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Los mejores destinos para nómadas digitales

Desde megalópolis punteras hasta aldeas medievales o apacibles 'resorts' de playa, hay muchos lugares en el mundo preparados para trabajar en remoto. Una buena conexión a Internet marca las diferencias

Una mujer trabaja con su móvil y portátil en una calle de Lisboa, con los tradicionales azulejos a su espalda.
Una mujer trabaja con su móvil y portátil en una calle de Lisboa, con los tradicionales azulejos a su espalda. getty images

No se trata de un mero empleo; es un estilo de vida, un modo de mantener un equilibrio armónico entre trabajar y viajar. La pandemia ha acelerado la implementación del teletrabajo y la descentralización de grandes y pequeñas empresas, así que cuando se pueda volver a viajar libremente serán muchos más los que se decidan a convertirse en nómadas digitales. A priori, solo se necesita un portátil y una buena conexión a Internet para trabajar desde cualquier rincón del mundo. Una vez que se ha hecho lo más difícil, que es decidirse a partir, toca escoger dónde empezar la aventura. La mayoría de los nómadas digitales se muda varias veces al año para sortear las restricciones de los visados o evitar veranos tórridos e inviernos gélidos, pero siempre hay un punto de partida. Más allá de clavar un alfiler en un lugar deseado del mapamundi, hay otras formas de elegir un primer destino.

¿Cómo elegir nuestro destino digital?

Hay lugares muy especiales para nómadas digitales por todo el globo, desde megalópolis punteras en el ámbito tecnológico hasta aldeas medievales y apacibles resorts de playa. Sin embargo, todos deben cumplir una serie de características en común. La primera de ellas, imprescindible, una buena conexión a Internet, con una velocidad que permita trabajar en lo que nos hemos propuesto. Muy importante también es que haya sitios aptos para el desarrollo de la actividad, como espacios de trabajo compartidos, cafeterías con wifi gratuito o lugares que ofrezcan la posibilidad de organizar eventos y encuentros sociales a través de las redes. En tercer lugar, es fundamental que el destino ofrezca facilidades con el visado: algunos países permiten viajar por su territorio durante varios meses sin solicitar uno. Ciertas naciones, incluso, hacen concesiones especiales con el propósito de atraer a nómadas digitales; por ejemplo, Tiflis, capital de Georgia, acepta estancias de hasta un año sin necesidad de solicitar visado y Tallin, capital estonia, reserva unos especiales para este colectivo.

Una joven en moto con su tabla de surf, en los alrededores de Canggu (Bali, Indonesia).
Una joven en moto con su tabla de surf, en los alrededores de Canggu (Bali, Indonesia). getty images

El coste de la vida también es importante: conviene buscar ciudades con alojamientos y supermercados asequibles, Internet barato (o gratuito), espacios de trabajo accesibles y transporte público económico. Y por último, el alojamiento: si se pretende permanecer en un sitio bastante tiempo, habrá que optar por ciudades con una amplia oferta de apartamentos de alquiler y otros tipos de estancias asequibles. Las redes de nómadas digitales ayudan mucho en este sentido.

La mayoría de lugares para establecerse se adscribe a una de estas cinco categorías: metrópolis tecnológicas, capitales emergentes, ciudades secundarias, rincones para mochileros o complejos turísticos. De todo ello hay en este listado, una especie de guía para  quienes quieran empezar a cambiar su modelo de trabajo y de vida.

Canggu (Bali, Indonesia)

Yoga, surf y buenos precios

Canggu, un pueblecito de atmósfera cosmopolita al sur de la isla de Bali, es el primer destino que se puso de moda entre los nómadas digitales, y sigue siendo uno de los lugares favoritos de los viajeros freelance (trabajadores por cuenta propia) que buscan un clima cálido, Internet de alta velocidad y un espacio de trabajo compartido con piscina. La abundancia de villas asequibles, la gastronomía y el ritmo de vida sosegado acentúan el encanto de esta localidad balinesa.

