musgo; pero esto es solo el comienzo...Administrados conjuntamente, tres parques estatales de secuoyas rojas se extienden hacia el norte, declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco:  Prairie Creek Redwoods ,  Del Norte Coast Redwoods  y el  Parque Estatal de Jedediah Smith . Muchas rutas se adentran en ellos en medio del silencio sepulcral que reina bajo estos gigantes que llevan 2.000 años en pie.
    2Secuoyas de California (EE UU)

    Bosques de gigantes 
    California es famosa por muchos motivos, y uno de ellos son las secuoyas, que se cuentan entre los seres vivos más grandes de la Tierra y sin duda son los árboles más altos del mundo. Ocupan varias zonas boscosas del norte del Estado. Son particularmente llamativas las secuoyas costeras, cuyos ejemplares más altos y más ancianos se encuentran en el parque nacional de Redwood. Es el hogar de la 'Sequoia sempervirens', llamada secuoya roja o de la costa, que llega a medir nada menos que 115 metros gracias a su raíz entrelazada que le sirve de apoyo y le ayuda a mantenerse firme ante las inclemencias del tiempo. En este parque nacional hay una gran cantidad de estas bellas coníferas cubiertas de musgo; pero esto es solo el comienzo...Administrados conjuntamente, tres parques estatales de secuoyas rojas se extienden hacia el norte, declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco: Prairie Creek Redwoods, Del Norte Coast Redwoods y el Parque Estatal de Jedediah Smith. Muchas rutas se adentran en ellos en medio del silencio sepulcral que reina bajo estos gigantes que llevan 2.000 años en pie. getty images
  •  La imagen rojiza del Gran Cañón del Colorado , patrimonio mundial desde 1979, es una de las más icónicas y reconocibles de Norteamérica, y en particular del Oeste americano. Sus rutas polvorientas dan la oportunidad de contemplar unas vistas espectaculares que nunca dejan de sorprender por su inmensidad. Esta mole geológica es un enorme tajo en la Tierra: 446 kilómetros de longitud y hasta 1.600 metros de profundidad, que el agua y el viento han ido tallando a lo largo de 2.000 millones de años. Si uno se acerca al borde, el abismo abruma, como lo hacen también los amaneceres y las puestas de sol, cuando la luz pinta la enorme garganta de tonos rojizos y púrpura.    Y a la visión desde lo alto se une la experiencia desde su base, que se puede transitar a pie por senderos y veredas abiertas entre rocas en las que hace muchos siglos se grabaron pictogramas. Desde abajo, también se aprecia el tamaño de este asombroso cañón en medio del silencio más absoluto. Cuenta con dos puntos de acceso: la cabecera sur (South Rim), más concurrida y repleta de miradores, y la norte (North Rim), menos turística e ideal para hacer una ruta tranquila respirando el intenso aroma de los pinos.
    3Gran Cañón del Colorado (Arizona, EE UU)

    El espectáculo del Oeste americano 
    La imagen rojiza del Gran Cañón del Colorado, patrimonio mundial desde 1979, es una de las más icónicas y reconocibles de Norteamérica, y en particular del Oeste americano. Sus rutas polvorientas dan la oportunidad de contemplar unas vistas espectaculares que nunca dejan de sorprender por su inmensidad. Esta mole geológica es un enorme tajo en la Tierra: 446 kilómetros de longitud y hasta 1.600 metros de profundidad, que el agua y el viento han ido tallando a lo largo de 2.000 millones de años. Si uno se acerca al borde, el abismo abruma, como lo hacen también los amaneceres y las puestas de sol, cuando la luz pinta la enorme garganta de tonos rojizos y púrpura.

