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Safari de buceo mexicano en Roca Partida

Juan Manuel del Rey, director del tablao madrileño Corral de la Morería, tiene otra pasión, el buceo, que le llevó a viajar al islote de Roca Partida, en México

Juan Manuel del Rey, director del Corral de la Morería, en Madrid. Ampliar foto
Juan Manuel del Rey, director del Corral de la Morería, en Madrid.

Juan Manuel del Rey dirige el Corral de la Morería, uno de los tablaos flamencos madrileños con más solera. Durante febrero y marzo incursiona en el flamenco vanguardista con la producción propia Zincalí, coreografiada por Antonio Najarro, exdirector del Ballet Nacional. Pero Del Rey tiene otra pasión: el buceo, lo que le llevó a viajar al islote mexicano de Roca Partida.

¿Cómo llegó a Roca Partida?

El archipiélago de Revillagigedo, donde está Roca Partida, se encuentra en pleno océano Pacífico. Llegamos desde Cabo San Lucas, en el extremo sur de la península de Baja California. Navegamos hasta allí en un antiguo barco que daba cobertura logística a plataformas petrolíferas y que ahora funciona como embarcación de buceo.

¿Cómo es el ambiente bajo el agua?

Hay mucha animación: vimos desde ballenas, cuyo canto se oye constantemente, hasta un grupo de atunes enormes de unos 400 kilos cada uno que nos rodearon con curiosidad. También vimos delfines, que nos acompañaron durante toda una inmersión. En las paredes submarinas de Roca Partida hay una especie de terrazas salientes, y en cada una veíamos descansar a unos 15 tiburones de punta blanca, unos encima de otros. Te podías acercar hasta un metro y no se inmutaban. 

Ha dicho… ¿tiburones?

Sí, pero es que existen más de 100 especies y solo unas cuantas son potencialmente peligrosas. Simplemente hay que tomar medidas de sentido común, como no molestarlos y no ser invasivos. Es cierto que en algún momento vimos algunos tiburones en actitud, digamos, no pasiva, por ejemplo, en una inmersión al anochecer. 

¿Se alojaron en las islas?

No, en el propio barco. Las islas están deshabitadas: solo hay una pequeña base militar en una de ellas. Íbamos fondeando en distintos puntos del archipiélago para hacer inmersiones en varios lugares. Fue como un safari submarino. 

Su menú incluiría pescado...

Sí, el cocinero que iba a bordo pescaba con caña y sedal y, a veces, comíamos la pesca del día.

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