Los surfistas fueron los primeros que colonizaron este rincón idílico para disfrutar de las olas y la amplia oferta lúdica de las vecinas poblaciones de Kuta, Seminyak y Ubud. Canggu, en definitiva, es uno de los sitios más relajantes del mundo; cualquier día se puede practicar yoga antes de entregarse al trabajo, surfear al atardecer o cenar un suculento pez espada en la playa de Jimbaran.

No obstante, la excesiva presencia de turistas (antes de la pandemia) dificulta el acceso a la cultura local. La alternativa de moda en los últimos años es Ubud, un pueblo de montaña a escasos 30 kilómetros de Canggu, circundado por arrozales y con un ambiente más auténtico y menos hedonista. En realidad, como ambas localidades están bien conectadas, muchos pasan temporadas entre una y otra.

Alojamiento y espacios compartidos

Para trabajar en modo coworking existen varias opciones. Dojo Bali es un lugar legendario entre los trabajadores en remoto, ya que abre a todas horas, cuenta con cafetería, piscina y se halla a pocos minutos de la playa de Echo, con oferta de viviendas compartidas. Con características similares, Outpost Canggu oferta un ambiente tranquilo que favorece la productividad.

Hay muchos hoteles, albergues y resorts, pero la mayoría de los nómadas digitales prefiere alquilar una villa o un kos (apartamento pequeño). Se pueden buscar anuncios en los grupos de Facebook Bali Canggu housing & accommodation y Canggu Community Housing.

Red de contactos

Una mujer trabaja con su ordenador en una terraza de Lisboa con vistas al Tajo.
Una mujer trabaja con su ordenador en una terraza de Lisboa con vistas al Tajo. getty images

Lisboa (Portugal)

El Silicon Valley del Tajo

La capital lusa aspira a convertirse en un nuevo Silicon Valley a orillas del ancho Tajo; de hecho, el gigante tecnológico Google mandó una clara señal al decantarse por la ciudad portuguesa para establecer allí su nuevo centro internacional de operaciones, el segundo mayor en Europa después del de Dublín.

Como toda metrópolis, Lisboa atrae a nómadas que desean trabajar sin renunciar a la diversión. En este sentido, cuenta con muchos restaurantes baratos de menú del día y bares de barrio cargados de encanto. Los nómadas valoran por encima de todo lo unida que está la comunidad freelance. Con más de 16.000 miembros, el grupo de Facebook Lisbon Digital Nomads organiza reuniones semanales para socializar, comer y disfrutar de una cerveza o una copa de ginjinha (licor de guindas muy popular en Portugal). Muchos espacios de trabajo compartido ofrecen alojamiento y organizan encuentros.

Otro aspecto positivo es la calidad de vida que destila esta ciudad asomada al Tajo, que pasa por ser una de las capitales europeas más acogedoras; sus siete históricas colinas están salpicadas de laberínticas calles empedradas con magníficos edificios de estilo pombalino. Lisboa tiene también una vida noctámbula muy activa, desde el atardecer hasta bien entrada la madrugada, algo que facilita sobremanera la integración entre trabajadores extranjeros. Y la comida es barata y sabrosa.

Alojamiento y espacios compartidos

Heden, oculto en una concurrida plaza del barrio de Graça, combina espacios de trabajo muy solicitados por desarrolladores con estudios artísticos y un recinto que acoge charlas y eventos. Otro original espacio de trabajo es WorkHub, que ocupa la preciosa bodega Abel Pereira da Fonseca, en el emergente barrio de Poço do Bispo. Ofrece conexión ultrarrápida en una sala de aspecto informal y alquila puestos de trabajo y oficinas privadas por meses.

En Lisboa hay hoteles y pensiones por todas partes, pero casi todos los nómadas de nuevo cuño optan por alquilar un piso o una habitación o bien por instalarse en la vivienda anexa a su espacio de trabajo. Muchos buscan alojamiento a través de Airbnb, pero esta red está más orientada al turismo, y a menudo resulta más sencillo encontrar un lugar poniéndose en contacto con otros nómadas en encuentros y grupos de Facebook.