    Y a la visión desde lo alto se une la experiencia desde su base, que se puede transitar a pie por senderos y veredas abiertas entre rocas en las que hace muchos siglos se grabaron pictogramas. Desde abajo, también se aprecia el tamaño de este asombroso cañón en medio del silencio más absoluto. Cuenta con dos puntos de acceso: la cabecera sur (South Rim), más concurrida y repleta de miradores, y la norte (North Rim), menos turística e ideal para hacer una ruta tranquila respirando el intenso aroma de los pinos.
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  • Uno de los paisajes más llamativos y fotografiados del mundo es este estrechísimo cañón en el suroeste de  los Estados Unidos , al norte de Arizona, a unos seis kilómetros de la ciudad de Page. Esta profunda hendidura en la tierra está dentro de una reserva de indígenas navajos, el pueblo originario estadounidense más numeroso, con unos 298 000 individuos repartidos entre los Estados de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado. De hecho, las visitas hay que hacerlas con un guía navajo. Hay varias compañías para reservar la ruta, como  antelope canyon tours ,  navajo tours  o  navajoantelopecanyon .    El desfiladero es uno de los ejemplos más llamativos de cómo las fuerzas de la naturaleza pueden llegar a moldear la roca, como si se tratara de un material blando y maleable. El viento y el agua han tallado la arenisca rojiza creando unas formas de belleza casi sobrenatural en las que las luces y sombras consiguen un juego óptico extraordinario. Cuando los rayos del sol caen a través de las aberturas del cañón e iluminan las paredes onduladas, todo adquiere unos sorprendentes tonos dorados, rosáceos o anaranjados, lo que converge en un espectáculo de luz y colores. Para los indios navajos este es un lugar sagrado. Son ellos quienes conducen a los visitantes a la parte alta del cañón, conocida como 'Tsé bighánílíní' ("donde el agua fluye a través de las rocas"), o a la parte baja, llamada 'Hasdestwazi' ("arcos de roca en espiral"). A la primera se accede con bastante facilidad, mientras que la última destaca por sus asombrosas formaciones, escondidas bajo tierra, como en un lugar de otro mundo, accesible solo a través de escaleras empinadas y estrechos pasajes de roca. Todo un festival de pasillos arenosos en los que no conviene adentrarse sin la orientación de un experto. Por desgracia, hace mucho que desaparecieron los antílopes que antaño pastaban junto al cañón y que le dieron su nombre.
    4Cañón del Antílope (Arizona, EE UU)

    El secreto de los navajo 
    Uno de los paisajes más llamativos y fotografiados del mundo es este estrechísimo cañón en el suroeste de los Estados Unidos, al norte de Arizona, a unos seis kilómetros de la ciudad de Page. Esta profunda hendidura en la tierra está dentro de una reserva de indígenas navajos, el pueblo originario estadounidense más numeroso, con unos 298 000 individuos repartidos entre los Estados de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado. De hecho, las visitas hay que hacerlas con un guía navajo. Hay varias compañías para reservar la ruta, como antelope canyon tours, navajo tours o navajoantelopecanyon.

    El desfiladero es uno de los ejemplos más llamativos de cómo las fuerzas de la naturaleza pueden llegar a moldear la roca, como si se tratara de un material blando y maleable. El viento y el agua han tallado la arenisca rojiza creando unas formas de belleza casi sobrenatural en las que las luces y sombras consiguen un juego óptico extraordinario. Cuando los rayos del sol caen a través de las aberturas del cañón e iluminan las paredes onduladas, todo adquiere unos sorprendentes tonos dorados, rosáceos o anaranjados, lo que converge en un espectáculo de luz y colores. Para los indios navajos este es un lugar sagrado. Son ellos quienes conducen a los visitantes a la parte alta del cañón, conocida como 'Tsé bighánílíní' ("donde el agua fluye a través de las rocas"), o a la parte baja, llamada 'Hasdestwazi' ("arcos de roca en espiral"). A la primera se accede con bastante facilidad, mientras que la última destaca por sus asombrosas formaciones, escondidas bajo tierra, como en un lugar de otro mundo, accesible solo a través de escaleras empinadas y estrechos pasajes de roca. Todo un festival de pasillos arenosos en los que no conviene adentrarse sin la orientación de un experto. Por desgracia, hace mucho que desaparecieron los antílopes que antaño pastaban junto al cañón y que le dieron su nombre.
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  • En el sur de Colorado,  el parque nacional de Mesa Verde  aparece envuelto en un velo de misterio, con sus características viviendas abiertas en las paredes rocosas y sus verdes valles. Es un lugar fascinante, algo tenebroso: aquí desapareció en el año 1300 d.C la civilización de los indios pueblo, la compleja cultura de los 'cliff-dwellers' o moradores de las paredes rocosas. Mesa Verde es un parque único, creado para preservar los restos arqueológicos de estos misteriosos asentamientos e investigar sobre las razones de su repentino abandono. Los arqueólogos siguen buscando pistas entre las 600 viviendas esculpidas en la pared del precipicio, cuya estructura de arenisca se conserva extraordinariamente bien, gracias al aire seco del desierto. Para verlas y contemplar las 'kivas' (habitaciones circulares), plazas, torres de piedra y murales, hay que trepar por casi 10 metros de escaleras de mano, gatear por túneles estrechos y subir peldaños de piedra; tal y como hacían sus antiguos habitantes. La experiencia transporta a otro mundo. El Servicio de Parques Nacionales administra los lugares de interés, muchos de los cuales solo se pueden visitar con guía.
    5Mesa Verde (Colorado, EE UU)

