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Senderos de agua dulce

De las pozas del río Verde, en Granada, a los bosques de la onubense sierra de Aracena, cuatro refrescantes caminatas por el interior de Andalucía

Una poza del río Verde, en Otívar (Granada).
Una poza del río Verde, en Otívar (Granada).

Andalucía es sinónimo de sol y playa durante el estío. Sus costas son elegidas por millones de veraneantes para sus vacaciones —fue el destino predilecto de los españoles en 2019, acogiendo el 16,9% de los viajes internos, según la encuesta de movimientos turísticos de residentes, Familitur, del INE—; sin embargo, hay quien prefiere esquivar la masificación sobre la arena y busca un refrescante chapuzón en aguas fluviales o practicar senderismo en zonas de montaña, a la sombra de sus bosques. Proponemos cuatro rutas perfectas donde invertir la tendencia este verano.

Senderos de agua dulce

Río Verde

Otívar, Granada

Escondido en las estribaciones del parque natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, el río Verde es un pequeño paraíso. Su cauce ofrece una serie de pozas color turquesa salpicadas por la espuma de sus cascadas. Hay dos puentes colgantes en el camino. Y a su alrededor, un paisaje de aires alpinos por donde pasea confiada la cabra montés y el lagarto ocelado se oculta bajo los arbustos de tomillo, esparto y boj. El agua es siempre fresca y clara.

La ruta, a las afueras de Otívar (Granada), ofrece diversas posibilidades. La primera —de carácter familiar— propone adentrarse por la pista que parte del kilómetro 42,5 de la carretera A-4050. Es propiedad de la Sociedad Cooperativa, Agrícola y Ganadera del Campo de Cázulas, que cobra 5 euros por cada persona y coche que accede a ella. Siete kilómetros más abajo, junto a dos zonas de aparcamiento, comienza un tranquilo ascenso a pie por un sendero señalizado que regala al inicio un par de pozas donde darse el primer chapuzón. Dos kilómetros y una hora más tarde —o algo más, dependiendo de la duración de los baños— se alcanza la cascada de la Y: un salto de 10 metros de altura que suele marcar el fin de ruta, aunque los más avezados continúan el ascenso hasta la cascada de los Árboles Petrificados (el esfuerzo merece la pena). Otra opción es completar el recorrido en sentido inverso, de arriba abajo, desde el embalse de la Cueva de Funes. Es la preferida por los más aventureros, ya que incluye la práctica de descenso de cañones.

Sendero de las cascadas

Tolox, Málaga

Es uno de los recorridos más cómodos para disfrutar de la espectacular naturaleza de la sierra de las Nieves (Málaga), un parque natural declarado reserva de la biosfera por la Unesco y que este año tiene previsto ser declarado oficialmente parque nacional, el decimosexto de la red española. La ruta (PR-A 282) ofrece tantas alternativas como ganas haya de caminar. De hecho, apenas a dos minutos de la salida —a la espalda del Balneario de Tolox— existen ya unas pozas perfectas donde refrescarse y que, inevitablemente, el gozo acuático y la consiguiente pereza hagan olvidar la caminata.

La Rejía, en la sierra de las Nieves, es la cascada más alta de la provincia de Málaga, con sus 50 metros

La recompensa al empeño de retomar la marcha llega menos de una hora después: a través de un camino que serpentea por el río Caballos entre altos pinares y zonas de huerta se alcanza el llamado Charco de la Virgen, un salto de agua de unos seis metros de altura con una preciosa poza a sus pies. Media hora más tarde aparece en el horizonte la cascada de La Rejía, la más alta de la provincia de Málaga, con unos 50 metros de caída. En ese punto existen dos opciones: regresar desandando nuestros pasos o seguir hacia adelante para completar un recorrido circular de unas cinco horas hasta el punto de partida. Hay que tener en cuenta que, si continuamos adelante, el camino se aleja del curso fluvial, por lo que es recomendable llevar buenas provisiones de agua en los días de calor.

Circular desde Alájar

Huelva

Los densos bosques de la sierra de Aracena ofrecen una estupenda sombra para los días de calor. Hay numerosas rutas que conectan todas las localidades de la comarca, pero hay una especialmente interesante. Es la que une Alájar, Castaño del Robledo y Santa Ana la Real, un sendero circular con algo de pendiente que se completa en unas seis horas a ritmo pausado. Permite arrancar desde cualquiera de estos coquetos pueblos y descubrir en su camino lugares como El Calabacino, una aldea con un ritmo de vida que invita a quedarse, o la Peña Arias Montano, situada en un risco y con preciosas vistas de toda la zona. Escondida se encuentra la cascada de Jollarancos.

Vista aérea del pueblo onubense de Alájar, en la sierra de Aracena. ampliar foto
Vista aérea del pueblo onubense de Alájar, en la sierra de Aracena. Alamy

La mayor parte del trayecto se realiza bajo la sombra de grandes encinas y alcornoques, aunque también hay hueco para pequeños bosques de castaños y ejemplares de madroños y nogales. A ras de suelo nacen numerosas setas en temporada y multitud de plantas con usos medicinales. En cualquiera de las tres localidades de esta ruta existen estupendos restaurantes para hacer un alto en el camino y saborear las carnes ibéricas típicas de la zona.

Las chorreras del río Bailón

Cabra, Córdoba

Junto a la ermita de la Virgen de la Sierra, en Cabra (Córdoba), existe un paisaje que rompe con la monotonía de olivares que cubren el centro de Andalucía. Se trata del poljé de La Nava, un inmenso valle a unos 1.000 metros de altura rodeado de montañas calizas en el parque natural de las Sierras Subbéticas, que forma parte de la Red de Geoparques Europeos desde 2006. Este curioso lugar está atravesado por el río Bailón, alrededor de cuyo cauce se encuentran diversos accidentes geográficos, como las llamadas chorreras, unas bonitas caídas de agua rodeadas de vegetación.

Otro lugar muy atractivo es el propio nacimiento del río, un paraje cómodo y tranquilo para saborear un día de campo. En los alrededores hay numerosas simas, lapiaces y dolinas que conforman un amplio catálogo de formaciones kársticas. El recorrido se puede hacer circular, aunque para ello hay que pedir un permiso a la Junta de Andalucía debido a que atraviesa terrenos privados y protegidos. Existe también un desvío que se adentra hasta Zuheros, bello pueblo blanco cordobés que se extiende a los pies de un viejo castillo.

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