Red de contactos

Ambiente en una calle de Ciudad Ho Chi Minh, en Vietnam.
Ambiente en una calle de Ciudad Ho Chi Minh, en Vietnam. ALAMY

Ciudad Ho Chi Minh (Vietnam)

La entusiasta capital tecnológica vietnamita

Hanói es la capital de Vietnam, pero Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saigón, entró en el siglo XXI con una decidida apuesta por el desarrollo tecnológico. Se trata de una metrópoli donde la construcción de rascacielos es incesante, al tiempo que brotan empresas en cada esquina. El multimillonario Richard Branson la llegó a describir como “el próximo Silicon Valley” por sus brillantes y entregados profesionales. Buena prueba de ello es la puesta en marcha de la Saigon Silicon City, en la periferia oriental del distrito 9, una señal de la ambición de esta urbe con vocación de futuro.

No solo de la tecnología vive el nómada del siglo XXI, y esta ciudad también atrapa por su fantástica comida callejera y sus económicos alojamientos. Eso también favorece que los trabajadores en remoto compartan muchos espacios de trabajo con lugareños, de manera que en este caso no se ha logrado construir una comunidad freelance tan sólida como en Canggu.

El atractivo de Ciudad Ho Chi Minh, en definitiva, reside en la vitalidad y el entusiasmo que se respira las 24 horas del día, que se traduce en la mentalidad emprendedora de sus habitantes y se deja sentir en las elegantes cafeterías de estilo francés. En la parte negativa, al occidental le cuesta un poco acostumbrarse a los atascos, a la contaminación y al calor tropical. Cuando la jungla de asfalto se vuelve asfixiante, los nómadas se retiran al apacible delta del Mekong o a la plácida isla de Phú Quốc para tumbarse en la arena, bucear y admirar el verde paisaje.

Alojamiento y espacios compartidos

Para trabajar, Dreamplex es el espacio compartido más popular, con dos locales en el distrito 1 y otros dos en el de Bình Thạnh. Otra opción con un ambiente más distendido es Spiced, situado en un área del distrito 2, con muchas estancias de alquiler, piscina y alojamiento propio.

La mayor parte de los nómadas opta por alquilar un apartamento, aunque en el centro sale caro; si se planea una estancia fugaz se puede optar por una habitación en un piso compartido e ir a una cafetería o a otro espacio comunitario a trabajar.

Red de contactos

Un empresario colombiano del entretenimiento trabaja desde su estudio en Medellín.
Un empresario colombiano del entretenimiento trabaja desde su estudio en Medellín. ALAMY

Medellín (Colombia)

La ciudad reinventada

Colombia está moviendo cielo y tierra para librarse de su mala fama tras años marcada por la violencia del narcotráfico. La reinvención nacional la abandera Medellín, la ciudad de uno de los más temibles criminales de los ochenta y noventa, Pablo Escobar, cuya sombra ha dejado de enturbiar su proyección hacia el mundo. De hecho, Medellín ha recibido en los últimos años varios galardones por sus innovadores proyectos cívicos y su compromiso con el desarrollo urbano sostenible. La segunda mayor ciudad del país latinoamericano también es afortunada por el clima templado y por su situación en un valle que impide un crecimiento descontrolado.

Hasta hace muy poco, era solo una modesta ciudad colombiana, pero cada vez hay más nómadas digitales que se sienten atraídos por ella, la mayoría procedente de Norteamérica, gracias al bajo coste de la vida, el buen tiempo y las sólidas infraestructuras que facilitan el trabajo, como la presencia generalizada de wifi y el auge de las cafeterías. Al llegar resulta sencillo integrarse, porque se organizan numerosos eventos para socializar. Además, el visitante disfrutará de una importante oferta cultural, buena comida y animada vida nocturna. Compartir zona horaria con Estados Unidos también ayuda si se tienen clientes allí.