    El misterio de los indios pueblo 
    En el sur de Colorado, el parque nacional de Mesa Verde aparece envuelto en un velo de misterio, con sus características viviendas abiertas en las paredes rocosas y sus verdes valles. Es un lugar fascinante, algo tenebroso: aquí desapareció en el año 1300 d.C la civilización de los indios pueblo, la compleja cultura de los 'cliff-dwellers' o moradores de las paredes rocosas. Mesa Verde es un parque único, creado para preservar los restos arqueológicos de estos misteriosos asentamientos e investigar sobre las razones de su repentino abandono. Los arqueólogos siguen buscando pistas entre las 600 viviendas esculpidas en la pared del precipicio, cuya estructura de arenisca se conserva extraordinariamente bien, gracias al aire seco del desierto. Para verlas y contemplar las 'kivas' (habitaciones circulares), plazas, torres de piedra y murales, hay que trepar por casi 10 metros de escaleras de mano, gatear por túneles estrechos y subir peldaños de piedra; tal y como hacían sus antiguos habitantes. La experiencia transporta a otro mundo. El Servicio de Parques Nacionales administra los lugares de interés, muchos de los cuales solo se pueden visitar con guía. getty images
  •  Hawái tiene muchas maravillas naturales , pero ninguna como los dos volcanes que se elevan en la Isla Grande: el majestuoso Mauna Loa (4.169 metros de altura), un gigante dormido, y el Kilauea (1.247 metros), el más joven de los cinco volcanes que conforman la isla de Hawái (emergió sobre el mar hace unos 70.000 años) y uno de los más activos del mundo, que ha estado en erupción casi sin descanso desde 1983. Es un volcán traicionero, cuya erupción más reciente, en 2018, fue un estallido colosal que llegó a transformar la forma de esta abertura en la tierra y el parque en su totalidad. Los dos conforman  el parque nacional de los volcanes , en el que se pueden ver alucinantes desiertos de lava, humeantes cráteres, tubos volcánicos y antiguos bosques húmedos.    Durante más de 70 millones de años, los volcanes de las profundidades han estado dando origen a las islas hawaianas porque se encuentran en un punto muy activo y muy por debajo de la corteza terrestre. Los paisajes de lava que conforman este parque son el resultado de esta actividad milenaria que llega hasta nuestros días. Varias rutas de senderismo se adentran en este terreno primitivo con olor a azufre pasando por desiertos de lava apocalípticos, cráteres humeantes y petroglifos prehistóricos grabados en la roca negra. El parque está siempre en constante cambio, a capricho y voluntad de la poderosa diosa Pele, que, según los hawaianos, habita en el interior del Kilauea.
    6Parque nacional de los volcanes de Hawái (EE UU)

    Paisajes de fuego y humo 
    Hawái tiene muchas maravillas naturales, pero ninguna como los dos volcanes que se elevan en la Isla Grande: el majestuoso Mauna Loa (4.169 metros de altura), un gigante dormido, y el Kilauea (1.247 metros), el más joven de los cinco volcanes que conforman la isla de Hawái (emergió sobre el mar hace unos 70.000 años) y uno de los más activos del mundo, que ha estado en erupción casi sin descanso desde 1983. Es un volcán traicionero, cuya erupción más reciente, en 2018, fue un estallido colosal que llegó a transformar la forma de esta abertura en la tierra y el parque en su totalidad. Los dos conforman el parque nacional de los volcanes, en el que se pueden ver alucinantes desiertos de lava, humeantes cráteres, tubos volcánicos y antiguos bosques húmedos.

