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Camino a la Ciudad Perdida de los tayrona

La periodista y escritora murciana Toya Viudes nos conduce hasta un yacimiento indígena en la Sierra Nevada de Santa Marta, ciudad colombiana donde vive desde hace ocho años: "no tiene nada que envidiar a Machu Picchu"

La periodista y escritora murciana Toya Viudes se instaló hace ocho años en Santa Marta, una ciudad del Caribe colombiano, y allí volverá cuando termine la promoción de su primera novela, Abril (Ediciones Caligrama), ambientada en los paisajes colombianos que conoce tan bien. Aquí nos lleva hasta la Ciudad Perdida de los tayrona, por la Sierra Nevada de Santa Marta. 

Resúmanos Santa Marta.

Es la ciudad más antigua de Colombia. Tiene una bahía natural preciosa, por eso la llamaban La Perla de América. Su entorno es privilegiado porque muy cerca tiene la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los parajes con mayor biodiversidad del mundo. Es un sistema montañoso independiente de los Andes con picos siempre nevados como el Simón Bolívar, de 5.700 metros. Y todo esto junto al mar Caribe. 

¿Suele ir de excursión a la sierra?

Subí por primera vez hace ocho años, y me prometí no volver a hacerlo porque requiere mucho esfuerzo físico. Ahora que ya estoy en forma he vuelto un montón de veces a llevar a viajeros españoles hasta la Ciudad Perdida de los indígenas tayrona, que está en lo alto. Estuvo tapada por la selva y la encontraron en la década de 1970 unos buscadores de tesoros. 

¿Cómo es el camino hasta allí?

Es muy exigente, no tanto por la altitud, que son poco más de 1.000 metros, sino por el desnivel del perfil. También cruzas el bosque húmedo tropical y, por tanto, hay mucho mosquito. Pasas cerca de poblados indígenas y se duerme en campamentos. Al final te encuentras con el río Buritaca, que puede llegar a estar muy alto y quizá haya que cruzarlo con arneses.

Imagino unas vistas espectaculares al llegar.

Desde luego, pero van apareciendo poco a poco. El último día duermes a 30 minutos del inicio de los 1.200 escalones de piedra que te llevan hasta allí. Primero vas viendo unas cuantas estructuras de terreno, las terrazas donde estaban las viviendas indígenas, llamadas bohíos, y ya arriba las ves todas. Es muy impresionante, nada que envidiar a Machu Picchu.

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