Alojamiento y espacios compartidos

Selina, con una ubicación estratégica en la comuna de El Poblado, ofrece alojamiento, espacio para trabajar, comida y todo lo necesario bajo un solo techo. Siembra Coworking/Ofizen es otro espacio en El Poblado donde estrechar relaciones gracias a las actividades en grupo (concursos, talleres...) y a la barra libre de cerveza todos los viernes. Otra opción es instalarse en Tinkko, situado en la 15ª planta de una torre del distrito comercial. Aquí se trabaja con vistas panorámicas y hay salas para reuniones más formales.

Por lo general, los nómadas viven en estancias o pisos de alquiler a las afueras, ya que los precios disminuyen si se renuncia a zonas céntricas y turísticas como El Poblado en favor de áreas tranquilas como Ciudad del Río, La Floresta o Laureles-Estadio. En CompartoApto se puede alquilar una habitación directamente al propietario.

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Uno de los espacios habilitados para trabajar en la Fabrika (Tiflis).
Uno de los espacios habilitados para trabajar en la Fabrika (Tiflis). ALAMY

Tiflis (Georgia)

Original, tranquila y barata

Las antiguas repúblicas soviéticas no despiertan el interés de los nómadas digitales… a excepción de Georgia. Las influencias asiáticas pesan tanto en su cultura como las rusas, y su independencia de la URSS en 1991 puso en marcha un proceso de reinvención que todavía dura. La capital, Tiflis, de un millón de habitantes, es una ciudad dinámica con multitud de redes wifi y un ritmo de vida sorprendentemente tranquilo.

Pese a que las cafeterías están algo anticuadas y no se parecen a los locales modernos que frecuentan los nómadas digitales, los que tengan querencia por la nostalgia quedarán fascinados por la mezcla de tecnología y encanto tradicional.

Los ciudadanos de muchos Estados pueden permanecer un año en Georgia sin visado y ahorrarse molestias burocráticas, como tener que salir del país y volver a entrar. Es cierto que no se tendrá la misma red de apoyo que en otros hubs, pero la comida y el vino, que se produce en la región desde hace 8.000 años, compensan con creces.

Alojamiento y espacios compartidos

Los cambios en Tiflis han traído también espacios de trabajo comunitarios para los nuevos visitantes, como Impact Hub Tblisi que triunfa entre los nómadas por sus eventos y encuentros, su rápida conexión a Internet y su ambiente bohemio. Está instalado en el vanguardista complejo Fabrika, una antigua fábrica de costura de la era soviética reconvertida en un centro cultural con cafeterías, bares, negocios híbridos y estudios artísticos. En el parque Vake, Mediathek es una biblioteca pública con wifi de alta velocidad y escritorios para trabajar en silencio; tiene sucursales modernistas igual de tranquilas en Varketili y en el parque de los Veteranos, en el distrito de Nadzaladevi.

Alojarse en zonas céntricas sale caro, así que mejor instalarse en la periferia. Los distritos de Vake y Avlabari no distan mucho del centro y están cada vez más solicitados.

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Concurrida intersección en el centro de Seúl.
Concurrida intersección en el centro de Seúl. getty images

Seúl (Corea del Sur)

Futurista, inmensa e hipertecnológica

Seúl es la megalópolis futurista asiática por antonomasia. Una ciudad perfecta si nos gustan las costillas a la parrilla, las saunas, los bares abiertos a todas horas (no hay que dejar de probar el soju) y el K-pop. La capital de Corea del Sur es una ciudad llena de vida, con una población joven y emprendedora y el acceso a Internet más rápido del mundo, lo que facilita hacer negocios.

El hecho de estar frecuentada por mochileros aumenta su atractivo como lugar donde vivir y trabajar. Los recién llegados pueden recurrir a una asentada comunidad de expatriados para que los ayuden en la transición cultural. La ciudad cuenta con muchísimos espacios de trabajo compartido abiertos las 24 horas, algo muy práctico para comunicarse con clientes lejanos sin que importe la diferencia horaria.