    Durante más de 70 millones de años, los volcanes de las profundidades han estado dando origen a las islas hawaianas porque se encuentran en un punto muy activo y muy por debajo de la corteza terrestre. Los paisajes de lava que conforman este parque son el resultado de esta actividad milenaria que llega hasta nuestros días. Varias rutas de senderismo se adentran en este terreno primitivo con olor a azufre pasando por desiertos de lava apocalípticos, cráteres humeantes y petroglifos prehistóricos grabados en la roca negra. El parque está siempre en constante cambio, a capricho y voluntad de la poderosa diosa Pele, que, según los hawaianos, habita en el interior del Kilauea.
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  • Hay maravillas culturales que compiten con las naturales. Como  la Smithsonian Institution , un enorme complejo en  Washington  formado por 19 museos y un gigantesco centro de investigación, que alberga mucho más de lo que uno se pueda imaginar: cohetes, esculturas de Auguste Rodin (1840-1917), la espada del primer presidente de EE UU, George Washington (1732-1799), la cocina de  la influyente chef californiana Julia Child (1912-2004)  e incluso el famoso diamante maldito Hope, de 45 quilates. De todo hay en este conjunto de museos gratuitos, muchos de los cuales están alineados en  el National Mall . En  el Museo Nacional del Aire y del Espacio  se halla la primera avioneta de los hermanos Wright, junto a la elegante aeronave roja de la aviadora Amelia Earhart (1897-1937), la piloto más famosa de todos los tiempos;  el Museo Nacional de Arte y Cultura Africana , cuya estructura presenta un entramado de bronce ornamental, y en el que una solemne fila de gente hace cola para visitar la tumba de Emmett (un joven de 14 años linchado en 1955);  el Museo Nacional de Historia , lleno de grupos escolares y donde se guarda el sombrero de copa de Abraham Lincoln (1809-1865). Entre su colección, que consta de 155 millones de obras y artefactos, se encuentra también un calamar gigante (en el Museo de Historia Natural), pinturas del artista 'pop art'  Andy Warhol  (Museo de Arte Americano), el sello más raro del mundo (Museo Postal)... Por todos lados aguardan cosas interesantes. Podríamos estar semanas recorriendo sus interminables pasillos. El mérito es del peculiar James Smithson, un inglés que nunca visitó EE UU pero que en 1826 legó a la incipiente nación 500.000 dólares para fundar un “establecimiento para el aumento y la difusión del conocimiento”.
    7Smithsonian Institution (Washington, EE UU)

