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DORMIR CRÍTICA i

Hoces del Duratón, refugio en el gran parque natural segoviano

Decoración barroca en una posada en Sebúlcor desde la que emprender actividades al aire libre

El hotel Hoces del Duratón, en Sebúlcor (Segovia). Abajo, una de sus habitaciones. Ampliar foto
El hotel Hoces del Duratón, en Sebúlcor (Segovia). Abajo, una de sus habitaciones.
Puntuación: 5,5
Arquitectura 6
Decoración 3
Estado de conservación 5
Confortabilidad habitaciones 5
Aseos 5
Ambiente 6
Desayuno 5
Atención 7
Tranquilidad 8
Instalaciones 5

Si Juan Martín El Empecinado logró ocultarse de los ejércitos de Napoleón en las hoces del río Duratón, hoy el parque natural por excelencia de la provincia de Segovia, cuánto más no podríamos aislarnos nosotros de ese ejército invisible que es el SARS-CoV-2. En el minúsculo pueblecito de Sebúlcor existe como refugio la Posada del Duratón, conocida también como el hotel Hoces del Duratón. Sobria por fuera, en piedra y enfoscado rosáceo, con cubierta de teja, contraventanas y remates en madera de enebro, como manda la tradición arquitectónica local.

Sus gestores llevan más de tres décadas organizando excursiones en piragua por el río, que se significa en esta zona por sus espectaculares meandros, de manera que el alojamiento se conformó como una prolongación de estas actividades al aire libre, hoy complementadas con rutas guiadas a caballo y en bici de montaña.

Una de las habitaciones del El hotel Hoces del Duratón. ampliar foto
Una de las habitaciones del El hotel Hoces del Duratón.

Tanta adrenalina merecía el descanso en unas habitaciones singulares, las 20 con el nombre de los parajes que se suceden a lo largo del curso fluvial. La Calleja, ornamentada con objetos del siglo XVI que hacen referencia a las ruinas de una ermita prerrománica. La Cueva de los Siete Altares, abuhardillada, nos recuerda una de las capillas rupestres más antiguas de Segovia. La Solapa del Águila, ocupada por dos camas de forja con dosel, evoca otra cueva del lugar. San Pedro Nava, con una magnífica cama de madera torneada portuguesa. O la suite El Abad, la mayor del hotel, conformada en torno a una bóveda esgrafiada en amarillos y equipada con jacuzzi, lavabo de mármol y una mesa de retablo del XVI. Como se ve, una parafernalia rococó algo estresante y necesitada de aire fresco.

El punto amable lo da el restaurante, como no podía ser de otro modo en una región reconocida por sus lechazos. De su horno de leña sale un cuarto de cordero lechal churro, como reza la indicación geográfica protegida (IGP) por el Consejo Regulador del Lechazo de Castilla y León, criado en los pastos de pedriza con tomillo, lavandera y té de roca, ideal para ser degustado por dos personas al precio de 50 euros.

Y para vencer el sesteo, nada mejor que adentrarse por el camino que lleva al mirador de las Hoces del Duratón, desde donde se divisa la ermita de San Frutos, románico del siglo XII sobre la original visigótica del siglo VII. Aquí, este santo y sus hermanos, san Valentín y santa Engracia, ejercieron la vida contemplativa con el fervor que los nuevos tiempos aconsejan.

Hoces del Duratón 

  • Categoría oficial: 4 estrellas
  • Dirección: calle de Matilla, s/n. Sebúlcor (Segovia)
  • Teléfono: 921 52 14 24
  • Web: hotelhocesdelduraton.com
  • Instalaciones: garaje, sala de reuniones con capacidad para 18 personas sentadas, restaurante
  • Habitaciones: 12 dobles, 6 júnior suites, 2 suites
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; animales domésticos prohibidos
  • Precios: desde 66 euros la habitación doble, IVA incluido; desayuno, 8 euros, IVA incluido.

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