El desconocimiento del inglés entre la población nativa es un arma de doble filo: por un lado, brinda oportunidades laborales a profesores y traductores; por otro, dificulta la vida cotidiana. Corea del Sur es un lugar peculiar; los lugareños se atienen a innumerables normas sociales no escritas y no existe una explicación racional a que comer fuera sea barato y hacer la compra cueste un ojo de la cara.

Alojamiento y espacios compartidos

Para trabajar hay múltiples opciones, como el Hive Arena, con un buen emplazamiento, al sur del río Han, en el distrito de Yeongdeungpo-gu, que fomenta la camaradería al ofrecer vivienda y espacio de trabajo compartidos. O el Cow&Dog, orientado a nómadas que trabajan en proyectos de alcance social. Es muy popular entre emprendedores y desarrolladores locales, quienes valoran la calma del entorno y el enfoque ético.

Hay muchos alojamientos, aunque los precios se disparan en el centro. Montones de albergues ofrecen paquetes de coliving y coworking para nómadas digitales, pero muchos residentes a largo plazo acaban alquilando un piso o una estancia en Airbnb.

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Un grupo de jóvenes en la sala La Clac, en Buenos Aires.
Un grupo de jóvenes en la sala La Clac, en Buenos Aires. ALAMY

Buenos Aires (Argentina)

Una intensa vida cultural

La capital argentina rebosa de actividad de día y de noche. Muchos se sienten atraídos por el estilo de vida latino, la marcha nocturna, los precios comedidos y la absorbente cultura local. En Buenos Aires existe una arraigada cultura del trabajo comunal, muchísimas empresas emergentes y una comunidad de expatriados que hará más fácil la integración.

El gobierno de la ciudad fomenta el emprendimiento mediante proyectos como IncuBAte, que ofrece subsidios a las empresas que aportan beneficios. No obstante, los nómadas deben lidiar con el temido papeleo para alargar su estancia. La mayoría obtiene un visado de turista con una validez de 90 días; si se desea permanecer más tiempo, hay que solicitar una prórroga o recurrir al truco de cruzar la frontera y volver a entrar. Para evitar el engorro, muchos deciden quedarse más de lo permitido y pagar una modesta multa en el aeropuerto al abandonar el país.

Alojamiento y espacios compartidos

Nomad Hub, en el barrio de Retiro, destaca por su espíritu comunitario al ofrecer en un mismo espacio estancias para vivir y oficinas donde trabajar. Además, es un buen sitio para familiarizarse con la ciudad antes de establecerse por cuenta propia. Si se necesitan dosis constantes de cafeína, en el Café Flor los trabajadores a distancia pagan por las horas que usan su conexión a Internet y pueden beber tantos cafés como deseen.

Para vivir, hay espacios de coliving ideales para recién llegados, aunque a largo plazo conviene buscarse un piso de alquiler. Los arrendadores suelen cobrar de más a los extranjeros, así que mejor informarse de los precios justos en foros y grupos de Facebook.

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Un joven occidental, en una calle comercial de Chiang Mai (Tailandia).
Un joven occidental, en una calle comercial de Chiang Mai (Tailandia). ALAMY

Chiang Mai (Tailandia)

El paraíso del nómada digital

La segunda ciudad de Tailandia, de 700.000 habitantes y conocida por sus más de 300 templos budistas, es un destino clásico entre los nómadas digitales gracias a la perfecta combinación de alojamiento barato, wifi rápido y comida exquisita a un precio casi irrisorio. Pocos destinos ofrecen estas ventajas a los trotamundos profesionales, que encuentran todo lo que necesitan en el centro y pueden plantarse en un santiamén en junglas, cascadas, fuentes termales y monasterios ancestrales.

Aunque cuenta con muchos espacios de trabajo compartido, acceso a Internet ultrarrápido, alojamientos económicos, limpios y confortables, el gran inconveniente de Chiang Mai hasta la llegada de la covid era el turismo masivo; debido al aumento de vuelos baratos con origen y destino en otras partes de Asia, la ciudad estaba repleta de visitantes todo el año. La gastronomía también es un aliciente: se podría probar un plato diferente cada día y al cabo de un año quedarían infinidad de especialidades por descubrir.