    El museo más grande del mundo 
    Hay maravillas culturales que compiten con las naturales. Como la Smithsonian Institution, un enorme complejo en Washington formado por 19 museos y un gigantesco centro de investigación, que alberga mucho más de lo que uno se pueda imaginar: cohetes, esculturas de Auguste Rodin (1840-1917), la espada del primer presidente de EE UU, George Washington (1732-1799), la cocina de la influyente chef californiana Julia Child (1912-2004) e incluso el famoso diamante maldito Hope, de 45 quilates. De todo hay en este conjunto de museos gratuitos, muchos de los cuales están alineados en el National Mall. En el Museo Nacional del Aire y del Espacio se halla la primera avioneta de los hermanos Wright, junto a la elegante aeronave roja de la aviadora Amelia Earhart (1897-1937), la piloto más famosa de todos los tiempos; el Museo Nacional de Arte y Cultura Africana, cuya estructura presenta un entramado de bronce ornamental, y en el que una solemne fila de gente hace cola para visitar la tumba de Emmett (un joven de 14 años linchado en 1955); el Museo Nacional de Historia, lleno de grupos escolares y donde se guarda el sombrero de copa de Abraham Lincoln (1809-1865). Entre su colección, que consta de 155 millones de obras y artefactos, se encuentra también un calamar gigante (en el Museo de Historia Natural), pinturas del artista 'pop art' Andy Warhol (Museo de Arte Americano), el sello más raro del mundo (Museo Postal)... Por todos lados aguardan cosas interesantes. Podríamos estar semanas recorriendo sus interminables pasillos. El mérito es del peculiar James Smithson, un inglés que nunca visitó EE UU pero que en 1826 legó a la incipiente nación 500.000 dólares para fundar un “establecimiento para el aumento y la difusión del conocimiento”. alamy
  • Entre  Canadá  y  Estados Unidos  se encuentra uno de los espectáculos más grandiosos de la naturaleza: las Cataratas del Niágara, las más grandes del mundo en cuanto a caudal: más de 2.830 toneladas de agua caen en picado cada segundo. Son también uno de los puntos más turísticos del planeta, atestado de parejas en luna de miel, habitaciones de hotel con jacuzzis en forma de corazón, tiendas y muchos puestos de recuerdos 'kitsch', pero aún así, resultan impresionantes, y más cuanto más nos acerquemos a ellas. Grandes columnas de niebla helada se elevan como un velo etéreo al estrellarse el agua, y aparecen arcoíris que perforan la bruma. Y no solo se admira el paisaje desde lejos: también se puede sentir de cerca navegando en barco directamente hacia ellas, y quedar empapado y ensordecido por el poderoso aliento del Niágara.    Las cataratas se componen de tres cascadas separadas que caen en diferentes puntos de la frontera entre Estados Unidos y Canadá: las Bridal Veil y las American Falls dan al estado de Nueva York, mientras que  las Horseshoe lo hacen en Ontario, en el lado canadiense . Esta última cuenta con el flujo más grande y potente, que atrae a los temerarios que saltan desde lo alto metidos en un barril (tal y como hizo Annie Taylor, quien, con 63 años comenzó la moda en 1901, y vivió para contarlo).
    8Cataratas del Niágara (EE UU y Canadá)

    Cortinas de agua que hacen de frontera 
    Entre Canadá y Estados Unidos se encuentra uno de los espectáculos más grandiosos de la naturaleza: las Cataratas del Niágara, las más grandes del mundo en cuanto a caudal: más de 2.830 toneladas de agua caen en picado cada segundo. Son también uno de los puntos más turísticos del planeta, atestado de parejas en luna de miel, habitaciones de hotel con jacuzzis en forma de corazón, tiendas y muchos puestos de recuerdos 'kitsch', pero aún así, resultan impresionantes, y más cuanto más nos acerquemos a ellas. Grandes columnas de niebla helada se elevan como un velo etéreo al estrellarse el agua, y aparecen arcoíris que perforan la bruma. Y no solo se admira el paisaje desde lejos: también se puede sentir de cerca navegando en barco directamente hacia ellas, y quedar empapado y ensordecido por el poderoso aliento del Niágara.

    Las cataratas se componen de tres cascadas separadas que caen en diferentes puntos de la frontera entre Estados Unidos y Canadá: las Bridal Veil y las American Falls dan al estado de Nueva York, mientras que las Horseshoe lo hacen en Ontario, en el lado canadiense. Esta última cuenta con el flujo más grande y potente, que atrae a los temerarios que saltan desde lo alto metidos en un barril (tal y como hizo Annie Taylor, quien, con 63 años comenzó la moda en 1901, y vivió para contarlo).
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  • A estas islas vírgenes frente a la costa norte de la Columbia Británica canadiense se las conoce como las "Galápagos de Canadá" porque conservan una interesante fauna y flora endémicas. Pero lo que ha hecho famosa a estas islas es la cultura de su pueblo indígena, los haida, uno de los más fascinantes de Canadá, cuyo emblema son los enormes tótems de madera. Es un destino mágico en el que podemos sentir que los viejos dioses no están muy lejos.    No es fácil llegar hasta este archipiélago de 450 islas, que apenas cuenta con transporte y en el que vive una escasísima población. Aun así, merece la pena aunque solo sea para contemplar sus bosques de abetos y cedros gigantes entre la niebla, o para intentar observar en el cielo las águilas calvas y entre los árboles los osos que aquí viven libres. En el mar reinan las orcas y los leones marinos, que nadan en unas aguas en las que rompen unas olas enormes y en las que tampoco faltan los restos de naufragios.  El parque nacional de Gwaii Haanas  ofrece una inmersión en la cultura de los haida, mediante excursiones en kayak o bote inflable guiadas por nativos, que llevan a aldeas antiguas de aguas termales y tótems. Es uno de los mejores parques nacionales de Norteamérica, una especie de mundo perdido de una belleza natural soberbia.
    9Haida Gwaii (Canadá)