Hay que tener en cuenta que la política de visados tailandesa no casa bien con las costumbres de los nómadas: los visitantes pueden quedarse 30 días —60 si lo solicitan con antelación— y ampliar el permiso para otro mes una sola vez, así que habrá que entrar y salir repetidamente si se planea residir varios meses.

Alojamiento y espacios compartidos

Con tres locales repartidos entre Nimman, Pratu Tha Phae y Wiang Kaew, Punspace es genial para los que buscan un poco de variedad. Aparte de conexión rápida y aire acondicionado, cuenta con salas de reuniones y cubículos para hacer llamadas. Otra opción es CAMP Ais, en el centro comercial Maya, al norte de la ciudad. Patrocinado por la principal compañía de telefonía móvil de Tailandia, ofrece velocidades de descarga de hasta 300 Mbps.

Los hoteles y albergues cuestan tan poco que muchos nómadas se hospedan en ellos largo tiempo, aunque si se echa en falta un espacio propio no habrá problema para alquilarlo.

Red de contactos

Un hombre de negocios, en los alrededores del Puente de la Libertad, en Budapest.
Un hombre de negocios, en los alrededores del Puente de la Libertad, en Budapest. alamy

Budapest (Hungría)

Nómadas en el corazón de Europa

Budapest, nacida de la fusión de tres ciudades históricas (Buda, Pest y Óbuda), hace gala del esplendor de París o Roma pero sin sus precios prohibitivos. El módico coste de vida, la rapidez de Internet, la atmósfera y la situación estratégica para explorar Europa del Este y los Balcanes le hacen ganar muchos puntos.

Aunque algunos la consideran demasiado turística, la joya del Danubio ofrece auténticas gangas en cuanto a alojamiento, comida y cerveza se refiere, así como espacios de trabajo y cafeterías con wifi garantizado. En general se convive mejor con su clima continental que con el eterno calor de Bali o Tailandia, pero muchos emigran cuando el termómetro cae en picado.

Por citar alguna pega, la comunidad de emprendedores no está tan asentada como en otros destinos con más empresas emergentes. Hungría forma parte del espacio Schengen, así que los ciudadanos de muchos países están autorizados a permanecer en su territorio y viajar a otros estados de la UE durante 90 días sin visado.

Alojamiento y espacios compartidos

KAPTÁR organiza regularmente eventos para hacer contactos. Su céntrica ubicación en Pest invita a explorar la urbe durante las pausas para almorzar o al salir del trabajo, aunque también cuenta con una agradable cafetería. Y en la orilla oriental del Danubio, frente a la isla de Margarita, se encuentra Kubik Coworking, con salas y oficinas privadas bien equipadas.

Vivir en el centro sale caro, de modo que la mayoría de los nómadas come y duerme en los suburbios. Los distritos XI (Buda) y IX, VI y VII (Pest) son los más populares, aunque a menudo suben la renta a los extranjeros. No es mala idea reservar un alojamiento provisional en Airbnb y, una vez allí, hablar con los colegas para encontrar un piso o una habitación de alquiler a buen precio. En Albérlet e Ingatlan cuelgan muchos anuncios, y siempre se puede acudir a una inmobiliaria local.

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Una mujer trabaja sobre la arena de una playa de Las Palmas, en la isla de Gran Canaria.
Una mujer trabaja sobre la arena de una playa de Las Palmas, en la isla de Gran Canaria. ALAMY

Las Palmas de Gran Canaria (España)

Islas afortunadas para viajeros nómadas felices

El eterno buen clima de Gran Canaria explica por qué esta isla se ha convertido en uno de los destinos más cotizados entre los nómadas digitales. La abundancia de espacios de coworking y la numerosa comunidad de expatriados son ventajas añadidas. Muchos pasan el verano en la Europa continental y el invierno en esta isla bendecida con inviernos suaves.

Es verdad que para un español no resulta un destino muy exótico, pero, aparte de sus condiciones meteorológicas, esta ciudad canaria es lo bastante grande para proporcionar todo lo necesario y lo bastante pequeña para recorrerla a pie o en bicicleta. Aquí uno nunca se aburre: se puede ir a la playa, practicar surf, windsurf o submarinismo y explorar las rutas senderistas y ciclistas que se internan en la isla, entre otras actividades.

Mantenerse en forma es fácil, pero ahorrar, no tanto. Pese a ser contar con precios más bajos que en la Península, el alquiler se nota mucho en el presupuesto y la comida tampoco es barata. Por último, los billetes de avión a Gran Canaria pueden salir caros; la alternativa es tomar un ferri en Cádiz o Huelva.

Alojamiento y espacios compartidos

Canarias se ha preparado a conciencia para estos nuevos visitantes, no turistas, con espacios para ellos. El pionero CoworkingC está a escasos pasos de la playa, pero su tranquilo entorno laboral fomenta la productividad. Los miembros navegan a 300 Mbps día y noche e incluso los pases diarios incluyen café ilimitado. Otra opción es The House, a medio camino entre oficina y hogar con dos cocinas y sendas terrazas cubiertas.

Alquilar una habitación o apartamento (a menudo con wifi) a través de Airbnb, sitios internacionales y agencias locales resulta sencillo. Los precios bajan conforme se alejan de la costa.

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Terrazas en el suburbio de Kalamaja, en Tallin, la capital de Estonia.
Terrazas en el suburbio de Kalamaja, en Tallin, la capital de Estonia. ALAMY

Tallin (Estonia)

Capital emergente para los negocios digitales

Los viajeros adoran la diminuta capital de Estonia por sus precios moderados, las calles adoquinadas de su casco antiguo (patrimonio mundial de la Unesco) y su posición estratégica a caballo entre Europa del Este, los países nórdicos y Rusia. Por su parte, los nómadas digitales valoran la facilidad para hacer negocios: Tallin es una de las tres ciudades de Europa con más empresas emergentes per cápita, superando así a otros hubs tecnológicos de la Eurozona.

Con el fin de atraer talentos de todo el globo, Estonia ha instaurado el programa e-Residencia, que facilita montar negocios virtuales de forma remota, así como un visado para dueños de empresas emergentes que concede ayudas especiales a los emprendedores extranjeros. Las autoridades también han anunciado un nuevo visado para nómadas digitales que permite vivir y trabajar allí hasta un año, también para empresas locales. Además, los ciudadanos de la Unión Europea pueden instalarse en el país con pocas restricciones.

Aunque el bullicio del centro aumenta con los pasajeros que desembarcan de los cruceros y los solteros que celebran escandalosas despedidas los fines de semana, la ciudad ha logrado preservar su aura y los turistas se esfuman cuando se avecina el frío invernal.

Alojamiento y espacios compartidos

Con una cómoda situación en la Ciudad Creativa de Telliskivi, LIFT99 acoge montones de reuniones y seminarios para empresas emergentes. Sus miembros forman parte de un grupo cohesionado con acceso libre a Internet, puestos de trabajo, salas de reuniones y zonas de relax que incluyen biblioteca y mesa de pimpón. H Spring Hub, al sur del centro, en el distrito de Kristiine, es un espacio diáfano y silencioso que incentiva la productividad, con oficinas clásicas, áreas con pufs y una cocina abierta donde charlar con los colegas.

Gran parte de los nómadas se alojan en albergues (algunos pensados específicamente para trabajadores remotos) o en alojamientos de Airbnb antes de mudarse a un piso en régimen de alquiler. La oferta es limitada y cara en el casco antiguo, pero abundante y asequible en los cercanos vecindarios bohemios de Kalamaja, Telliskivi y Noblessner.