    El mundo perdido de los haida 
    A estas islas vírgenes frente a la costa norte de la Columbia Británica canadiense se las conoce como las "Galápagos de Canadá" porque conservan una interesante fauna y flora endémicas. Pero lo que ha hecho famosa a estas islas es la cultura de su pueblo indígena, los haida, uno de los más fascinantes de Canadá, cuyo emblema son los enormes tótems de madera. Es un destino mágico en el que podemos sentir que los viejos dioses no están muy lejos.

    No es fácil llegar hasta este archipiélago de 450 islas, que apenas cuenta con transporte y en el que vive una escasísima población. Aun así, merece la pena aunque solo sea para contemplar sus bosques de abetos y cedros gigantes entre la niebla, o para intentar observar en el cielo las águilas calvas y entre los árboles los osos que aquí viven libres. En el mar reinan las orcas y los leones marinos, que nadan en unas aguas en las que rompen unas olas enormes y en las que tampoco faltan los restos de naufragios. El parque nacional de Gwaii Haanas ofrece una inmersión en la cultura de los haida, mediante excursiones en kayak o bote inflable guiadas por nativos, que llevan a aldeas antiguas de aguas termales y tótems. Es uno de los mejores parques nacionales de Norteamérica, una especie de mundo perdido de una belleza natural soberbia.
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  •  El parque nacional de Banff  es uno de esos prodigios de la naturaleza que compiten con las maravillas de la Antigüedad. Protegido desde 1885, es el tercer parque más antiguo del mundo. Está en el lado oriental de las Rocosas canadienses, y fue creado para preservar la excepcional belleza natural y sus importantes procesos geológicos glaciares y aluviales. El fenómeno más llamativo de Banff es el lago Louise, una superficie de agua de un color turquesa inverosímil, entre pinos y rodeada por montañas coronadas por un resplandeciente glaciar. Las aguas cristalinas del glaciar reflejan como un espejo el impresionante paisaje formando un abrigo que envuelve en naturaleza a quien lo visita. El lago es, además, el punto de partida de muchas rutas de senderismo que atraen desde hace casi un siglo a viajeros, montañeros y artistas.    Es una imagen típica de postal (sobre todo cuando el cielo está completamente azul, a las seis de la mañana, al atardecer en agosto, durante una lluvia de octubre o después de una fuerte tormenta invernal). Para tener otro punto de vista se puede tomar cómodamente el teleférico del lago, que brinda una perspectiva de vértigo sobre el agua y, con suerte, permite avistar algún oso pardo deambulando por las montañas.
    10Lago Louise (Banff, Canadá)

    El lago azul de las rocosas 
    El parque nacional de Banff es uno de esos prodigios de la naturaleza que compiten con las maravillas de la Antigüedad. Protegido desde 1885, es el tercer parque más antiguo del mundo. Está en el lado oriental de las Rocosas canadienses, y fue creado para preservar la excepcional belleza natural y sus importantes procesos geológicos glaciares y aluviales. El fenómeno más llamativo de Banff es el lago Louise, una superficie de agua de un color turquesa inverosímil, entre pinos y rodeada por montañas coronadas por un resplandeciente glaciar. Las aguas cristalinas del glaciar reflejan como un espejo el impresionante paisaje formando un abrigo que envuelve en naturaleza a quien lo visita. El lago es, además, el punto de partida de muchas rutas de senderismo que atraen desde hace casi un siglo a viajeros, montañeros y artistas.

    Es una imagen típica de postal (sobre todo cuando el cielo está completamente azul, a las seis de la mañana, al atardecer en agosto, durante una lluvia de octubre o después de una fuerte tormenta invernal). Para tener otro punto de vista se puede tomar cómodamente el teleférico del lago, que brinda una perspectiva de vértigo sobre el agua y, con suerte, permite avistar algún oso pardo deambulando por las montañas.
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