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Un idílico arenal en Playa del Carmen, en el Estado mexicano de Quintana Roo.
Un idílico arenal en Playa del Carmen, en el Estado mexicano de Quintana Roo. getty images

Playa del Carmen (México)

Turística, mochilera y perfecta para expats

Un gran número de emprendedores se asientan en el sur de México para gozar del clima tropical y ahorrarse el papeleo de trabajar a distancia desde Estados Unidos. En la paradisíaca península de Yucatán, en el balneario costero de Playa del Carmen los grandes atractivos son sus cafés animados y espacios de trabajo, la velocidad de Internet y la proximidad de playas, arrecifes, yacimientos arqueológicos y cenotes.

Playa del Carmen recuerda más a un destino para mochileros como Tulum que a uno puramente turístico como Cancún; aun así, como esta bella localidad costera está muy enfocada a los visitantes, los nómadas en busca de una auténtica experiencia mexicana podrían llevarse un chasco. Eso sí, su numerosa comunidad de trabajadores a distancia está muy unida y dará la bienvenida con los brazos abiertos.

Los viajeros procedentes de la mayoría de países tienen derecho a permanecer 180 días en México sin visado, pero los agentes fronterizos suelen añadir un sello de 30, 60 o 90 días en la Forma Migratoria Múltiple (FMM) que se concede al llegar. Si se planea quedarse más tiempo, habrá que explicarlo a las autoridades (quizá pidan ver un billete a otro país y pruebas de que podrá mantenerse económicamente durante la estancia), extender el permiso en la oficina de inmigración local o cruzar la frontera con un Estado vecino y regresar para que otorguen una nueva FMM.

Alojamiento y espacios compartidos

Para trabajar hay espacios cómodos, como Nest Coworking, un espacio céntrico y moderno con una conexión rápida, una filosofía sostenible y un marcado espíritu comunitario donde siempre organizan sesiones de trabajo, encuentros sociales y otros eventos. Si no nos importa alejarnos de la playa, Work Zone Coworking ofrece un entorno de trabajo silencioso, cuesta menos y permite entrar en contacto con la comunidad de trabajadores remotos.

Muchos reservan alojamiento en Airbnb, pero no faltan habitaciones y apartamentos de alquiler para estancias largas. Se puede acudir a las agencias inmobiliarias locales o indagar en grupos de Facebook para expatriados o en espacios de trabajo compartido.

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Un surfista observa el paso de un camello por una playa de Taghazout, en Marruecos.
Un surfista observa el paso de un camello por una playa de Taghazout, en Marruecos. getty images

Otros destinos para nómadas digitales

Los hubs para los nómadas digitales que estaban de moda al principio, como Barcelona y Praga, están perdiendo terreno ante destinos exóticos que despiertan la emoción de los viajeros. Los espíritus libres que ansían la inmersión cultural y que se las arreglan bien en solitario tienen otras opciones como Tirana (Albania), muy tentadora por lo barata que resulta; Belgrado (Serbia), también con un bajo coste, muy buena conexión y espacios compartidos agradables; o Leópolis (Ucrania), un lugar muy dinámico para hacer negocios y con un casco histórico fantástico. También Sofía (Bulgaria) se ha convertido en una opción y entre los destinos americanos, Quito (Ecuador) puede ser una oportunidad de combinar el trabajo con la aventura, ya que es una puerta de acceso a los Andes.

También se puede optar por ciudades chinas menos conocidas, como Xi’an, aunque habrá que aprender nociones de mandarín para manejarse. Los que prefieran entornos más idílicos pueden encontrarlos en Bocas del Toro (Panamá), un archipiélago en el Caribe, con una creciente comunidad de nómadas que llegaron por la playa y se quedaron por el wifi. O en Tarifa (Cádiz), que se ha convertido en un destino muy atractivo para trabajadores aficionados al kitesurf. Los expatriados bohemios que eligieron Marruecos se ven desde hace poco acompañados de los nómadas digitales. Así ocurre en Taghazout, un destino popular donde proliferan las empresas emergentes y con el incentivo añadido de surfear en la red y en el mar.

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